NERPIO (Albacete)

 



NERPIO

Nerpio es una localidad perteneciente a la provincia de Albacete dentro de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Está situado en el extremo meridional de la comarca de Sierra de Segura y limita con los municipios albaceteños de Yeste y Letur; con Huéscar y Puebla de Don Fadrique, en Granada; con Moratalla, en Murcia; y con Santiago-Pontones, en Jaén. Además, su término municipal es el más meridional de la provincia de Albacete y de toda Castilla-La Mancha y que cuenta con una poblacion de casi 2000 habitantes donde cerca de la mitad viven en el casco y el resto se reparten entre las pedanías de Beg, Bojadillas, Cañadas, Los Chorretites de Abajo, Cortijo del Herrero, Cortijo Nuevo, Fuente de la Carrasca, La Molata, Pedro Andrés y Yetas de Abajo.
El paisaje de Nerpio es grandioso. La alternancia de grandes sierras y montañas que alcanzan sin dificultad los 1.700 m. y llegan incluso a sobrepasar los 2.000 en el caso de la Sierra de las Cabras con valles y barrancos, ofrecen una continua sorpresa a la mirada. La escasa población de un término de gran extensión propician el poder saborear la soledad y la paz de la naturaleza en su estado más puro. Merecen especial mención los fenómenos kársticos por los que el agua a través de las edades ha labrado caprichosas formas en la piedra caliza. Multitud de cuevas, simas y covachas, lapiaces que recuerdan el paso del agua y el hielo, afloramientos de agua subterránea, dolinas o grandes depresiones formadas por el hundimiento de antiguas cavernas.
El agua es el elemento que ha dado forma a estas tierras y vertebra su vida desde que los primeros pobladores de la zona, varios siglos antes de nuestra era, se asentaran aquí. Decenas de fuentes salpican los montes para confluir en numerosos arroyos y ríos que propician esa vida y pujanza natural que posee Nerpio. Turrilla, Huebras, La Zorrera de Yetas, El Toril, ríos y arroyos que labran en su camino estrechos cañones y componen saltos y regates de singular belleza. En la población de Nerpio el Acedas, tras atravesar la maquinaria del Viejo Molino, confluye con el Taibilla que es quizás el río más emblemático de la zona y que lleva décadas otorgando solidariamente su caudal a la cercana Murcia. El pantano de Taibilla, a pesar de ser obra del hombre, contribuye a la vida natural en su seno y en su entorno y conforma una laguna de gran belleza.




El término de Nerpio es un lugar privilegiado por su naturaleza impresionante y bien conservada, por los restos de su historia milenaria que se remonta al mesolítico, por la supervivencia también de formas de vida que en otros lugares desparecieron hace tiempo. Todo ello conforma un territorio en el que el visitante puede pasar unas jornadas realmente placenteras. Para contar la historia de Nerpio, hemos de empezar haciendo una aclaración muy importante; y es que cuando hablamos de Nerpio no hablamos de un enclave o lugar concreto, sino de un municipio.
Hace 7 u 8 mil años aunque los que habitaban este territorio llevaban una vida nómada, tenían unos lugares que a modo de santuario les servían para reunirse a realizar sus ritos y sus ceremonias propiciatorias de la caza y la fecundidad.
Hablamos para ese momento del 5 ó 6 mil a.c. del lugar que a los pies de la Sierra de las Cabras hoy conocemos como Cruz de Taibilla. La confirmación de la importancia de este lugar para el hombre, en aquellos momentos de la Prehistoria la tenemos en el magnífico conjunto de Arte Rupestre Levantino que conocemos como Solana de las Covachas.
El Término Municipal de Nerpio recoge más del 70% de todo el Arte Rupestre de Castilla La Mancha, y todo ese legado cultural ha sido declarado, recientemente, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en el año 1998 .
Más tardío, y de más polémica interpretación, el Arte Rupestre esquemático propio del Neolítico y la Edad del Bronce, lo encontramos siempre próximo a los cauces estables de agua. Su proliferación a lo largo del recorrido del Río Taibilla nos confirma que con el paso de los años siguió dándose una alta densidad de población en este territorio.



La Solana de las Covachas es el conjunto rupestre más famoso y de mayor trascendencia de la zona. Fue descubierto en 1954 por José Soto Pérez, que ejercía de maestro en Pedro Andrés. El conjunto está formado por dos abrigos separados por unos 40 m; el primero, más al norte, está constituido por una sucesión de pinturas que ocupan una longitud de 30 m y divididos en 6 zonas pictóricas; el segundo presenta cinco cavidades y sólo 3 pinturas. El censo total de figuras es de 199 motivos entre figuras humanas, de animales y otras que están datadas entre el 5º y 6º milenio hasta el 2º milenio -Neolítico avanzado- y entronca el tradicional arte levantino con el esquemático de la Edad del Bronce
Los primitivos artistas de estas pinturas sobre roca vivían de la caza y la recolección y pintaban las covachas de este paraje, en su mayoría encaradas al sur, de fácil acceso, silueteando las imágenes y rellenándolas posteriormente con tinta plana monocromada. La simplicidad de las formas y las imágenes planas facilitan la identificación. El Arte Rupestre Levantino del que las pinturas rupestres de Nerpio forman parte, es en su mayoría, figurativo y naturalista, en contraposición con el arte esquemático de menor frecuencia en la zona.
El principal protagonista de las pinturas es el hombre, apareciendo unas veces como cazador, otras como guerrero, algunas como recolector y en raras ocasiones como domesticador de animales o agricultor. La mujer, cuando participa en las escenas, lo hace como danzarina o recolectora. Las especies animales más representadas son caprichos, cérvidos, bóvidos y équidos.
El Arte Rupestre no tiene una causalidad estética o de placer y está fuera de toda duda que fuera producto del ocio. La posibilidad de que se trate de Santuarios de Cazadores no puede descartarse totalmente, pero a tenor de las muchas escenas que no parecen expresar esa actividad, intuimos la existencia de otras muchas razones que hoy por hoy se nos escapan.


En época ibérica será el poblado del Macalón el centro neurálgico del territorio, controlando las rutas que desde la Alta Andalucía llevaban los minerales hasta la Cartagena Púnica.
El largo periodo que en historia se conoce como la Pax Romana, es el del establecimiento de la población en zonas llanas. Los asentamientos tipo villae que perduran durante el Bajo Imperio posiblemente sean los antecedentes de la red de aldeas que en la actualidad articulan la explotación de este territorio. Vizcable, Bojadillas, Cañadas, Yetas, Xutia, Beg, Chorretites, La Dehesa y Taibilla (actual Pedro Andrés) serían pequeños asentamientos de población cuyo nivel de ocupación estaría condicionado por la situación política y militar de cada momento.
Sobre esa base Romana o Tardo Romana en Taybaliyya establecieron su centro los árabes cuando se instalaron en la Comarca en el siglo VIII, y los historiadores del siglo XI nos informan que Taybaliyya era uno de los diecisiete iqdim o Distritos Rurales de la Kwa de Tudmir, provincia que con centro en Oriola abarcaba todo el sureste peninsular.
La Cultura Ibérica, de innegable sustrato mediterráneo y nacida al calor de las culturas Fenicia y Griega, tiene su máximo exponente en El Macalón. Se trata de una aldea fortificada de 5 Ha. de extensión, con viviendas rectangulares de una o dos piezas, levantadas con muros de adobe a partir de un zócalo de piedra y una techumbre de materiales vegetales. Cultivan cereales, vid y olivo y ya poseen rebaños de cabras y ovejas. Está fechado entre los siglos VIII-VII hasta el III-II a.C.
La arqueología ha puesto de manifiesto la existencia de contactos directos o indirectos, entre los habitantes de El Macalón y las costas mediterráneas como lo demuestran los objetos de ascendencia griega o fenicia encontrados y fechados a finales del siglo VI a.C. En torno a El Macalón existen otros pequeños poblados que dan fe de un doblamiento intenso y estable de la cuenca del Taibilla.
El Macalón es abandonado en el año 179 a.C. cuando Tiberio Sempronio Graco ordenó a los indígenas abandonar los lugares en alto y bajar a vivir a las zonas más llanas.


Es bien conocido el desarrollo de Taibilla a partir del siglo XI, como cabeza de un distrito rural integrado, en ocasiones, en el distrito de Baza y, otras veces, en el de Segura de la Sierra. El geógrafo Al-Udri lo presenta como un importante núcleo de población a fines de siglo XI, y conocemos algunos datos biográficos de intelectuales islámicos -juristas y hombres de letras- originarios de Taibilla que desarrollaron sus actividades en importantes ciudades de al-Andalus a finales del siglo XII y principios del siglo XIII. Nada sabemos de Nerpio y de Yeste, que, a lo sumo, debieran de ser dos pequeños núcleos de población dependientes de Taibilla.
Por fortuna, se han conservado testimonios escritos y vestigios arquitectónicos de Taibilla; situada en un cerro, amurallada y con una imponente fortaleza utilizada hasta las primeras décadas del siglo XVI. Los restos de su mezquita fueron descritos en el curso de una inspección arqueológica realizada en 1604 por el vicario de Yeste, gracias a la cual conocemos su estructura y su reutilización como iglesia tras la conquista castellana.
Tras la conquista cristiana, como manifestación del poder feudal de la Orden de Santiago se edificó en Taybaliyya una impresionante fortaleza que próxima a la aldea de Pedro Andrés está hoy en fase de estudio y excavación arqueológica.
Nerpe (actual núcleo urbano de Nerpio) era una pequeña alquería dependiente de dicho centro administrativo, y será quién en los primeros años del siglo XVI tome el testigo de Taybaliyya, que había quedado totalmente abandonada hacia 1410 -1420 al ser vanguardia de la frontera con el reino de Granada.
Tras la caída del reino Nasri en los primeros días de enero de 1492, la tranquilidad vuelve al territorio y comienzan a colonizarlo gentes venidas desde los pueblos vecinos. Procedían sobre todo de las Villas de Yeste y Liétor.
Así podemos decir que la historia de Nerpio, entendido éste como lugar concreto, comienza realmente hacia el año 1.500 y a partir de la Reocupación de un despoblado de época feudal.
Taibilla, que englobaba las tierras de Nerpio y Góntar, había constituido desde el siglo XI uno de los diecisiete distritos rurales en los que se dividió la Cora de Tudmir. El geógrafo Al Udri, presenta el Iqulim de Taybaliya como un importante núcleo de población a finales del siglo XI, centro de percepción de impuestos de la extensa comarca que la rodeaba, y que mantuvo en torno a la fortaleza, una población con un modo de vida basado principalmente en la ganadería. Existen documentados pequeños torreones con sus correspondientes albacares en Yetas, Nerpe, Xutia, Turrilla y Vizcable.
En 1243 la Orden de Santiago entra en la Sierra del Segura y conquista todos los castillos y poblaciones musulmanas, entre ellas, las de Nerpe y Tayviella, a pesar de todo, la población musulmana se mantuvo ya que está demostrada su permanencia en Yeste, Taibilla, Góntar, la Graya y Socovos en todo el siglo XIII, y de ellos recibía la Orden importantes ingresos en concepto de alfardas y otros impuestos. Por todo ello desarrolló a sus pies el edificio de la Tercia de la Orden, con el objeto de recaudar impuestos para una población diseminada por la extensa comarca montañosa. Aquí se recaudaba el peaje que había que pagar por utilizar el paso del valle recibiendo ese nombre porque había que pagar un tercio de la cosecha.
La pérdida de Huéscar en 1334 llevó de nuevo la frontera al término de Taibilla. La necesidad de su defensa llevó a Fernando IV en 1386 a solicitar al Pontífice Inocencio VII una bula papal que instara a la defensa de los castillos de Segura, Taibilla y Yeste.
Habrá que esperar al alejamiento definitivo de la frontera a finales de 1480 para asistir a la colonización agrícola del término y a la población de Nerpio. Por el contrario, el centro fortificado de Taibilla dejará de habitarse con la caída de Granada en 1492. La necesidad de un amplio recinto superior o albácar, podría explicarse por la llegada, a fines del siglo XIII, de un número indeterminado de pobladores cristianos, que fue suficiente para impedir que la encomienda cayera en mano de los mudéjares sublevados en 1264. Con posterioridad se efectuaron obras puntuales de carácter militar o funcional que podemos atribuir a comendador de Yeste don Rodrigo Manrique, y que en parte quedan reflejadas en las visitaciones. Tras la supresión de la encomienda, el lugar quedaría abandonado a favor de la repoblación de Nerpio, la cual es impulsada desde Yeste con el fin de evitar que la reocupación de Taibilla terminase en una nueva segregación territorial. Este recinto estaba semi-abandonado ya durante la segunda mitad del siglo XV, por lo que se cree se debe al proceso de despoblación que sufrió Taibilla durante el siglo XIV, tan agudo que hizo que la encomienda desapareciera, siendo absorbido por la de Yeste.


Cercano a la pedanía de Pedro Andrés, a unos ocho kilómetros al Oeste de Nerpio. Se emplaza sobre un espolón rocoso que recibe el nombre de Taibona o Taibilla, por emplazarse en la margen izquierda del citado río. Situación desde la que domina una pequeña vega, cuya explotación agrícola permitió el establecimiento del poblado y una vía de comunicación natural entre Murcia y la Alta Andalucía, a través del desfiladero que forma el río. Este lugar fue un centro de percepción de impuestos puesto que todavía subsiste a sus pies y junto a la carretera la Casa de la Tercia, donde se pagaba un impuesto equivalente a la tercera parte de los productos transportados. Su acceso es sencillo desde el pequeño aparcamiento situado al Noroeste, por medio de un suave camino medieval.
Se trata de un castillo roquero de planta irregular alargada y orientada al Noreste-Suroeste acoplada al espacio disponible en lo alto de la cresta rocosa donde se ubica. Se pueden apreciar tres recintos en diferente estado de conservación. La longitud total aproximada es de 240 m y su anchura máxima ronda los 45, cubriendo una superficie en torno a los 8.500 m2. En la ladera Noroeste se situó la puebla, la cual fue abandonada con el paso del tiempo y reemplazada por el actual caserío de Pedro Andrés, situado a escasos 600 metros. La muralla exterior se conserva en casi todo el flanco Noroeste y está realizada con un zócalo de mampostería por hiladas sobre el que se alza el tapial. Se remata por un parapeto en el que se abren saeteras rectangulares con un abocinamiento desde el interior, y, sobre él, la hilada de almenas prismáticas. Este tramo cuenta con tres torres cuadrangulares, una de ellas, la del medio, posible torre-puerta. Por los restos conservados parece tener tan solo una puerta, una curiosa torre-puerta. El actual edificio fortificado es el resultado de diferentes etapas constructivas, que a su vez han modificado y alterado las anteriores, siendo readaptado a diferentes funciones, fortaleza, residencia, corral, cantera de materiales constructivos, etc, llegando hasta nosotros un edificio heterogéneo que en los últimos años ha sido restaurado y consolidado en algunos de sus elementos. También conserva el camino medieval que asciende hasta la fortaleza. Consta de un gran albácar, situado al Norte, sin restos, convertido en una gran explanada; el recinto principal o alcázar en el centro, con grandes lienzos y una espectacular torre del Homenaje. Y un pequeño recinto triangular al Sur.






La despoblación de la encomienda de Taibilla propició la expansión de la jurisdicción del concejo de Yeste sobre su amplio término, mientras que la Orden de Santiago quedó como beneficiaria de todos los aprovechamientos del territorio. De hecho, cualquier actividad económica que se desarrollara en el término de Taibilla (agrícola, ganadera, forestal o de otro tipo) necesitaba la licencia oportuna del comendador santiaguista, pero las familias que decidían afincarse en aquella zona dependían en lo civil, criminal y religioso de las autoridades de Yeste. Con ello surgió, desde finales del siglo XV, un conflicto de jurisdicciones que no se resolverá hasta la emancipación de Nerpio como villa.
Con la desaparición del reino musulmán de Granada en 1492, se acentuó la explotación económica del término. A la llegada masiva de ganados le acompañó un aumento progresivo de las roturaciones agrícolas y la construcción de algunos molinos para el cereal que propiciaron el inicio de un débil asentamiento en la desaparecida aldea de Nerpio. En 1507, Gabriel Montañés, vecino de Yeste, había construido un molino "en el rio que dizen de Nerpio", que contaba con una rueda para moler panizo y otra para trigo. Simultáneamente, la demanda de madera desde la capital murciana propiciaba la tala de pinares; desde 1480 se documenta el cobro de diezmos por corta de pinos; y en la década de 1510 ya se introducen maderas de Taibilla en los mercados murcianos. En este sentido, en 1539, Catalina Rodríguez, vecina de Murcia y mujer de Alejandro Rey, afirmaba que su marido había comprado, tiempo atrás, una sierra de madera en el río Taibilla, con una legua de tierra alrededor; en el citado año de 1539 a causa de la gran tala que habían realizado en los montes de Taibilla, no existía tanta madera como solía, y pide licencia para construir en su lugar un molino.
Estos datos confirman una colonización rápida del territorio en las primeras décadas del siglo XVI, cuando muy posiblemente comenzara a conformarse la pequeña aldea de Nerpio, como lugar de asentamiento temporal de pastores y campesinos que desarrollaban sus tareas por aquella zona. En 1575, Nerpio contaba ya con una población estable de 50 familias, existían seis ruedas de molinos que evidencian el desarrollo agrícola conseguido, y mantenía en sus proximidades algunos pequeños caseríos rurales ocupados sólo temporalmente, entre ellos Yetas y Chorretites. Además, para entonces, se había consolidado la realización de una mesta anual en el segundo domingo del mes de agosto que es buena prueba de la amplia utilización de sus pastos por rebaños ajenos. Al finalizar el siglo, en 1597, Nerpio contaba ya con ciento cuarenta y siete familias, cifra que se mantendrá estable durante la siguiente centuria, lo que convierte, claramente, a la segunda mitad del siglo XVI en el período clave de consolidación de Nerpio como núcleo de población.





La situación de los habitantes de Nerpio no podía ser más comprometida. Dependientes de Yeste, se encontraban, también, privados de un término propio, ya que ni siquiera en su entorno existían tierras comunales de las que poder beneficiarse económicamente. Y su economía ganadera sólo encontraba alguna ayuda en el arrendamiento continuado de las hierbas de Taibilla que realizaban anualmente al comendador santiaguista. Ante esta situación, fue normal que la comunidad pidiera la segregación de Yeste en cuanto la Corona puso los medios para ello.
A principios del siglo XVII, los habitantes de Nerpio ya elevaban sus protestas ante lo complicado de su situación jurisdiccional y la escasa atención que se les prestaba desde Yeste. En 1609, un memorial de los vecinos de Nerpio al rey afirma que la población tiene "mas de çiento e çinquenta vezinos" entre los cuales existían unas trece familias con mayor riqueza que el resto, que eran quienes fomentaban ya los deseos de emancipación civil y religiosa respecto a Yeste. Un informe paralelo del vicario yesteño dice que no supera los 120 vecinos "la mayor parte dellos son gente pobre nesçesitada de tal forma que entran a serbiçio con otros veçinos de la dicha villa de Yeste y se alquilan a trabajos corporales", aunque afirma que entre ellos hay diez o doce ganaderos y hasta veinte labradores.
En la segunda mitad del siglo XVII comenzaron los trámites para solicitar el privilegio de villazgo y la exención de la jurisdicción yesteña, obteniéndolo en el año 1688. Contaba, por entonces, con ciento cincuenta vecinos, lo que podía representar unos setecientos habitantes y tuvieron que pagar por la obtención del título de villa la cantidad de un millón ciento veinticinco mil maravedíes, pagados en tres partes, al finalizar el mes de septiembre de aquel año y de los dos años siguientes. Para garantizar el pago, la comunidad de vecinos otorgó una carta de obligación a favor de Martín de Tejada, secretario del rey y depositario del Consejo de la Cámara. Esta cantidad resultó de asignar a cada vecino la cifra de siete mil quinientos maravedíes, comprometiéndose la villa a que se pagaría más si hubiera un mayor número de vecinos.
El privilegio de villazgo permitió a los habitantes de Nerpio la elección de un concejo propio, formado por dos alcaldes ordinarios, cuatro regidores y un procurador general, más dos alcaldes de la Hermandad y los demás oficiales necesarios para la administración de justicia en su territorio. Sin embargo, existía un grave problema que debía solucionarse de inmediato: la nueva villa no tenía término propio porque estaba situada sobre tierras del comendador de Yeste. La Corona optó por resolver este asunto obligando al comendador a arrendar anualmente las tierras de Taibilla al concejo de Nerpio por dos mil reales de vellón, de manera que este arrendamiento permitiera a la comunidad disfrutar del término y de los pastos en beneficio de su economía ganadera.



En los primeros años del siglo XVII este grupo de vecinos termina la construcción de su iglesia dedicada a la advocación de Ntra. Sra. Del Rosario, y tras décadas de reivindicación de jurisdicción, en el mes de Junio del año 1.688 compran el Privilegio de Villa al Rey Carlos II por un millón ciento veinte mil maravedíes.
Durante los siglos XVIII y XIX la evolución histórica de este municipio no es muy diferente de la cualquier otro de los pueblos de la Sierra del Segura.
Pueblos que por la dificultad de las comunicaciones han sufrido un persistente retraso en la incorporación de las innovaciones sociales y culturales; dificultad que por otro lado ha permitido mantener una rica identidad etnográfica y un carácter propio en los modos de vida de sus gentes que deben servirnos de documentos insustituibles para introducirnos en el conocimiento de nuestro pasado.



Nerpio está inmerso en el angosto y retorcido valle del Taibilla y su casco urbano se sitúa en las faldas del Cerro, vulgarmente llamado Cerro de las Antenas – pues fue allí donde se instalaron las primeras antenas para la televisión – unas majestuosas masas rocosas que nacen a orillas del paso del Taibilla, el cual transcurre paralelo a la población. Por el otro lateral corre el Acedas que se une al Taibilla en el Angosto, lo que da a las aguas un protagonismo excepcional en la población. El casco urbano está situado entre estos dos ríos, pero actualmente se han ido formando otros núcleos de población en el mismo perímetro urbano: el puente de piedra une el pueblo con las zonas de ocio ( pubs y discotecas) donde también se están edificando casas nuevas, así como en la parte que discurre entre las casas forestales y la gasolinera.
El conjunto urbano mantiene un cierto aire medieval con estrechas y apacibles calles donde parecen tener vedada su presencia los automóviles, que sólo pueden circulas con una limitada libertad en la zona de la Carretera, la Terrera o la Plaza.
Nerpio es un conglomerado de callejones, cuestas, escalones de piedra, placetas y miles de rincones de ensueño donde puedes tropezarte con sus ancianos habitantes, los niños que salen de la escuela o incluso algún animal.
El pueblo se integra armoniosamente con la naturaleza, sus calles a menudo desembocan en los huertos, en los bosques o en la orilla del río.
Podemos perdernos en un paseo callejero y observar los curiosos nombres de algunas de las calles, como la de los Coches, el Callejón de las Calaveras y la calle Corralico. Bajar las casas del río, subir a la cuesta de la Ermita por Casas Nuevas, ascender al mirador del castillo, llamado así por ser la parte más alta del pueblo con permiso de la Ermita, seguir el recorrido del encierro desde la fuente de la Capra Hispánica pasando por El Partidor, la calle Ancha y desembocando en la Plaza Mayor, Subir por el callejón de la Urdidora acabando en la calle Alta, observar el Cerro de las Antenas cercano y el bosque que cubre el Taibilla desde la calle de la Cruz, aparcar el coche en la Terrera y ver el paso del Acedas o bajar de la plaza pasando por debajo del Arco de la Iglesia por la calle de los Huertos hasta el Angosto. Todo ello, salpicado de varias fuentes y caños para apagar la sed y refrescarse en este laberinto de estrechas calles.
Te metas por donde te metas, durante el día o con las luces de la noche, Nerpio es un compendio de arquitectura rural que salvo excepciones mantiene su sabor añejo y un respeto al pasado a través de estas viejas construcciones.
Pero Nerpio no permanece impasible al discurrir del tiempo y la modernidad también llega a sus calles, cabe destacar el moderno y funcional edificio de la Casa de la Cultura de reciente construcción o la rehabilitación del molino que abastecía de luz vieja al pueblo, “La Fabrica de la Luz”, donde se está construyendo un centro para el turismo, inmerso en una preciosa zona recreativa rodeada, como no, de nogueras y donde el agua corre fresca dando una vida especial al lugar.





En el casco urbano y dentro de su patrimonio monumental podemos visitar la Iglesia de la Purisima Concepcion y la Ermita de Nuestra señora de la Cabeza.
La iglesia situada en la Plaza Mayor fue construida en 1602 y tiene planta rectangular, con una sola nave cubierta por una bóveda de cañón y lunetos que permiten la iluminación a través de ventanas. El retablo barroco del altar mayor acoge la imagen de la patrona y una pintura del Resucitado en el cuerpo superior, ambos construidos sobre columnas salomónicas, es decir, retorcidas en su eje, de las que salen cabezas de ángeles. Hubo una talla de Santa Quiteria de Roque López, pero se perdió. Entre la poca decoración, llaman la atención unas pinturas murales de un barroco popular y colorido, que se encuentran en la capilla izquierda, con santos como San Pablo y San Pedro. Además de las pinturas lo más característico es su arco que une el templo con la Casa de los Curas, así como su campanario y el reloj de maquinaria antigua.




Sobre la ermita sus primeros muros datan del siglo XVII y tiene una fachada sencilla con una espadaña y un balcón sobre la puerta. Resulta un lugar muy acogedor, rodeado de jardines, una fuente y desde allí se ve una hermosa panorámica del municipio. Es también el lugar señalado para las fiestas patronales de la población en honor a la Virgen de la Cabeza, el último fin de semana de abril. La romería culmina aquí donde se reparten rollos de pan bendito con fama de no deteriorarse con el paso del tiempo. La celebración finaliza el domingo con las tradicionales, pujas, en las que se recauda dinero para la Virgen.
El culto y devoción a su Patrona viene de siglos atrás, la tradición tiene distintas versiones, mientras unos aseguran que se apareció en lo que antes fuera el cementerio, cerca de la ladera donde está ubicado su Santuario. Otros dicen, que viniendo en peregrinación con una imagen de la Virgen de la Cabeza, en un alto en el camino llegaron a la Villa de Nerpio, y cuando decidieron continuar, la imagen se resistía a marcharse de este lugar, una y otra vez, entonces se decidió que se quedara para siempre, edificando una Ermita-Santuario que está situada en los más alto del pueblo, cerca de los restos que se conservan de su antiguo castillo.




Otros lugares de interes que podemos visitar dentro del termino municipal de Nerpio son: El Planton del Covacho, El Museo Etnografico, la Atalaya de Vizcable, el Molino de las Fuentes, el Embalse del Taibilla o el Mirador del Puntal de la Vieja.
El Planton del Covacho se situa a escasos kilometros en el margen izquierdo de la carretera que une Nerpio con la pedania de Pedro Andres. Se trata de un Antiguo nogal de unos 500 años de antigüedad del cual, en la actualidad, sólo se conserva el tronco para que el visitante pueda contemplar las dimensiones que éste llegó a alcanzar convirtiéndose en un monumento al árbol singular. Este nogal era el más emblemático de Albacete y posiblemente de toda España. Se secó en el año 2006 víctima de una enfermedad llamada tinta del nogal o mal negro, producida por el hongo Phytophthora cinnamomi y víctima de la incompetencia de los responsables medioambientales que conocen la existencia de la enfermedad que afecta a más del treinta por ciento de los nogales de la zona del Nerpio y no hicieron nada para evitarlo.
Hay una leyenda que asegura que cuando una señora llamada María Candela procedía a su plantación, acudió una manada de lobos por encontrarse cercano el aprisco del ganado, huyendo pavorosamente y quedando el nogal a medio plantar. Paradójicamente, no solo no se secó sino que creció mucho más que otros coetáneos.


En la pedania de Pedro Andres podemos visitar el Museo Etnografico. El Museo muestra diversos oficios tradicionales con arraigo en Nerpio. Oficios y costumbres transmitidos de generación en generación. Viaja al pasado y conoce las costumbres de los antiguos oficios de los pueblos, así como muchas tradiciones y costumbres se van quedando anticuadas o han desaparecido, las nuevas tecnologías han dejado muchas profesiones y faenas prácticamente olvidadas.

El Mirador Puntal de la Vieja está situado en la carretera que une Pedro Andrés con la pedanía de Las Cañadas, cuando se llega a la parte más alta del puerto de montaña, aparcar en una explanada que hay a la derecha de la carretera, señalizada con balizas de madera a ambos lados de la carretera. Desde ahí continuar caminando 450 m por el sendero de montaña señalizado.
Se trata de una espectacular atalaya desde donde observar las cimas mas altas de la comarca, la Sierra de las Cabras, la Sagra y los Calares del Mundo y de la Sima. El puntal está sobre el Barranco de Artuñio y frente a una pared caliza que es zona de descanso de varias especies de aves rupícolas.


En la aldea de Vizcable, encontramos un torreón de origen árabe también, en lo alto de un otero, dominando el valle y la rambla del Almez. Este torreón pertenece a la localidad de Nerpio, pues como curiosidad, hemos de reseñar que la población de Vizcable está dividida entre Nerpio y Yeste, que se reparten la asignación de servicios a la aldea. Se trata de un conjunto defensivo de origen árabe, compuesto de dos elementos: una torre cuadrangular y un recinto anexo del que sólo se conserva el paño suroeste y noroeste. Su ubicación le permite controlar visualmente casi todo el valle del Taibilla, por lo que es un lugar fácilmente defendible, muy próximo al llano. Forma parte de la Ruta de las Atalayas de la Encomienda Santiaguista de Yeste y Taibilla.


El Molino de las Fuentes es uno de los parajes más bellos que nos ha regalado la naturaleza, y es uno de los más importantes de Nerpio, junto con El Platón del Covacho. Es el lugar donde nace el arroyo que va por el centro el pueblo, el Acedas. Es una zona de recreo, con merenderos y un bonito refugio. Para llegar hasta él debemos continuar por la circunvalación que evita la entrada al pueblo, que va paralela a este, indicado con una señal de madera. Al Molino de las Fuentes llegamos desde el carril que sale a nuestra derecha a la salida del pueblo en dirección Caravaca. El camino es una pista forestal de unos 4 km. y en dicho lugar disponemos de un bonito refugio forestal con 25 años de existencia y una zona recreativa con merendero y barbacoas.


Por la carretera que llega a Nerpio desde El Sabinar/Moratalla se puede visitar el Embalse de Taibilla, un lugar perfecto para la observación de aves y la práctica de la pesca. De toda la estructura del embalse, hay un elemento que destaca por ser especialmente característico: el aliviadero.
En 1927 se estableció la Mancomunidad de los Canales del Taibilla con la finalidad de llevar agua del río Taibilla a la Base Naval de Cartagena y las ciudades de Cartagena, Murcia y Orihuela. La primera fase del proyecto culminó en 1945 y supuso un hito en el crecimiento y el desarrollo de todo el sureste español. Con cerca de 200 kilómetros de longitud, en su día fue el canal de abastecimiento cubierto más largo de Europa.


El enclave geografico donde se situa Nerpio permite al viajero, ademas de disfrutar de la naturaleza, la realizacion de numerosas rutas de senderismo asi como de otro tipo de actividades deportivas como la escalada o vias ferratas. 
Una de las rutas de senderismo más bonitas de Nerpio y de toda la Sierra del Segura es la Ruta del Zarzalar. Se trata de un sendero circular que en unos 9 kilómetros nos conduce a través del estrecho y bellísimo cañón del río Taibilla y en el que econtraremos pasarelas, puentes colgantes y alguna que otra cascada.
El itinerario tiene su punto de partida en el mismo municipio de Nerpio, en el parking donde se puede estacionar el vehículo de forma gratuita. Se seguirá el curso del río Acedas aguas abajo en un paseo corto, pero bonito, bajo las casas del pueblo. Tras llegar a la depuradora de aguas de Nerpio, el río Acedas vierte sus aguas al río Taibilla, el cual hay que seguir su curso de agua.




Seguidamente, se llegará hasta un impresionante cañón donde se observará un pequeño puente de tablones que hay que cruzar, hasta llegar a un puente colgante sobre el río. Tras pasar el puente se entra en la zona de las pasarelas, las cuales están montadas sobre las aguas del río. Esta es la zona más impresionante del recorrido, pues se deberá estar agarrado al pasamanos en todo momento. Además, guarda un aspecto de aventura muy interesante, ya que se estará pasando de una orilla del río a otra de forma constante. Tras pasar esta zona, se podrá ver una presa con una bonita cascada.






Pasada la presa, se llegará a la chopera. Esto indica el camino de vuelta hacia Nerpio. Este tramo es uno de los más tranquilos y relajantes de la ruta, pues discurre a través del denso bosque de chopos. El agua es el protagonista constante de la ruta, en ocasiones es controlada y dirigida por el hombre con la construccion de presa o acequias y otras veces nos sorprende con rincones naturales adecuados para la contemplacion y el descanso. La frondosa y variada vegetacion existente da abrigo a una gran cantidad de especies que tienen en este habitat su medio natural.







Llegando a Villa Carmen o Cortijo del Tovarico el cañon se nos abre para despues verter sus aguas al pantano del Taibilla. Desde aqui nuestro recorrido gira bruscamente para ascender desde el cortijo por la ladera dejando la carretera a la izquierda. El camino conocido como Cuesta Colora corresponde a un tramo del Gr 68 o Circular de la Sierra del Segura, su marca, blanca y roja nos guiara hasta el Parque de los Huesos, dandonos aqui una perspectiva aerea del cañon. Llegaremos a Nerpio por un sendero entre la gasolinera y las picinas del municipio. El fin de la ruta lo es tambien del Gr 68, aqui enlaza con el Gr 7 que une Andorra con Gibraltar y con el Gr 66 o sendero castellano manchego pues atraviesa esta comunidad de esquina a esquina. 





La siguiente ruta de senderismo mas popular nos muestra uno de los grandes símbolos de la localidad, sus nogales. Nerpio presume de contar con más de 30.000 nogales en todo su territorio. Una cifra que impresiona pero que no se queda ahí. Y es que algunos de ellos son centenarios. Ejemplares majestuosos que llegan a alcanzar 20 metros de altura y un diámetro inabarcable. El sendero en sí es bastante largo, pero lo podemos acortar y realizar tramos más pequeños. La ruta de los Nogales se puede realizar durante todo el año. Sin embargo, dicen que en otoño los colores ocres de los nogales confieren al paisaje un punto mayor de espectacularidad. La ruta de los Nogales centenarios es un recorrido entre la historia y la naturaleza, donde la belleza agreste se entremezcla con el legado de unos árboles que esculpen, a cada paso, la vida de una tierra que reconoce el valor de las nueces como una seña de identidad propia.


En un lugar de la Sierra del Segura, allí donde las carreteras se pierden en zigzags infinitos, y donde ríos, desfiladeros y bosques centenarios nos reciben repletos de vida y color. Justo allí, nos encontramos con la bella localidad de Nerpio. Un destino ideal para reconectar con la naturaleza. Una naturaleza marcada por el agua de ríos, cascadas y embalses, y una vegetación teñida de todas las tonalidades de verde posibles.
Nerpio es un lugar privilegiado por su naturaleza impresionante y bien conservada, por los restos de su historia milenaria que se remonta al mesolitico, por la supervivencia tambien de formas de vida que en otros lugares desaparecieron hace tiempo. Todo ello conforma un territorio en el que el visitante se puede pasar unos dias realmente placenteros.


GASTRONOMIA:

La exquisita gastronomía tradicional, que puede degustarse en los distintos establecimientos de Nerpio, tiene su origen en recetas ancestrales nacidas en tiempos en que los guisos de carne estaban reservados a capellanes y nobles. Estos guisos estaban condicionados siempre a los recursos que en cada momento del año aportaba el huerto familiar como la patata, las legumbres y los cereales en forma de harinas, ingredientes básicos de los distintos preparados como son las migas de harina, la olla de pantalones, el ajo de patas o el ajo de harina. Pero entre los ingredientes básicos en nuestros platos debemos destacar la nuez, el cordero segureño y el cabrito celtibérico, de gran calidad culinaria en nuestro municipio.
La repostería, muy relacionada con la Navidad, y de la que destacamos los Suspiros, las Tortas de Nuez, los Francesillos, los Cordiales y el Alfajor, que aconsejamos los acompañen con los destilados característicos de este valle: el Carrasqueño, la Mistela, el Zurracapote y las Cerezas en Aguardiente.


FIESTAS:

Además de una amplia historia, Nerpio también cuenta con un gran número de festejos donde te veras envuelto por su historia y tradición. Entre las que podemos destacar en enero los típicos “castillos” o luminarias, el último domingo de febrero, el Encuentro de Cuadrillas; sus fiestas en honor a la patrona del Municipio, la Virgen Nuestra Señora de la Cabeza, que se celebra el último fin de semana de abril, o las Fiestas de Agosto, el penúltimo fin de semana de dicho mes, destacando de ellas los encierros de reses bravas y las verbenas en el paraje del Molino…asi como la Feria de la Nuez y productos tradicionales. 

Encuentro de Cuadrillas

La tradición, la cultura y las costumbres de un pueblo son sus señas de identidad y Nerpio ha sabido expandir y pulir las suyas a lo largo del tiempo. Prueba de ello es su ENCUENTRO DE CUADRILLAS. Se trata de un espectáculo de color en el que arte y belleza se estrechan la mano hasta convertir este pequeño pueblo y sus calles en un escenario permanente.
El penúltimo fin de semana de febrero el sonido de las guitarras ronronea al son de viejas bandurrias y laudes, que bailan al compás de panderetas curtidas por el paso de los años. Así, la ilusión de unos, el talento de otros y la lucha insaciables de quienes aman el folclore de esta tierra, hace posible que desde hace más de 20 años, Nerpio siga acogiendo este encuentro con la misma incansable tenacidad del primer día.
Una iniciativa que surgió de la mano de la Cuadrilla del “Tío Román” allá por 1992, que se afianzó con la colaboración del Ayuntamiento de la localidad, y que ha ido creciendo con la participación del resto de agrupaciones que visten estas tierras: La cuadrilla San Juan Bautista, los animeros de la Dehesa y Huebras y los animeros de Nerpio.
Cuatro grupos con identidades diferentes y perfectamente definidas, que sin embargo, representan con magistral soltura el folclore y la tradición de este pueblo. Muchos de ellos autodidactas, hombres y mujeres que han aprendido cuanto saben de la música por su constancia y saber hacer. Otros, en cambio, han asistido a clases dadas por maestros de esta tierra, hasta llegar a ser verdaderos artistas. En cualquier caso, todos han sabido convertir las cuerdas de unos simples instrumentos de madera en signo y seña de un pueblo que se reconoce a si mismo cuando suenan los primeros acordes. Manchegas, seguidillas, pardicas, jotas, malagueñas… no importa la pieza, si la melodía se siente y en estas tierras, alejadas del ruido, siempre se siente.
Sin embargo, es esta fecha que nos ocupa un marco único, un homenaje en mayúsculas al propio arte del folclore. Más aún, es el reconocimiento de un pueblo a sí mismo, a sus raíces, a sus orígenes… Se trata de un día intenso en el que las cuadrillas de la localidad invitan a otras agrupaciones de diferentes puntos de España, e incluso de Europa. Una vez reunidas todas comienza la fiesta. Un recorrido por las arterias de Nerpio, que ese día laten con fuerza, hasta llegar a un recinto en el que tiene lugar una comida de hermandad. Se trata también de una muestra de la tradición culinaria de estas tierras. Así, los visitantes ponen a trabajar todos sus sentidos. Pero no se despisten porque la tarde depara el mejor de los finales, la actuación individual de cada agrupación. Sobre el escenario los instrumentos y los músicos; en el suelo, los rebajos y el cuerpo de baile. Arte en estado puro, tradición a la vista de todos… Nerpio reivindicando su historia, su identidad.

Fiestas Nuestra Señora de la Cabeza

Nuestra Señora la Virgen de la Cabeza, es la patrona Nerpio. El último fin de semana de abril, Nerpio celebra el día de su patrona, una de las fechas más señaladas para los habitantes de esta localidad serrana.
Se trata de una emotiva festividad que comienza el sábado con una diana de la Banda Municipal de la localidad y continua con una emotiva misa en honor a la Santa. Finalizada la eucaristía se recorren las calles del pueblo en procesión hasta llegar a la Ermita donde la Hermandad reparte “rollos de pan bendito”. Además durante el sábado y el domingo la imagen de la Virgen recorre una a una las casas de Nerpio.
La celebración finaliza el domingo con las tradicionales “pujas”, un curioso ritual que se lleva repitiendo desde hace décadas en la localidad. Las personas que lo desean ofrecen flores, animales,… a la Virgen y estos son pujados. En cualquier caso, la puja más importante es la que se realiza para subir a la imagen de la Santa a su trono, donde descansará hasta el próximo año.

Fiestas de Agosto

Para los habitantes de Nerpio el penúltimo fin de semana de agosto está siempre a la vuelta de la esquina y con él unas de las Fiestas mayores de Nerpio. Durante esos días el aroma en la calle advierte que durante las 24 horas del día todo estará lleno de color y música.
El comienzo de las mismas tiene lugar el viernes por la noche, donde el pregón dará el pistoletazo de salida a unas fiestas que se prolongarán hasta el siguiente jueves. Casi una semana de bailes, pólvora y risas que tan pronto como pasen invitarán a todos los nerpianos a pensar en las del año que viene.
Pero antes, mucho antes de que eso ocurra, el sábado, vecinos y peñas disfrutaran con la música de las charangas del pueblo en el Puente Nuevo, desde donde esperarán a las reses para su posterior presentación.
Así, el domingo será el primer encierro. Y éstos se sucederán hasta el miércoles, día en el que los juegos del agua con las vaquillas pondrán fin a la fiesta taurina, aunque el cierre de las mismas tendrá lugar el jueves por la noche con la tradicional Noche de las Migas.

Feria de la Nuez y productos tradicionales

Esta feria nace hace unos años con la intención de conservar las tradiciones y la cultura de Nerpio.
La feria tiene lugar durante uno de los fines de semana de noviembre. Las actividades comienzan el viernes por la noche con una cata de diferentes variedades de nuez de Nerpio. Aunque es el sábado a las 10.00 de la mañana cuando da comienzo oficialmente ésta.
Para la ocasión, la artería principal de la localidad se ornamenta con diferentes stands en los que se comercializa con una gran variedad de productos típicos de la localidad. Del mismo modo, a lo largo de la mañana y también de la tarde tienen lugar diferentes talleres demostrativos y participativos de labores y costumbres de esta tierra, que se completan con diferentes talleres donde los interesados pueden aprender a bailar jotas y seguidillas. Además, los amantes del buen comer pueden degustar a media tarde licores y dulces tradicionales y a la hora de comer tiene lugar una comida popular elaborada por restaurantes de la zona.
La jornada finaliza con la actuación de diferentes grupos de folklore del municipio. El domingo hay nuevos talleres y a las 16.00 horas se echa el cierre a un fin de semana lleno de tradición con el que el objetivo es poner en valor la marca Nerpio.


PLANO TURISTICO DE NERPIO. 




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