OJEN (Malaga)

 



OJEN

Ojén es una localidad de la provincia de Málaga dentro de la Comunidad de Andalucía. Se trata de un pequeño pueblo blanco rodeado de huertas a diez kilómetros al nordeste de Marbella sobre el camino del interior que enlazaba con Málaga. Ojén está situado junto al Arroyo de Almadán, en un lugar muy apacible y rico en agua, rodeado por las sierras Blanca y Alpujata, de gran riqueza en minerales de hierro, níquel, plomo, talco y dunita. La cercanía del mar hace que Ojén tenga un clima templado, a pesar de ser un típico pueblo de montaña. Los montes de Ojén poseen un gran bosque mediterráneo de quejigos, alcornoques, encinas, pinos, pitas y chumberas, que llegan hasta el borde de la carretera.
Las tierras del término municipal se extienden desde Sierra Blanca a Sierra Alpujata y bajan por los valles de los ríos Real y Ojén hasta los municipios de Marbella y Mijas, De este modo, aunque no tenga salida al mar, se sitúa de lleno en la comarca de la Costa del Sol occidental.
Detrás de estas laderas se esconde el valle del Juanar, que desde los Llanos de Pulas sube hasta el refugio del mismo nombre a través de parajes de gran belleza, para descubrir más adelante la costa por el mirador del llamado "puerto de Marbella". Hacia el este del municipio, las lomas de Sierra Alpujata y las que suben hasta el límite con Marbella forman el valle del río Ojén, cubierto en gran medida por pinares y zonas de densos matorrales.
Mirando a la costa por el valle de río Real se encuentra el pueblo, que es sin duda uno de los más bellos paisajes urbanos de la provincia de Málaga. Rodeado de huertas abancaladas, que bajan hasta el valle en escalones de cuevas y cavernas de las estribaciones de la Sierra, Ojén es una estampa sorprendente cuando se llega a él por la vieja carretera que sube desde Marbella.




El topónimo Ojén procede de la raíz íbera oixan, oihan u ojen que significa bosque.​ Hay hipótesis que señalan que la fortaleza altomedieval Ṭurruš Jušayn perteneciente a la cora de Rayya corresponde a la fortaleza o torre de Ojén.
Ya en el Paleolítico medio esta zona estaba habitada por el hombre de Neandertal, que vivía en grupos nómadas, y en el Neolítico existió ya una población asentada, como lo demuestra la cueva de Pecho Redondo. Durante el bajo Imperio romano la costa estuvo muy habitada y se especula que en la zona de Ojén hubiese algún establecimiento que explotaba la agricultura y ganadería. Su nombre pudo haber sido Ursianus a partir del nombre del propietario de la finca (Ursus), de donde procedería el nombre de Ojén a través del árabe.
La primera vez que se cita Ojén es en la "Crónica de las hazañas de los emires cordobeses". Según la crónica, Abderramán III inicia una batalla para someter la rebelión de los mozárabes (cristianos que vivían en las tierras musulmanas) y los muladíes malagueños. Se sabe que una de las batallas entre los rebeldes y el ejército fue delante de las murallas del Castillo de Ojén. La sublevación de los mozárabes provocó la existencia de un reinado efímero con capital en Bobastro; en el año 921 Abderramán liberó Ojén y su iglesia fue convertida en mezquita. En 1485 los musulmanes capitulan ante el Rey Fernando el Católico y se entra de lleno en la Edad Moderna. En aquella época Ojén enviaba a Marbella para exportar a África, pasas, higos secos, almendras, sedas, cera y miel de sus colmenas. Los musulmanes mudéjares pasan a ser vasallos de Castilla y en 1492 los Reyes Católicos toman totalmente el Reino de Granada, finalizando la Reconquista.
Ojén se constituye en «concejo» y se realiza el deslinde del término. Dependía de Marbella, que nombraba un regidor con jurisdicción civil y criminal. En 1505, por orden del arzobispo de Sevilla, Diego de Deza, se hizo la erección canónica de la actual parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación.
Ojén y su comarca fue uno de los focos de resistencia de la rebelión mudéjar del año 1500. Sufrió despoblaciones provocadas por la masiva huida de sus habitantes al norte de África (1500 y 1509).​ Los reyes no permitieron la presencia de musulmanes a menos de una legua de la costa y muchos habitantes de Marbella se establecen en Ojén; la medida se tomó para evitar la colaboración musulmana con los piratas turcos y berberiscos. Había entonces en Ojén 114 vecinos, cuatro de ellos cristianos viejos.
Se trataba de un espacio que se iba a convertir en la nueva frontera entre el islam y el cristianismo. Eran habituales los desembarcos corsarios asolando las zonas costeras, que contaban con el apoyo y ayuda de los mudéjares, primero, y de los moriscos andalusíes, después. La Corona consideró de vital importancia la reactivación económica de estos lugares que se despoblaban, y por este motivo confiscaba los bienes raíces de los huidos, que utilizaba para recompensar a miembros de la pequeña nobleza y funcionarios por los servicios prestados.





La construcción del castillo de Ojén sobre restos anteriores nazaríes se enmarca en un proceso alentado por la Corona para que la iniciativa privada levantara nuevas torres vigías, bastiones y fortalezas en sus posesiones señoriales, o en zonas realengas.
Pérez de Almazán logró en 1510 autorización real para construir una fortaleza y casa fuerte, que pudiera ser lugar de refugio de sus vecinos y evitar ser apresados y esclavizados por los piratas berberiscos. Almazán terminó vendiendo la posesión y derechos que tenía en Ojén, hacia el año 1513, a Lorenzo Gómez de Solís. El lugar iba recuperando población, y sus vecinos contaban con distintas franquicias y mercedes. Tras solicitar un nuevo permiso real, acometió la construcción de la fortaleza, no sin vencer la oposición del Concejo de Marbella, que veía en esta actuación en su término un perjuicio a sus derechos realengos.​
Ojén pasaría a los Solís, pero sin contar éstos con su jurisdicción político-judicial, es decir, no contarían con el control de su gobierno político ni con la administración de justicia, que seguiría dependiendo de Marbella. Los Solís Manrique compraron el señorío de Ojén (Málaga) en el año 1513, y el de Rianzuela (Sevilla) en 1576.
Los Solís basaron su prosperidad en sus mayorazgos y en sus propiedades agrícolas situadas en distintas zonas del Reino de Sevilla y Extremadura. Fueron propietarios de gran parte del actual término municipal de Bollullos de la Mitación, al contar con la dehesa de Rianzuela, así como con las heredades de La Boyana y La Juliana (desde 1672). Además, también contaron con la dehesa de la Torre de la Granja y su señorío, en el término de Jerez de los Caballeros.​
Además, lograron importantes enlaces familiares que les permitieron continuar escalando socialmente, hasta llegar a formar parte de la nobleza titulada al recibir el marquesado de Rianzuela (1679).​
En 1568, durante el reinado de Felipe II se produce la rebelión de los moriscos de Istán, y en 1569 se les unen los moriscos de Ojén, que huyen con sus familias y enseres a las sierras cercanas abandonando las tierras después de matar a sus vecinos cristianos viejos e incendiar la iglesia, casas y cultivos. Felipe II nombra el Duque de Medina Sidonia y al Duque de Arcos para pacificar la Serranía de Ronda y acabar con la rebelión. En 1570 finaliza la guerra y Ojén es repoblado por cristianos viejos. El problema morisco continúa en España hasta que en 1609 el Rey Felipe III expulsa a los moriscos.
En 1772 el cronista británico Francis Carter describe Ojén como "un pueblo de gente afable, sencilla, que desconoce el té y el café, pero disfruta de leche de cabra en sus tazas de barro". En 1807 Carlos IV concede a Ojén independencia de la jurisdicción de Marbella.





En 1826 comienza la actividad siderúrgica de los pioneros Altos Hornos de Marbella para fundir el mineral de magnetita de la mina del Peñoncillo, compuestas por hasta nueve minas, entre ellas la Choza, San Juan Bautista, San Nicolás, La Concepción y Santa María. En 1830 la destilería Pedro Morales e Hijo comienza a destilar Aguardiente de Ojén.​ En 1868 la Marbella Iron Ore Company de los hermanos Malcolm de Glasgow adquiere cuatro de las minas y construyen el ferrocarril minero San Juan Bautista desde la mina hasta la playa de Marbella para exportar a Inglaterra. Durante los años 70 del siglo XIX había varias minas importantes de capital inglés además de las de Ojén, como las de Orconera y Luchana, de la Zona Minera de Vizcaya y las de Salvador y Parcocha en el Valle de Trápaga. Cinco de las minas del Peñoncillo permanecerían en manos del heredero de Manuel Agustín Heredia, Tomás Heredia Livermore.
En 1872 se indica que en la mina trabajan 140 hombres, 25 arrieros y 100 caballerías, además de 12 hombres para el mantenimiento de las vías, con una producción diaria de 850 quintales de mineral. A partir de 1874 además de la explotación a cielo abierto se explota subterráneamente un filón de mineral. En 1875 se suspende la producción por los daños sufridos en el muelle de hierro de Marbella por el choque de un vapor. En años hubo otras explotaciones de magnetita en las minas del Peñoncilloː Eldorado Syndicate Limited (1872) Ojen Mountain Magnetic Iron Company and Limited (1873). También se explotó la esteatita en la mina San Juan (1868). ​
En 1905 Pedro Fernández mandó construir la Fuente de los Chorros para el abastecimiento de la población y riego de las huertas que rodean el pueblo. Su agua procede del manantial de Almadán y fue restaurada en 2006 por el restaurador Enrique Salvo Rabasco.​
En 1906 el Marqués de Larios levantó el Palacio de Juanar como refugio de caza, donde en una ocasión fue invitado el Rey Alfonso XIII. El Palacio de Juanar fue habilitado como Parador Nacional en 1965 y en 1984 se otorgó una concesión a una cooperativa de trabajadores de Ojén para su explotación. ​
En 1918 aparece la Federación Obrera el Progreso durante el llamado trienio bolchevique, para denunciar las condiciones de trabajo de los trabajadores de la mina del Peñoncillo, produciéndose huelgas debido a las duras condiciones de trabajo de los trabajadores para atender las necesidades de hierro derivadas de la Primera Guerra Mundial. La pérdida de rentabilidad de las explotaciones hace que en los años 30 cese la actividad minera. Sin embargo, de 1950 a 1974 la española FERARCO vuelve a explotar la mina del Peñoncillo, construyendo un cable aéreo para el transporte del mineral hasta la playa de Arroyo Segundo de Marbella. Actualmente la mina del Peñoncillo se encuentra catalogada dentro del Patrimonio Histórico-Minero de la provincia y de Andalucía. ​
En la noche del 30 al 31 de agosto de 2012, se vio afectado por un incendio forestal, de tal manera que el municipio al completo tuvo que ser evacuado al declararse en la zona de Barranco Blanco (Coín) un enorme incendio que afectó no solo al mismo, sino a varios pueblos vecinos tales como Monda, Coín, Alhaurín el Grande, Marbella y Mijas.





Ojén es un lugar que se ha detenido en el tiempo, donde se respira aire puro y la tranquilidad es parte del paisaje. Ojén os conquistará - tanto como me atrapó a mí - por sus callecitas floreadas, sus casas blancas y sus sitios patrimoniales que son una inspiración para todos los sentidos. Los vestigios de la ocupación musulmana se aprecian también en el estilo de sus calles de adoquines con orientación circular, y con estructura de Medina. Su peculiar arquitectura en las casas donde dan la impresión de ser cubos ensamblados entre sí dada la proliferación de azoteas en lugar de tejados a dos aguas, su trazado morisco y sus magníficos miradores invitan a dar un paseo por la zona. En Ojén podrás encontrar lugares de interés y actividades para todos los gustos. Los dos puntos más visitados son las Cuevas de Ojén, en lo alto del pueblo con unas vistas magníficas desde una cueva en la montaña, y la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, en una bella plaza del pueblo arropada con palmeras. Si lo que buscas es conectar con la naturaleza, muy cercano a Ojén se encuentra el Refugio del Juanar, en pleno Parque Natural de la Sierra de las Nieves, una Reserva de la Biosfera. Si estás buscando un lugar para escapar del ajetreo de la vida urbana, no busques más que Ojén. Este encantador pueblo del sur de España es el lugar perfecto para relajarse y disfrutar de sus impresionantes vistas.





Muchos espacios extraordinarios se esconden entre las montañas de Ojén, con un magnifico patrimonio cultural y leyendas que enriquecen su historia, lo que hacen de este enclave un lugar sumamente interesante, para tener una fabulosa escapada al medio rural. El primer edificio que capta nuestra atención, es la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, ubicada en la Plaza de Andalucía, o simplemente “La Plaza”.
De la antigua mezquita musulmana se conserva el alminar, modificado para su uso como campanario. Sobre ella se edifico en el siglo XVI la iglesia de la Encarnación, siendo reconstruida por el obispo Francisco Blanco Salcedo tras la rebelión de los moriscos. A principios del siglo XVIII se efectúan diversas reformas en el presbiterio y capillas laterales.
La Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación es de una sola nave cubierta por una armadura de par y nudillo, realizada, a mediados del siglo XVI, en madera de pino rojo con tirantes y decorada con crucetas y estrellas. En el testero del presbiterio podemos contemplar la imagen de San Dionisio de Areopagita, patrono de la localidad que porta la cabeza en su mano, y un cuadro con la imagen de Nuestra Señora de la Encarnación.
Su portada, realizada en sillares de piedra y abierta con un arco de medio punto, se corona con tejado apuntado y una cruz de hierro forjado y sobre el arco un escudo episcopal, donde se distingue la Cruz de Calatrava y barras inclinadas, emblema del Obispo de Málaga Fray Manuel de Santo Tomás. Junto a ella, una torre mudéjar de planta cuadrada con estructura de alminar y tejado piramidal, que es la torre del campanario. y las dos palmeras de su fachada principal, que le dan un singular toque de exotismo.






En la misma plaza y junto a la iglesia podemos contemplar la Fuente de los Chorros que fue mandada construir en el año 1905 por Pedro Fernandez. Esta típica fuente andaluza se erige como emblema de la riqueza de agua de Ojén. Tras pasar por ella, el agua es conducida por acequias de origen árabe para su utilización posterior en el riego de las huertas en bancales que jalonan el pueblo. Orgullo de la gente del pueblo, antaño todos pasaban por ella para llenar cántaros y vasijas, llevando así el preciado elemento a casa. Símbolo del pueblo, es una fuente de cinco caños que fue utilizada también a comienzo del siglo XX como abrevadero. Sus caños, alimentados por el río Almadán, han proporcionado agua a sus vecinos durante generaciones, siendo lugar de encuentro y charla entre aquellas personas que iban a por agua.



Otro de los lugares de interes que podeis visitar en Ojen es su Museo del Molino, el cual se encuentra en la parte baja del pueblo junto al Paseo del Acebuchal. A este accedemos a traves de una calle escalonada que parte desde un bello mirador donde se ubica el Rincon del Beso. Se trata de un Antiguo molino, que data de 1800, restaurado recientemente, ofrece una muestra de cómo se extraía el aceite en tiempos ya pasados. Se accede a través de un pórtico que da paso al patio de trojes, donde se depositaba el fruto de la aceituna en espera del turno de molienda. La maquinaria, las piedras y la prensa recibían la fuerza motriz del agua, abundante en estos lares. Está totalmente restaurado y su maquinaria, totalmente original, se pone en marcha para hacer demostraciones. Es lugar de obligada visita para entender la cultura popular ojeneta. En definitiva, en dicho museo se puede ver una muestra de cómo se obtiene el tan preciado oro líquido, el acetite de oliva. Además cuenta con una pequeña tienda donde se podrá adquirir productos de la comarca de la Sierra de las Nieves. 
En la parte alta del edificio podemos contemplar un pequeño museo dedicado a una de las insignias del pueblo como es su preciado aguardiente. El Museo del Aguardiente incluye una serie de paneles informativos con la historia del licor y su leyenda, con fotografías de etiquetas provenientes de todos los rincones del planeta, afiches, premios, recipientes antiguos, etc. Y una de las pocas botellas que aún contiene el aguardiente de Ojén y que hasta el momento se ha conservado en el despacho de los diferentes alcaldes del municipio, cediéndose el testigo de tan preciado licor, legislatura tras legislatura. Gran parte del material que se exhibe en el museo ha sido cedido por los vecinos de la villa". 
El aguardiente de Ojén, anís de Ojén o, sencillamente, el ojén, es un tipo de aguardiente de vino, dulce y anisado. La receta necesaria para su elaboración ha ido cambiando desde que fue inventada en 1830, pero tradicionalmente el ojén se fabricaba utilizando ingredientes que provenían única y exclusivamente del pueblo de Ojén: se destilaba vino elaborado a partir de las viñas locales (principalmente de uva moscatel), se usaba madera de enebro que debía ser quemada alcanzado un cierto punto en el proceso de elaboración, se usaban ramas de anís para aromatizar la destilación y finalmente se utilizaba el agua de la fuente del pueblo para rebajar la graduación en alcohol, estabilizando el volumen de éste en 40 grados, aunque en la actualidad se estabiliza a 37,5 grados. La historia de la fabricación de esta bebida ha atravesado tres etapas bien diferenciadas, separadas entre ellas por dos largos períodos de interrupción, uno de 42 años entre 1919 y 1961 y otro de 39 años entre 1974 y 2013.








Uno de los iconos turisticos que posee la localidad son sus varias cuevas distribuidas por la parte alta y baja del pueblo. Las cuevas de Ojén son de los elementos más singulares que tiene la villa. De origen kárstico son vestigios de asentamiento en época paleolítica que en la antigüedad se utilizaron como refugio para animales y almacenaje de forrajes y alimentos. Las cuevas a visitar son dos, las Bajas y las Altas que se intercalan entre las casas en un intento desesperado por ocultarse. En la actualidad las cuevas bajas junto al cauce del rio Almadan son parte de un jardín y están rehabilitadas para usos culturales. En cuanto a las altas, encontramos un mirador, lugar idóneo para tomarse un respiro tras un hermoso paseo admirando las cautivadoras vistas que combinan el azul del mar con la verde sierra y la costa Marbella. Desde este lugar tan emblemático podemos divisar todo el pueblo y llegar a tocar el mar con la punta de los dedos.







Otro de los atractivos de Ojen es pasear por su casco antiguo legado de su pasado musulman. El conjunto urbano de Ojén es un laberinto de casas blancas decoradas con bellas macetas. Un lugar de gran pureza en el que fundir el alma. Sin duda, sus calles, como la de la Fuente o Cuevas, invitan a perderse por el espíritu de su tipismo. El casco antiguo de Ojén invita a pasearlo de manera relejada, descubriendo en cada calle los recovecos de una belleza eterna.
Ojen no es un pueblo de llanuras, sino más bien de abruptas cuestas que se retuercen unas sobre otras cumpliendo los designios de su antiguo trazado árabe. El casco antiguo se abre en pleno para permitirnos observar el trazado irregular de calles estrechas, las terrazas, donde pronto encontramos  calles con hilera de escaleras que nos llevarán callejeando hacia el centro del pueblo. El Barrio Alto es un confuso dédalo de calles que desembocan unas sobre otras, que se ramifican y transforman en rincones, en plazuelas, en patios. Flores, macetas, arriates...
Llegamos así hasta el Toledillo, una singular plazuela con bancadas de piedra pintadas de blanco donde reposar y dejarse llevar por la esencia andaluza de la villa. Casas altas y estrechas, con patios escondidos y terrazas abiertas al centro del pueblo. Flores delicadas que cuelgan de las fachadas. Jambas y puertas de madera, algunas de ellas pintadas de azul.
Ojén, un pueblo serrano que da la imagen de una típica localidad de origen árabe a causa de sus casas cúbicas con azoteas. Sin embargo, estos elementos arquitectónicos no responden a las tradicionales viviendas de la zona, con tejados a una y dos vertientes y altas chimeneas, sino que responden a una reciente innovación. A diferencia de otros pueblos de la zona, las casas carecen de zócalos oscuros y se encuentran totalmente blanqueadas. Los profundos desniveles existentes entre las calles dan lugar a rincones muy pintorescos, en lo que constituye, sin duda, uno de los más bellos paisajes urbanos de la provincia de Málaga.











La situacion geografica donde se ubica Ojen permite al viajero disfrutar de unas vistas espectaculares del pueblo y de la zona  desde sus diversos miradores como el de la carretera que conecta el pueblo con la vecina Monda, el Mirador de Juanar que constituye un estupendo mirador natural sobre la Costa del Sol. Durante el recorrido se atravesará un bosque de pinos, helechos y vegetación típica mediterránea. Una vez alcanzada la Cruz del Juanar se tendrán unas impresionantes vistas sobre el Marbella, Sierra Blanca, los Picos del Salto de Lobo, el Lastonar y La Concha. El Mirador del Polideportivo o el Mirador de la Rotonda del Castañar. Asimismo podemos disfrutar de numerosas rutas de senderismo por la Sierra de las Nieves y que conecta Ojen con localidades o parajes cercanos al pueblo y desde el que se pueden disfrutar unas impresionantes vistas de la costa.




Terminamos nuestro recorrido por Ojen visitando un paraje curioso situado a las afueras del pueblo denominado Las Eras que forman parte del patrimonio etnografico de Ojén y que se encuentran cerca del cementerio del pueblo. En el pasado las eras cumplieron una misión muy importante en la vida económica de la villa (subsistencia) pues ha sido el lugar donde se trillaba los cereales y legumbres durante la época estival después de la siega. En la situación de éstas siempre se buscaban lugares en los que predominaran suaves corrientes de aire y vientos para poder cumplir su función de separar el grano y la paja al aventar la palva al aire después de la trilla. Se usó también para el pesaje de los "cojollos" de las palmas y el esparto antes de la prohibición de su recolección. Su construcción es anterior al siglo XVI y posteriormente también se ha utilizado con un fín religioso, de ahí le viene el nombre de era del Calvario. Actualmente están protegidas debido a su importancia histórica y cultural.


Cogemos nuestro vehiculo para dirigirnos hacia nuestros ultimos destinos de visita por esta preciosa localidad malagueña. Uno de ellos es el Charco de las Viñas. Es una poza de agua que está en las proximidades del cementerio del pueblo y que proporciona buenos baños aún en la época estival. El agua es una de las protagonistas de la zona y aquí se puede pasar un buen rato de baño. Aunque es bastante frecuentada al estar en las proximidades de Ojén.


El otro es la Eco Reserva de Ojen, un refugio natural de fauna con fines conservacionistas y de educación ambiental que actualmente esta cerrado al publico. La Reserva Ecológica de Ojén es una iniciativa promovida por la Agrupación Ecologista Pinsapo que ha conseguido transformar una antigua zona de caza en una Reserva Ecológica que pueda ser visitada por el público. La Reserva se constituye en una zona de 100 hectáreas de monte público justo detrás del municipio de Ojén siendo un refugio de vida silvestre y fauna ibérica donde nos podemos encontrar muflones, ciervos, cabras montesa, rapaces, perdices, conejos y variados reptiles y anfibios. También cuenta con una importante presencia de flora mediterránea formada por alcornoques, madroños y pinos.

Aqui ponemos nuestro punto y final a nuestra visita por este espectacular pueblo de la provincia de Malaga. Un pueblo que conserva todo el aroma rural andaluz y su herencia árabe entre la montaña y la costa mediterranea.


GASTRONOMIA:

La gastronomía se basa en productos de las propias huertas que rodean el pueblo, como legumbres, verduras, caza, quesos de cabra, leche y frutas, con los que se elabora una gran variedad de platos típicos y en la caza. Cabe destacar el uso del hinojo, la sopa hervida, las tortillas de bacalao, la sopa hervida, la sopa de caldo, el ajoblanco, etc. también harán las delicias de cualquier comensal, los chicharros con arroz o fideos, el pipeo de habas, el bolo de hinojos, el arroz con bacalao o el exquisito gazpacho con uvas y almendras.
En repostería en este pueblo son típicas las gachas, elaboradas con harina, miel y azúcar, así como también los buñuelos.


FIESTAS Y TRADICIONES:

Toston Popular:

Huele a castañas asadas en el ambiente como símbolo de otoño y preludio del invierno. La tradición del Tostón Popular se encarga de ello, de recrear en público la tradición del asado de castañas, acompañadas de buen aguardiente ojeneto, de buen tocino y de pitanzas tradicionales.
Organizado por la Asociación Cultural San Dionisio, se han ido incorporando elementos a esta tradición como los juegos populares, o la gastronomía tradicional. No pueden faltar las castañas en cartucho ni el aguardiente, que se acompaña también de pasas y de tocino. La cita con las castañas y la gastronomía comienza temprano todos los años, para continuar de manera indefinida hasta bien avanzada la tarde.
Surgió en 1992 a raíz de la recolección de castañas que tenía lugar en los parajes de Juanar y el Puerto de Ojén y reúne en las calles del pueblo a más de 800 personas para disfrutar no solo de la gastronomía, sino también de las múltiples actividades paralelas que se organizan, como rutas turísticas y senderistas, juegos populares o panda de verdiales.

Vinojen:

Esta feria, que se celebra cada dos años desde 2008 en el mes de mayo, tiene como objetivo promover y dar a conocer la cultura del vino, no solo a través de catas y degustaciones, sino también con charlas y conferencias, todo ello desde una perspectiva educativa y desde el prisma del conocimiento.
Durante la jornada, los asistentes disfrutan de la mejor gastronomía de la zona con productos típicos elaborados de manera artesanal de la mano de los restaurantes y asociaciones del pueblo.

Festival de Jazz:

El Festival de Jazz está organizado por la Asociación Musical Zyryab con la colaboración del Ayuntamiento y tiene como objetivo acercar esta música a los vecinos de manera gratuita. Durante una noche la plaza del pueblo se convierte en un gran escenario de jazz con las actuaciones de varios artistas y grupos que ponen en pie a los vecinos y visitantes. Se celebra en los meses de verano para aprovechar el buen tiempo y procurar la diversión de todos los asistentes.

Puchero Flamenco:

El día de Reyes, para poner el broche de oro a las fiestas navideñas, Ojén celebra su festejo “Reyes Flamencos”, uno de los más tradicionales del pueblo con casi 10 horas de actividades musicales y culturales acompañadas de la mejor gastronomía de la zona.
Desde el mediodía y hasta bien entrada la noche se suceden en la plaza del pueblo actuaciones flamencas de cante y baile gratuitas y se instalan en el pueblo diferentes puestos de artesanía, productos gastronómicos, decoración, juguetes…
También las asociaciones culturales organizan actividades, como lecturas, para hacer una jornada lo más completa posible.
Un plan perfecto para pasar un día de Reyes diferente, en un entorno único y con lo mejor de nuestra música.

Feria de Ojen:

La plaza del pueblo es el corazón y centro de la fiesta en honor a San Dionisio, donde se concentran todos los actos como la coronación de Reinas y Damas, Pregón, Conciertos…
Se disfruta de la gastronomía local mientras las orquestas amenizan el baile y se celebran todo tipo de juegos populares, como la carrera de cintas, el juego del botijo, etc.
En la Feria de Ojén hay lugar de disfrute para todos los públicos, los pequeños se lo pasan en grande con las atracciones que se ubican a unos escasos minutos de la Plaza del municipio y con una fiesta de animación especialmente para ellos. La plaza se convierte en un punto de encuentro de todas las generaciones bailando al son de la música.

Romeria:

Ojén celebra cada 1 de mayo su tradicional Romería para conmemorar el Día del Trabajador con un desayuno típico, paella y música en directo.
Se trata de una jornada de convivencia y esparcimiento en la que los vecinos y visitantes disfrutan de un día de campo en Los Llanos de Puzla con un típico desayuno, paella y música en directo, además de las tradicionales carrozas con caballos, decoradas por las diferentes asociaciones del pueblo.
En el destino, los asistentes hacen uso de las barbacoas y mesas instaladas al efecto para disfrutar de un día de hermanamiento en un entorno natural envidiable.
El Ayuntamiento ofrece un desayuno y paella gratis a todos los asistentes y por la tarde la jornada está amenizada por la música de orquesta.
Para finalizar el día, se premia a la mujer y al hombre que hayan destacado durante el año por su trabajo.

Semana Santa:

La Semana Santa de Ojén gira en torno a la Cofradía de Jesús y María que organiza varias procesiones a lo largo de la semana que recorren las empinadas callejuelas del pueblo, bajo el respetuoso silencio de los vecinos.
Los actos se inician el Domingo de Ramos con la procesión de la pollinica viviente y la bendición de la palmas y olivos en la calle La Carrera.
Con esta primera procesión Ojén se adentra en la Semana santa, tiempo de recogimiento y sosiego. En la Villa de Ojén el momento más esperado por los devotos y devotas acontece el Jueves Santo, cuando la Madre y el Hijo realizan el tradicional Encuentro de la plaza. Momentos de silencio y de saetas, de contención y de lágrimas, de vivas a las imágenes, un instante muy especial para los ojenetos y ojenetas.

Belen Viviente:

El Belén Viviente de Ojén es uno de los eventos más tradicionales de la Navidad ojeneta. Está organizado por la Asociación Cultural San Dionisio y en él, decenas de personas recrean el lugar del nacimiento de Jesús adoptando los atuendos y las costumbres de la época, creando un ambiente muy especial en el que los asistentes podrán interactuar con los miembros del Belén.
Herreros, panaderos, la posada, los artesanos… son sólo algunos de los escenarios que pueden verse en las Cuevas de Ojén durante la jornada, en la que no falta el tradicional pesebre y los villancicos más populares de mano de la pastoral Villa de Ojén.
Asimismo, los más pequeños pueden llevar sus cartas y entregárselas en mano a SSMM Los Reyes Magos de Oriente, quienes reparten caramelos e ilusión entre los asistentes.

Ojeando Festival:

Tres escenarios, un espacio, todo dentro del casco urbano de la villa. Ojén es un pueblo típicamente andaluz, de paredes blancas encaladas y calles estrechas. Durante dos días esta imagen bucólica da paso a una más moderna, más vanguardista, más osada y atrevida.
A principios de verano, Ojeando Festival reúne en tres días más de 40 actuaciones siendo un festival anticrisis que conjuga en sus carteles la veteranía de grupos de calidad incontestable con grupos emergentes malagueños y andaluces. Es una cita imprescindible para los amantes de la buena música independiente, todo con personalidad propia.

FESTIVAL FLAMENCO CASTILLO DEL CANTE

Se celebra el primer fin de semana de Agosto y es uno de los festivales más veteranos y destacados de la provincia, las tablas del Castillo del Cante gozan de un encanto especial y es que por ellas han pasado todas las grandes leyendas del flamenco. La decoración de su escenario, la luna de agosto, el olor a tomillo y romero lo hacen único.
El patio del Colegio “Los llanos” se transforma cada mes de Agosto en un auditorio improvisado y no un auditorio cualquiera ya que cada año recibe a las más destacadas figuras del flamenco. Un patio de butacas para unas 1.000 personas aproximadamente, el silencio reina durante todo el transcurso del festival, todo asistente puede degustar a altas horas de la madrugada en vaso de puchero.




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