LETUR (Albacete)




LETUR

Letur es un municipio situado al sureste de la península ibérica, en la provincia de Albacete, dentro de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Pertenece al partido judicial de Hellín, está enclavado en la sierra del Segura donde los elementos de la naturaleza como el agua y la piedra que junto con el trazado urbano conviven en estrecha armonía y que cuenta con una población de casi 900 habitantes.
El núcleo urbano de Letur cuenta con el Casco Antiguo, que en el año 1983 es declarado Conjunto Histórico Artístico por ser el trazado medieval de origen musulmán mejor conservado de la provincia de Albacete. Cuenta además con tres pedanías como son La Dehesa situada hacia el oeste rodeada de bellos parajes con abundancia de olivos, almendros y una importante vega regada por varios nacimientos de agua. La Fuente de la Sabina hacia el sur es la más alejada de las tres situándose en la parte más elevada del término donde existen árboles centenarios tales como sabinas, carrascas y pinos que circundan el lugar con bellos bosques protegidos. Y por último La Abejuela por el noroeste, una tranquila pedanía rodeada de bellos prados donde un paseo reposado por sus calles nos descubrirá interesantes rincones.



Letur es uno de los pueblos más bellos de España. Está ubicado sobre un cerro sobre varios fértiles valles contando con varios miradores con vistas impresionantes. Su excelente ubicación facilitó que haya estado poblado desde el Paleolítico, como atestiguan sus manifestaciones de Arte Rupestre Levantino – Patrimonio de la Humanidad- o los yacimientos ibéricos del Macalón, La Muela o Los Castillicos. Pero es sin duda la herencia del legado andalusí la que ha aportado belleza y personalidad a la peculiar estructura urbana de Letur, atravesada por acequias de riego y cuajada de adarves. El paseo por sus calles, la contemplación de sus maravillosos paisajes o sus innumerables fuentes de agua cristalina, permiten que ahora, cinco siglos más tarde, la población conserva esas mismas características.
Desde tiempos inmemoriales, este asentamiento ha fascinado a todas las culturas que han pasado por él, desde el Paleolítico al Neolítico, más tarde romanos, árabes y cristianos. Pero la cultura que más ha influido en la fisonomía actual de Letur ha sido la musulmana: el trazado urbano es de tradición árabe, ocupado y habitado posteriormente por los repobladores cristianos que vinieron tras la Reconquista, ambas culturas convivieron hasta bien entrado el siglo XVI, como se pone de manifiesto en los lugares y rincones del pueblo donde se conservan hornacinas con algunas imágenes religiosas (Santiago Apóstol, Virgen del Pilar) ubicadas en los barrios cristianos. Letur es una villa mudéjar: los mudéjares eran los árabes que vivían en territorio cristiano, y dejaron su impronta y recuerdo en arcos y artesonados, alcantarillado, sistemas de regadío como acequias, balsas de riego, hormas...
De calles tortuosas y estrechas, con adarves, cuestas, portales con sus arcos de piedra que dan acceso a las viviendas, callejones, huertos, acequias, peñascos y fuentes, y charcos de agua, como la piscina natural de Las Canales, miradores, como el de La Molatica. Todo Letur es un conjunto arquitectónico realizado en tapial, a base de tierra, agua y cal, junto con piedra, madera y caña, con grandes muros blancos de escasa decoración, arremolinado en torno a la plaza, que es la parte más alta de la villa. Las calles están adornadas con una rejería característica de herreros autóctonos, y puertas de madera peculiares, que nos indican que hubo una importante artesanía de la madera, identificando hoy en día, los talleres que dieron lugar a estas bellas creaciones, siendo algunos de sus herederos, seguidores de la tradición.







Desde tiempos inmemoriales, este asentamiento ha fascinado a todas las culturas que han pasado por él, desde el Paleolítico al Neolítico. El término de Letur cuenta con una presencia humana muy temprana representada por un grupo importante de cavidades con arte rupestre prehistórico de dos etapas culturales.
El Epipaleolítico, con el Arte levantino (10.000-6.500 años antes del presente), expresión creencial (y artística) de los últimos grupos de cazadores y recolectores, que se fundamenta en la figuración.
El Neolítico, con el llamado Arte esquemático (6.500-3.200 años antes del presente), expresión de las creencias (e igualmente artística) de los grupos productores neolíticos y del bronce, cuyo fundamento formal es la abstracción.
Las primeras muestras fueron descubiertas por el malogrado maestro Matías Muñoz Jiménez (1981 aproximadamente) y correspondieron a Cortijo de Sorbas I y II. Al que siguieron otras dos, autoría de Anna Alonso (1985), Tenada de Cueva Moreno y Las Covachicas. Los abrigos de la Fuente del Saúco, Abrigo de la Casacueva y Barranco Segovia fueron descubiertas por Manfred y Katja Bader (1987) y las estaciones incorporadas por Alexandre Grimal Navarro (1988-1989) de Cueva Colorá y Cerro Barbatón.
Todos estos santuarios prehistóricos han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, desde 1998, por constituir una expresión valiosísima de la capacidad intelectual humana, bajo el nombre administrativo convencional de Arte rupestre del arco mediterráneo de la península ibérica. Son, definitivamente, el primer arte letureño. Sin embargo, la ausencia de algún tipo de protección y el todavía demasiado generalizado desconocimiento, sitúa en un permanente peligro este frágil y excepcional patrimonio. Letur fue colonizada por los cartagineses y en el siglo III antes de Cristo sufre la romanización y la fortificación del peñón donde se encuentra situada hasta que en el siglo IV después de Cristo los Visigodos invaden esta tierra. Restos de su cultura se encuentran en Gutta, que corresponde actualmente al municipio de Villares y que por entonces pertenecía a Letur.
La invasión musulmana marca el inicio del periodo histórico más documentado, asentando sus raíces en el siglo IX y consolidándose en el siglo X.



Siglos más tarde llegaron los romanos, árabes y cristianos. Todos han dejado huella en los variopintos parajes de su término municipal, siendo el legado musulmán el que mayor traza dejó en este municipio, como así se refleja en cada rincón de este pueblo. De trazado árabe, reflejado también en sus casas encaladas y sus patios, así como el alcantarillado y el sistema de regadío, son muestras visibles en la actualidad del legado andalusí en la antigua Villa de Letur. En plena dominación árabe durante, el siglo XII, se levantó el castillo de Letur. Los territorios que hoy configuran el municipio pasaran por diferentes señoríos musulmanes, desde la Cora de Todmir hasta el Reino de Taifas de Murcia.
Los territorios que hoy configuran el municipio pasaron por diferentes señoríos musulmanes. Es en 1243 cuando el rey Fernando III encarga a la Orden de Santiago la reconquista de Letur. Fue precisamente su hijo, el infante don Alfonso, futuro Alfonso X el Sabio, quien lideró esta misión. Letur queda encuadrada, por virtud del Tratado de Alcaraz de 1243, en el antiguo Reino de Murcia.
Posteriormente, parte de los territorios que pertenecían a la demarcación de Segura de la Sierra (Jaén) se dividieron en encomiendas, pasando Letur a depender de la vecina población de Socovos, dentro de la Orden de Santiago. Letur dependió de la Orden de Santiago hasta mediados del siglo XIX, en el que se abolió su jurisdicción. No supuso una gran mejoría en el estilo de vida de la población, ya que se mantuvieron las escrituras feudales y señoriales.




Letur posee un rico y variado patrimonio tanto monumental como natural gracias a su privilegiado enclave y su legado arabe-medieval. La villa se asienta sobre un peñón rocoso, una elevación del terreno, no obstante la población se asentó también fuera de estos límites naturales formando los barrios de la Era del Rosal, San Antón y Las Eras. Todo el casco antiguo conserva un trazado urbano formado por calles estrechas con tramos que cambian de dirección continuamente y que convergen finalmente por una calle principal, dando la vuelta al casco antiguo para desembocar en la plaza.

Te vienes a conocer con nosotros toda su historia y patrimonio a traves de nuestro recorrido que realizamos por esta preciosa villa manchega?

Comenzamos nuestro viaje por Letur estacionando nuestro vehículo a la entrada del mismo, en el Paseo de la Guardia Civil, ya que en su interior está muy difícil estacionar. Justo al lado de dicho paseo se ubica el inicio de la calle San Sebastian, antes del puente de la Cruz Blanca, y justo antes de bajar al casco viejo; donde vamos a contemplar el primero de los monumentos que atesora la villa como es la Portada de la Ermita de San Sebastian de estilo renacentista y construida en el siglo XVI. El templo fue desamortizado en el siglo XIX por el ministro Mendizábal, construyéndose primeramente una serrería, más tarde una central eléctrica, y a principios del siglo XX una almazara. La ubicación del templo en este lugar no es casual: enfrentada al pueblo, en los arrabales de la antigua villa y como advocación San Sebastián, protector contra las epidemias. Por lo tanto, desde este lugar podemos contemplar la explanada donde se lidian los toros en los encierros de agosto y una magnífica vista del casco viejo, con los restos de una torre vigía y de muralla, integrada a lo largo de los siglos en la fisonomía urbana del pueblo. Además, desde este punto podemos iniciar una de las varias rutas de senderismo que podemos realizar por el termino de Letur.



Volvemos sobre nuestros pasos hacia la calle Moreras donde al inicio de la misma y en su margen derecho se ubican los Jardines del Maestro Fernando, coqueto espacio abierto para pasear, tener excelentes vistas, y descansar bajo la sombra de algún árbol; que es puerta de entrada a uno de los rincones más bellos de la villa como es el Charco de las Canales, piscina natural de aguas cristalinas que ocupa una poza del cauce del arroyo, proveniente del nacimiento del arroyo de Letur que es el que alimenta estas piscinas naturales. El arroyo nace entre las sierras de los Estepares y de la Umbría de Mata, a unos 1.100 metros de altitud, por lo que sus aguas están muy frías. Este lugar sufrió ciertas transformaciones para adecuarlo como zona de recreo y baño. Además, podemos disfrutar en dicho rincon de una hermosa fuente, homenaje de los pobladores a sus músicos, y la cual rememora una catarata.






Desde los jardines descendemos por la calle Arco hasta que llegamos a otro de los puntos de interés de la villa como es el Arco de las Moreras, antiguo acueducto natural, que conducía el agua proveniente de los nacimientos de las fuentes y lugar de inicio de la ruta del Letur Histórico, un recorrido circular de unos dos km. por el entramado urbano de la villa, donde un paseo por ella nos trasladara a la época medieval a traves de su trazado donde podemos encontrar vestigios de la época musulmana y edificios de época renacentista. El arco es un monumento natural, puerta de entrada a la villa medieval, ornado no hace muchos años con almenas. 


Junto al arco se ubica la oficina de turismo de la localidad donde se puede obtener un plano del pueblo, así como información de rutas de senderismo y de otros pueblos cercanos. Se trata de un edificio de nueva construcción, que consta de dos plantas y en el que se encuentran: -La Oficina de Información y Turismo de Letur, ubicada en la planta baja y con acceso por la Plaza de Las Moreras. -La Sede de la Asociación de Bolilleras de Letur y sala de exposición de bolillos, situada en la primera planta y con entrada por las escaleras de los jardines desde la Cuesta de las Moreras.



Seguimos por la calle Aurora para al final de la misma cruzar un arco o puerta que nos lleva hasta la Plaza Mayor de la villa, antigua plaza de armas del extinto castillo, donde vamos a contemplar el edificio del Ayuntamiento, la Iglesia de Santa Maria de la Asuncion y sobre los restos del antiguo castillo, en la década de los cincuenta, se construyó un teatro-cine, convertido en la actualidad en museo Etnológico cuya tutela le corresponde a la Asociación del Patrimonio de Letur. Son innumerables las piezas que se pueden contemplar, así como la colección de fósiles. Una de las piezas más preciada es la máquina de cine y su equipamiento que se conserva en perfecto estado. El edificio tiene una antigüedad de unos 70 años. 
El castillo de Letur fue construido en plena dominación árabe, en el siglo XIII. El municipio al que pertenece este castillo, a lo largo de la Edad Media dependió de diferentes señoríos musulmanes, desde la Cora de Todmir hasta el Reino de Taifas de Murcia. Posteriormente, durante la Reconquista cayó bajo la órbita de la Orden de Santiago hasta mediados del siglo XIX que se eliminó su jurisdicción.
El antiguo castillo estuvo formado por torres, almenas y arcos; fue derruido en 1946, quedando solamente algunos elementos integrados en las nuevas construcciones. La fortaleza cerraba el recinto amurallado, sólo accesible por el suroeste. En las relaciones topográficas de 1578, se nos dice que contaba con cuatro torres, y un precioso balcón corrido de gusto castellano, sobre el patio de armas, que ahora es la actual plaza. Se accedía por una rampa, y en su interior existían varias estancias, además de un depósito de agua que la recogía del Arco de las Moreras y la distribuía a la población, para consumo y agricultura, a través de un majestuoso pilar o fuente.



El Ayuntamiento es un edificio del siglo XVI, ubicado sobre dos arcos renacentistas, con una balconada castellana y sobre ella una curiosa placa conmemorativa, que dice Viva el Rey Amadeo I y la Constitución, en alusión a Amadeo de Saboya, rey de España entre 1871 y 1873, siendo, quizás, el único monumento que este monarca tiene en el país. Está construido en doble cuerpo: el inferior, de piedra con dos arcos de medio punto sobre columnas toscanas formando una lonja, y en el superior con balcón corrido. 



La iglesia de la Asuncion, declarada Monumento Nacional en 1981, es el monumento más emblemático de Letur. Fue construida entre finales del siglo XV y principios del XVI. Es, en la mayoría de sus elementos, de estilo gótico, salvo la portada, que ya es renacentista.
Hacia mediados del siglo XIII, bajo el reinado de Fernando III, la Orden de Santiago ocupa las distintas encomiendas de la sierra, Yeste, Taibilla y Socovos; Letur pertenece a ésta última, junto con Férez, Lietor y Socovos. La Orden de Santiago será, precisamente, la que promueva la construcción de los grandes templos de la zona, entre ellos el de Letur.
Quizás el solar que ocupa pudo albergar, en su origen, una pequeña mezquita. El templo está dedicado a Santa María, ya que a partir del siglo XIII se fomentó el culto a la Virgen, más concretamente su Asunción, que empieza a representarse en la escultura gótica.
El tamaño del primer templo cristiano debió ser muy reducido, ya que la mayoría de la población a comienzos del siglo XV era mudéjar. La primera iglesia, según una crónica de 1507, era edificio viejo, hecho sobre arcos de yeso y cubierto de madera pintada, lo que indica que, mientras que se construía la actual iglesia, la antigua estaba en uso, a la que se añadiría la parte del altar mayor.
No se sabe con exactitud quién fue el maestro o arquitecto que realizó el templo, pero en la visita que la Orden de Santiago realizó en 1525 se habla de un tal Juan de Arana, que también trabajó en las iglesias de las villas cercanas. Parece ser que el templo ya estaba construido hacia 1536, como aparece en la crónica de la visita de la Orden durante ese año.
Lo que en la actualidad podemos contemplar es el resultado de la “restauración popular” que se llevó a cabo en la década de 1960 y que consistió en retirar todo el yeso que cubría paredes y bóvedas. Es un templo realizado todo él en piedra caliza del terreno, de color marrón, que contrasta con la caliza más blanquecina de los nervios y columnas. Edificio bien proporcionado, invita al recogimiento: consta de una sola nave, dividida en tres tramos, cubiertos éstos por bóvedas estrelladas o de terceletes, con medallones en las claves que representan a la Virgen amamantando a Cristo, un manzano con una serpiente, o el escudo del cardenal Belluga, respectivamente. Estas bóvedas arrancan de columnas adosadas a los muros, con capitel sencillo de bolas; las del lado derecho aparecen truncadas sin descansar en el suelo, ya que con anterioridad había un pequeño pulpito, hoy desaparecido, en la columna más cercana al altar mayor, y un gran retablo, el de San José, también desaparecido, en la que está junto al coro.



El exterior del templo presenta sólidos muros y grandes contrafuertes adaptados a la fisonomía urbana de las calles, como el que hay en la calle Ánimas, que tuvo que ser perforado para permitir el tránsito vecinal. Detrás de la capilla del Padre Jesús, y también en la calle Ánimas, encima del arco de San Antonio, se ha descubierto recientemente una sinopia, boceto de pintura mural, que no llegó a terminarse.
Todo el templo esta rematado por una cornisa decorada con bolas. En el lado derecho de la portada principal se levanta la torre, soberbia, maciza y esbelta, dividida en cuatro cuerpos, aunque en un principio sólo tenía tres, añadiéndose con posterioridad el cuerpo del reloj, por eso las gárgolas quedan debajo de éste, donde anteriormente estaba el tejado. Además este último cuerpo está rematado por una cornisa sencilla sin bolas. El actual reloj es ya automático, pero todavía se conserva, en este mismo espacio, la maquinaría del antiguo, junto con las pesas. Antes de la automatización, había que subir cada dos días a darle cuerda para que no se parase. Al aumentar la altura de la torre, las campanas quedaban algo bajas, por lo que se cegaron los huecos del segundo cuerpo y se abrieron en el tercero. Las campanas son refundiciones de otras anteriores. La veleta actual es de los años 70 del siglo XX, la antigua se conserva en el museo etnológico.
La portada principal es renacentista plateresca, formada por un arco de medio punto entre dos pilastras con capitel corintio, y en las enjutas motivos florales. A continuación, una primera cornisa y encima el friso, con frutos y hojas y la inscripción ETA OBRA SE FIZO EN EL ANO DE MDXXVIII (“Esta obra se hizo en el año de 1528”). Sobre la segunda cornisa, un espacio a modo de ático, enmarcado por dos flameros abalaustrados, donde aparecen las iniciales de Jesús a la izquierda “IHS” y de María a la derecha “MA”. En el centro y entre dos cuernos de la abundancia, un escudo rematado por una cesta de frutas, en cuyo interior aparece un jarrón con azucenas, en clara alusión a María. Encima de la portada una amplia ventana abierta a principios del siglo XX sustituyendo al ojo de buey o vano circular que había.



Al entrar en la Iglesia, a la derecha, está la antigua capilla del baptisterio (recordemos que en los primeros años del cristianismo las personas no bautizadas no podían acceder a las iglesias, de ahí que se siguiera la tradición de colocar las pilas bautismales en la entrada). La pila bautismal, una buena pieza del siglo XVI, fue trasladada en la última restauración a su ubicación actual, una segunda entrada formada por un sencillo arco de medio punto que ahora se ha convertido en una ventana que da a la calle.
Hasta principios del siglo XIX, el interior de la iglesia era utilizado como cementerio, enterrando a los miembros de las familias más adineradas en las capillas laterales y junto al altar mayor, y a los más humildes junto a la entrada y en el atrio.
El coro se encuentra a los pies del templo, sobre un gran arco escarzano que descansa en dos columnas toscanas, formando una soberbia bóveda estrellada con nervios en forma de corazón, con claves que representan la cruz de Santiago, la concha de peregrino, la cruz patriarcal para unos y la de Caravaca para otros, motivos florales, etc.
Existen cuatro capillas principales en los laterales, dos a cada lado de la nave. La primera de la derecha es la del Padre Jesús, cubierta también con bóveda de crucería, con un camarín realizado con posterioridad, con argamasa y cal, con cerramiento sobre pechinas. Aquí se da culto a la imagen del Nazareno, que es una talla similar a la desaparecida de Salcillo. Se cree que bajo el suelo de esta capilla puede haber una cripta para enterramientos. Enfrente, la capilla de la Patrona, la Virgen de la Asunción, una buena talla realizada en madera alrededor de 1950. Junto a la del Nazareno, otra capillita más pequeña, la de la Inmaculada Concepción, con una imagen de esta Virgen, adquirida en los años 50, la techumbre también es de buena crucería. Frente a esta última, la capilla de La Dolorosa, con una talla en hornacina, que es copia salcillesca
Junto a la capilla de la Dolorosa, se adivina otra capilla, cegada en la restauración de los 60, quizás por tener una bóveda de yesería y no ser de piedra; era la capilla de las Ánimas. Al lado hay una puerta que da acceso al hueco de escalera, realizado con posterioridad, con bóveda de lunetos, para subir al coro y a la torre.




Desde la plaza nos adentramos en la calle Albaicín cuyo inicio se sitúa junto al arco que hay al lado del ayuntamiento y que está considerada como uno de los mejores ejemplos de arquitectura islámica de la villa que no tiene desperdicio. Esta calle no tiene salida, llega hasta el final, es un trayecto corto y de verdad que vale la pena admirarla, presentando un trazado irregular con cinco portalicos o portales vecinales, formados por un arco de medio punto o dintel con dos jambas, todo de cantería, que sirven como distribuidor o zaguán a varias viviendas. 







Volvemos de nuevo a la plaza para desde esta continuar nuestro recorrido por la calle Animas la cual rodea completamente el edificio de la iglesia. Se trata de una calle estrecha fiel reflejo del trazado urbano medieval de la villa que los vecinos han embellecido con macetas y donde podemos encontrar varios arcos construidos entre el edificio de la iglesia y las casas colindantes. 





Llegamos de nuevo a la plaza para desde esta proseguir nuestro caminar por la calle Mayor donde a mitad de la misma y en su margen izquierdo nos encontramos con el inicio de la calle Portalicos la cual vamos a visitar para contemplar uno de los símbolos de la villa como son los típicos arcos y portales. El casco viejo de Letur nos ofrece un buen número de rincones mágicos donde podemos disfrutar de sus arcos y característicos portales. Los podemos encontrar por muchas de sus plazas y callejuelas, siendo unos de medio punto, otros con dintel cuadrado de piedra o de madera, otros realizados en sillarejo, algunos de ladrillo y los menos de cal.
Nos encontramos en la calle Portalico, uno de los lugares más emblemáticos y representativos del casco viejo, donde en pocos metros descubrimos cuatro portadas pertenecientes a diferentes épocas y estilos.
La primera portada, puede que sea uno de los arcos mas antiguos que existan en la villa, realizado conn toda probabilidad antes que la construcción de la propia iglesia, es de medio punto, en estilo mudejar con ladrillos de barro rojo cocido, material fundamental, junto con la cal en las obras realizadas por los musulmanes.
La segunda es una portada adintelada renacentista, posiblemente inspirada en las grandes construcciones que Vandelvira realizaba en las ciudades de Ubeda y Baeza en el siglo XVI.
La tercera está formada por dos jambas de sillares y piedra irregulares, coronada por una fuerte viga de madera de sabina a modo de dintel.
La cuarta portada es un arco de medio punto, edificado en piedra caliza del terreno, siguiendo las técnicas constructivas de los canteros vascos y castellanos que acudieron a la villa a la construcción de la iglesia a finales del siglo XV por mandato de la Orden de Santiago. La entrada servía para dar acceso al portal, entrada común a diferentes viviendas individuales, por donde las caballerias podían acceder a las cuadras. Los portales servían como punto de encuentro vecinal, donde se realizaban tares agrarias y las mujeres se sentaban a charlar y a realizar labores de ganchillo, bolillos, etc.






Volvemos sobre nuestros pasos hacia la calle Mayor para al final de la misma girar a la izquierda por la calle Santago donde vamos a contemplar en su margen derecho otra de las puertas de acceso a la villa como es la Puerta del Sol. Antigua puerta de acceso al conjunto amurallado de la villa de Letur, formada por dos arcos de medio punto, uno como pórtico y otro como arco fajón, que, probablemente, reforzaba la desaparecida bóveda de cañón, hoy sustituida por un techo de maderos. Orientada al sur, controlaba el acceso de personas y mercancías. Todavía hoy, son observables los goznes en la viga de madera. Es probable que en la parte superior existiera un cuerpo de guardia. En dependencia anexas (donde está la hornacina de Santiago Apostol) se ubicó el Hospital de Santiago, fundado por la Orden del mismo nombre y más tarde transformado en carcel utilizada hasta bien entrado el siglo XX.





Continuamos por la calle Santiago hasta el final de la misma donde nos encontramos haciendo esquina con la calle Saucos otro de los arcos y portalicos de la villa como es el Arco de la Gorria. Se trata de un arco de medio punto construido en piedra caliza al igual que los que visualizamos en la calle Portalicos y que da acceso a un patio de vecinos.





Continuamos nuestro caminar por las calles Saucos y Llana hasta que llegamos a la calle Alto que sera nuestro siguiente punto de visita donde vamos a contemplar el edificio de la Ermita del Alto y más arcos y portalicos que nos ofrece la villa. Durante nuestro paseo podemos contemplar la arquitectura popular de la villa. La arquitectura popular serrana resulta en verdad pintoresca por la utilización de materiales, no pocas veces recuperados de otras construcciones más antiguas, tradicionales, por su adaptación a la irregular superficie sobre la que se asienta y por presentar, muy a menudo, evidentes modificaciones, añadidos y ampliaciones que acaban confiriéndole una apariencia de improvisada arbitrariedad tanto en su alzado como en su planta. Observándolas, es posible suponer las sucesivas razones o causas que las han propiciado, contándonos así, con la mera apariencia de sus hechuras, su propia evolución y las circunstancias y necesidades de quienes en ellas han morado. Así se refleja en las construcciones tradicionales de Letur que presenta la imagen, un claro ejemplo de la arquitectura tradicional típica de la Sierra del Segura.
La construcción tradicional en la comarca de la Sierra del Segura se realiza mediante dos técnicas fundamentalmente: el tapial (tierra húmeda apisonada) y la mampostería (piedra sin labrar cogida con mortero de cal y arena), aunque también es frecuente que ambas se superpongan creando una forma mixta de construcción, en la que la mampostería se prolonga hasta la primera parte de la vivienda (primera planta) y la parte superior se realice mediante la técnica del tapial. 





Como hemos mencionado anteriormente al final de la calle Alto, en la parte baja del casco viejo, se ubica la ermita que lleva su mismo no nombre. Tiene una empinada escalinata, descubierta recientemente, que enmarca una interesante portada de gusto renacentista, similar a la de la Iglesia, con una inscripción “Año 1625”. En su interior, podemos contemplar un gran artesonado mudéjar, que cierra la cubrición de la única nave que tiene el templo. El edificio poseía un coro a los pies, derruido en los años 40 del siglo XX. Es un templo de nave cuadrada con paredes de tapial y sillería en esquinas y portadas.
La advocación de este templo no está clara. Anteriormente se la conocía como la ermita de la Concepción del Alto, hoy presenta, en el altar mayor, el retablo de la Virgen del Pilar, adquirido después de la Guerra Civil. Con anterioridad sirvió como escuela y como teatro. En la actualidad se utiliza para guardar algunas imágenes y un sepulcro, utilizado en la procesión del Viernes Santo, único paso que no fue destruido en la guerra.




La ermita se ubica en una zona sin salida, en una pequeña plazuela de trazado irregular donde podemos volver a contemplar de nuevo los arcos y portalicos que nos ofrece esta maravillosa localidad manchega. 




Volvemos sobre nuestros pasos para seguir caminando por la calle Llana hasta que llegamos a uno de los rincones con más encanto de la villa como es el Mirador de la Molatica. Desde este balcón natural, encaramado sobre los cortados rocosos que forman el peñón donde se asienta el pueblo, se nos ofrece una bonita estampa de los huertos con sus hormas situados por encima del cauce del arroyo de Letur, que recoge casi la totalidad de las aguas que nacen en todo el término, desembocando hacia el norte en el río Segura, que transcurre paralelo a la sierra del Regalí. Debajo de este mirador está el camino de los Cantalares, con pintorescos nacimientos de agua, como el Charco Pataco, cuevas y grutas, como la del Frescor, árboles singulares, etc. Contemplando este entorno, nos hacemos una idea de lo difícil que resultó la reconquista, sólo accesible por el sur, de ahí que fuera el último bastión musulmán de la zona arrebatada por los cristianos.






Desde el mirador cogemos la calle Barranco que nos lleva de nuevo hacia el Arco de las Moreras el cual cruzamos para dirigirnos por la calle Los Molinos, una de las más espectaculares que podemos disfrutar en la villa. Se trata de una cuesta tortuosa y empinada que debe su nombre a los tres molinos harineros que ya existían en el siglo XVI. El agua proveniente de los nacimientos, de las fuentes, es utilizada como energía motora para moler el grano. Esta es encauzada a traves de una acequia o malecón, cayendo por una cavidad denominada cubo a una altura, haciendo girar el rodete que se encuentra dentro del arco de la bóveda unido por un eje o barra a las dos piedras que están dentro del molino, una fija y otra móvil que son las que trituran el grano del cereal.




Con la visita a la calle Molinos terminamos la ruta histórica por el casco urbano de Letur, pero la oferta turística no termina aquí ya que como hemos mencionado anteriormente el idílico enclave natural donde se ubica en pleno corazón de la Sierra de Segura albaceteña permite al viajero la realización de varias rutas de senderismo que parten desde la misma población y que seguidamente os vamos a detallar.
A traves de la Asociacion Senderista de Letur "El Regali", se ha creado esta red de senderos con la intención de recuperar los antiguos caminos públicos que con el paso del tiempo han ido desapareciendo por falta de uso. Otro de los principales objetivos de esta iniciativa es fomentar el desarrollo del municipio y de la comarca, siempre a traves de un turismo sostenible que sepa apreciar los valores medioambientales de la zona.
El primero de los que os vamos a detallar es la Ruta de Los Cantalares, un recorrido circular para realizar a pie con una distancia de unos 2 km. Se trata de un antiguo camino de herradura que recorre el peñon sobre el que esta enclavada la villa. dicho recorrido ha sido acondicionado con zonas de descanso donde disfrutar de un hermoso entorno natural donde encontraremos un nacimmiento de agua, el Charco Petaco que se une al arroyo de Letur y algunas cuevas como la del "Frescor".
El recorrido comienza junto a la Puerta del Sol y tras un continuo descenso entre vegetacion y  acequias que transportan el agua de distinta procedencia llegamos a uno de los rincones naturales mas bellos de la zona commo es la del Charco Petaco.









Como hemos referido anteriormente el Charco Pataco es el nacimiento de agua que se une al arroyo de Letur en un lugar mágico, rodeado de exuberante naturaleza y que también se puede usar como zona de baño conn el agua cristalina y muy fría. Tras la obligada visita a este magnífico paraje natural ascendemos para retomar el Camino de los Cantalares. Esta ruta nos lleva a bordear la villa permitiéndonos contemplar diferentes panorámicas de Letur y del entorno natural que la rodea, gracias a los diferentes miradores por los que pasamos. La ruta nos lleva al lado contrario de la villa pero antes hacemos una parada para visitar la Cueva del Frescor.





La cueva es una cavidad abierta en el terreno rocoso sobre el que se asienta la villa y que es denominada asi por el aire frio que sale de la misma. En su interior de poca visibilidad podemos explorar varias salas cuyo acceso resulta resbaladizo por el continuo goteo de agua que desprenden las paredes de la cueva. 





Una vez visitada la cueva continuamos nuestro recorrido por las ramblas del Barranco y de la Tenería hasta que llegamos finalmente después de ascender una pendiente bastante pronunciada hasta llegar a la calle Eras que es el final de la ruta. 






Otra ruta que podemos realizar es la de San Sebastian. Se trata de un recorrido circular de unos dos kilómetros que parte desde el Arco de las Moreras pasando por la calle Molino, el Arroyo del Lavadero, el Barranco de Socovos hasta que finalmente llegamos a la calle San Sebastian. Este paseo es especialmente interesante por las magníficas vistas panorámicas que podemos contemplar sobre el conjunto del Casco Histórico.







La siguiente ruta que podemos realizar por el enclave natural que rodea a Letur es la de La Cascada. Un recorrido lineal de unos 8 km (ida y vuelta) que se inicia en la calle Eras y Llanico Perales para continuar por el camino de la Artezuela hasta encontrarse con una pista forestal. Seguimos por el mismo camino; a la derecha dejaremos edificios que antiguamente sirvieron como central eléctrica, el primero, y como molino para la elaboración de papel, el segundo. Inmediatamente después de este último, sale a la derecha un sendero que nos guiara hasta la cascada, un salto de agua con un entorno espectacular que en verano podemos disfrutar como zona de baño.


Y finalmente podemos realizar la ruta de El Arroyo. Un recorrido lineal de unos 2 km. (ida y vuelta) que comienza en el Parque de la Avd. de la Guardia Civil tomando el sendero paralelo al cauce del arroyo el cual cruzaremos por piedras blancas hacia la derecha y seguimos hasta llegar al puente que lo cruzaremos por debajo. Seguimos el sendero hasta las primeras casas continuando el sendero hacia la izquierda. Cruzamos la pasarela del arroyo y siguiendo el sendero llagamos al paraje de Las Fuentes.

Letur, también conocido como la perla de la Sierra del Segura, es un pueblo fresco y deleitable, alegre, de mucha agua y frescuras. En 1983 Letur es declarado Conjunto Histórico-Artístico por ser el trazado medieval de origen árabe mejor conservado de la provincia de Albacete. Es uno de los pueblos con más encanto de la Sierra del Segura, además dispone de una gran oferta de turismo rural.
El entorno natural de la localidad es ideal para realizar rutas a pie o en bicicleta y los enclaves que ofrece el río Segura, que baña la localidad, no tienen desperdicio. Destacan el charco Pataco, el de las Canales, la cascada del arroyo y la de Fuentesana.
Su casco antiguo se encuentra en muy buen estado de conservación y ha sido declarado de interés Historico-Artistico. Entre sus elementos más destacados hallamos la iglesia parroquial de Santa María, construida a principios del siglo XVI; y el Ayuntamiento, una elegante construcción renacentista del XVI.

GASTRONOMIA:

Los platos típicos que podemos encontrar a lo largo de todo el año son; la olla con morcilla, ensalada volera, patas de cordero o de cerdo con garbanzos, guisados de trigo con caracoles, migas ruleras y caldo valiente, ajo de harina o caldo de patatas, andrajos.
En cada época del año se aprovechan los frutos que la tierra ofrece. En primavera y coincidiendo con la Cuaresma y Semana Santa, podemos comer caldo verde, potaje a base de hiervas silvestres, tortilla de espárragos o potaje de garbanzos con bacalao. Como postres en estas fechas, encontramos los panecicos, mogicones, tallos de zarza, hojuelas o fretillas,
Son propios del verano los fritorios, mojes de tomate y pimientos o las “latas”, asados de patatas y cordero al horno.
Si en agosto llueve, en otoño podemos encontrar “guiscanos” (niscalos), muy abundantes en estos montes. Los “guiscanos se pueden comer bien en potajes como el caldo de patatas o simplemente asados o fritos.
Las fiestas de navidad destacan por la gran variedad de dulces, mantecados, suspiros, pasteles de cabellos de ángel, fruta de la sierra, alajú o el dulce letureño por excelencia, las toñas, tortas cuyos principales ingredientes son las nueces y la miel.
También existen diversos licores caseros a base de aguardiente, como el zurracapote o la mistela.
En cuanto a productos ecológicos, en Letur podemos disfrutar de la elaboración de lácteos de Cantero de Letur, que no contienen ninguno de los aditivos comúnmente usados en la industria alimentaria; ni antioxidantes, ni colorantes, ni aglutinantes, ni conservantes, ni emulgentes, ni potenciadores de sabor, ni aromas: NADA.


FIESTAS:

Fiestas patronales
Del 14 al 20 de agosto en honor a la Virgen de la Asunción.
Verbenas en la Plaza Mayor.
Encierros de reses bravas los días 18, 19 y 20 en el arroyo del lavadero.
Actividades culturales en el Mirador de La Molatica.
Concurso de La Cucaña en la piscina de Las Canales.

Semana Santa
Jueves Santo: procesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores.
Viernes Santo por la tarde: procesión de El Entierro. Por la noche, la procesión de El Silencio. Ya de madrugada, a las 6:00, Nuestro Padre sale desde la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y recorre las calles del casco viejo, después sale Nuestra Señora, para encontrarse con el paso de Nuestro Padre en la Plaza Mayor, que es donde se produce El Encuentro.
Domingo de Resurrección: donde se celebran las conocidas Cortesías en la Plaza Mayor y una soltada de palomas blancas. La procesión empieza a las 11:30 más o menos; primero sale Nuestra Señora de los Dolores vestida de luto, pasa por detrás del Ayuntamiento y por el Arco de las Moreras y sube hasta la Plaza Mayor. A la vez Nuestro Padre Jesús Resucitado, sale también de dicha iglesia hasta la Plaza Mayor donde se produce El Encuentro, seguido del Himno de España.

Otras Fiestas
17 de enero, San Antón. Se celebran en el barrio de San Antón con sus tradicionales hogueras y verbena.
16 de julio, la Virgen del Carmen. Se celebran en el barrio de Era del Rosal. Verbena en la Plaza del Carmen.
25 de julio, Santiago Apóstol. Se celebran en la calle Santiago. Paloma popular y pasacalles.

Fiestas en las pedanías
Marzo: San José, en la pedanía de La Dehesa. Primer fin de semana de julio encierro el sábado por la tarde.
Mayo: romería de la Virgen de Fátima, en la pedanía de La Fuente de la Sabina.
Agosto: San Bartolomé, en la pedanía de la Abejuela.


ARTESANIA:

En Letur pueden encontrarse buenas muestras de la rica y variada artesanía albaceteña. Descubre una artesanía única.
La artesanía se ha venido caracterizando en los últimos años por la evolución experimentada como fruto de la llegada de nuevos artesanos, y también por los antiguos artesanos que han mantenido la tradición, sobre todo en materias como la talla de Madera, esparto, mimbre, esencias de plantas aromáticas, refajos, bolillos, jabones, licores caseros, conservas caseras, etc.
Las puertas de las viviendas del casco antiguo son un ejemplo vivo de esta tradición. son únicas por su belleza y valor artístico y cultural. Representen un elemento fundamental del patrimonio de Letur. Son producto del trabajo realizado por toda una escuela de artesanos que se hunde en las raíces de su historia, que sobrevive en el presente y quiere proyectarse en el futuro.


TRADICIONES

Tradicionales festejos taurinos de carácter popular
Tenemos referencia de que se vienen celebrando desde el S. XVII y se llevan a cabo en un bello entorno natural, en las inmediaciones del Casco Histórico, en un espacio adaptado para ello en el Arroyo del Lavadero. Existe una Ordenanza Municipal que rige el desarrollo del festejo y que toda persona asistente debe de conocer y cumplir.
Los festejos se celebran durante las fiestas patronales de la localidad, normalmente coinciden con el fin de semana entre el 14 y el 20 de agosto

Loa anónima de Nuestra Señora de La Asunción para este presente año de 1788
Esta obra es un testimonio importantísimo para la historia de Letur, reflejando aspectos del municipio y de sus habitantes, dándonos una visión de lo que sería la feria hace más de 225 años, fiestas populares que por otro lado no han variado sustancialmente en la actualidad.
Letur siempre ha sido un pueblo muy vinculado a María y su Asunción, de ahí que la Villa esté bajo su advocación.
La trama de esta obra está basada principalmente en el Apocalipsis de San Juan y en diversas formas y detalles de la tradición popular entorno al dogma de la Asunción de María.
El autor muestra un gran dominio de la lengua, caracterizando de manera extraordinaria a los diferentes personajes, mostrando expresiones y construcciones lingüísticas de gran elaboración.
La Asociación de Costumbres y Tradiciones de Letur es la encargada de representar la LOA con carácter anual el día 13 de agosto en la Iglesia de Santa María de la Asunción de Letur.

Leturalma
En el mes de julio se celebra en Letur el Festival LeturAlma, creado por la cantante Rozalén para promocionar los pueblos de la Sierra de Segura de Albacete y en contra del despoblamiento rural. Cuenta con distintas actividades culturales para toda la familia: teatro infantil, talleres de zumba; talleres para niños; mercadillo de productos artesanales, entre otras y conciertos con artistas del panorama de la música actual. La mayoría de las actividades se realizan en un marco privilegiado, las singulares calles del Casco Histórico. Los conciertos se hacen en el campo de futbol del barrio de San Antón

Tradicionales conciertos de música de Verano y Navidad
A cargo de la Banda Municipal de Letur con su director al frente D. Fernado Martínez Cerdán.
Concierto de verano. Se celebra en el mirador de la Molatica.
Concierto de Navidad. Se celebra en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.


PLANO TURISTICO DE LETURhttp://turismoletur.es/leturturismo/wp-content/uploads/2020/04/CALLEJERO_LETUR-2019_web.pdf






2 comentarios:

  1. No lo conocía enhorabuena por tu blog
    LoBo BoBo
    https://www.el-lobo-bobo.com/

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    1. Muchas gracias, ya llevo desde 2017 publicando reportajes sobre la historia y el patrimonio de los pueblos de España que tenemos visitados. Luego le echare un vistazo al suyo. Un saludo

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