MONSAGRO (Salamanca)

 



MONSAGRO


Monsagro es un municipio de la provincia de Salamanca dentro de la comunidad autónoma de Castilla y León. Se integra dentro de la comarca de Ciudad Rodrigo y la subcomarca de Los Agadones perteneciendo al partido judicial de Ciudad Rodrigo.​
Su término municipal está formado por un solo núcleo de población, ocupa una superficie total de 48,11 km² y según los datos demográficos recogidos en el padrón municipal cuenta con una población de 141 habitantes.
Se situa a orillas del rio Agadon, en el Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia y formando parte de la Reserva de la Biosfera de las Sierras de Bejar y de Francia, siendo el primer refugio en las faldas de la gran montaña que preside el Santuario de la Peña de Francia.
Situado en un lugar excepcional, a medio camino entre las estribaciones de la Sierra de Francia y el valle profundo de un modesto rio es un destino ideal para disfrutar de la naturaleza y de la geologia gracias a la Ruta de las Huellas Fosiles.



El origen de su nombre es una incógnita, aunque tiene mucha fuerza, en relación al origen etimológico de Monsagro. Se tiene constancia de que es villa desde mediados del siglo XVI, concretamente desde 1551, igualmente está documentado que a partir de 1562 sus alcaldes podían aplicar la justicia civil y criminal, es decir podían condenar incluso a muerte a los reos. Lo cual denota que en el antigüedad debió de tener cierta relevancia en la zona, como queda igualmente acreditado en la numerosa documentación existente en el archivo municipal, sobre el litigio que a lo largo de más de doscientos años mantuvo el municipio contra los todopoderosos frailes de la Peña de Francia, por los terrenos del llamado llano de San Andrés aledaño al edificio conventual, pleito fallado finalmente a favor de los Dominicos. En la actualidad son escasos los vestigios de la pasada historia de la villa, del seguro rollo jurisdiccional no queda ni rastro, las únicas huellas aún visibles son tres pequeñas piedras en la fachada de una casa y un gran escudo en otra con símbolos inquisitoriales y una leyenda bajo él, amén de una antigua fuente en granito donde se repiten algunos de los grabados del escudo. Merece ser destacado el artesanal reloj catalogado del que aún ser conservan restos en la torre del concejo. En la actualidad Monsagro es, una pequeña localidad enclavada en un entorno natural privilegiado, con un paisaje idílico, ideal para quienes persigan el sosiego y la paz imposibles de encontrar en los grandes núcleos urbanos.
Circulan varias teorías con respecto a la posible formación del pueblo. Una de ellas data del año 750. Según ella un caballero francés ayudó al rey Alfonso I en su guerra contra los moros, el monarca agradecido le habría entregado a cambio, las tierras en las que se ubica Monsagro. No sabemos si eso puede ser cierto, pero sí lo es, el que durante el reinado de Alfonso VI la Sierra de Francia se repuebla con los franceses de Raimundo de Borgoña.
Otra es del año 1195, y se fundamenta en la necesidad que el Obispo Martin, prelado de la diócesis de Ciudad Rodrigo, tenia de leña y pastos para sus rebaños, sobre todo en la época estival, por ello habría fundado una aldea con el fin de aprovechar esos recursos.
Pero sin duda la más extendida, y que además hace referencia al origen etimológico de su nombre, data del año 863, en estas fechas se habría producido una escaramuza entre la hueste mora del caudillo Almondhir El omniada y las escuadras cristianas al mando del Obispo Hilario. Tras la batalla el citado Obispo mandó enterrar en el actual Monsagro los cadáveres de los cristianos caídos, dando origen desde entonces al nombre actual, derivado del primigenio Mons sacer, o monte sagrado. Según la misma creencia, el propio Obispo pereció antes de llegar a Ciudad Rodrigo por causa de las heridas recibidas en la batalla y fue enterrado en un pueblo que lleva su nombre, Sepulcro Hilario.




La identidad de Monsagro está relacionada con las huellas fósiles que fácilmente descubrimos en una buena parte de las fachadas de sus casas, calles y fuentes que forman un autentico museo al aire libre abierto todos los dias del año. Vestigios de organismos que habitaron un mar gélido que hace más de 450 millones años cubría gran parte de la península, situada, en aquella época, muy cerca del Polo Sur.
Las cuarcitas, abundantes en los canchales que rodean Monsagro, se han originado por la compactación y deformación de los fondos arenosos de ese mar de aguas poco profundas del periodo Ordovícico, que los habitantes de Monsagro han incorporado a la construcción de sus viviendas. Allí quedaron grabadas las pistas de organismos vivos como los Trilobites, ya desaparecidos, gusanos y otras especies marinas, además de efectos naturales como las ondulaciones del oleaje.
Las huellas fósiles de los Trilobites, tan abundantes en el periodo Ordovícico, han dado lugar a formaciones como Cruzianas, que reflejan sus desplazamientos o Rusophycus que representan zonas de reposo. Los gusanos marinos han dejado huellas como los Skolithos, galerías verticales, utilizadas de morada y estructuras en forma de cono llamadas Daedalus.
Te proponemos recorrer una ruta urbana muy original para descubrir y curiosear por los antiguos fondos marinos de hace cuatrocientos cincuenta millones de años y cuyas huellas se han convertido en la expresión estética que identifica el paisaje urbano de Monsagro. La ruta esta perfectamente señalizada a traves de señales direccionales dispuestas en el suelo y en las paredes, para realizar un recorrido que te permitira descubrir los restos fosiles mas interesantes que decoran las fachadas de los edificios.
La Calle Francia destaca tanto por la calidad como por la variedad y cantidad de huellas que adornan de principio a fin todas sus fachadas y balcones. La Calleja del Chorro guarda entre sus paredes un inestimable ejemplar con múltiples Cruzianas, la belleza y la claridad de los diferentes trazados hecho por los trilobites, hacen de éste un ejemplar único. La Calle Carreras, es otro claro ejemplo de la diversidad de huellas fósiles que podemos encontrar en Monsagro. Esta ruta es una invitacion a descubrir una epoca remota a traves de las huellas que dejaron sus moradores hace mas de 450 millones de años.







Esta ruta de las huellas se complementa con la visita al Centro de Interpretacion de los Mares Antiguos de Monsagro. En este espacio podras acercarte de forma mas detallada al mundo de la paleontologia y conocer de primera mano las caracteristicas de estos pequeños trilobites que dejaron en los suelos marinos de Monsagro sus huellas fosilizadas. A lo largo de las diferentes salas el viajero se podra sumergir en el tiempo hasta llegar a aquel mar lleno de extraños animales cuyos fosiles se muestran en el museo, conociendo de forma pedagogica y divertida la flora y fauna que habito nuestro planeta desde hace millones de años.
Maquetas moviles, interactivos, vitrinas repletas de fosiles o un juego de realidad virtual te llevaran a este mundo sorprendente repleto de animales extraños, plantas ya desaparecidas y trilobites, pequeños animales acuaticos que podras coger con tus manos, en un mundo virtual que no dejara de sorprenderte.
El recorrido comienza atravesando el Túnel del Tiempo, en el que a través de diferentes videos podremos conocer la evolución de la Tierra, y las diferentes especies marinas que habitaban los mares en esa época.
La visita sigue con una proyección sobre el origen de las huellas de fósiles marinos que han aparecido en las cuarcitas de Monsagro y sus alrededores, además de explicar por qué hace 480 millones de años esa zona estaba bañada por un mar.
En la siguiente sala podremos observar algunos fósiles procedentes de distintos periodos geológicos, y aprenderemos a interpretar las “crucianas”, que son los rastros fósiles que hay en las fachadas de muchas de las casas del pueblo de Monsagro.
Y para finalizar la visita en el centro, podremos sumergirnos en un mar de hace 458 millones de años, y coger trilobites con nuestras manos a través de la realidad virtual.






Ademas de la ruta de las huellas y el centro de interpretacion, Monsagro nos ofrece otros sitios de interes como la Eras empedradas, el Museo Etnografico, el Jardin Botanico, la parroquia de San Julian, el Charco de los Mozos o el Puente de la Yunta entre otros de los que vamos a daros informacion.
Las antiguas eras forman un conjunto unico de 30 estructuras circulares, elevadas sobre muros y empedradas, donde hasta hace algunos años se trillaba el cereal.
Bien sea en vertical o en horizontal, la disposición de piedras, unas junto a otras, pueden aparentar sencillez pero son soluciones tremendamente eficaces a problemas complejos. Es el caso de las eras empedradas, relativamente fáciles de ejecutar con cantos de río (en disposición decorativa o no) en zonas llanas como en La Guareña o el Campo Charro, pero formando parte de un complejo sistema de estructuras abancaladas como en el extraordinario caso de Monsagro, también en la provincia de Salamanca. Este magnífico conjunto se sitúa en la ladera sur del pueblo, en un desnivel de cota de más de 20 metros en menos de 150 metros de ladera. El conjunto, que ocupa una hectárea y media, está formado por tres decenas de eras de planta circular, dispuestas de forma abancalada en varios niveles. La estructura del muro semicircular es de mampuesto sencillo de pizarra rematado con un voladizo perimetral del mismo material hacia la cara abierta de la era. La superficie de cada era está empedrada, y su mantenimiento y uso correspondía a las distintas familias de la localidad.



En la Plaza Mayor de la localidad, ademas del edificio del Ayuntamiento, nos encontramos con una antigua casa tradicional rehabilitada que alberga el Museo Etnografico de la cultura tradicional y de la caza. El pequeño museo, cuya fachada es de piedra y que cuenta con una balconada, se divide en dos espacios perfectamente diferenciados. Por un lado, en la planta alta se despliega ante nuestros ojos la verdadera cultura popular a través de objetos e instrumental del pasado. Por otro, en la zona inferior se incluyen fondos relacionados con la caza. Allí, existe una colección de animales disecados. La entrada a este espacio museístico es gratuita. El Museo Etnográfico y de la Cultura Tradicional y de Caza constituye un acercamiento a las antiguas costumbres de una villa que guarda numerosos secretos.







De la primitiva iglesia de San Julian del siglo XII nada queda. La actual, construida en el siglo XVIII (1758), es de estilo barroco, posee una sola nave dividida en cuatro tramos con la Capilla Mayor cuadrangular y flanqueada por pequeñas capillas a la que se le ha añadido una vistosa torre en piedra, así como columnas del mismo material en el porche de entrada. La iglesia, también recubierta con fósiles, guarda en su interior varias obras de arte, entre ellas un Cristo que la tradición atribuye a Lucas Mitata.


Otras de las sorpresas que aguarda Monsagro es su pequeño Jardín Botánico situado en una ladera, con hermosas vistas, siendo un referente de las numerosas especies de la flora del Parque Natural de las Batuecas-Sierra de Francia. El Jardín Botánico reproduce en una extension de casi dos hectareas que fue creado en el año 2014 mediante un taller de empleo las masas forestales y las especies de árboles y arbustos del parque. Se recorre a través de un circuito de caminos, con paneles explicativos e identificativos de cada especie y podemos contemplar más de 40 especies, arbóreas y arbustivas: robles, tejos, acebos, fresnos abedules, jaras, retamas, brezos y también todos los frutales autóctonos de esta zona, como manzanos, perales, cerezos o guindos.






Enclavado en un rincón privilegiado de la provincia, valle sagrado y cuna de leyendas y batallas, el municipio de Monsagro representa esos lugares donde perderse, donde olvidarse del mundo y conectar con uno mismo. Monsagro es en sí mismo una joya de arquitectura tradicional, sus calles estrechas, sus empedrados, su caserío apretado en señal de buena compañía, invita a perderse, a imaginar otros tiempos, otras épocas en las que el mundo se regía por otros valores. El atractivo singular de Monsagro es su arquitectura y esas huellas perfectamente conservadas que se adentran en sus paredes y las dotan de un encanto histórico.
Las casas de la sierra suelen ser de dos o tres plantas de altura y edificarse en grupo, adaptándose al relieve y a las rigurosas condiciones climatológicas a las que están sometidas. La construcción tradicional suele ser muy sólida, empleándose gruesos muros de carga realizados con sillar o sillarejo de granito en planta baja y entramados de madera rellenos de adobes o pequeño mampuesto en el resto, rejuntados y encalados posteriormente o directamente vistos. Los forjados y carpinterías son de madera.






En un recóndito paraje rebosante de naturaleza exuberante, el río Agadón ha creado en Monsagro unas pozas excepcionales en las que poder refrescarnos de las cálidas temperaturas del verano. Situadas junto a un área recreativa, estos charcos tienen una orientación privilegiada hacia las montañas de la peña de Francia y el pico Mingorro. Se trata de dos de los puntos más elevados de este espacio natural protegido. Un chapuzón en este marco idílico puede convertirse en una delicia para nuestros sentidos. De día, el sol ilumina estas piscinas naturales mientras la naturaleza, representada por la vegetación de ribera, imprime toques de penumbra a la zona y le otorgan una tonalidad especial. Las aguas bajan puras en un río que es el "hermano pequeño" del Águeda.
Asi que otro de los lugares de interes que podemos visitar por Monsagro se encuentra a un kilometro del pueblo partiendo desde la zona de las eras como es el Charco de los Mozos. Se trata de una charca natural que forma el cauce del rio Agadon que esta totalmente acondicionada para el baño y que dispone de una zona de parking, meriendas (con asador incluido), baño, cesped, etc.


El enclave natural donde se situa Monsagro permite la realizacion de rutas de senderismo. Es conveniente añadir cinco rutas de diversa duración y dificultad para los amantes del senderismo, en todos y cada uno de los casos se trata de salir de la plaza de la localidad y regresar a ella tras el recorrido.. De los muchos senderos que puedes recorrer en el entorno hay uno de aproximadamente diez kilometros, ida y vuelta, que nos lleva desde el mismo pueblo en direccion a la Peña de Francia y que transita junto a el Puente de la Yunta por donde pasaba el antiguo camino hacia el pueblo de la Alberca y donde confluyen el arroyo Agadon Chico y el rio Agadon.
La segunda propuesta es, tomar el GR 10 pero en dirección contraria, hacia el oeste hasta llegar al límite del municipio, tres horas entre la ida y la vuelta, dificultad escasa. De la plaza, por la calle la Carrera hasta el cementerio, una vez allí tomar la pista de la izquierda. Al poco el caminante se tropezará con el Puente el Olla, castaños centenarios, el puente de Peralías un poco más abajo, posteriormente la fuente el Sapo y por último el Vao, en este punto el caminante puede tomarse un refrigerio en las mesas del área recreativa existente – en época estival puede además tomar un baño en el rio – para el regreso, dos opciones, o volver por el mismo camino, o bien regresar por la pista del otro lado del rio, esto permitirá tener una panorámica del sendero utilizado en la ida.
La tercera propuesta es el Camino Gris. Subir a la sierra, concretamente al alto del Copero, un par de horas ida y otras tantas vuelta por el mismo sitio, la ida todo cuesta arriba. De la plaza, en dirección norte por la calle la Canal y a la derecha al llegar a la fuente de la Canalita, depósitos de abastecimiento de aguas, Fuente Libañez y seguidamente pedrizas hasta el Copero. Al final del ascenso se encuentra el puesto de vigilancia de incendios de la Junta de Castilla y León. Una impresionante vista panorámica del valle del Agadón incluido el núcleo poblacional de Monsagro, y una vista privilegiada de la Hastiala, punto más alto de la Sierra de Francia. Muchas posibilidades de toparse con las cabras monteses, abundantes en la sierra y como no, contemplar la majestuosa figura del buitre leonado.
La cuarta propuesta es el Camino Rubio. Un recorrido circular de tres horas en total. De la plaza al frontón, por la calle el Calvario acceder a la curva de las Serralías, cruzar la carretera y adentrarse en el camino del Ombo. Este sendero nos llevará hasta la pequeña laguna del Ombo, las ruinas de la antigua central de la luz y un antiguo molino en el regato de La Rubia, regreso a la localidad por la calle la Carrera. Dependiendo de la hora, a lo largo de casi toda la ruta es posible contemplar algún corzo.
La quinta y última de las propuestas: Camino Rosa, circular, unas dos horas, salida por la carretera hacia Peña de Francia, a menos de un kilometro tomar el camino que sale a la derecha y nos conduce al paraje llamado el Corro. Apenas abandonado el asfalto, centenarios castaños y añosos robles jalonan las tres cuartas partes del sendero, excepto el tramo final – antes de volver al pueblo - que coincide con el GR10 enumerado en primer lugar. 
Los amantes del senderismo tienen en Monsagro un variado muestrario para deleitarse, con el añadido de ser rutas muy poco transitadas, carentes de la masificación de otras más conocidas dentro del Parque Natural de Las Batuecas-Sierra De Francia al que pertenece Monsagro, todo un lujo para quien guste de disfrutar de la tranquilidad y de lo autentico en soledad, sin tener que guardar cola para acceder.



En la carretera que une Monsagro con el Santuario de la Peña de Francia podemos visitar algunas fuentes como la de la Carretera en la cual podemos comprobar que fue construida en 1925 y la Fuente la Fria, asi como en la carretera de acceso por el Maillo de un Chozo tradicional, que recrea el refugio tradicional de montaña que utilizaban los pastores o la Fuente la Lacha.



Envuelto en un paraje natural que derrocha belleza e invita a la reflexión y al descanso se encuentra Monsagro, un pequeño municipio que se esconde en las faldas de la montaña de la Sierra de Francia desde donde se divisa el Santuario de la Virgen de la Peña. Adentrarse en él es despertar inconscientemente la curiosidad de cualquiera que lo visite, sumergiéndose sin querer mar adentro, retrocediendo siglos atrás.
Monsagro es, quizás, uno de los pueblos que más tiene que ofrecer en la provincia de Salamanca y también uno de los más desconocidos. Un auténtico tesoro geológico y arqueológico que se refleja en todo el pueblo y que posiblemente sea su seña de identidad. Los habitantes han decorado las fachadas de sus casas con estos fósiles y si te das un paseo por sus calles verás estos edificios sustentados en piedras con estos hallazgos arqueológicos. En definitiva, Monsagro es un mar de posibilidades que hará te zambullas en él, que vuelvas y lo recomiendes.


GASTRONOMIA:

Sin duda, este es un buen lugar para disfrutar de la gastronomia tradicional de una tierra de limites geograficos entre la sierra, los valles de Extremadura y las dehesas de la comarca de Ciudad Rodrigo. Son apreciados los jamones y embutidos ibericos secados al aire fresco de la montaña y los productos locales, como el farinato o la morcilla. En la mesa te sugerimos la tipica carne a la brasa, el cabrito al estilo monsagreño y por supuesto la caza en temporada. El sabor de estos manjares se realza acompañados del vino de la comarca Denominacion de Origen Protegida Sierra de Salamanca.

FIESTAS Y TRADICIONES:

Son abundantes las tradiciones, gran parte de ellas perdidas definitivamente, algunas no hace relativamente tanto tiempo, como las de la calvochá que la chavalería celebraba el día de todos los santos, la cuartilla, especie de diezmo que los aspirantes pagaban a los mozos para ser uno más entre ellos, bendecir los campos desde el calvario el día de la festividad de Corpus Cristi, o una de las últimas desaparecidas, el tocar la esquila por las calles del pueblo al oscurecer.

Como en todas partes casi todas las tradiciones están vinculadas al calendario litúrgico, trataremos de elaborar un recorrido cronológico por algunas de ellas, la mayoría, aunque no todas desgraciadamente, todavía en activo.
Comenzaban las celebraciones con el día de los Reyes Magos, enfocada como ahora a los menores de la localidad.

Seguidamente, el veinte de enero, San Sebastián patrón de los mozos, la víspera los jóvenes que ya habían pagado la cuartilla, cantan la alborada por las calles del pueblo y nuevamente tras una agotadora noche de fiesta se vuelve a cantar al alba, hecho lo cual a esperar la misa y procesión del santo, una vez terminado el acto litúrgico, convite en la casa consistorial sufragado por los mayordomos, invariablemente los quintos del año, posteriormente baile de tamboril, antaño amenizado por el tío Custodio, o tío Piteo y en la actualidad por Julio el Serrano.

Una semana después, es decir el veintiocho, se repite prácticamente calcado el ritual, pero en esta ocasión son los hombres los encargados de todos los menesteres, excepto la mayordomía, que suele ser ostentada por el ayuntamiento, debido a que San Julián es el patrón de la parroquia y por tanto es una de las dos fiestas locales del pueblo.

El día cinco de febrero toca el turno a las mujeres y mozas de festejar de la misma forma a su patrona Santa Águeda.

Seguidamente los carnavales. En Monsagro tenía especial relevancia el martes, por la mañana los vecinos acudían a la plaza para asistir hasta el medio día a unas jornadas de trabajo dirigidas por el Ayuntamiento, tras la comida la gente se daba a catar el vino que el propio consistorio ponía a disposición de los eventuales jornaleros, esto como es de suponer, caldeaba el ambiente y propiciaba el que los más osados desaparecieran para aparecer vestidos de sacas, con el consiguiente terror que su advenimiento y el de sus acompañantes portando cencerros y cuernos, provocaba en la gente más menuda.

Cuarenta jornadas después, la Semana Santa, donde además de las procesiones y ritos religiosos, la chiquillería esperaba la llegada del domingo de resurrección para comer el consabido hornazo, concretamente en Monsagro el hornazo se comía el domingo de resurrección, al día siguiente lunes y por último el domingo de la semana siguiente, el llamado domingo Albillo.

En la jornada del Corpus Cristi se engalana el pueblo con las calles tapizadas de tomillo y las paredes luciendo colgaduras de ramas de castaño durante todo el recorrido en el que además se erigen varios altares.

El veintinueve de junio, San Pedro, en este día los llamados entonces amos, contrataban los criados para rodo el año. Era así mismo, el día elegido por los ganaderos para trasladar sus rebaños a los corrales de la Seca o el Agadón en donde permanecerían hasta el día de todos los Santos. Para los mozos la noche, madrugada de esa jornada tenía una connotación especial. A lo largo de toda esa noche se dedicaban a decorar los balcones de las mozas más populares o de su agrado, con ramas de cerezas maduras, en tanto que a las que les caían menos bien, las obsequiaban con cardos y gordolobo (en Monsagro llamado gazapeo).

El catorce de septiembre, las fiestas del Cristo. El trece por la tarde toda la comunidad se desplaza a la ermita para subir en procesión el Santo Cristo del Amparo, bajo palio y a ritmo de tamboril. El catorce misa solemne, procesión, ofertorio, subasta del bollo y posterior convite a cargo del mayordomo si lo hay, y si no, a cargo del ayuntamiento que asume la mayordomía al ser esta la segunda fiesta local. El quince por la mañana procesión en el sentido contrario para depositar el Cristo en la ermita hasta el año siguiente. Reflejar que, en la actualidad, tanto la celebración profana como la litúrgica, ha sido trasladada al segundo fin de semana del mes de septiembre.


PLANO TURISTICO DE MONSAGRO:




1 comentario:

  1. Gracias por todo este reportaje sobre nuestro pueblo. Estamos muy orgullosos de él.

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