AYNA
Ayna es un municipio de la provincia de Albacete, dentro de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. En el municipio se incluyen, además de la localidad de Ayna, los núcleos de La Dehesa, El Jinete, El Griego, Moriscote, La Navazuela, La Noguera, Royo-Odrea, Las Hoyas, La Sarguilla, El Villarejo y El Pozuelo lo que le hace tener una población de poco mas de 580 habitantes. Está localizado en el sureste de la península ibérica, en las últimas estribaciones de la sierra de Alcaraz y se encuentra integrado en la actual mancomunidad de servicios de la sierra del Segura.
Predomina su gran cantidad de vegetación, su belleza pintoresca, está enclavada en la ribera del río Mundo, con imponentes farallones rocosos en los alrededores del pueblo, y la presencia habitual de la nieve en invierno. Destaca asimismo la fauna salvaje, como la cabra montesa, que no es infrecuente ver desde los miradores cercanos, o incluso a las afueras mismas del pueblo, cuando suben de beber.
El Monte San Urbán recoge en su falda el pueblo de Ayna que escala su ladera apretándose entre sus casas. Desde enfrente, el Mirador del Diablo, permite observar la comba del monte donde se ubica, la hoz del río donde se asoma y el propio río Mundo que se curva a los pies de la montaña. Esta topografía escarpada y su similitud con los paisajes alpinos le ha dado el sobrenombre de la "Suiza Manchega".
Las carreteras que atraviesan Ayna forman una verdadera Ruta paisajística que hay que recorrer sin prisas disfrutando de impresionantes vistas en el mirador del Diablo, el mirador de la Rodea Grande, donde está aparcada la moto con sidecar, símbolo de la película 'Amanece que no es poco' o el mirador del Infierno.
Antes de empezar a recorrer este pueblo albaceteño, es importante conocer sus raíces. Ayna es un nombre de origen musulmán que tiene dos traducciones al árabe. Por un lado, significa “fuentes escondidas”. Se dice que este nombre proviene del arroyo o cascada de la Toba porque el agua de este manantial surgía de 15 fuentes que nacían a borbotones de la tierra. Otra de sus acepciones es “ojos bellos o que te embellecen la mirada”. Esta última definición es por el precioso enclave en el que está situado el pueblo.
Se cree que los musulmanes se asentaron en esta zona por dos motivos: por tener un terreno muy fértil para el cultivo, y porque en la zona del casco antiguo hay un cortado en la roca que les servía de muralla natural. Sin embargo, aunque el primer asentamiento de Ayna fueron los musulmanes, gracias a los hallazgos de la Cueva del Niño, se sabe que el hombre primitivo ya danzaba por estas tierras en el Paleolítico.
Uno de los legados más importantes que dejaron en el pueblo fue el sinuoso entramado de callejuelas del casco antiguo. Un auténtico laberinto para aquel que no conoce el mapa de Ayna y que sirvió a los musulmanes para despistar a los posibles enemigos.
Recorrer Ayna es hacerlo por siglos de historia. De tradición y sobre un entramado de calles en un bonito pueblo que ha sabido mantener su cultura y el legado de sus tradiciones hasta la actualidad. Ayna mira con fuerza al futuro pero siempre lo hace sin perder de vista su pasado y sin olvidar su Historia, que le ha dado la personalidad de la que hoy goza. Los primeros pobladores que habitan estos parajes son del Paleolítico Superior, hace unos 15000 años a.C., como así lo atestiguan las pinturas rupestres de la Cueva del Niño, siendo por tanto, las primeras manifestaciones artísticas de la provincia de Albacete.
Con la entrada de los árabes en la Península Ibérica, a partir del año 711, debió tomar fuerza el poblamiento de estas tierras. De ahí proviene el nombre de Aýna, que se traduce como “ojos bellos” o “fuentes escondidas” en musulmán, y todo el sistema de regadíos de la vega.
Cuando el rey Alfonso VIII conquistaba Alcaraz, en los últimos días de mayo de 1213, dejó en la fortaleza a un puñado de valientes guerreros, que rápidamente extendieron el dominio cristiano por el vecino territorio agareno. Esta fiebre conquistadora llevó a Alcaraz a conseguir un amplio alfoz que alcanzaba una extensión aproximada a la mitad de la actual provincia de Albacete. La frontera oriental de este término quedaba delimitada por el sur de La Roda, Balazote y Peñas de San Pedro, que se cree ya conquistada en el año 1216, por lo que Ayna se supone para entonces en poder alcaraceño.
Ayna fue un enclave fronterizo muy importante para la defensa del término alcaraceño. En las cercanas tierras de Híjar, a menos de una legua, los guerreros muslimes del reino de Murcia guardaban una pequeña fortaleza que podía ser el punto de partida de temidas invasiones. Más tarde, con la caída de Liétor en poder de la Orden de Santiago en 1242 y las malas relaciones entre esta institución y el concejo de Alcaraz, fue fuente de numerosos conflictos, generalmente por la delimitación de los términos municipales. Alcaraz incentivó la repoblación concediendo numerosos privilegios a las gentes que acudieran de fuera, pero aun así este pequeño lugarejo seguía sujeto a los ataques de la morisma. En 1447 moros granadinos, aliados a las fuerzas cristianas del comendador de Segura, Rodrigo Manrique, saqueaban Ayna y robaban sus campos, haciendo además cautivos a casi todos sus habitantes. También en julio de 1457 los soldados mahometanos, esta vez aliados con el levantisco noble Alonso Fajardo, alcaide de Lorca, se adentraban en territorio alcaraceño saqueando Bogarra y las tierras de Paterna, Cotillas, Riópar y Ayna matando, robando y cometiendo todo tipo de atrocidades.
Más tarde, el 22 de septiembre de 1565, el rey Felipe II le otorga el privilegio de Villa, independizándola de la todopoderosa Alcaraz, tomando los actuales términos de Molinicos y Elche de la Sierra, que se irán segregando a lo largo del siglo XVIII (Documento en pergamino manuscrito de 10 folios ricamente adornado con diferentes dibujos en miniatura, que se encuentra en el Archivo Histórico Provincial).
La Suiza Manchega, que así es como también se conoce este pueblo, por sus rocas de agua y sus extensiones de pinos, aparece en lo alto de un balcón natural de la roca sobre el bello río Mundo. Su bien cuidada huerta y sus sorprendentes rincones, han convertido a Ayna en un centro turístico de obligada visita. Su sabor antiguo y su entorno natural han hecho de Ayna un pueblo de gran belleza, con sus aguas, sus huertas y sus paisajes que sorprenden al turista que se siente como en su casa.
Ayna es un pueblo con una estética especial, basta con pasear por la calle principal para darse cuenta de la realidad. Sus calles en general, son todas estrechas de claro sabor Morisco desde donde podemos observar el Río Mundo que baña sus pies como largos ventanales. Sus callejuelas con escalones amplios, poca alzada, con curvas y recovecos que sorprenden a quien, con mirada fija y atenta, se adentra por ellas. Las fachadas de las casas son típicamente rurales donde prácticamente se mantienen casi todas iguales, blancas y con una cuadra o pequeña cochera para guardar sus cosas.
Ayna comprende una calle principal que va cambiando de nombre según vamos caminando. Por esta calle se recorren todos los años los Encierros hasta la bajada a la Plaza del Ayuntamiento.
Antes de empezar nuestro recorrido por este pueblo albaceteño, hacemos una parada en la carretera CM-3203 que da acceso al pueblo y que une este con la localidad de Elche de la Sierra, para disfrutar del entorno donde nos encontramos desde el Mirador de los Infiernos. El Mirador es una ventana natural con vistas al valle del río Mundo que se encuentra en la pedanía de Royo Odrea y lo encontramos en "El Pontarrón", siendo uno de los miradores más impresionantes de la provincia, ya que esta volado sobre la escarpada roca en el cañón del río cruzado aquí por el puente mas grande sobre el rio Mundo. De igual manera las vistas hacia el encajonado río Mundo son inigualables, sobre todo en temporada otoñal, con todas las choperas y alamedas en su máximo esplendor.
Entramos en el pueblo y nos dirigimos por la misma carretera que traemos hacia otros miradores que posee Ayna como son el Mirador del Diablo y el Mirador de la Rodea Grande. El primero de los miradores se encuentra a 1,5 km de Ayna, en la carretera CM 3203 Albacete-Ayna, en el llamado estrecho del Gargantón. Desde aquí podemos observar el valle del rio Mundo en todo su esplendor, el casco urbano de Ayna, los Picarzos con su virgen en lo alto asi como una de las zonas ms importantes de escalada de la provincia. Para acceder a este mirador hay que subir una serie de escalones hasta llegar a la plataforma del mirador y desde ahi las vistas de la suiza manchega son inigualables. Desde el mirador tambien podemos contemplar el nacimiento del arroyo de la Toba y la cascada que se puede visitar metros abajo.
El segundo mirador que no encontramos en la carretera por la entrada a Ayna desde Albacete es el Mirador de la Rodea Grande, en una de las curvas más cerradas de las carreteras de Ayna, de casi 360 grados, de ahí su nombre.
Aquí encontramos el icono de la película "Amanece, que no es poco", una réplica de la moto-sidecar en la que los protagonistas de la película recorren el pueblo. En concreto, cuando llegaron los actores Antonio Resines y Luis Ciges a la población de Aýna. Interpretaban ambos a los personajes de Teodoro, y su padre, respectivamente. Sin duda, ¡para hacerse una foto!
Volvemos de nuevo hacia el pueblo para dejar nuestro vehiculo a la entrada del mismo y empezar nuestro recorrido a pie por este precioso pueblo manchego. El primero de nuestros puntos de visita es el Rincon de la Toba que se encuentra al lado del complejo de la piscina municipal de Ayna.
Se trata de un bonito rincón en Aýna con paredes que superan los 100 metros de altura. Se accede por un paseo arbolado junto a las piscinas municipales, conocido como el “Paseo de La Toba”, que nos lleva a una zona de recreo en la cual se encuentra el manantial de la Toba. El agua discurre canalizada por acequias y varias balsas, un sonido muy tranquilizador. Desde este rincón podemos visualizar la Cueva del Tío Fiel, situada a mitad de esta pared.
Una vez visitado este precioso rincon nos dirigimos por la carretera que atraviesa el pueblo para adentrarnos en el casco urbano por la calle Industrias donde empezamos a descubrir el entramado de calles legadas de su pasado morisco. En dicha calle empezamos a ver en algunas delas fachadas de las casas fotografias de las personas que aparecieron o intervinieron en la pelicula de Amanece que es poco. Un paseo por las empinadas calles de Ayna llenas de rincones y recovecos, nos
llevarán a revivir las singulares escenas de “Amanece, que no es poco”, en
cualquier momento, podemos encontrarnos, a alguno de los muchos extras del
pueblo que participaron en la película, y que nos podrán contar multitud de
anécdotas del rodaje.
Al final de la calle Industrias, junto al Centro Social, nos encontramos con el Balcon de los Picarzos, un gran mirador frente a la montaña que preside el pueblo, que te regala unas vistas espectaculares. Desde donde puedes mirar cara a cara esta montaña tan querida por los ayniegos. En el pico más cercano a Ayna hay una bandera de España y una réplica de la patrona Santa María de lo Alto. La tradición de subir la bandera a lo alto del pico la comenzaron los quintos antes de entrar la mili. Ahora se encargan de hacerlo los grupos de amigos del pueblo. El porqué hay una réplica de la patrona de Ayna ahí arriba tiene una explicación muy sencilla y es que es en honor al himno del pueblo.
Continuamos por la calle Moral donde nos encontramos con bellos rincones en sus callejuelas repletos de macetas como el Callejon del Gato. Llama la atención la distribución irregular de sus calles. A diferentes alturas encontramos entradas y salidas, callejones, casas en alto a las que se accede a través de pasarelas, y otras enclavadas en la roca, casi a modo de cuevas. Esta caótica y tridimensional disposición del plano, lo hace cuanto menos, curioso de ver y patear.
Continuamos nuestro caminar por la calle Don Suceso Diaz donde a mitad de la misma nos encontramos con la silueta de la iglesia de Santa Maria de los Alto a la cual accedemos subiendo unas escalinatas que nos llevan a la puerta principal de la misma. Ahora es la iglesia principal del pueblo, de planta cruz latina, construida en 1953 sobre los restos del Castillo de la Yedra y sobre una antigua ermita. Es de destacar la torre, fabricada en piedra de sillería en el siglo XV y que pertenecía a la citada ermita, las tres campanas fechadas entre los siglos XVIII y XIX.
El altar mayor está decorado por pinturas al óleo realizadas por Cruz J. Calderón en el año 1963, representan la anunciación, la natividad, la coronación de Ntra. Sra. y la Santísima Trinidad, rodeado de ángeles. Un mural lleno de curiosidades utilizando a personas del pueblo como modelos para las caras de todos los personajes del mural. En los laterales encontramos dos escudos: el del Vaticano y el de la Diócesis de Albacete. A la derecha del altar mayor se encuentra la capilla del Santísimo, construida en 1972.
En el interior de esta iglesia encontramos, entre otras, la imagen del niño Jesús Resucitado (“niño de la pata coja”) copia de la desaparecida de Roque López (discípulo de Salzillo) convirtiéndose en una de las imágenes más apreciadas por los vecinos de Aýna, que procesiona por las calles del pueblo el Domingo de Resurrección, encontrándose éste en la capilla de la Pila Bautismal. Además encontraremos la imagen de la titular, Santa María de lo Alto, presidiendo el altar mayor, patrona de la población celebrando sus fiestas del 4 al 8 de septiembre.
Una vez visitada la iglesia, desde una pequeña plazoleta que hay enfrente, empezamos a subir por la calle Postigos, una calle estrecha y empinada que nos da muestra de su pasado morisco, hasta uno de los puntos mas altos del pueblo donde vamos a visitar el Mirador de los Mayas y los restos del Castillo de la Yedra. Se trata de un pequeño castillo roquero que conserva muros de mampostería y de tapial. Se levantó aprovechando un sorprendente conjunto rocoso con entrada natural, llamada por los lugareños Cueva de los Moros. Esta cueva está formada por tres peñascos verticales a modo de trípode, sobre la cima de los cuales, fue construida por los árabes, una bóveda, que todavía se conserva en parte, para sostener un aljibe. Desconocemos su planta pues solo quedan restos dispersos entre las casas del pueblo.
Fortificación musulmana del siglo XII. A partir de 1213 fue reutilizado por los cristianos tras su conquista. Perteneció al Concejo de Alcaraz el cual fomentó su repoblación a mediados del siglo XIV. Sufrió mucho con las guerras intestinas que sacudieron Castilla en tiempos de Juan II, pues el Maestre de Santiago, don Rodrigo Manrique, rebelde contra el rey, se alió con los musulmanes de Granada, saqueando Ayna y apresando a sus moradores. En 1455 era su alcalde don Alfonso de Montiel, quién se encargó de su reacondicionamiento. En 1565, Ayna obtuvo el privilegio de villazgo por el que se desvinculo de la ciudad de Alcaraz.
Dentro de la “Cueva de los Moros” podemos acceder a una antigua zona de vigilancia, a día de hoy convertido en el Mirador de las Mayas, mirador en el centro y parte más alta del casco antiguo del pueblo, desde donde visualizamos, entre otras cosas, Los Picarzos, roca de 8 picos más representativa de Ayna, sobre la que gira el pueblo. Desde aquí vemos muy de cerca las casas con tejados naranjas apiladas unas sobre otras. Es, sin duda, una de las imágenes más bonitas de Ayna.
Volvemos a bajar hacia la calle Don Suceso Diaz para seguir paseando por el pueblo hasta que llegamos al centro nuralgico del pueblo como es la Plaza Mayor donde se ubica el edificio de la Casa Museo Etnológico, que consta de 3 plantas y sótano. Una casa recreada de los años 50-60 donde encontrarás todo tipo de utensilios de la época, donados por vecinos del pueblo, repartidos en sus cuatro salas; cocina, dormitorio, sala de oficios y cámara, donde disfrutaremos de una pequeña exposición del esparto, materia prima de la que se vivió en Ayna hasta finales de los años 80. Y aquí también donde podrán conocer a Trompalobos y Trompalápiz, los dos personajes principales del Carnaval Ayniego. Aquí se encuentra ubicada la Oficina de Turismo desde donde se organizan visitas guiadas.
La Plaza Mayor de Ayna tiene una forma peculiar: uno de sus laterales está formado por escalones que son aprovechados como auditorio al aire libre. Ademas de los edificios descritos anteriormente tambien podemos contemplar el Ayuntamiento al igual que una peculiar fuente decorada con una representación mural de las pinturas rupestres de la Cueva prehistórica del Niño , consideradas la cuna del arte rupestre de Albacete.
Desde la plaza el viajero se puede desviar un momento de su ruta para adentrase en los Cantalares y calles Barranco Alto y Bajo. Estas calles son las que mejor conservan el auténtico sabor a pueblo serrano, por sus calzadas estrechas y sus casas de fachada estrecha y alta, construidas así para aprovechar el poco terreno disponible.
Volvemos de nuevo a la plaza para desde esta continuar por la calle Mayor donde a mitad de la misma se encuentra la Ermita de Nuestra Señora de los
Remedios, que fue posiblemente una sinagoga judía y tras la Reconquista, en el siglo XIII, paso a ser iglesia parroquial, sufriendo diversas transformaciones posteriores. La ermita consta de una nave rectangular con coro y una sacristía posterior añadida a ella.
Interiormente la ermita recibe iluminación del exterior por medio de cuatro huecos, dos de ellos situados al comienzo y en el centro del muro de la epístola, y los otros dos en los muros laterales del coro. La cabecera es plana. Posee una armadura (artesonado) de par y nudillo, ataujerada y cuadrangular con lima sencilla, dividida en tres tramos separados por dos pares de tirantes. Es de madera de pino y de estilo mudéjar.
En el lado de la epístola, cerca de la cabecera, existe una puerta que da acceso a la sacristía. Está hecha de madera tallada, dividida en ocho bandas, compuestas cada una de ellas por tres cuarterones. El coro se encuentra a los pies de la iglesia y está formado por viguetas de madera y bovedillas de yeso, siguiendo la tradición manchega.
La construcción exterior es a base de mamposteria, posteriormente recubierta. La puerta principal de acceso se encuentra en el lado que corresponde al evangelio, habiendo otra en la misma fachada, pero más cercana a la cabecera. Las cubiertas son de teja curva y a tres aguas, con molduras sencillas en el alero. En su interior se ubica el Centro de Interpretacion de la pelicula Amanece que no es poco, donde podemos ver el reparto de personajes de la película, sala de atrezzo, imágenes inéditas de la misma y la proyección del documental del 20 aniversario, entre otras cosas. El Centro de Interpretación combina diferentes elementos gráficos, audiovisuales e interactivos con la intención de proporcionar una visita que pueda ser entendida y disfrutada por el público en general y al mismo tiempo satisfacer las expectativas de los seguidores de la película.
Continuamos por la calle Mayor hasta que al final de la misma giramos a la derecha para realizar el Sendero de la Ribera del rio Mundo. Ruta que desciende
hasta el fondo del valle
sin perder en ningún
momento el pueblo. Se trata de una ruta circular de aproximadamente 2 km. sobre una pista forestal asfaltada que bordea el río. Siguiendo su curso contemplamos unas maravillosas vistas del pueblo y descubrimos parte de su flora y fauna, podremos observar la fértil vega en la que se cultivan todo tipo de hortalizas y frutales con un sistema de terrazas y regadíos de origen musulmán, además de encontrar algún rincón en el río donde darse un chapuzón.
En nuestra ruta coincidiremos con la ruta de los Amanecistas," seguidores de la pelicula "Amanece que no es poco" rodada en gran parte en este pueblo y que nos ofrece algunos escenarios de la película. En muchos lugares del recorrido por Ayna, podrás encontrar diferentes indicaciones que señalan que en este punto se rodó alguna escena de la película como: el semillero de hombres, la huerta del tío Pedro, el paso de Elena (campesina) a los bancales. Otra de las sorpresas que tiene Ayna en esta ruta amanecista es que la mayoría de los habitantes del pueblo han participado en el rodaje de la película, muchos incluso realizando algún papel, por lo que pueden explicar multitud de anécdotas del rodaje y los actores, ya que algunos estuvieron viviendo en el pueblo casi dos meses.
Fue en el año 1988 cuando apareció el trabajo que lo consagró como realizador: “Amanece, que no es poco”, la primera película que José Luis Cuerda rodó en su tierra y probablemente la más salvaje de las películas que rodó el aclamado director. Esta obra cinematográfica es un soberbio ejemplo de humor surrealista, irreverente y absurdo, rozando a veces los límites de la corrección, pero considerada por muchos un film de culto.
Dejamos atras algunos de los escenarios de la pelicula para continuar nuestro camino por el sendero hasta que llegamos al Puente de las Correras el cual cruzamos para seguir la pista un largo rato disfrutando del paisaje montañoso pasando a los pies del monte Los Picarzos, hasta llegar a otro puente que es el puente de la zona recreativa, que cruzaremos para pasar de nuevo al otro lado del río donde llegaremos a la Zona Recreativa de "El Tiñoso". Antiguo campo de fútbol que cuenta con un gran arbolado, resulta muy agradable en los días de verano para pasar un rato jugando con los niños a la sombra de estos árboles. También dispone de tablas de madera para poner disfrutar de una agradable merienda.
Volvemos de nuevo hacia el puente para desde este coger un sendero que nos lleva hacia uno de los rincones mas bellos de Ayna como es la Cascada de la Toba. Esta Cascada, de unos 20 metros, va a desembocar al río Mundo, en un paraje natural rodeado de gran vegetación junto a varias zonas de baño. Justo antes de este salto y de desembocar en el río Mundo, el manantial de este agua alimenta la acequia histórica de Aýna. El sobrante cae aquí casi directamente sobre el río Mundo, constituyendo una toba viva. En efecto, la cal del agua se sigue aquí acumulando lentamente, haciendo crecer la peña. Hay multitud de cuevas sobre la cascada, más grandes y más pequeñas, y algunas de ellas fueron utilizadas como refugio natural para el ganado, que se pueden apreciar mejor desde el otro lado del Puente de Las Correras.
El lugar es, además, uno de los escenarios de la película de Jose Luis Cuerda "Amanece que no es poco" , en concreto de dos de sus escenas. En la primera, Pastora Vega, Elena en la ficción, descubre que le está brotando un hombre en el bancal (Ferrán Rañe), algo habitual en el pueblo. En la segunda, Morencos, interpretado por Fernando Valverde, sufre la combustión espontánea de su trasero al pensar en la nueva acompañante femenina del alcalde, que apaga sentándose en la acequia.
Volvemos otra vez hacia el puente para desde este coger un camino empinado que nos lleva de nuevo hacia el pueblo donde vamos a visitar la Ermita del Santo Cristo de Cabrillas y los restos de un antiguo lavadero. La Ermita se encuentra situada en el barrio y calle del mismo nombre, es una ermita de dimensiones reducidas con nave cuadrada y cubierta a cuatro aguas, fechada en el siglo XVIII.
Cuenta la tradición que un arriero andaluz entraba al pueblo por esas empinadas calles con un burro cargado de pellejos de aceite, el burro resbalo, el arriero se invocó al altísimo asociándolo a las cabrillas estelares y la carga cayó al suelo sin derramarse ni una gota.
Se construyó una ermita, y comenzó a celebrarse el Día de la Cruz, a primeros de mayo con una romería hasta la zona de la Toba donde se bañaba una cruz floreada.
En su interior, encontramos la imagen de un Cristo Crucificado que recorre las calles del barrio el primer fin de semana de mayo, celebrándose así la festividad del barrio.
Justo detrás de la plaza Mayor se encuentra el Lavadero del Porche uno de los lavaderos que existían a lo largo del pueblo. Allí las vecinas antiguamente hacían sus coladas, aprovechando unas de las acequias que recorren el pueblo.
Aqui terminamos nuestro recorrido por la Suiza Manchega que es como se le conoce a la bella localidad de Ayna, pero la oferta turistica no termina aqui ya que la situacion privilegiada que posee permite a los amantes de la naturaleza la realizacion de varias rutas de senderismo asi como de otro tipo de actividades. La Red de Senderos de Aýna cuenta con 9 rutas de senderismo y 2 paseos urbanos, todo totalmente adaptado para practicar este deporte solo, en pareja, con familia o con amigos, recorriendo los lugares más pintorescos de esta localidad y pedanías. Atractivos caminos que discurren en un enclave privilegiado de la Sierra del Segura. Un trayecto que seguro será una relajante y sorprendente experiencia.
Los paseos urbanos te permitirán conocer todo lo imprescindible que Aýna posee, mientras que gracias a la Red de Senderos podrás transitar por las zonas más increíbles, a través de parajes abruptos, sendas interminables y caminos rodeados de naturaleza en los que evadirte.
La zona de escalada de Aýna y sus alrededores, es a día de hoy una de las áreas más conocidas y populares para la práctica de la escalada de la provincia de Albacete, y representó durante los años 90 una de las zonas de referencia en el panorama nacional de la escalada deportiva. Las primeras actividades relacionadas con la escalada se dieron en los años 80, proliferando los itinerarios deportivos en los años 90 gracias a la aportación de escaladores murcianos y toledanos. Desde el año 2000 hasta la actualidad, han sido los escaladores de Albacete y Hellín los colectivos más activos de la escuela. Sus principales muros de escalada se encuentran próximos al pueblo de Aýna y a lo largo del cauce del Río Mundo. Se distribuye en 25 sectores y alberga más de 300 vías de escalada deportiva de uno o varios largos, con dificultades que oscilan entre el 3º grado y el 8c, y donde también podemos encontrar algunas vías de escalada tradicional o semiequipadas. Sus principales muros contienen placas verticales de caliza de muy buena calidad, con itinerarios que abarcan desde los 10m hasta más de 200m en algunas vías de multilargos.
Las diferentes orientaciones de los sectores de escalada de Aýna, nos permiten escalar con buenas condiciones durante todo el año. Sectores como la Placa Gris, el Recodo, la Carretera, Polémicos, el Túnel… nos permiten disfrutar de grandes muros de placa vertical bastante soleados, y sectores como el Meandro, Inglaterra o Babylon nos ofrecen sombra durante casi todo el día y garantizan la escalada cuando el calor aprieta sobre buenos muros de caliza vertical y desplomada con agujeros, chorreras y placas técnicas.
Otra oferta relacionada con las actividades que podemos realizar es la via ferrata de Los Picarzos. Esta vía ferrata promovida por el Ayuntamiento de Aýna está ubicada en “Los Picarzos” la montaña más emblemática frente al casco urbano de Aýna, sobre el cauce del río Mundo, con un fácil acceso desde el pueblo. Cuenta con dos recorridos uno de iniciación K2 y otro de K4. La ferrata esta homologada por parte de la federación de Montaña de Castilla-La Mancha.
Recorrido K2 – Perfecto para la familia e iniciación de baja dificultad en el que el itinerario se funde con la vegetación de la zona recordándonos en algunos momentos a esas ferratas alpina o de pirineos, encontrando en su recorrido una tirolina de 60 m (opcional) y un puente de troncos de 10 m.
Recorrido K4 – Empezaremos utilizando el tramo de K2 hasta el inicio de la tirolina y en vez de usar esta seguiremos la ascensión cruzando un tablón para seguir en travesía y empezar la parte más dura de este recorrido hasta los pies de la Virgen ya que encontraremos bastante aleje entre escalones y habrá que utilizar los recursos naturales que nos ofrece la roca ofreciéndonos gran sensación de patio. Durante su recorrido disfrutaremos de las vistas que nos ofrece Aýna y el cañón del Mundo a su paso por la “Suiza Manchega”.
Y finalmente otro de los atractivos que posee Ayna es la Cueva del Niño. Cuna del arte rupestre de la provincia de Albacete, la Cueva del Niño se sitúa a la orilla del Río Mundo, entre los picos Halcón (1232 m.) y Albarda (1254 m.) a varios kilómetros aguas arriba de la pedanía Royo Odrea y muy cerca del límite de término con Bogarra. Recibe su nombre porque los vecinos de los caseríos cercanos la llamaban la “Cueva de los Niñotes” en referencia a las pinturas rupestres que alberga, aunque ellos no sabían lo que era, ni la importancia que tenían. No sería hasta mayo de 1970 cuando un grupo de turistas llegaría hasta las cuevas interesados por las mismas y admiraría que lo que allí se contemplaba era arte rupestre. Se trata de una caverna de unos 60 metros de profundidad, dividida en dos salas por una serie de columnas; en cada una de ellas encontramos un panel de pinturas de arte Paleolítico.
Se trata de un yacimiento de gran importancia, principalmente por ser el único con pinturas rupestres paleolíticas existente en Castilla-La Mancha, y uno de los pocos del interior de la Península Ibérica. Pero más allá de sus pinturas, la Cueva del Niño ofrece también una excepcional oportunidad para conocer el poblamiento prehistórico de la provincia de Albacete y del sureste peninsular, gracias a su secuencia estratigráfica que abarca desde el Paleolítico Inferior hasta el Neolítico/Calcolítico.
La Cueva del Niño cuenta con un total de 22 grafías, de las que 13 son representaciones figurativas, es decir, en las que podemos identificar la figura representada; en este caso todas corresponden a zoomorfos (figuras de animales), aunque en algunos casos no ha sido posible concretar la especie representada. El resto de grafías corresponden a signos, líneas aisladas o manchas de colorante. Todas las representaciones, excepto una de las líneas, están realizadas en diferentes tonos de rojo o rojo-violáceo. Las figuras se reparten en dos sectores diferentes de la cueva: el primero de ellos se localiza en el vestíbulo, mientras que el segundo se encuentra en el interior de la cavidad, en una zona separada del vestíbulo por un caos de bloques desprendidos y una potente formación estalagmítica.
Ayna, enclavada en plena Sierra del Segura, es uno de los parajes más sugestivos de Castilla la Mancha, ya que ocupa un lugar privilegiado en el estrecho cañón del Rio Mundo y ha ido creciendo constreñido por el cauce y las espectaculares y afiladas paredes que lo encierran. Al hablar de los pueblos más bonitos de Albacete, resulta imposible no mencionar a Ayna, una pintoresca localidad que, con un atractivo entorno natural, un extraordinario patrimonio histórico y una interesante cultura, se roba la atención de todo aquel que se anima a visitarle. Realmente es un pueblo de pelicula.
GASTRONOMIA:
A la gente se la convence por el estómago y el visitante de Aýna se va más que convencido cuando después de pasear por los preciosos rincones del pueblo y relajarse a la orilla del Río Mundo. Una gastronomía basada sobre todo en los productos de la huerta que la rodean.
Así un buen cordero a la brasa, con unas patatas al montón, unas ricas ensaladas, migas, atascaburras y un largo etcétera que harán las delicias del más exigente comensal. Y no hay que olvidarse de algo fundamental en cualquier mesa, el pan. En Aýna el pan cocido en horno de leña, es elaborado por auténticos artesanos en la materia, con recetas que se han ido guardando de generación en generación para elaborar en nuestros días productos tan típicos y exquisitos como los rollos de anís, los suspiros y múltiples dulces que son demandados por los visitantes y cuya fama traspasa las fronteras del país.
Como en todo pueblo serrano que se precie, la cocina tradicional casera es exquisita y cada vez más demandada por los visitantes, lo cual motiva que se vaya ofertando cada vez más y éstos conozcan sus platos.
FIESTAS Y TRADICIONES:
Las fiestas patronales de Aýna tienen lugar del 4 al 8 de Septiembre. Su celebración trasciende fronteras y mucha gente busca cualquier excusa para visitar el pueblo los días que se celebran sus tradicionales y renombrados encierros, carreras ante los morlacos (los días 5, 6 y 7 de septiembre). Un hecho incuestionable es la importancia que este evento tiene dentro de las fiestas. Nadie es capaz de concebir unas fiestas sin encierros.
Las peñas son un factor importante durante estos días: grupos de amigos y/o familias que dan alegría y color a las fiestas, rodeadas de buen ambiente y humor.
El primer día de esta festividad es el día 4 de septiembre y la celebración comienza con el tradicional pregón, ofrenda florar a la Patrona e imposición de bandas a las Ayniegas y Ayniegos de Honor de las Fiestas. Los días 5, 6 y 7 tienen lugar los festejos taurinos, después de los cuales toca cena y al baile en la pista de La Toba. Grupos, orquestas, dúos y un largo etcétera de artistas animan al pueblo durante estos días a seguir el ritmo de sus canciones, todo ello con la mezcla de colores y de disfraces que conforman todas y cada una de las peñas. Y así hasta que, alguien, quizás desconsolado, canta un ‘Pobre de mí’ tan particular, que a nadie se le escapa que tiene que volver el año que viene para decir que se lo ha perdido.
Estas fiestas Patronales se celebran en honor a Nuestra Señora de lo Alto, patrona del pueblo. Su día grande es el 8 de septiembre, en el que se celebra una misa multitudinaria y una procesión por las principales calles del municipio. En este momento, se le agradece lo bueno que ha sucedido durante el año transcurrido y se le pide que continúe así otro año más, o, como dice el refrán ‘Virgencita, que me quede como estoy’.
La tarde del día 8, se reserva para los niños que disfrutan en la Plaza Mayor participando en los juegos populares organizados, uno de los más conocidos son los ”Pucheros”, piñatas de barro rellenas de regalos.
Pero no nos podíamos olvidar del homenaje a las personas mayores que siempre nos aportan su experiencia en la vida.
La belleza de los encierros en Aýna parte con una ventaja, como es la orografía del terreno. El valle de Aýna y sus calles, en continuo descenso hasta la plaza, permiten vistas muy hermosas de esta tradición.
El encierro comienza muy temprano, después de disfrutar de la tradicional diana y habiendo almorzado en las cercanías del corral de la Salobre, situado a pocos kilómetros del pueblo, sobre las nueve y media de la mañana, las reses que van a correr ese día salen por el campo, acompañadas de cabestros y mayorales, además de un nutrido grupo de valientes que siguen a pie a los astados.
Cuando el grupo llega al Mirador del Diablo, una sirena avisa a propios y extraños de que la carrera está a punto de comenzar. Éste es uno de los momentos más bonitos, puesto que se pueden ver a los astados ir bajando, poco a poco, algunas veces, o rápidamente, las más, hasta el inicio de la carrera, situado, extraoficialmente, en la Rodea Grande.
Las curvas del Matadero, Michelín o el Cruce, son, también, momentos muy emotivos y de peligro del encierro, que son seguidos con pasión por espectadores y corredores. Una vez en el casco urbano, la carrera sigue teniendo su belleza, aunque sólo sea para los que están situados, estratégicamente, en alguno de los tramos de la misma.
Llegados a la plaza, corredores y espectadores se congratulan de que la Virgen de lo Alto haya guardado a todos de cualquier percance.
A mediodía, y después de una buena comida, acompañada de buen vino, la banda llama a todos a ver el festejo taurino, que se celebra en la Plaza Mayor, preparada con talanqueras y barreras, para que todos puedan ver el espectáculo sin correr ningún riesgo. Todavía se recuerda que, no hace mucho, toreros vestidos con traje de luces eran los que lidiaban las reses corridas esa misma mañana, aunque, en la actualidad, ese trabajo lo realizan jóvenes novilleros contratados por el Ayuntamiento.
Fiesta de “El bolo” – Santa Lucía
Otra fiesta con importancia en la actualidad es la de El Bolo, celebrada la tarde-noche del 12 de diciembre la víspera de Santa Lucía la patrona de vista.
Ese día, al anochecer las calles del municipio se adornan de enormes hogueras, de romero verde recogido durante la tarde en el campo, en las que los lugareños se reúnen, e incluso, hay algún valiente que osa cruzar el fuego, como elemento purificador, no sin antes cenar alrededor de la misma hoguera choricillos, morcillas, panceta y patatas asadas, acompañadas de un buen vino y de porte dulces típicos y zurra. En la actualidad muchos vecinos sobre todo los más jóvenes lo celebran la noche del sábado más cercano.
Otra cita de reunión inexcusable para los lugareños son las fiestas del Santo Cristo, la tarde del primer sábado de mayo, siendo el único barrio de Aýna con festividad propia.
Sus orígenes se remontan al Día de la Cruz, fiesta que se celebraba para rogar a Dios por las cosechas, cuando se oficiaba una misa en la puerta de la Ermita del Santo Cristo de las Cabrillas, (pues sus reducidas dimensiones impiden que dentro estén más de dos o tres personas) y, a continuación, se realizaba una procesión, con una cruz adornada totalmente de flores hasta el Rincón de la Toba.
Una vez allí, se bañaba la cruz en una pequeña charca que formaba el agua que nace allí. En su regreso a la capilla, las gentes que acudían a la procesión le quitaban las flores, pues eran tenidas por milagrosas. Todavía se sigue realizando una misa en la puerta de la ermita para celebrar ese día, cuerva y dulces para los asistentes.
En este día, las calles por donde pasará la procesión con la Custodia son tapizadas de mejorana (planta aromática), pétalos y flores, que dejan un aroma muy agradable; las fachadas de las casas se engalanan con colchas; y en varios rincones los vecinos realizan altares con imágenes, macetas y colchas por donde luego parará la procesión.
En la semana del Miércoles de Ceniza, Trompalobos y Trompalápiz, individuos tapados con unas mascaras en forma de trompa de lobo y de trompa de lápiz aparecen por las calles de Aýna asustando a niños y tirando ceniza a los pies de quien encuentra a su paso, siendo éstos los personajes principales del carnaval ayniego, además son acompañados de “los mascaraos” estos son disfraces con ropajes viejos y mascaras hechas con telas.
El sábado después del miércoles de ceniza, se celebra el desfile de disfraces, donde niños, mayores y grupos de amigos, se disfrazan con trajes bastante elaborados y creativos para alegrar el ambiente junto a la banda de música de Aýna.
PLANO TURISTICO DE AYNA: https://www.turismosierradelsegura.es/files/documentacion/documentos/ayna.pdf


































































Excelente reportaje.
ResponderEliminarJ.plou