BEAS DE SEGURA
Beas de Segura es una localidad situada en la parte occidental de la comarca de la Sierra de Segura, en la provincia de Jaén, dentro de la comunidad autónoma de Andalucía. Por su término discurren los ríos Guadalimar y de Beas. Ademas comprende los núcleos de población de Beas de Segura (capital municipal), Cuevas de Ambrosio, Cañada Catena y Prados de Armijo lo que le hacen tener una población de 5380 habitantes, por lo que es el término municipal más poblado de la comarca, así como el centro de influencia de los municipios limítrofes. Tiene casi una cuarta parte de su territorio dentro del Parque natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas y cuenta con una extensión de 160,3 km², siendo transición entre la campiña y la sierra.
La mayoría de sus tierras consisten en áreas de agricultura dedicadas principalmente al cultivo del olivo, por lo que se encuentra integrado en la «Asociación Española de Municipios del Olivo de la provincia de Jaén». Su excelente producción de aceite de oliva ha permitido que su industria aceitera haya sido incluida en la denominación de origen de la sierra homónima. Esta actividad, junto a la ganadería, el turismo y los numerosos espacios de interés natural, cultural y rural, constituyen su principal actividad económica.
Los primeros vestigios de civilización datan del Paleolítico inferior, donde en los márgenes del río Guadalimar vivían seres humanos en pequeñas hordas y subsistían de los recursos naturales que ofrecía el terreno. No se han encontrado restos óseos humanos, pero sí una rica industria lítica, algunos de cuyos útiles están expuestos en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid y en el Museo de Jaén, catalogado como uno de los más antiguos de Andalucía.
De la etapa romana queda constancia con el Puente Mocho sobre el río Guadalimar, el cual cuenta con casi 2000 años de antigüedad; por él se dice que salió Santa Teresa de Jesús después de fundar el Convento de Carmelitas de Beas, primera fundación en la actual Andalucía, cuando partió a Sevilla. El convento de Beas fue declarado como Bien de Interés Cultural el 25 de abril de 1979, y años más tarde, el 22 de marzo de 1983, incoado en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz.
Del 22 al 25 de abril se celebran desde hace siglos las fiestas en honor de san Marcos, siendo protagonista de las mismas el conocido como toro ensogao. Esta festividad cuenta con una importante repercusión tanto a nivel nacional como internacional y fue declarada como Fiestas de Interés Turístico Nacional de Andalucía el 16 de septiembre de 2008.
Los orígenes y el devenir histórico y social de la villa se deben esencialmente a la orografía de su entorno geográfico, formado por las lomas circundantes que escancian, excepto por el oeste, a los valles regados por el río de Beas y los arroyos de San Agustín, La Tobilla y Valparaíso, coronados todos ellos por la gran mole de las Piedras de Natao.
No sabemos con claridad de donde procede el gentilicio de Beas, ya que todo es un enigma, Beatenses o quizas Serreños, son algunas de las denominaciones mas comunes. El nombre parece venir del termino "VEGA", que significa huerta, tierra fertil. Este sustantivo es una antigua voz castellana que comparte con el portugues veiga. Estas dos palabras tiene su origen el vocablo ibero "valka" que significa terreno regable, tierra fertil. otro posible origen puede derivar del mismo asiento y sitio de la Villa, que es muy vistoso y deleitoso, con la variedad de fuentes y frescura que le acercan.
La accidentada topografía del término municipal muestra una dirección gradual según la dirección este-oeste, condicionada por la litología y la estructura tectónica de los materiales que afloran y constituyen el subsuelo. En conjunto, este cambio gradual se traduce en una elevación del terreno desde la parte occidental a la oriental. Se pasa así de alturas medias de 500 metros en el río Guadalimar a más de 1100 en el extremo oriental del término. Esta brusca elevación del terreno supone el paso desde un paisaje suave y alomado a un terreno quebrado y abrupto, con fuertes pendientes coronadas por los picos más altos del término municipal. El pueblo se alza a 580 metros sobre el nivel del mar.
La historia de Beas de Segura está marcada desde el Paleolítico inferior, con el asentamiento del Puente Mocho, que por los hallazgos descubiertos a orillas del río Guadalimar y por su datación, lo hacen uno de los yacimientos más antiguos de Andalucía. En la Glaciación de Würm, se pierde todo rastro de civilización y vuelve a aparecer en el Neolítico; la fertilidad de la tierra, la proximidad del río y el transporte de minerales de Sierra Morena hacen el lugar idóneo para su habitabilidad y el desarrollo de sus actividades.
Continuarán habitando la zona durante toda la Edad de los Metales, que al final de la misma se forjará con un pequeño núcleo, en el actual emplazamiento del pueblo, que con la entrada de la romanización se hará más ostensible. La época visigoda fue una etapa de tránsito hasta la dominación de los musulmanes, que dejaron impregnado el pueblo con su cultura, contribuyendo tanto con sus obras hidráulicas de canalizaciones de agua, aceñas, batanes y otros, como sus fortificaciones, etc., dándole esplendor al pueblo.
El origen prehistórico de Beas de Segura hay que situarlo en el Paleolítico Inferior, en el contorno del Puente Mocho, donde vivía hace miles de años una civilización de la que se desconocen sus aborígenes por la falta de pruebas óseas, pero sí se conocen bien sus actividades gracias a la gran cantidad de materiales líticos encontrados diseminados por la zona, que llegaron a extenderse hasta el periodo del Paleolítico Medio.
La abundante vegetación y fauna que ofrecía el lugar, era hábitat perfecto para que estos primeros pobladores pudieran desarrollar su vida en pequeñas hordas, al aire libre, teniendo como base principal la recolección de frutos, la caza y la pesca, al encontrarse en las inmediaciones del río Guadalimar.
Los primeros estudios de la zona fueron en 1913, después se han sucedido otros, aportando mayor documentación sobre la base de los materiales encontrados.
El Neolítico se desarrolla en el eje del río de Beas y el río Guadalimar -llamado Tugis-, tanto en la vega como en la planicie de "El Cornicabral", llegando incluso a ocupar la campiña. Las técnicas empleadas y los recursos naturales por la abundancia de agua como de tierra fértil, afianzaron a esta cultura a formar pequeños núcleos dispersos por el término de Beas que destacaron hasta el Calcolítico.
La situación estratégica del territorio de Beas al encontrarse en las estribaciones de las zonas mineras de Sierra Morena, siendo paso obligado para sacar esos minerales, hace que se implante un comercio y trueque, que aparejado a la agricultura y la ganadería, junto con la artesanía, se establezcan pequeños núcleos de población donde vivían de esos recursos y salvaguardaban su pervivencia en el transcurso de varias culturas. Se crea en la Edad del Bronce el camino argárico que une Cástulo con Cartago Nova y a través de él se introduce la cultura del Argar. Esos núcleos se convierten en pequeños oppidum, como lo prueba la necrópolis encontrada en "El Cornicabral".
En la etapa ibera, Beas queda enmarcada dentro de la región oretana, siendo su cabecera Cástulo. Tras la fundación de Cartago Nova, se refuerzan las vías de comunicación con Sierra Morena y es paso obligado de la extracción de minerales a la nueva colonia. Con la entrada de los romanos, el territorio de Beas es escenario de algunas escaramuzas. Hay algún autor que identifica Beas con Becula, y un reciente estudio sitúa a Ilorci con Orcera, lugar donde según Plinio fue quemado en una hoguera Cneo Escipión, sosteniendo que Amturgi es Segura de la Sierra.
Bajo el dominio romano, la primera división administrativa hecha en el 197 a. C. Beas queda adscrita en la Hispania Ulterior. Augusto en el 27 d. C. altera los límites y Beas pasa a la Hispania Citerior, la denomina Tarraconensis, a su vez dividida en siete conventos jurídicos, uno de ellos Cartago Nova, del que formaba parte. Y Constantino en el 332 d. C. crea la provincia Cartaginensis con parte de la Tarraconensis.
Se establece una población sólida sobre Beas y se crean numerosas Villae con importantes centros agrícolas que tuvieron su mayor desarrollo a partir del siglo I d. C. Las obras arquitectónicas romanas son numerosas en Beas, queda prueba de ello con el Puente Mocho y otro pequeño puente romano sobre el río de Beas -convertido en presa- antes de su desembocadura con el río Guadalimar. Otras construcciones se han perdido por encontrarse dentro del casco urbano, pero son abundantes los restos.
Las minas de Sierra Morena pasaron a ser propiedad de Sexto Mario y en la época de Tiberio le fueron confiscadas, pasando a manos del Emperador. La vía de Cartago Nova quedó en segunda línea, al serle más viable trasportar los minerales por otros caminos para su salida a Roma.
Con la entrada de los Visigodos, estos no cambian la forma de gobierno de los hispanorromanos. En el año 577, Leovigildo reprimió una sublevación en Sierra Morena e inició una intensa política de unificación que marcaría el fin de la romanización.
Ya coexistía un efímero grupo de población aristócrata goda que se fusiona con los hispanorromanos, manejando el poder, al mismo tiempo que los hispanorromanos eran en su gran mayoría los propietarios de la tierra, con una población compuesta por colonos y esclavos, y un reducido grupo de judíos dedicados al negocio.
El desmoronamiento visigodo producido en el año 711, hace que invadan los musulmanes toda la península y no es hasta el año 714 o 715 cuando queda sometida Beas por el valí Abd al-Aziz ibn Musa. Tras unos años de incertidumbre política, pasó a formar parte de la Cora de Yayyan, distrito del Emirato Independiente, con sede en Córdoba, constituyendo Beas un Iqlim de la Cora. A finales del siglo IX, se produce una rebelión muladí, siendo el foco la Sierra de Segura. Es muy probable que la fortaleza de la Villa, así como la de "El Allozar", se construyeran por estas fechas, impulsadas por Ibn al-Saliya, como medio de proteger el acceso al interior de la Sierra.
Con la entrada al poder de Abderraman III, en pocos años logró apaciguar la rebelión y hacerse dueño de todas las fortalezas y en el año 929 proclamarse Califa y crear el Califato de Córdoba. A partir de esos años Beas empieza a desarrollarse de forma imparable. La gran diversidad de productos como lino, cáñamo, trigo, olivos, frutales y otros, son transformados y se construyen batanes, aceñas, molinos, telares etc. Y se crea un importante comercio.
La caída del Califato, hace que se establezcan los reinos taifas, el territorio queda en manos almorávides bajo el dominio de Ibrahim ibn Hamusk, que poco después, en el año 1165, los almohades atacan contra sus posesiones, siendo derrocados en el año 1212, en la famosa batalla de las Navas de Tolosa. La permanencia árabe en Beas duró cinco siglos.
En 1226, entró Fernando III en Andalucía acompañado por el Obispo de Plasencia, Fray Domingo, en ausencia del Arzobispo de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada, que se había quedado enfermo en Guadalajara. Fueron tomados los lugares de Santisteban, Iznatoraf, Chiclana y Beas, pero no de forma efectiva. El Rey sitió Jaén, viéndose obligado a levantar el sitio.
Al año siguiente reconquista Baeza, dejando allí a Fray Domingo de Obispo. En 1230, hace otra entrada en el reino de Jaén y tiene que suspenderla por la muerte de su padre, Alfonso IX, rey de León, y marcha a tomar posesión del nuevo reino. En Salamanca, el 20 de enero de 1231, el Rey expide un privilegio rodado a favor del Arzobispo de Toledo concediéndole las villas de Quesada y Toya.
En 1234, cuando de nuevo el Rey, acompañado de D. Juan de Osma, -esta vez, el Arzobispo de Toledo estaba en Roma a pedir ayuda económica al Papa Gregorio IX, dándole éste la bula '“ex parte tua”'- reconquista Úbeda y al año siguiente (1235) Santisteban, Iznatoraf, Chiclana y Beas, dándole está última villa con su castillo y término al Obispo '“por juró de heredat”', lo que es lo mismo a título personal y no a la iglesia, el 12 de abril de 1235, misma fecha que permuta el castillo de Xandulilla por Chiclana, para anexionarla a Beas. El Obispo de Osma, sigue acompañando al Rey, para en 1236 reconquistar Córdoba.
Años más tarde, el 30 de noviembre de 1239, D. Juan, permuta la villa de Beas y Chiclana, con sus castillos y términos, por otras villas de Soria y Segovia a la Orden de Santiago -siendo su maestre Rodrigo Iñiguez-, otorgándole a la villa un fuero municipal incluidos una serie de privilegios como carta puebla, “mero mixto imperio” y otras facultades y franquicias. Con todo esto pasa a convertirse en Encomienda de Beas y esos privilegios se van confirmando y ampliando por los diferentes maestres de la orden. También se insta a Beas de una Vicaria “verae nullius” y así queda exenta de jurisdicción eclesiástica, dependiendo el vicario del Prior de Uclés. Se establece a finales del siglo XIII un convento de Franciscanos Observantes transferido en 1445 a los Conventuales.
Todo esto contribuyó a que se poblara la villa y se establecieran familias venidas del norte de Castilla atraídos por estos beneficios. Con la entrada de los Reyes Católicos, se hacen con la administración de la Orden de Santiago, quedando esos beneficios limitados y al mismo tiempo se imponen nuevas alcabalas e impuestos, perdiéndose así todas las exenciones excepto el fuero local que quedó vigente y ya en el año 1513, Juana de Castilla concede a la villa de Beas, un mercado franco todos los jueves del año.
Durante el siglo XVI, el pueblo experimenta un importante desarrollo económico sobre la base de la agricultura y a la ganadería, con un considerable incremento demográfico influenciado por la clase aristócrata, que culmina en su máximo esplendor de la época.
Con la entrada del siglo XVII, una serie de factores declinados por un mal gobierno de la nación, repercuten directamente en una decadencia reflejada en la crisis que padecía el país por los abusos con los válidos de los reyes, las guerras absurdas, las subidas de impuestos, y un largo etcétera, hace que muchos nobles que vivían en Beas, vendan sus bienes y abandonen la población para irse a otros lugares mejores, quedando una población casi asumida en la miseria, que al comenzar el siglo XVIII, con la Guerra de Sucesión, el empobrecimiento era total en el municipio.
Ya en 1748, estando Fernando VI de rey, a propuesta de su ministro Marqués de la Ensenada se crea en la Sierra, el Departamento de Marina, siendo su sede Segura de la Sierra, entran a formar parte de él, todos los pueblos de la Sierra, Beas y Chiclana, el Condado, pueblos de La Mancha, incluso de Albacete. Se hacen talas masivas de árboles, transportándolos por el río a Sevilla y Cádiz, para la construcción de barcos. Paralelo al Departamento de Marina, se forma el Negociado de Montes, las maderas se pierden en ocasiones por el camino, se construyen con maderas de la Sierra, la Fábrica Tabacos de Sevilla y la de Cádiz, los techos de la Catedral de Jaén y otras construcciones emblemáticas.
Al desaparecer estos Departamentos, se juntan Sorihuela del Guadalimar, Iznatoraf, Villanueva del Arzobispo y Villacarrillo, para reclamar sus derechos sobre los terrenos esquilmados por la tala de maderas, saliendo el recurso adelante, le quitan parte del término a algunas poblaciones, entre ellas Beas, -que llegaba su término al río Guadalquivir-, formándose la Sierra de las Cuatro Villas. Otra fuerte destrucción del patrimonio de Beas, se llevó a cabo en el año 1750 está vez la fortaleza que había en la parte alta de la Villa, es mandada destruir por el Consejo de Órdenes Militares.
Con la Guerra de la Independencia Española, y tras la Batalla de Bailén, un batallón de las tropas francesas, en su retirada, entraron en Beas de Segura en noviembre del año 1809, destrozando e incendiando el pueblo y los edificios más emblemáticos, como la Iglesia Parroquial, con la pérdida de la entonces patrona de Beas, que era Nuestra Señora de Gracia, también fue pacto de las llamas la Casa Consistorial, las Casas de la Encomienda y otros edificios, así como todos los archivos municipales y eclesiásticos. Los vecinos tuvieron que huir del pueblo y refugiarse en las montañas aledañas, porque eran perseguidos, violadas las mujeres y hasta arrastrado por el pueblo el entonces párroco de Beas. Fue un acto vandálico que causó mella en los vecinos del pueblo.
La División territorial de España en 1833, Beas junto a Chiclana, que pertenecían a La Mancha, pasan a formar parte de la provincia de Jaén y quedan anexionadas a la comarca de la Sierra de Segura. Años más tarde gran parte del patrimonio eclesiástico de Beas es vendido, con la Desamortización de Mendizábal, y las ermitas de Santa Justa y Santa Rufina, la de San Sebastián, la de San Juan, la de San Agustín y la Iglesia de San Miguel, que fue utilizada como Casa de la Inquisición, pasan a manos particulares. En el año 1899, empezó a restaurarse el Convento de las M.M. Carmelitas, que quedó muy deteriorado cuando entraron los franceses en el pueblo.
Durante la guerra civil española, Beas sufrió daños irreparables durante la contienda. En la etapa del franquismo no hubo ninguna mejora ostensible, la década de los 40 fue dura en todos los sentidos, una política restrictiva de postguerra y las malas cosechas acentuaron la precariedad con años de hambre. Ya por los años 50 y 60, empieza el pueblo a experimentar un ligero progreso que continuará en décadas posteriores. Luego a partir de los años 70 empieza a producirse un éxodo masivo de familias, que por motivos de trabajo salen a zonas del Levante español, a Cataluña y algunos a Francia y Alemania, principalmente, produciéndose una merma muy importante en la población.
La promulgación de la Constitución española de 1978, se convirtió en el punto de partida de una nueva etapa. Los cambios políticos, sociales y económicos permitieron el desarrollo urbanístico, que se fue complementado en los años 80 con un nuevo auge en todos los aspectos.
En 1975 siendo Alcalde Manuel Ardoy Medina, Beas de Segura obtuvo el Primer Premio Nacional de Embellecimiento de Pueblos de España.
Beas de Segura tiene distribuidos varios núcleos urbanos diseminados por su territorio, estos son Cañada Catena, Las Cuevas de Ambrosio, Los Prados de Armijo (de la Solana y de la Umbría), El Cortijo de las Piedras, los Santiagos y Cazona. También hay gran número de cortijos y chalets, principalmente en la zona de la Morea y Fuentepinilla, que suelen estar habitados en el verano, destacando la zona de Fuentepinilla.
Ya a principios del siglo XVI, existían en Beas cuatro núcleos pequeños de población: Natao, El Allozar, Losanco y Santa Justa, que a finales de dicho siglo estaban abandonados, según las relaciones de la villa de Beas de 1575. En las mismas, citan a los cortijos como casas de labor y señalan una en la Cañada de Pedro Mateos, varias en Ardechel, en el Encinarejo, Guadahornillos, varias en Galindo y la Morera, entre otras.
Algunos de estos cortijos aún siguen en pie; es el caso de Galindo, el cortijo de la Monjas, Guadahornillos. Otros cortijos actuales son los Cortijillos, el Cortijo de las Piedras en Fuentepinilla, la Ensancha, el Cerezuelo, la Veguilla, la Gurulla, el Cortijo de la Señora, la Juanlabrada y un largo etc.
Antiguamente estos cortijos citados y otros muchos más estaban habitados durante todo el año, dedicándose sus moradores al olivar, aparejado a otras faenas agrícolas, como la siembra de cereal, de forrajes o la huerta, alternando con la ganadería para dichas labores del campo -bueyes, toros y ganado equino- y el resto de animales -cerdos, gallinas, conejos, ovejas, cabras, etc. para su consumo. Poco a poco estos cortijos se van desocupando y algunos están en ruina y otros han sido reformados y utilizados por sus dueños, bien para uso propio o para turismo rural u otros fines.
Población situada al nordeste de la provincia, entre Sierra Morena y la Sierra de Segura, con un paisaje de grandes extensiones de olivares y zonas de monte. Parte de su término está incluido en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, el mayor espacio protegido de España: laberinto orográfico de valles, calares, tajos, montañas y altiplanos de gran importancia hidrológica (por la gran cantidad de ríos y arroyos que de él manan); botánica (pino laricio, pino carrasco, pino negral y muchas especies endémicas); faunístico-cinegética y paisajística.
De todo lo cual se deriva que es uno de los espacios naturales más visitados y frecuentados del país. En su término se encuentra el Embalse del Tranco de Beas, uno de los lugares de mayor belleza de todo el Parque. El núcleo urbano presenta un aspecto tranquilo, blanco y armonioso, en el que destacan elementos como el Convento de las Carmelitas, el Puente Mocho, la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción y el Palacio de los Sandovales.
Pocas villas pueden presumir de haber sido fuente de inspiración poética de algunos de los literatos más universales. Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz o Francisco de Quevedo se sintieron cautivados por los parajes que encontraron en Beas de Segura, el principal núcleo de población de la Sierra de Segura, con una ubicación estratégica y un legado lleno de historia.
Beas es un puente que enlaza el Campo de Montiel con el Alto Guadalquivir y paso obligado de la Baja Andalucía al Levante. Tiene 35 yacimientos arqueológicos en su término los que dan prueba de su historia. En el casco urbano nos encontraremos con arquitectura medieval, historicista de finales del XIX, etc.
Entre las callejuelas intrincadas, que descubren su pasado islamico, sus casas encaladas, balcones decorados con frondosas flores y calles adoquinadas, se enconde un vasto patrimonio coronado por las ruinas del Castillo de Beas y Fortaleza de Villavieja, junto a las que se levanto el gran complejo monastico fundado por Santa Teresa de Jesus en 1575.
El desarrollo urbanístico de Beas de Segura surgió en la zona alta de la Villa, en los alrededores de la desaparecida fortaleza. El laberinto de calles estrechas, callejones y cantones, con confluencia a la Plazuela, delatan un urbanismo árabe.
La situación orográfica del pueblo al estar en un valle, impide la expansión del mismo y sus calles principales, fuera del casco antiguo, siguen paralelas al río de Beas, y poco a poco el pueblo se va alargando desde lo que se llama Ensanche Saliente hasta Ensanche Poniente, concentrándose mayormente en una parte del río. Antiguamente las dos calles más confluidas eran la de las Tiendas y la de la Feria, que salen al Paseo para unirse con la de entrada al pueblo, que es la del Angosto, luego surgen un laberinto de calles, siempre adyacentes a las principales.
En el interior de la villa de Beas de Segura hay numerosos monumentos que forman parte del patrimonio histórico, por los cuales se puede hacer un recorrido minucioso resaltando su pequeña historia. El recorrido lo vamos a iniciar desde la entrada del pueblo adentrándonos poco a poco en su interior pasando por cada uno de ellos. Empezaremos el recorrido en la plaza de San Marcos situada en la C/Angosto que nos lleva a nuestra primera parada del recorrido. Esta fue instituida en 1196 y creada para el desencajonamiento de las reses bravas ensogadas durante los días 24 y 25 de Abril en honor a "San Marcos".
Al final de la calle Angosto llegamos a la Plaza de la Constitucion decorada con jardines donde se encuentran dos estatuas conmemorativas por la gran inundación sufrida en esta villa el 17 de Septiembre de 1955 y son El monumento al trabajo y monumento a la inundación. El escultor Constantino Unghuetti quiso inmortalizar esa pagina negra con unas figuras alegoricas para ornamentar la fuente monumental erigida en el paseo de la localidad. En el mismo paseo hay otro monumento del mismo autor con el escudo de la villa y los simbolos del trabajo intelectual del hombre, la industria y la agricultura.
Esta plaza de la Constitucion, centro nuralgico de la vida social del pueblo, ha pasado por varios nombres. Primero se le conocía por Plaza de Exido o Ejido, donde se celebraba el mercado franco semanal y convirtiéndose en uno de los centros de transacciones comerciales del sur de Castilla, pasando a llamarse Plaza del Mercado en el siglo XVI gracias al privilegio otorgado por Juana I de Castilla. También tomó el nombre de El Paseo y en ella ademas de las esculturas anteriormente descritas podemos contemplar el edificio del Ayuntamiento.
Al inicio del paseo nos encontramos con una estrecha calle que nos lleva a uno de los barrios mas bonitos de la villa como es el Albaicin o tambien conocido como la Calle de las Macetas, donde sus paredes encaladas y portales se encuentran ornamentadas con macetas y flores. Se trata de uno de los lugares mas caracteristicos de Beas por sus estrechas y laberinticas calles. La palabra Albaicin proviene del arabe y significa barrio en cuesta. En la epoca medieval se fue formando esta piña de viviendas extramuros, es decir por fuera del imponente convento de San Francisco.
Paseando por dicho barrio del albaicin llegamos a la calle San Francisco donde se encuentran los restos de la iglesia de Santa Ana del antiguo Monasterio de la Limpia Concepcion de la orden de Santa Clara fundada en el siglo XVI, la cual se esta restaurando para su conversion en centro cultural. Está situado donde hoy se encuentra el colegio de San Fernando. Durante la guerra de la Independencia el pueblo fue incendiado siete veces consecutivas, provocando un gran desastre patrimonial, de esa quema aún sobrevive la fachada de la antigua iglesia de las clarisas.
Continuamos nuestro paseo hasta que llegamos de nuevo a la Plaza de la Constitucion pero antes hacemos una parada para fotografiar la calle Rosales que ha sido objeto de un programa de embellecimiento por parte del Ayuntamiento en union con la Asociacion de vecinos. Una calle estrecha de reminescencias arabes donde contemplar un paso elevado y buenos ejemplos de rejeria en las fachadas traseras de las casas, ademas la calle, de fachadas encaladas, se encuentra adornada con macetas que la hacen tener un encanto especial.
Llegamos de nuevo a la plaza de la Constitucion para desde esta dirigirnos por la calle la Feria donde casi al final de la misma y en su margen derecho nos encontramos con otro bello rincon como es el Callejon de la Risa. Una de las calles posiblemente mas estrechas de Andalucia que une la calle Feria con el Parque Virgen de la Cruz y que tiene forma de embudo por su caracter defensivo ya que era una de las puertas de entrada a la ciudad medieval. Esta calle es muy característica ya que apenas mide un metro de ancho y en mitad de la calle se estrecha hasta medir 30 cm, ademas consta de dos pequeños arcos de ladrillo visto.
Finalmente llegamos a la Plaza del Sagrado Corazon, antes Plaza Nueva, llamada popularmente Los Portalillos debido a los soportales situados en uno de sus laterales, recordando a las plazas de Castilla, siendo una coqueta plaza construida en el siglo XV y donde el material imperante es la piedra. La plaza esta presidida por una estatua del Sagrado Corazon de ahi su nombre actual.
A finales del siglo XX adquirió su elemental arquitectura urbana con ese lateral porticado y soportales escalonados conocido ya como "Los Portalillos".
No tuvo ni agua ni árboles hasta 1807, año en que se construyó una fuente en el centro de la plaza sobre doble peana de piedra, cuando Fernando VII autorizó la traída de agua de Valparaíso mediante atanores de barro, después plantarían los árboles para dar frescura al lugar y pasó a llamarse aunque vieja, La Plaza Nueva. Así se conservó hasta el año 1943 en que sufre otra remodelación eliminándose la fuente central (Fuente del Sagrado Corazón) y construyéndose otra de dos caños adosada al muro, talándose los árboles y erigiéndose un Monumento al Sagrado Corazón de Jesús. Sería con la última, acontecida recientemente, cuando perdió definitivamente sus características centenarias.
Desde la plaza continuamos por la calle las Tiendas donde al final de la misma nos encontramos con otro de los puntos de interes patrimonial de Beas. Aqui visitaremos en la Plaza de Santa Teresa de Jesus el Monasterio de San Jose del Salvador y la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asuncion, pero antes hacemos una parada para pasear por uno de los rincones mas bellos, si no el que mas, de Beas de Segura como la calle del Repullete.
La calle Repullete es una de las mas tipicas del casco antiguo de Beas. De origen islamico, constituia la antigua medina arabe con calles estrechas y entradas en recodos. Encalada y embellecida con flores y macetas hoy en dia es una de las calles mas bonitas del pueblo.
La Iglesia de la Asunción antiguamente bajo la advocacion de Santa Maria de Gracias, de origen medieval fue construida sobre la antigua mezquita en la primera mitad del siglo XIV, donde fueron enterrados los caballeros que hicieron incursión al territorio sarraceno de Granada, que era frontera con Beas. Es una hermosa construcción de paredes blancas y una vetusta torre campanario de piedra, de base cuadrada, con balcones en su fachada norte. La torre se remata en un pináculo de teja, muy propio de la Andalucía medieval. Resulta curioso pues parece que la torre y la planta de la Iglesia fueran dos edificios completamente independientes. Ello se debe a que la estructura de la Iglesia fue seriamente dañada en 1810 durante la Guerra de la Independencia, siendo restaurada más tarde, en 1850, siendo bendecida el día 1 de noviembre de 1955 por el obispo de Jaén, Félix Romero Menjíbar. El gran promotor de esta majestuosa obra fue el entonces párroco Lorenzo Estero López. Con el paso de los años, los diferentes párrocos han ejecutado pequeñas modificaciones, principalmente en el interior, salvo el arreglo del tejado de la torre, que lo promovió el párroco, Luis Juan Gallardo Anguita, al igual que la construcción del Salón Parroquial, situado en la misma plaza de la iglesia. En su interior destacan la gran mayoría de imágenes procesionales que son Titulares de las Hermandades de la Semana Santa beatense de gran devoción en la localidad.
En su interior existe una pintura sobre pared cubriendo el amplio espacio absidal. Su iconografía recoge tres temas principales: La Coronación de la Virgen, La Ascensión del Señor y La Visitación. En la fachada de la Iglesia se puede contemplar un impresionante fresco.
El convento de Carmelitas Descalzas de san José del Salvador de Beas de Segura, es un convento fundado por Santa Teresa de Jesús el 24 de febrero de 1575, el décimo de su fundación y primero en Andalucía. Tras la muerte de Sancho Rodríguez de Sandoval y Negrete, bien entrado el año 1569, sus dos hijas, Catalina Godínez y María de Sandoval, anhelaban ser religiosas. En Beas ya existía un Convento de Clarisas, pero ellas querían el recogimiento. Por Beas pasaban los Jesuitas, visitando el colegio y también una fundación de un colegio que se promulgaba en Segura de la Sierra (Jaén). Un jesuita, el P. Bustamante, le habló a Catalina de los Coventos que estaba fundando la M. Teresa por Castilla, y trataron por todos los medios conseguir una fundación de esa Orden en Beas.
Fueron varias las cartas que se mandaron a la M. Teresa, y una larga estancia del hermano de estas, Sancho, en Madrid, sin llegar a ser recibido por el Consejo de Órdenes, que era el que tenía potestad para dar la licencia de una nueva fundación. Más el Presidente del Consejo de Órdenes Militares, la daba, pero de Comendadoras. Fueron largos años insistiendo en una cosa casi imposible, la propia Catalina marchó a Madrid en contra de sus deudos y permaneció allí tres meses, hasta que la M. Teresa, manda directamente desde Ávila una carta a Felipe II, con un mensajero, Fray Juan Padilla, y, sin demora, el 13 de junio de 1573, día de san Bernabé se obtiene la licencia, firmándose ésta el 19 de junio del mismo año. Ya estaba todo resuelto, y solo quedaba aderezar la casa donde se iba a instalar el Convento. Los hermanos Sandoval, poseían una buena herencia de su padre y un Mayorazgo importante en Beas y Catalina no escatimaba en gastos para sus pretensiones. Así, al lado de donde se iba a construir el nuevo Convento, poseía una casa un primo suyo, Francisco Godínez de Sandoval, la cual le compró, para tener más amplitud el nuevo Convento. Su primo estaba en Madrid, retirado del servicio de Felipe II, qué, años atrás le acompañó a Inglaterra, en sus esponsales con María Tudor y posteriormente fue trasladado a Flandes.
El día 16 de febrero de 1575, Miércoles de ceniza, tras haber pasado la noche en la Torre de Juan Abad (Ciudad Real) y haber tomado ceniza allí, puso rumbo la comitiva a Beas, por el camino, se perdieron en Sierra Morena y por la tarde hacía su entrada a Beas Santa Teresa, acompañada de nueve monjas: Ana de Jesús, como priora, María de la Visitación, para supriora, Beatriz de san Miguel, Isabel de san Francisco, para clavarias y María de san José, para priora de Caravaca, Murcia, Ana de san Alberto, Leonor de San Gabriel, María del Espíritu Santo, Isabel de san Jerónimo y una niña llamada Lucía, hermana del sacerdote Gregorio Martínez y los frailes Antonio Gaitán y Julián de Ávila.
Entrado el mes de abril de ese mismo año, llega a Beas, el P. Jerónimo Gracián, donde conoce personalmente a la Madre Teresa, e intercambian opiniones sobre la Reforma y los problemas suscitados con los Calzados. Gracián por esas fechas era provincial de Andalucía y en su estancia en el pueblo, se entera por medio de los franciscanos que Beas pertenecía en lo eclesiástico a Andalucía y por lo tanto la Madre Teresa estaba bajo su jurisdicción y ésta a su vez le había guardado obediencia. Por tanto Gracián determina excluyendo al Nuncio Ornamento, hacer una nueva fundación en Sevilla, lo que la santa acata. Aprovecha su estancia en Beas para dar el hábito de la orden a Gregorio Martínez, con el nombre de Fray Gregorio Nacianceno.
Días después de marchar Gracián de Beas, la Madre Teresa, recibe por correo la noticia de que tenía en su poder la Inquisición española, el Libro de su vida, denunciado por la Princesa de Ebolí, en represalia por cerrar y sacar del Convento de Pastrana (Guadalajara) a sus monjas -dos de ellas vinieron a Beas-.
En octubre de 1578, enfermo y fatigado, aparece por Beas, San Juan de la Cruz, que se había escapado de la cárcel de Toledo en agosto y a su paso por Almodóvar del Campo (Ciudad Real) es nombrado Prior del Calvario, para dirigir espiritualmente y confesar a las monjas de Beas.
Su estilizada portada es barroca, del siglo XVII, se abre con arco de medio punto sobre impostas enmarcado por columnas y pilastras dóricas, adornada con ínsula en la clave y rosetas en las enjutas; sobre friso con triglifos se insinúa un frontón partido que abre a un segundo piso aún más estrecho, una hornacina con pequeño arco de medio punto que, flaqueada por pilastras y escudos, acoge a San José con el Niño; sobre ella se exhibe el Escudo de la Orden, la cierra un gran frontón con óculo en el tímpano y la rematan pináculos en los vértices. En su interior su única nave se cubre con bóveda de cañón con lunetos y, los brazos del crucero, con media naranja. Entre 1836 y 1900 fue abandonado y gravemente dañado como resultado de la guerra y restaurado en 1947.
El convento se encontraba adosado a la iglesia parroquial por la vicaría y las ventanas daban a un lado de la capilla mayor de dicha iglesia, donde fueron fundadas y dotadas dos capellanías propiedad de Sancho Rodríguez de Sandoval, padre de Catalina y María, y, estaban enterrados él y su mujer. Asimismo en el hueco de la peana y gradas del altar mayor, estaba sepultado un antepasado muy principal de los Rodríguez de Sandoval y Negrete.
Hubo que esperar casi un siglo para que la emprendedora priora María de san José, acometiera la empresa de la edificación de un templo propio para el monasterio. La obra se realizó con mucho sacrificio de la Comunidad y con donativos venidos de Madrid, Nápoles y Las Indias. Se hizo una iglesia más bien grande para lo habitual de otras fundaciones de estilo barroco moderado.
La iglesia es el elemento más interesante desde el punto de vista artístico. Se encuentra anexa al convento y con orientación Norte-Sur. Tiene planta de cruz latina y una sola nave, amplia y elevada, cubierta con bóveda de cañón con lunetos. La nave, de 23 por 7 metros, se divide en cuatro tramos separados por arcos fajones que apean sobre pilastras de escaso resalte sobre el muro. La nave del transepto está poco pronunciada. El crucero se cubre con cúpula de media naranja sobre pechinas, en las que aparecen frescos con la representación de arcángeles. El presbiterio, elevado sobre gradas, se cubre con bóveda de cañón. A los pies se sitúa el coro cerrado por celosía, en alto, sobre gran arco escarzano.
Toda la decoración interior, resalto de yeserías en dorado, motivos geométricos de las bóvedas, gallones de la media naranja, cornisas, mensulillas, etc., son debidas a las reformas acometidas en el siglo XX, resultando un conjunto equilibrado y vistoso, pero desprovisto de la pureza que hubo de tener el espacio en su origen.
En cuanto al patrimonio mueble, destacan en el interior del templo un conjunto de retablos en madera sobredorada de factura barroca. El retablo mayor se complementa con otros dos más pequeños a los laterales. En todos ellos destacan las columnas salomónicas, sujetadas las centrales del retablo mayor por atlantes niños, muy interesantes desde el punto de vista ornamental. Imágenes de San José, Santa Teresa y San Juan de la Cruz presiden el retablo mayor y los de los lados, respectivamente.
A un extremo y otro del brazo del transepto se sitúan sendos retablos, prácticamente idénticos, igualmente barrocos aunque más tardíos, destacando sus raros estípites. Están dedicados a la Virgen de las Angustias y a la Virgen del Carmen. En todos los casos han sufrido grandes modificaciones con el paso del tiempo.
Las dependencias conventuales se organizan en torno a un patio central cuadrado, cuyas crujías (nave o pasillo) son los únicos restos de la primitiva construcción. Posee dos plantas. En la alta se abren sencillos ventanales. La planta baja consta de una galería porticada con arcos de medio punto rebajados que apoyan sobre pilares de ladrillo visto. Ni en este patio ni en las dependencias de clausura destacan otros elementos constructivos de interés artístico, debido, como se ha especificado anteriormente, a la ruina prolongada del edificio. Destaca, por su valor histórico, la celda en la que estuvo alojada Santa Teresa, que milagrosamente sobrevivió a la ruina que el convento sufrió durante buena parte del siglo XIX. En la zona norte del convento se encuentra el jardín y huerto.
Entrando por la puerta principal del Convento, donde se encuentra el torno de la clausura, una escalera situada a la izquierda nos conduce a unas dependencias en la segunda planta en las que se halla instalado un museo con objetos, enseres y reliquias relacionados con la historia del Convento, así como con Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz.
De Santa Teresa se conservan algunas reliquias como la campanilla de 1553 usada por la santa en la fundación del convento; la llave primitiva del convento, del siglo XVI, usada también por la santa; un trozo de su hábito y otro del velo; una firma auténtica de Santa Teresa y un trozo de hueso. Anexa a la sala del museo hay una pequeña habitación donde se reproduce la celda de Santa Teresa. De San Juan de la Cruz se expone su sillón y su casulla, un cáliz, tres autógrafos y un trozo de hueso.
Una vez visitado el convento nos dirigimos al inicio de la calle Almenas donde vamos a contemplar el edificio de la Casa de la Audiencia construido en el siglo XVII con imponente fachada de estilo renacentista realizada a base de grandes sillares de piedra caliza. Destaca la portada, enmarcada con columnas estriadas sobre basamentos y rematada en su parte superior por una gran cornisa sobre la que se abre un hueco entre dos pequeñas pilastras con volutas laterales. En el del dintel aparece esculpida una interpretación del escudo de armas donde puede leerse: “EL ILVSTRE AIVNTAMIENTO D LA VILLA D BEAS”. Este edificio se construyo para acoger la Casa de la Audiencia y el Pósito del Concejo. Hoy en dia en su interior se encuentra la oficina de turismo de la localidad y un centro de exposiciones.
Desde aqui continuamos nuestro paseo ascendiendo por la calle del Carmen que nos lleva hacia la parte mas alta de la localidad donde se encontraba la Fortaleza de la Villavieja y el Castillo de Beas que se asentaba en la cima más elevada de una plataforma rocosa, en el actual barrio de La Villa.
Los musulmanes construyeron en torno al siglo IX una gran fortaleza a modo de alcazaba, a cuyos pies se fue articulando la ciudad. Esta fortaleza se creó como importante bastión de la gran trama militar que el reino nazarí de Granada estableció en la frontera con el reino cristiano.
La Villa de Beas fue conquistada en 1234 por Fernando III de Castilla y entregada a don Juan, Obispo de Osma, con su castillo y término, sin embargo en 1239 pasa a manos de la Orden Militar de Santiago, momento en el cual Beas pasa a convertirse en Encomienda. La Orden de Santiago irá mejorando el sistema defensivo de Beas, pues aún la inestabilidad y las revueltas hacen peligrar las tierras conquistadas. En 1750, el Consejo de Órdenes Militares mandó que fuera derribada la muralla de la frontera de Beas, en la Villa Vieja, y el fuerte de cuatro torres almenadas que estaba adosado.
Los únicos restos que quedan del que fue castillo de Beas son algunas murallas en el flanco norte con sus torres, entre ellas la Torre del Reloj con restos de una espadaña y la puerta falsa. Estos restos han quedado enmascarados por las actuales edificaciones de la villa vieja de Beas de Segura.
La antigua fortaleza medieval estaba organizada en torno a tres anillos amurallados bien diferenciados:
Un primer anillo estaba compuesto por el alcázar del castillo, ubicado en la parte más alta del promontorio rocoso y pegado en su flanco norte a las murallas de la alcazaba. Según la Relación Topográficas de Felipe II del año 1575, el castillo de la Villa de Beas contaba con dos torres en la parte norte y dos puertas de entrada. La entrada de poniente contaba con un foso para defender el castillo, mientras que en el centro del alcázar había un amplio patio de armas con un aljibe.
Un segundo anillo conformaba la propia muralla de la alcazaba, compuesta por cuatro torres y delimitada perfectamente por el promontorio rocoso sobre el que se asentaba, adaptándose a la topografía del lugar.
Un tercer anillo fortificado estaba compuesto por barbacanas y antemuros que a un nivel inferior protegían las zonas más indefensas.
De las descripciones se deduce que toda aquella obra era musulmana, hecha en buen tapial de calicanto, al que los restauradores cristianos habrían hecho numerosas reparaciones.
En el barrio podemos visitar la Ermita de la Villa y el Centro de Interpretacion de la Villa de Beas, el siglo XVI y la Mistica. El santuario se encuentra en una colina, en la parte más alta de Beas, donde se encontraba el patio de armas del castillo que se encontraba en ruinas y donde se aprovecharon parte de sus murallas y estructuras. Fue construida en el antiguo Convento de la Divina Pastora mediante limosnas del pueblo. Antiguamente habría un colegio de monjas ubicado en el santuario, el cual estuvo funcionando hasta la guerra civil cuando quedó abandonado. Aquí se guarda la Virgen de la Paz, patrona de Beas de Segura.
La capilla es pequeña, con un camarín de la Virgen de la Paz en el centro, el cual está decorado con pinturas al óleo entre las que se encuentran los nombres de los pueblos españoles en los que la Virgen de la Paz es patrona, como Ronda, Marmolejo etc.
Las figuras de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz son la base del centro de interpretacion, donde se interpretan los fundamentos de la mística de ambos personajes. El Espacio acerca también al visitante otros aspectos relacionados con Beas de Segura, como su historia, la simbología del toro y el folclore de la localidad.
En esta zona podemos disfrutar de varios miradores desde donde disfrutar de unas magnificas vistas de la localidad y del entorno natural donde se situa.
Descendemos por la calle Villa, tambien conocida como Sor Consuelo, una de las calles con mas solera que discurre por el interior del antiguo castillo y fortaleza de Villavieja donde su trazado intrincado y escalonado nos conduce hasta el punto mas alto del cerro de la Villa conocido como el Tobon. En ella nos encontramos con la Casa palacio de los Sandoval, un edificio construido en el siglo XV y que pertenece a una de las grandes familias señoriales de Beas. Es una casa solariega en cuya fachada hay un escudo de la villa y posee una gran riqueza arquitectónica e histórica con grandes habitaciones llenas de una gran variedad de antigüedades que deleitan la vista de cualquier turista. La casa posee un antiguo mirador construido con una llamativa cerámica vidriada en color verde.
Al final de la calle giramos ala izquierda para continuar por la calle Tobazos donde en su margen izquierdo nos encontramos a mitad de la calle con un bello rincon en forma de pasadizo que nos lleva hacia la zona de las cuevas que se ubican en la falda montañosa de la antigua muralla de la villa. Dichas cuevas estuvieron antaño habitadas y que hoy en dia se encuentran en estado ruinoso.
Volvemos sobre nuestros pasos para continuar nuestro recorrido por esta villa jiennense por un intrincado de calles estrechas, empinadas y algunas escalonadas que son fiel reflejo de su pasado musulman y realizadas al amparo de las fortaleza hasta que llegamos a la parte baja del pueblo junto al cauce del rio de Beas.
Antes de ir a pasear por uno de los varios parques que posee el pueblo nos dirigimos un momento a la calle Feria para contemplar las fachadas de algunas de las varias casas de arquitectura historicista que posee Beas de Segura. Se trata de una de las calles mas importantes de la villa que nos lleva hacia la Plaza de la Constitucion y que recibe su nombre porque a lo largo de ella se celebraba la famosa feria de septiembre. En ella tambien llego a ubicarse un antiguo hospicio y el hospital para los pobres. En epoca medieval estuvo plagada de casas solariegas que a partir del siglo XIX se sustituirian por las construcciones de arquitectura historicista, en la que alternan elementos neoárabes con lexicografías clasicistas y renacentistas. que hoy en dia podemos contemplar. Asimismo en dicha calle se ubica el Teatro-cine Regio que se construyó a finales del siglo XIX tras demoler antiguos edificios medievales y renacentistas, dando paso a una arquitectura ecléctica, historicista, con una fuerte influencia clásica. Fue y es el centro de la vida cultural de Beas, por la celebración de eventos como el Certamen Comarcal de Villancicos, Certamen de Corales, conciertos, obras de teatro y proyección de películas.
El historicismo, también denominado romanticismo, desarrollado principalmente en el siglo XIX y principios del XX, concentraba todos sus esfuerzos en recuperar la arquitectura de tiempos pasados. Se trataba de imitar estilos arquitectónicos de otras épocas incorporándoles algunas características culturales de ese siglo.
Una vez visitada la calle Feria nos dirigimos de nuevo hacia nuestro siguiente destino que es visitar el Parque Botanico y Recreativo Valparaiso al cual accedemos por un puente que cruza el cauce del rio Beas. Todavía hoy el nombre de este paraje nos transporta a la época de los árabes andalusíes. Valparaíso, el valle del paraíso, fue durante mucho tiempo una fértil vega en cuyas huertas, bañadas por las aguas del arroyo del mismo nombre, se cultivaba cáñamo, lino, frutales, hortalizas, etc.
El paraje fue intensamente transformado y remodelado tras las grandes inundaciones que tuvieron lugar en Beas en 1955, canalizándose entre otros el Arroyo de Valparaíso y el mismo río Beas.
Hoy día, Valparaíso es uno de los pulmones de Beas, un gran parque que destaca por su abundancia en agua y vegetación donde resulta agradable pasear, descubriendo sus senderos empedrados, jardines, arbolados, fuentes y diferentes miradores. Este paraje toma protagonismo en verano convirtiéndose en escenario de conciertos y festivales como Sierra Rock, cine de verano y demás actividades culturales y recreativas de la vida en Beas.
En verano, el Parque de Valparaíso se convierte en el centro de la actividad cultural beasense con festivales como “Sierra Rock Fest”, una auténtica experiencia musical rural dentro de un marco natural único. Dos días con entrada libre y gran diversidad de estilos y bandas; apostando por la música andaluza y las bandas emergentes. En este paraje también se celebran otros eventos como el “Spring Festival”, el “Cine de Verano” o “Biosegura”, este último, una cita centrada en el medio ambiente y el mundo rural; un referente de una forma alternativa de entender la vida ligada a lo natural, el respeto al medio ambiente y el desarrollo sostenible.
El Parque de Valparaíso es en realidad una gran construcción hidrológica para regular las avenidas del arroyo del mismo nombre hasta su entronque con el río Beas, de ahí que esté construido a base de un sistema encadenado de presas. Destaca su enclave y la gran masa arbórea de pino de reforestación, así como la gran abundancia de agua y la variedad de especies botánicas y animales que coexisten. En él se suceden los caminos empedrados, áreas de recreo y miradores con bellas panorámicas.
Desde el parque continuamos nuestro paseo por la calle Manuel Ardoy Romero donde se ubican dos de los museos que podemos visitar en Beas como son: El Museo Municipal de Usos y Costumbres "Cantero" y el Museo Municipal de Humor Grafico "Francisco Garcia Garreta".
El primero se construyo como homenaje al mundo rural y a los oficios de antaño y que reune centenares de piezas de gran valor etnografico. Dividido en varias salas nos acerca al modo de vida de nuestros antepasados.
El segundo expone gran cantidad de dibujos de humor grafico y las colaboraciones completas de la revistas "La Codorniz", "Hermano Lobo" o "Don Jose". En la actualidad ademas es una hemeroteca del humor y centro de exposiciones ilustrado por humoristas.
Al final de la calle llegamos al inicio de otro de los pulmones de la villa como es el Parque Virgen de la Paz. Se trata de un parque situado en linea paralela al cauce del rio Beas con grandes arboles y todo tipo de vegetacion, un estanque de patos construido en piedra cercada por una baranda y que consta de una construcción a modo de torre que alberga los patos y palomas del estanque, parque infantil y repleto de servicios donde podemos contemplar a niños y mayores pasear o descansar. Este parque fue galardonado en el año 1975 con el premio Nacional de Turismo de embellecimiento de pueblos.
Al final del parque y cerca de la Plaza de San Marcos, que fue el inicio de nuestra ruta, nos encontramos con el monumento mas significativo de Beas como es el del Toro Ensogado en honor a San Marcos. Los toros "ensogados" es una arraigada fiesta que se celebra en honor de San Marcos en dicha localidad jienense, proviene de tiempos inmemoriales y tiene lugar entre los días 22 y 25 de abril.
Se trata de una imponente figura de un toro realizada y fundida en bronce por el escultor Constantino Unghuetti.
Aqui ponemos nuestro punto y final a la ruta realizada por el casco urbano de esta preciosa villa jiennense, pero no terminamos de conocer su patrimonio cultural y natural y para eso nos dirigimos por la carretera que une Beas con Chiclana, otro pueblo de la provincia, para visitar el Puente Mocho y el yacimiento arqueologico Terrazas del Guadalimar. La ocupación humana del entorno de lo que hoy es Beas de Segura es muy antigua. Los primeros testimonios humanos de la Sierra de Segura aparecen en este yacimiento, en el paraje de Puente Mocho, nombre que se designa a un extenso hábitat al aire libre junto a las terrazas del río Guadalimar. Se hallan materiales del Paleolítico Inferior y Medio de los albores de la última glaciación (entre 100.000-10.000 a.C).
Este lugar era paso de importantes mamíferos, tenía abundantes recursos pesqueros y abundante materia prima para la fabricación de herramientas de piedras talladas, destacando cantos rodados y guijarros trabajados en cuarcita.
Los restos de industria lítica achelenses de este lugar fueron descubiertos en 1913 por Cabré y el Abad Breuil y parte de ellos se encuentran en el Museo Provincial de Jaén, en la Sección de Arqueología.
Es el yacimiento arqueológico más antiguo de la provincia de Jaén, por lo que las piezas más antiguas que se conservan en el museo arqueológico provincial, son las procedentes de este yacimiento.
La Sierra de Segura durante época romana fue un importante paso de caminos que comunicaba el suroeste peninsular con el Levante a través del valle del Guadalimar y la Meseta con el sur a través del valle del Alto Guadalquivir. De ahí que queden numerosos restos de infraestructura viaria, entre los que destacan puentes y calzadas romanas.
Este puente romano, de los siglos II-III, sobre el río Guadalimar, se sitúa entre los términos municipales de Beas de Segura y Chiclana de Segura. La estructura es de grandes dimensiones distinguiéndose dos cuerpos bien diferenciados: el principal está compuesto por dos ojos con arco de medio punto y resortes a sus lados en los que van incorporados otros dos ojos de emergencia; el secundario estaba preparado para las ocasionales avenidas del río y está compuesto por otros dos ojos principales, aunque de menor tamaño. La construcción, con un aparejo de grandes sillares colocados a cuerda y tizón, denota una gran perfección técnica con la que se consigue un resultado de gran solidez como demuestra la pervivencia del puente hasta nuestros días. El papel de esta obra en el esquema de comunicaciones romanas de la zona parece decisivo. Estrabón ya mencionaba una bifurcación de la Vía Augusta antes de llegar a Cástulo que salvaba el «Saltus Castulonensis» y que puede coincidir con el emplazamiento de Puente Mocho; en cualquier caso, por su posición, Puente Mocho es el centro de un cruce de caminos entre Cástulo, Guadíx, Cartagonova por la Sierra de Segura y Saetabis que justificaba la magnitud de la obra. El puente ha seguido en uso hasta hace poco, sirviendo para el paso de vehículos de las explotaciones agrícolas colindantes.
La Ermita del Calvario construida en el siglo XV se encuentra a 16 km de Beas de Segura, cerca de unas cuevas y una bonita cascada, en el lugar de La Corenzuela, siendo un convento de carmelitas descalzos fundado en 1576 con frailes provenientes de La Peñuela. Se estableció con fondos dados por la comunidad del cercano convento de carmelitas descalzas de Beas de Segura, siendo su priora Ana de Jesús. Entre 1578 y 1579 fue prior san Juan de la Cruz . La Ermita, adosada a una cortijada, sufrió un incendio hace unos años y está cerrada al público. San Juan de la Cruz fue Prior del Calvario en su estancia en Beas de Segura. Durante el recorrido desde la ermita a Beas, nos encontraremos con La Cruz de los Trabajos, donde San Juan de la Cruz hacía su última parada para descansar antes de ir al Convento de las Carmelitas para visitar y confesar a las monjas.
Otro lugar dentro del patrimonio cultural que posee Beas de Segura es el YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO EL CASTELLÓN datada entre los siglos II a.C. al III d.C. Queda encuadrado entre el «Camino de las Huertas», uno de los más antiguos e importantes que conducían a Beas de Segura y la cañada ganadera trashumante, llamada «El Paso», coincidente con la antigua Vía Romana. Se ha encontrando cerámica a torno ibérica y terra sigillata romana. La cerámica ibérica arroja una cronología de, al menos, el siglo II a.C y por su gran abundancia y escaso deterioro permite considerar al yacimiento en buen estado de conservación. Entre los distintos fragmentos de cerámica romana aparecen «terra sigillata aretina» fechada entre el 30 a.C. y el 20 a.C, «sigillata sudgálica» de La segunda mitad del siglo I y del II, «sigillata hispánica» junto con cerámica común romana con una cronología de hasta finales del siglo III de nuestra era.
La ubicacion geografica dentro del parque natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas permite al viajero la realizacion de numerosas rutas de senderismo como la del Poyo de Burgos o la de la Cumbre del Peguera, areas recreativas como la del Tobon, ademas de disfrutar de bellos parajes y miradores desde donde contemplar unas espectaculares panoramicas del parque natural mas grande de España.
PATRIMONIO NATURAL
CUEVA DEL AGUA DE BEAS
Cueva situada a 500 m del casco urbano. Muy accesible aunque el acceso al interior es difícil, no resulta peligroso. Está dividida en dos oquedades comunicadas por un pequeño pero profundo lago. El origen de la cueva fue una cantera de yeso.
CUERDA O CUMBRE DE BEAS
Altitud · 910 m Esta cuerda de picos que se alzan entre los 1.100 y 1.300 m, separa la zona oeste de la comarca que se abre hacia la campiña jiennense de la zona este, donde se encuentra el macizo montañoso del Parque Natural. Constituye un espléndido mirador natural, desde el que se observa una escena rica, diversa y representativa, aunque se abre a una cuenca no demasiado amplia. Se accede desde Cañada Catena o Cortijos Nuevos, por la A-314. Desde esta salen varias pistas forestales a derecha e izquierda desde las que podemos acercarnos más a los picos de esta cuerda, como el Pegueras, con 1.341 m y una vista excepcionales hacia el embalse del Tranco de Beas, La de la Sierra de Las Villas, la Cordillera del Banderillas y El Yelmo, todo un conjunto salpicado de aldeas y cortijadas, con Hornos de Segura como elemento destacado.
MIRADOR DE LAS MARAVILLAS
En dirección a Cañada Catena desde Beas de Segura y muy cerca ya de esta aldea, encontraremos a mano izquierda un escarpe de piedra caliza sobre el valle del Río Beas conocido como el Mirador de las Maravillas. Este escarpe da nombre al cortijo que se sitúa aquí, utilizado como alojamiento rural.
MONTE FUENTE PINILLA
Altitud · 1.309 m Este monte se encuentra al oeste de la Cuerda de Beas y dentro del Parque Natural. Es un entorno montañoso con cimas calizas y donde abunda el pinar de media montaña, con pinos negrales y encinas con un sotobosque de romeros y enebros, pero donde no faltan entornos húmedos. Toda la zona se encuentra salpicada de cortijos tradicionales, muchos de ellos rehabilitados como segunda vivienda. Se accede por los desvíos desde la A-314 hacia Fuente Pinilla o hacia El Poyo de Los Burgos. A su cima solo puede accederse a través de senderos entre laderas de pinos.
PICOS DE NATAO
Es una altiplanicie calcárea situada a 1.274 m de altitud, desde allí se divisan impresionantes vistas panorámicas, hacia el oeste Beas de Segura, la campiña y el embalse de Guadalmena; hacia el este la Cuerda de Beas y El Yelmo al fondo. Se accede por la carretera de Fuente Pinilla hasta llegar a «Dos Cortijos», donde nos desviaremos a la derecha por el primer cruce, continuando hasta llegar a una pista forestal desde la cual se accede al pico.
RIO BEAS
Propicia la existencia de una de las más extensas vegas del ámbito en la que se inscriben las aldeas de Cañada Catena y Cuevas de Ambrosio, llegando hasta el mismo casco urbano de Beas de Segura en su extremo occidental. La Carretera A-314 discurre paralela a ésta y sirve de acceso también a los espacios irrigados por los afluentes del río Beas. En la zona, una de las más antiguas dedicada al cultivo, predomina el cultivo de olivar que asciende por las laderas cediendo solo ante contados rodales de vegetación arbórea o ante las cumbres de Beas.
GASTRONOMIA:
De los pastores trashumantes que cruzaban las tierras manchegas buscando los pastos del sur para sus ganados nos quedaron las "tortas de pastor", que se hacían a pie de vereda cuando llegaban los días del otoño y se caminaba hacia tierras de inviernos más benignos para el ganado. El pastor llevaba entre sus enseres una piel curtida de oveja o de cabra, que utilizaba a modo de artesa y sobre la que amasaba una torta hecha de harina, agua y sal, y sin una pizca de levadura.
Estas "tortas de pastor", llamadas "tortas galianeras" por hacerse junto a la galiana, que así llamaban los pastores a la vereda por donde conducen el ganado, son la base de las distintas masas que se hacen para luego incorporarlas a guisos como los "andrajos" o los "galianos", donde la masa es cocida junto a la carne de caza y llegado el caso hasta con bacalao desmigado. Hoy se pueden hacer las "galianeras" en tahonas o panaderías convencionales, de tamaños más pequeños y cocidas en hornos de leña, dejándose endurecer varios días para luego incorporarlas al guiso, a diferencia de las tortas que hacían los pastores, que se consumían en el mismo instante de ser cocidas.
La gastronomía en Beas de Segura se ha ido forjando y trasmitiendo oralmente generación tras generación, es muy extensa y hay gran variedad de platos y postres. Al estar ligada su economía al campo y antaño también a la ganadería, la cocina ha ido girando en torno a estos dos elementos, que la caracterizan. Tiene destacada mención la matanza del cerdo, que tradicionalmente elaboran muchas familias de Beas, con gran variedad de diferentes productos: morcilla güeña, morcilla blanca, chorizo, salchichón, lomo de orza y un largo etcétera.
El aceite de oliva, está muy presente en la gastronomía, al ser la localidad una de las principales productoras de la comarca y de la provincia. Como aperitivo, las aceitunas, se condimentan de varias formas, normales, con aliño de tomillo, ajedrea, concha de limón, etc., o bien machacadas, rajadas e incluso negras.
Y de los platos: el Ajoatao, Ajoharina, Ajopringue, Galianos, Andrajos, Migas de pan, Migas de harina, Gachamiga, Caldo arriero, Moje picón, Moje de habichuelas, El Empedrao, ropavieja y en Semana Santa, El Encebollao y el Potaje de garbanzos. Y muchos más platos exquisitos de esta tierra.
En cuanto a los postres, en Semana Santa son tradicionales los panecillos, los huevos a la nieve, flanes de huevo, natillas caseras, etc. Y también los casaos, -higos y nueces-, la carne de membrillo, los pestiños, los borrachuelos, las flores de lis, los roscos fritos, gachas, dengues, tortas con chicharrones, tortas dormías, el tradicional hornazo con huevo de san Marcos y los rosquillos de aguardiente para san Juan. Las bebidas principales son la mistela y la cuerva.
De la sierra, y propios del otoño, son los guisos preparados con guízcanos como el conocido "ajo de guízcanos", que se hace con patata, pimiento, tomate, harina, aceite y pimentón, que le da un color rojizo característico.
FIESTAS:
Reafirma Beas su identidad como pueblo a través de dos celebraciones que llenan de peculiaridad su año festivo. De una parte, la solemne celebración del día de su Patrona, Nuestra Señora de la Paz, que se lleva a cabo el 24 de enero y que tiene su proyección lúdica y cultural varios meses más tarde, cuando entre el 17 y el 20 de septiembre se celebra la feria en su honor, procesionándola por las calles de Beas.
La segunda celebración es la de San Marcos; se lleva a cabo entre el 22 y el 25 de abril. Los actos comienzan con el denominado San Marcos Chico, en el que se sacan vaquillas pequeñas, sin cuernos o emboladas, para que sean corridas por los más pequeños. El día 23 y 24 tiene lugar el desencajonamiento, la suelta de toros bravos, rematándose la jornada con una verbena popular. El día 25 la banda de música toca diana y hace un pasacalles para avisar que a las ocho de la mañana se soltarán toros en un recinto acotado por el cierre de varias calles. Después de las diez de la mañana tiene lugar la misa seguida de la procesión en honor de San Marcos, en la que el santo va acompañado por las calles del pueblo de dos vaquillas bravas engalanadas y ensogadas. Después de la procesión se vuelven a soltar los toros en el recinto cerrado. Terminará el día con una verbena en la que participarán las diferentes peñas que intervienen en la fiesta. Los miembros de las peñas suelen inmovilizar a los toros para que les sean puestos unos aparejos de vivos colores con espejos incrustados, acción ésta que se conoce como cascar al toro. En la organización de la fiesta juega un papel fundamental La Hermandad de San Marcos.
Los orígenes de la celebración de San Marcos en Beas son inmemoriales, y ya en el siglo XVI hay constancia de que la villa de Beas había hecho solemne voto a San Marcos en tiempo inmemorial, por haberlos librado de una plaga de langostas. Consistía este voto en no comer carne y en no sacrificar ese día ninguna res, ni que se abrieran las carnicerías.
Desde 1993, después de una encendida controversia entre partidarios de la fiesta y no partidarios, el toro de cuerda de Beas está sujeto a la normativa vigente en la actualidad, en la que las reses después de corridas en un recinto cerrado deben ser sacrificadas y no devueltas a su ganadería. Sin embargo la costumbre del toro de San Marcos está tan enraizada en Beas, que aún suele cantarse como acto de reafirmación y reivindicación de la fiesta una cancioncilla que dice: ¡Viva la fiesta de San Marcos! / Nadie la puede quitar, / ni el alcalde, ni su hermano, / ni Tomás el municipal.
En el año 2000 se solicita la Declaración de Interés Turístico Nacional de Andalucía para la Fiesta de San Marcos, declaración que se hace firme en la Resolución de 7 de Septiembre de 2000 del Consejero de Turismo y Deportes.
En cuanto a la celebración de la Semana Santa el paso del tiempo ha ido dejando en el olvido algunas tradiciones como la que consistía en hacer luminarias utilizando cascarones de huevos, nueces y caracoles pintados de llamativos colores, que eran pegados con yeso en una cruz cuando pasaba el Viernes Santo la procesión del Santo Entierro, o la costumbre de tocar en ese día largas trompetas, bocinas, para convocar a los feligreses al pregón de madrugada. A principios del siglo XX existía la extraña costumbre de ponerle a la primera soltera que moría en el año la palma que la imagen de San Juan había llevado en las procesiones. Se ha recuperado la antigua procesión del Prendimiento, que procesiona el Martes Santo, con una escuadra de romanos que, tras la escenificación del beso de Judas, prenden llevando preso a Jesús. Una de las procesiones más llamativas es la del Cristo de la Veracruz.
Todas tienen un carácter religioso, además de las propias como la Fiesta en honor a la Virgen de la Paz, Patrona desde mediados del siglo XIX, que se celebra el día 25 de enero, La Fiesta de San Juan, recuperada del olvido hace unos años y la de reciente creación, La Romería de la Virgen de la Paz el día 1 de mayo, días después se celebran las cruces, y es tradición de subir flores durante todo el mes a la Cruz de los Trabajos.
En el caso de los Carnavales, su origen es dudoso; se sabe por letrillas sueltas que ya a finales del siglo XIX había diversas murgas y comparsas que salían por las calles.
LITERATURA:
Por Beas de Segura han pasado grandes plumas de la literatura española, como Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz o Francisco de Quevedo. Ana de Jesús, discípula de Santa Teresa, estuvo en Beas de priora algunos años, también tiene algunas obras escritas, pero su papel fundamental, fue que estando en Beas San Juan de la Cruz, depositó en ella parte de su obra, que la custodió durante años, al igual que lo hizo Fray Luis de León, el mismo que corrigió y publicó las obras completas de Santa Teresa a petición de Ana de Jesús. Estando la santa en Beas, el libro de su vida le fue requisado por la Santa Inquisición. Otros poetas como Jorge Manrique, su madre, Mencía de Figueroa, nació en Beas de Segura. En el caso de Lope de Vega, cita a Beas -Zea- en una de sus comedias de Santa Teresa. Gonzalo Correas, humanista del siglo XVII, en sus andanzas por Jaén también cita Beas y la elogia por su hermosura. Ya en pleno siglo XX, la presencia del poeta Juan José Cuadros Pérez, tierra natal de su padre, donde pasó en Beas parte de su infancia y juventud, sirviéndole esos recuerdos y añoranzas vividas en Beas, para luego reflejarlas en su obra.
MAPA TURISTICO DE BEAS:

























































































Excelente reportaje amigo.
ResponderEliminarCompletísimo estudio ,de este pequeño gran pueblo mio". Fantástico!!! Gracias.
ResponderEliminarA usted por su comentario
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