ARJONA
Arjona es un municipio de la provincia de Jaén dentro de la comunidad de Andalucía. Está situado a 44 km de la capital de la provincia, Jaén, y a 77 km de la ciudad de Córdoba. Cuenta con una poblacion de poco mas de 5300 habitantes y pertenece a la comarca de la Campiña de Jaén. Su territorio es mayoritariamente agrícola, con gran predominio de olivar. Su economía descansa en la actividad agrícola y la industria oleícola, aunque la industria del mueble y la repostería tienen un reconocido prestigio y tradición.
En el municipio nació en 1194 Mohamed ibn Yusuf Ibn Nasar, conocido como Alhamar y que sería el futuro primer rey nazarí de Granada. Nació en el Alcázar, actualmente hospital de San Miguel y conocido como la Casa del Rey.
Dispone de monumentos de gran interés como la Cripta del Barón de Velasco, panteón familiar en el templo parroquial de San Juan realizado con la intervención del arquitecto Antonio Flórez Urdapilleta; el Ayuntamiento, antiguo Hospital de San Miguel, con muestras de obras de pintores arjoneros, como Manuel Ramírez Ibáñez; el Aljibe almohade, antigua fortaleza árabe, así como diversos monumentos religiosos, entre ellos la Iglesia de Santa María, la Iglesia del Carmen, la Iglesia y la Torre de San Martín, donde la tradición sitúa en la Capilla del Sagrario el lugar donde oyó misa y comulgó Santa Teresa de Jesús, que pernoctó en el municipio de paso para sus Fundaciones en Andalucía, el Santuario de los Santos y de las Sagradas Reliquias, donde se veneraban las Sagradas Reliquias de San Bonoso y San Maximiano y actualmente sede del Museo de los Santos y La Iglesia de San Juan, con retablo de Nuestra Señora de los Dolores, copatrona del municipio junto a San Bonoso y San Maximiano.
Una de sus festividades más importantes, junto a la del viernes de Dolores son las Fiestasantos, declarada fiesta de interés turístico de Andalucía, en honor a San Bonoso y San Maximiano con jornadas en las que los diversos actos religiosos, deportivos, lúdicos y culturales se suceden del 11 al 24 de agosto con distintas tradiciones que se celebran desde antiguo. Sin embargo, el día más importante es el 21 de agosto, cuando tiene lugar la procesión con las imágenes y las reliquias de los santos.
Desde la más remota antigüedad la estratégica situación de este lugar ha sido aprovechada por el hombre. Tanto es así, que en plena Edad media, en el solar de Arjona existía uno de los recintos fortificados más complejos de la Península. Tres líneas de murallas, veintidós torreones, dos torres albarranas, alcázar, castillo, aljibe... conformaban un bastión defensivo de primer orden. Todavía hoy pueden verse vestigios de la fortificación, como los fragmentos del muro y antemuro del Paseo de los Mártires.
En lo que hoy es la plaza de Santa María se localiza el primer poblado del Cobre-Bronce (3.000 años a.C.). También está documentada la existencia de un oppidum ibérico. Sobre sus restos, levantaron los romanos nuevas defensas.
En época romana se identifica con el municipium de Urgavo o Urgao Alba. Esta ciudad, junto con sus vecinas Iliturgi, Isturgi y Obulco, recibirían de César un estatuto privilegiado tras la batalla de Munda. El arraigo del culto imperial está constatado en varias inscripciones y en la existencia, según refieren algunos investigadores, de templos dedicados a Augusto y Plotina.
En época islámica se identifica con Qal´at Aryuna, en la que se asentó el linaje de Banu Bayila tras la conquista. La ciudad participó en las luchas finales del Emirato, momento en el que se reforzaron sus murallas. En esta localidad nació en 1195 el rey Alhamar, fundador de la dinastía nazarí, rey de Granada y constructor de la Alhambra.
Fernando III tomó la ciudad en 1244 y le concedió la categoría de realengo. Años después, en 1284, el rey Don Sancho le concedió el título de Villa regida por el Fuero de Toledo.
En el siglo XIV pasó a formar parte del señorío del Condestable de Castilla Ruy López Dávalos. Este señorío pasó por varias manos hasta que don Álvaro de Luna lo cambió por otros al Maestre de Calatrava.
En 1628 se descubrieron restos humanos, exhumados con gran ritual por el obispo de Jaén, Baltasar Moscoso y Sandoval, y se construyó el Santuario dedicado a los mártires Bonoso y Maximiano. Parte de estos restos pueden verse hoy en la capilla de los Mártires.
En 1891 la reina regente doña María Cristina otorgó a Arjona el título de Ciudad y a su Ayuntamiento el tratamiento de Excelentísimo. La posterior instauracion y consolidacion de la democracia, hace que se valoren aspectos patrimoniales, apostando de forma decidida por la conservacion, puesta en valor y difusion del patrimonio local, inventando a cada instante, una nueva forma de ser; natural, original y unica; para ser compartida con todo aquel que se acerque hasta ella.
Arjona se extiende sobre una loma olivarera, rodeada de suaves colinas que descienden hasta la depresion del Guadalquivir y que se asoman a los otros pueblos de la comarca. Su estrategica situacion en un altozano es visible desde los muchos miradores que se asoman desde los barrios altos de la ciudad. Su blanco caserio es la sintesis del paisaje rural de la Campiña jiennense. Ibera, romana y arabe, la ciudad vio nacer al rey al-Ahmar, el primer rey nazari creador de la Alhambra de Granada.
Las piedras cuentan cómo Arjona ha sido el hogar de civilizaciones humanas desde la Edad del Bronce hasta nuestros dias que ha propiciado uno de los legados monumentales mas extensos e importantes de la provincia de Jaen.
Sin embargo, Arjona, una población riquísima en historia queda fuera de las guías de turismo. Desconozco cómo se consigue que una ciudad adquiera fama y despierte la curiosidad de los visitantes. Supongo que el arte tiene mucho que ver y Arjona tiene mucho que mostrar al viajero que la visite y que nosotros a continuacion vamos a detallar en nuestra ruta de viaje por ella. Un destino en el que la historia, el arte y la arquitectura se den la mano. Al margen de los encantos objetivos con los que cuenta esta localidad de Jaén, no hay que olvidar que el famoso y exitoso escritor Juan Eslava Galán, nació en esta tierra, de la que ha sido un firme defensor y divulgador.
Comenzamos nuestro recorrido en el Paseo General Muñoz Cobo donde en un extremo del mismo se situa la iglesia de San Martin que sera nuestro primer destino de visita. Junto al paseo se situa tambien el Parque General Morales, uno de los espacios verdes que posee la localidad.
Este paseo tiene el nombre del General Muñoz Cobo que fue natural de Arjona, gobernador militar de Cartagena e hijo adoptivo de esta. Procedente del Arma de Caballería, en 1918 llegó a ministro de Guerra reemplazando a Berenguer; y en 1923 formó parte del Directorio militar interino de Primo de Rivera. En 1919 y 1920, fue Senador por Zamora.
El Paseo, conocido antiguamente como Plaza del Mercado, es el mayor espacio público existente en el centro urbano de la localidad. Como su primitivo nombre indica era el lugar donde se focalizaban las actividades comerciales a lo largo del año, exponiéndose las mercancías sobre unos poyos de piedra colocados delante de las puertas de las “vendederas”.
En un principio había dos carnicerías municipales y dieciocho puestos de venta, reducidos a nueve en el siglo XVI por decisión del Concejo, cinco dedicados a la venta de pescado, tocino y jamón y cuatro destinadas a frutería.
La plaza era lugar escogido también para las diversiones públicas, en especial los festejos taurinos que se celebraban con gran expectación en el periodo comprendido entre las fiestas dedicadas a los Santos y la Feria. La fisonomía originaria de la Plaza del Mercado cambió con la desaparición del cementerio de San Martín a mediados del siglo XVIII, en 1752, cuyo solar fue incorporado al dominio público de la plaza. Un siglo después, en 1855, volvió a ser remodelado, al ampliarse hacia el este y englobar el atrio de la iglesia y la calle que bajaba del Santuario de los Mártires. La intervención incluyó la eliminación de parte de la cubierta vegetal existente, hasta dejar cuatro filas de árboles que enmarcaban el paseo, y el empedrado de los cuatro laterales exteriores. Por último, en 1919, siendo alcalde don Juan Antonio Bueno, se colocó en el centro del Paseo una fuente de taza, de mármol blanco, que fue retirada poco tiempo después. La configuración actual de este gran espacio abierto arranca de finales de los años veinte del siglo pasado. En ese sentido, en 1920 fue pavimentado, y se le cambió su antigua denominación por la actual de General Muñoz Cobo. Unos años después, en 1927, siendo alcalde D. Santiago de Morales, se levantó, anejo al Paseo y en su costado norte, el actual parque municipal que lleva el nombre de su padre, General Morales, conocido con anterioridad como Plaza de la Constitución. Con el paso del tiempo ambos espacios han sido objeto de varias rehabilitaciones hasta ofrecer el aspecto actual.
Como hemos referido anteriormente junto al paseo se encuentra el Parque General Morales, el cual lleva su nombre desde 1927 y al que se accede por una entrada hermoseada con una artística puerta de forja. Otras dos puertas facilitan la accesibilidad al frondoso recinto, que puede considerarse un verdadero pulmón verde del casco urbano de la localidad. En los días de agosto, este parque, recobra especial protagonismo, cuando se convierte en auditorio privilegiado para albergar, además de otras iniciativas al aire libre, los actos del pregón oficial de Fiestasantos y la entrega de los premios del Certamen Literario ‘Álvarez Tendero’, dos de los eventos destacables que ofrece esta ciudad a sus gentes y a quienes la visitan en sus fiestas patronales de agosto.
En un extremo del paseo, como hemos referido anteriormente, se ubica el edificio de la iglesia de San Martin. La actual iglesia es de un acentuado estilo Neo Barroco andaluz, conservando solo una fachada y presentando una sola nave con crucero poco acentuado, cubierto este por una cúpula levantada sobre pechinas. El retablo actual es obra de José Garcés, en el que aparecen en sendas hornacinas imágenes del mismo escultor, coronando el retablo el titular, San Martín y en pisos sucesivos San Nicolás de Barí y San Pedro Apostol. Una vez finalizada la torre construida en el siglo XVI de prisma rectangular y capitel revestido de azulejos, el peso de esta hundió el cimiento y se inclinó hacia la cara cercana al altar. Este hecho le hace hace ostentar una singular silueta que le hace ser comparada como con la Torre de Pisa.
Fue iglesia Castrense en la que se celebraban todos los actos religiosos del Concejo y realizaban juramento los alcaldes. La historia asegura que la iglesia se levanta sobre los pilares de un viejo templo romano en honor a Plotina. Sus cimientos son goticos, pero las remodelaciones acometidas en los ultimos siglos cambiaron su fisonomia.
La Iglesia hasta finales del siglo XIX era más estrecha y más larga, llegando hasta el final de atrio actual y entre la torre, el muro norte y la plaza se encontraba el cementerio parroquial, del que se han encontrado restos cuando se hizo una zanja en las obras del paseo del General Muñoz-Cobo.
Delante de la fachada principal se encontraba el atrio rodeado de una lonja que avanzaba hasta la altura de la calle de los Santos delante de la puerta de las antiguas Casas Capitulares.
La portada de la iglesia de San Martín obedece a la corriente arquitectónica adscrita al neobarroco andaluz. Restaurada en mampostería al finalizar la guerra civil, enmarca la portada una sencilla moldura rematada en un frontón curvo decorado en sus extremos con pináculos. Del ático arranca una hornacina avenerada con ornamentación mixtilínea. La pintura del conjunto que luce en la actualidad es consecuencia de la última intervención llevada a cabo en el templo entre los años 2007 y 2009.
Desde el paseo continuamos nuestro recorrido por la calle Menendez Pelayo y Cervantes donde se ubica el edifico del Ayuntamiento de Arjona que sera nuestro siguiente destino de visita. Construido a finales del siglo XIX sobre el solar de un antiguo hospital de beneficencia de San Miguel, es quizá el edificio civil más destacable de Arjona. En el interior del edificio hay un luminoso patio central, sobre el que se distribuyen las distintas estancias, abriéndose al fondeo del mismo, una gran escalera balaustrada, que se bifurca para llevarnos a la primera planta donde se concentran los despachos administrativos y la alcaldía.
Una vez dentro del edificio, conviene visitar la estancia denominada Sala de la Antigua Alcaldía, que se utiliza como lugar de recepción para visitas oficiales y que tiene una decoración historicista con reminiscencias medievales islámicas, con elementos típicos de estilos artísticos mudéjares, nazaríes o califales y, por tanto, diferenciada del resto del Ayuntamiento. Esta decoración se encontraba ubicada originalmente en la casa-palacio que el Barón de Velasco tenia en la localidad.
A mediados de los años 20 y como previo a la celebración del tercer centenario del descubrimiento de las reliquias, es desmontado y trasladado pieza a pieza. Perteneciente al arte neomudéjar, con reminiscencias árabes principalmente recordando el esplendor decorativo del periodo nazarí (la Alhambra de Granada) Como motivos decorativos, podemos encontrar, en primer lugar, la lacería en el zócalo cerámico que emplea motivos geométricos estrellados y epigráficos, repetidos en el techo. Es un alfarje a base de maderas o yeserías geométricas policromadas y en parte de los paños de los muros del interior de la estancia. La epigrafía, versículos del Corán, rematando el zócalo y enmarcando los dinteles de los arcos. Como anécdota resaltar que al intentar leerlos uno de ellos se colocó al revés.
Como elemento sustentante, hay que destacar la columna. Es de basa vidriada con decoración geométrica, fuste de mármol rosa y capitel compuesto de orden jónico con hojas de volutas y de orden corintio con hojas de acanto con motivos de ataurique. Encima se deja ver un finísimo cimacio como punto de arranque de sendos arcos. Obra de arte finísimo, reflejo de lo que fue la decoración y arquitectura nazarí.
Bajando de la sala de la alcaldia y antes de llegar al patio nos encontramos en un lateral junto a la escalera con la Lapida Templaria que anteriormente se encontraba en la Cripta del Baron de Velasco. Es una de las doce lápidas repartidas por el mundo a principios del siglo XX por la organización masónica denominada Los Doce Apóstoles, siendo ésta que se encuentra en Arjona la única que presuntamente contiene escrito el verdadero nombre de Dios: el Shem Shemaforash, recogido en la Mesa de Salomón y en la que también están escritas las claves para el conocimiento del Universo y la fórmula de la Creación. Es una plancha de mármol recorrida por estrellas, cuadrados, retículas, líneas y círculos que componen una especie de Mandala. En esta compleja geometría se encierra un tratado cabalístico complejo y completo.
Una vez visitado el edificio del Ayuntamiento nos dirigimos por la calle Cervantes hacia la Plaza de la Constitucion, la cual esta presidida por el monumento a Helvia Paulina construido en 2007. Es un monolito de gran altura formado por una estatua de Helvia, madre del filósofo Séneca, una columna de estilo corintio y una base cuadrangular. La familia de Helvia era una de las más ricas de la ciudad Urgavo (actual Arjona). En la plaza tambien podemos contemplar el monumento al principe ibero Iltirtil que esta realizado en bronce y representa una cabeza de guerrero devorada por un lobo, perteneciente a un carro principesco aparecido en el interior de la tumba principal de la Necrópolis de Piquia. El monumento se apoya sobre un bloque de granito de color ocre y rojo con la decoración característica de la cerámica íbera. En cada una de las cuatro caras del pedestal aparecen cuatro escenas de la Caja de los Guerreros.
La Plaza de la Constitución, conocida popularmente como la Plaza "de los coches", es un espacio urbano situado en pleno centro de la localidad que ha sido objeto de remodelación en los últimos años. La estatua que representa a Helvia sobre una elevada columna con pedestal, la peatonalización de la zona dedicada antes a aparcamiento vigilado de vehículos y la colocación de nuevo mobiliario urbano y de zonas ajardinadas, entre otras novedades, conforman la actual fisonomía de esta entrañable plaza, que se ha convertido en un lugar más de encuentro de la juventud.
Se accede a ella a través de una escalinata. En el muro de cierre de este desnivel tiene cuatro murales de azulejos, los de los laterales más pequeños muestran labores del campo como la aceituna y la siega mientras que los más grandes, los centrales, muestran hechos históricos como la construcción de la ciudad romana de Urgavo Alba y la rendición de la ciudad a Fernando III.
Desde muy antiguo se llamaba Plaza de las Carnicerías, después, Plaza de Abastos, hasta que ésta se instaló en la plaza de Serrano, también se ha conocido siempre como plaza de la baranda.
Desde la plaza ascendemos por una escalinata que nos lleva a la calle Canalejas donde hacemos una parada para contemplar una pequeña ermita consagrada a la Virgen de la Cabeza. Se trata de una pequeña capilla de ladrillo visto que guarda una imagen de la Virgen de la cabeza. Se accede a ella a través de una puerta con arco rebajado y cubierta con tejado a dos agua.
Al final de la calle Canalejas llegamos a Pintor Ramirez la cual nos transporta al centro monumental de Arjona como es la Plaza de Santa Maria. Ascendiendo por esta nos encontramos con un lienzo de la antigua muralla urbana de la ciudad. Pocos son los restos de la poderosa alcazaba medieval de Arjona, ubicada en el cerro de la plaza de Santa María, que ofrece una generosa panorámica sobre la campiña y donde actualmente se levantan la iglesia de Santa María, de estilos gótico y renacentista, y el Santuario de los Mártires, obra característica del barroco tardío.
Ya desde el III mileno a.C. estuvo habitada la parte alta de Arjona, allá por las edades del Cobre y del Bronce, donde hubo un poblado prehistórico. Más tarde en lo que actualmente es la plaza de Santa María, existió un oppidum ibérico que acabó siendo romanizado, con templos como el consagrado a Augusto, en la parte alta de la ciudad, y otro, en el llano, dedicado a Plotina, mujer de Trajano.
Los visigodos también se sumaron a esta superposición cultural pero su presencia fue más efímera y de población escasa.
La tribu de los Banu Bayila ocupó el recinto del oppidum y, a partir de entonces, los musulmanes mejoraron el sistema defensivo, recrecieron sus murallas, levantaron torres, articularon dos recintos murados, uno para la madina, otro para la alcazaba, y construyeron un castillo, sobre todo se consolidaron entre el 888 y el 912 cuando Arjona apoyó al emir ‘Abd Allah de Córdoba frente a la rebelión muladí, por lo que el emir premió su fidelidad ordenando su fortificación para protección de los campesinos.
En época almohade, a finales del siglo XII, se articuló el recinto con veintidós torreones y dos torres albarranas, de mayor entidad, una de ellas de planta octogonal.
Arjona alcanzó su máximo esplendor en la primera mitad del siglo XIII, en época de los reinos de taifas, cuando el gran estratega y estadista Muhammad Ibn al-Hamar, que pasaría a la historia como fundador del reino nazarí de Granada, declaró independiente a su ciudad natal.
En 1244, Arjona pasó a poder de Fernando III que la declaró villa de realengo. Poco después Alfonso X la cedió al Concejo de Jaén, aunque de nuevo recuperó su condición de realengo por decisión de Sancho IV, como premio por su apoyo en la guerra civil que enfrentó contra su padre, Alfonso X.
Durante la guerra civil entre Pedro I el Cruel y su hermano Enrique de Trastamara, Arjona apoyó al Trastamara. En pago por su destacada actuación, Enrique II le concedió en 1365 y 1369 doce mil maravedíes de las rentas de la ciudad para sufragar las escuchas, atalayas, atalayadores y guardas.
Fue señorío del condestable de Castilla, Rui López Dávalos y de don Álvaro de Luna hasta que éste la cedió a la Orden de Calatrava, a cambio de recibir otras villas. Con la Orden de Calatrava, Arjona fue cabeza de distrito y participó activamente en los conflictos civiles de la época de Enrique IV, en el bando de la nobleza y contra el rey y el condestable Iranzo.
La implicación de la Orden de Calatrava en la contienda entre la nobleza y los partidarios del rey Juan II explica las sucesivas reparaciones de las defensas de Arjona en 1450 y 1456, en las que se completaron las defensas y repararon elementos dañados de la fortificación, como la torre del Homenaje.
Las excavaciones arqueológicas realizadas entre 1628 y 1642, durante el pontificado del cardenal Moscoso y Sandoval, empeñado en encontrar reliquias que convirtiesen Arjona en un centro de peregrinación cristiana ocasionó la destrucción de las torres, las murallas del recinto defensivo y el propio alcázar, cuyas piedras se emplearon en la construcción del santuario.
Se conservan pocos restos de la importante fortificación medieval de Arjona. Su estructura defensiva se articulaba en varios recintos: alcazaba, alcázar y antemuro.
La alcazaba se encontraba en la parte más elevada, emplazada sobre el viejo oppidum ibero-romano, constaba de unos 22 torreones y dos torres albarranas de mayor entidad, una de las cuales era octogonal. De la alcazaba permanecen pocos hitos hoy día, entre ellos dos torres incorporadas a casas de las calles Belén y del Reloj y otra cerca del santuario de los Mártires.
El alcázar, hoy desaparecido, estaba situado entre la plaza de Santa María y la calle de los Mártires, actualmente ocupado por la Iglesia de Santa María y la Ermita de los Santos, construida con las piedras de las torres del antiguo recinto.
En el interior de lo que fue el alcázar, hay un espacioso aljibe, de factura almohade, que utiliza para soporte de los arcos de la bóveda, dos columnas romanas que llevan inscripciones latinas. El antemuro se encontraba entre el muro de la alcazaba y la muralla exterior.
En torno a la ciudad existía otro recinto murado en forma de barca que se adaptaba al relieve del cerro y cubría un amplio perímetro. Este recinto no estaba regularmente torreado, y en algunos sectores el terreno extramuros era tan empinado que no necesitaba más que un simple parapeto de defensa.
A lo largo del Medievo, todo su sistema defensivo sufrió graves deterioros y reparaciones con motivo de los avatares bélicos, aunque la fortaleza en su conjunto resistió hasta el siglo XVII, así, en 1639 se sabe que la muralla de Arjona tenía siete puertas, mientras que el alcázar tenía tres.
Ademas del lienzo de la calle Pintor Ramirez, en la calle Sol podemos contemplar el Espacio de Interpretacion "Muralla del Alcazar", un espacio turistico cultural dedicado a la interpretacion del sistema defensivo medieval de la ciudad de Arjona. Las estructuras arqueologicas y arquitectonicas conservadas son el resultado de varias fases de intervencion que han permitido documentar las etapas historicas y procesos constructivos del sistema defensivo de la ciudad.
En el se puede observar un primer lienzo antemural construido con mamposteria irregular que cumplia doble funcion defensiva y de contencion de tierras aterrazadas que permiten definir un nuevo viario. Tras el antemuro, una zona estrecha de transito a modo de foso o liza como antesala de una segunda linea de muralla de mayor entidad adosada a un podium sobre el que se levanta la estructura de la torre, conocida como Torre de la Garita.
El contexto constructivo de la torre se fecha en torno a los siglos XII y XIII compuesta de mamposteria irregular en su nivel inferior y tapial en su nivel superior, este ultimo de etapa cristiana. El gran antemural sobre el que se adosa la torre, datado en el siglo IX y X, coincide plenamente con el sistema constructivo califal.
Este espacio cuenta con una serie de recursos museograficos, paneles, maquetas, etc que permiten un recorrido didactico por el espacio que se inauguro en 2019.
Ascendiendo por unas escalinatas llegamos a la Plaza de Santa Maria, centro monumental de la villa y que anteriormente fue la plaza de armas del alcazar de Arjona. En dicho enclave podemos contemplar varias cruces de hierro asi como de varios miradores desde donde disfrutar de unas vistas espectaculares de la campiña jiennense. La plaza de Santa María se encuentra situada en la cumbre del cerro en el que se asienta la villa de Arjona, que goza de una situación privilegiada, partícipe de un dominio agrario muy fértil y una posición en altura que permitió históricamente el control del territorio circundante. La configuración de la población quedó definitivamente establecida a principios de siglo, con la demolición de sus murallas y torres defensivas.
La plaza está compuesta en realidad de dos recintos, uno superior, de planta irregular y enmarcado por edificios, entre los que destaca la presencia monumental de la iglesia de Santa María y el santuario de los Santos Patronos, que aparecen exentos, uno frente al otro, y otro inferior, de planta alargada, con un borde con pretil que funciona como mirador del espacio circundante, situado al otro lado del santuario y unido al otro recinto por dos grandes escalinatas.
El mismo año del descubrimiento de las reliquias de los Santos se crearon nuevas hermandades que solicitaron al vicario de Arjona la señalización de un lugar donde poder poner una cruz y hacer una fiesta a los Santos cada año.
Hoy solamente se conservan cinco de las cuales tres están en la Plaza de Santa María. La cruz de Montefrio fue traída por la cofradía de la Virgen de la Cabeza en honor a San Bonoso y San Maximiniano. Destaca la cruz de Villardompardo, en la parte posterior de la iglesia y la cruz de Porcuna. Esta es bastante sencilla y representa la Cruz de Calatrava a cuya orden pertenecía esta localidad.
Ascendiendo por una rampa nos encontramos con el Paseo de los Martires, el cual se encuentra situado bajo la plaza de Santa María, conformando con ella un conjunto enclavado en un eminente promontorio sobre la campiña del alto Guadalquivir, dentro del casco urbano de la villa.
Su situación privilegiada y la riqueza de las tierras que lo circundan han posibilitado la coincidencia a lo largo del tiempo de dos estrategias, de control de territorio y agraria, que han facilitado la sucesión de diferentes asentamientos de población y, con ello, han determinado la evolución histórica del lugar.
Heredada de principios del siglo XX, la configuración del Paseo precede de la destrucción a lo largo de la historia del anterior recinto fortificado. Su planta es de forma rectangular alargada, uniendo dos accesos que poseen sus lados menores y conectando la plaza de Santa María mediante dos escalinatas que tienen embocadura en uno de sus lados mayores, donde también se encuentra la fachada norte del santuario de los Santos Patronos. El otro lado mayor es un mirador elevado, coronación de la muralla, sobre el núcleo de Arjona y su entorno inmediato que cuenta como fondo con el valle del Guadalquivir y Sierra Morena.
Desde el paseo ascendemos por una escalinata que nos lleva a la plaza donde vamos a visitar varios de los monumentos y lugares que la componen. El primero de ellos es el Santuario de las Sagradas Reliquias, un templo de corte clasicista que data del siglo XVII, obra del arquitecto Juan de Aranda Salazar. El edificio aprovecha los sillares de la torre Mocha (una de las torres del antiguo Alcázar) y resuelve el desnivel del terreno sobre el que está construido estructurándolo en dos plantas con accesos diferenciados a través de una imponente escalinata exterior.
En la planta superior, se custodian las reliquias de los patrones de Arjona, los mártires San Bonoso y San Maximiano, cuyos restos son encontradas en una excavación auspiciada por las autoridades eclesiásticas. Los Santos son personajes de gran importancia en La Lápida Templaria en la búsqueda del enigma que atesora la Mesa de Salomón, apareciendo como un claro símbolo templario al ser santos duales, a imagen del escudo de la Orden, una pareja que cabalga sobre un mismo caballo.
El santuario se erigió durante el obispado de Moscoso y Sandoval para custodiar los supuestos restos de los santos martirizados Bonoso y Maximiano, encontrados en esta villa a principios del siglo XVII, así como los restos de más de 3.000 mártires de los primeros cristianos durante la época romana.
La parte superior tiene su entrada desde la Plaza de Santa María, por una portada de 1659, y su planta es de una sola nave cubierta con bóveda de cañón con lunetos y pilastras arquitrabadas que sostienen arcos de medio punto con presbiterio de mármol rojo, cercado por una reja de hierro colocada en l777. La planta superior estaba destinada a albergar las imágenes en piedra de San Bonoso y San Maximiano, las cuales nunca se llegaron a colocar. En el año 1843, con la Desamortización de Mendizábal, se trasladan las imágenes a la iglesia de Santa María, y las reliquias de los mártires al piso superior. Actualmente este espacio alberga el Museo Religioso de las parroquias de Arjona donde se expone buena parte del patrimonio de la cofradía, así como dibujos antiguos y fotografías.
La parte inferior del Santuario se construyó a modo de Cripta, como una caja horadada, cubierta con bóveda de ladrillo de medio cañón y un presbiterio elevado con un altar de yesería de estilo Barroco colonial hispanoamericano, realizado posteriormente en 1672, cuya principal función era la de albergar en sus hornacinas los reliquias de esos mártires hallados en 1628. Se trata de un cuerpo rectangular coronado por decoración vegetal que se adapta a un rebajadísimo semicírculo. El retablo consta de un único piso de tres calles separadas por cuatro columnas de esquemático capitel y fustes espigados en zig-zag. En ellas abren vanos rectangulares, dedicados a guardar los relicarios de los mártires, más bajos en los laterales para dejar espacios a tondos superiores. En la calle central, remata el vano una moldura arqueada de la que pende una corona entre ondulante decoración: una moldura superior, muy fina, enmarca todo el vano y se modula por encima de los capiteles. Solo la cornisa separa el cuerpo del mencionado acabado. La portada presenta dovelas radiales en el dintel con frisos de orlas.
La portada se encuentra rematada por un frontón recto con escudo del Cardenal Moscoso Sandoval, gran impulsor de la excavación, en el tímpano y decoración en el centro del dintel de la puerta de una mascarón bucólico que apunta a estética barroca.
El campanario de la iglesia de las Reliquias, tenía dos campanas, la del turrón arriba y la otra en el hueco inferior, las dos fueron destruidas en 1936.
La actual campanica del turrón es la de la ermita del cortijo de Santiago, donada por Dª Pilar Verdejo a esta iglesia de las Reliquias, y la otra de mayor tamaño, es la que había en la ermita de San Rafael situada en la esquina de la calle del llano, junto a donde estaba el pozo, que posteriormente fue tapado y que dio nombre a la calle, como de " Pozo del Llano".
El siguiente monumento que vamos a visitar en la plaza es la iglesia de Santa Maria del Alcazar. Localizada sobre la antigua Mezquita Mayor del Alcázar de Aryuna, la robusta Iglesia de Santa María se transformó en templo cristiano tras la conquista de Arjona por parte de las tropas cristinas encabezadas por el rey Fernando III en 1244. La Iglesia de Santa María es un edificio renacentista totalmente austero de ornamentaciones externas, con planteamientos estilísticos de arte gótico isabelino. Posteriormente, ya en la primera mitad del siglo XVI, auxiliada por los fondos monetarios llegados de América, tomaría las formas definitivas que hoy muestra. Presenta una sola nave con brazos cortos, a modo de crucero, donde se abren dos capillas elevadas en altura sobre la nave.
El templo se levanta a modo de iglesia con aspecto castrense o de fortaleza, sus muros presentan vista su fábrica a base de sillarejo (sillares relativamente irregulares) y mampostería (piedras completamente irregulares en firma y tamaño). Como refuerzo se le añadieron contrafuertes de diverso tipo. En lugar de torre se le añadió una espadaña de línea clasicista. En 1936, la Iglesia es incendiada y sufre graves daños: puertas, capillas… El aspecto actual de la Iglesia obedece a las reformas que experimentó tras esta destrucción. El templo actual presenta dos entradas, norte y oeste, ambas con arco ojival. La segunda puerta, colocada a los pies de la iglesia, conserva en la clave del arco un mascarón que representa un bafomet Templario. La Iglesia de Santa María custodia desde 1843 las imágenes de los Patronos de la localidad San Bonoso y San Maximiano para protegerlos desde la desamortización de Mendizábal.
Su interior es sobrio y elegante, de una sola nave rematada en ábside. A los lados dispone de alguna capilla, entre las que destacan dos que hacen las veces de nave del crucero. Las cubiertas son bóvedas góticas con nervios y plementos. Por desgracia, sus obras de arte y retablos, durante la Guerra Civil, fueron dañadas o perdidas sus obras de arte.
Una vez visitada la iglesia nos disponemos a contemplar el siguiente de los monumentos que se ubican en la plaza como es el Museo Arqueologico Ciudad de Arjona. Situado enfrente del lateral de la iglesia se ubica en el edificio del antiguo Hospital de San Miguel (también llamado Casa del Rey porque se cree que Ibn Alhamar nació aquí). Inaugurado en noviembre de 2012, cuenta con una importante colección de objetos etnográficos y tradicionales usados por los vecinos de Arjona a lo largo de su historia más reciente: cultura olivarera, objetos típicos de la matanza, habitáculos típicos de las casas, etc. Entre ambos museos se forja un recorrido de manera cronológica y con un marcado carácter didáctico, desde la Prehistoria hasta la época actual, conociendo algunos atractivos como el enterramiento de El Algar, la cultura Íbera, la romana o a personajes ilustres de la localidad, como el fundador de la dinastía nazarí de Granada, Ibn Alhamar, o Helvia, madre del filósofo Séneca. Entre los elementos más representativos que se exhiben en el museo destaca el trono original utilizado en la grabación de la película Lawrence de Arabia.
Dentro del conjunto monumental de la plaza podemos contemplar tambien otros monumentos como la Piedra de los Deseos, el Monumento al Rey Alhamar y la escultura al Abanderado.
La Piedra si la analizamos desde el punto de vista geológico, se trata de una esfera de arenisca/caliza, la cual se encuentra muy erosionada por haber estado enterrada junto a fuertes corrientes de agua, que han contribuido a formar en ellas una innumerable cantidad de agujeros a lo largo de toda su superficie, dándole aún más si cabe ese carácter de aspecto lunar. Dejando a un lado su naturaleza Geológica y acercándonos a su naturaleza simbólica, podemos decir que se trata de una piedra ritual o sagrada como hemos denominado anteriormente, cuyo nombre dentro del argot arqueológico es Betilo. Este tipo se utilizaban por las comunidades prehistóricas sedentarias cercanas al Neolítico. Su valor era ceremonial o de ritual, ya que eran consideradas como divinidades asociadas a la fertilidad de la tierra o de la mujer. Este tipo de betilos se solían colocar en torno a los santuarios primitivos o casas/cuevas del líder de la comunidad y en torno a ella se celebraban rituales.
En el caso de la "Piedra de los Deseos", encontramos que en la parte superior, alberga un orificio de profundo calado, cuya finalidad era la de soportar las divinidades paganas una vez que estas toman figura humana, o posteriormente para que las comunidades cristianas le colocasen la cruz, símbolo inequívoco del cristianismo.
Esta esfera llega a Arjona en el año 1995, un año de sequía terrible, en el que los campos de Arjona ofrecían un aspecto desolador. La casualidad hace que el mismo día que la piedra llega a Arjona, se desate una gran tormenta que cambia el aspecto de esos campos mermados por la terrible sequía que asolaba desde hacía meses esta localidad. Es curioso como se asoció rápidamente el poder de esta piedra con rituales de culturas mediterráneas que tienen el agua como rito principal. Esa agua que hace fértil a la tierra, que riegas los campos y que le da vida a los cultivos, nos ofrece el aspecto enigmático de esta piedra, cuya función ancestral para la que fue creada, era la de simbolizar la fertilidad de la tierra, fertilidad que solo se consigue mediante la lluvia, en este caso y miles de años después la piedra ejerce ese mismo poder simbólico nada más llegar a su nuevo destino, Arjona.
En las noches de San Juan son numerosos los Arjoneros, que se acercan hasta esta piedra para practicar rituales propios de la cultura mediterránea. Pero esta piedra no solo trabaja en la noche de San Juan, desde su ubicación en un lugar privilegiado de la Plaza de Santa María, se encuentra disponible al visitante y Arjonero cualquier día del año. Para que los deseos del visitante se cumplan, en Arjona se ha ideado un ritual a seguir. Ese ritual consiste en colocar los 5 dedos de cualquiera de las dos manos, en agujeros de similar tamaño, una vez realizado este ritual se pide un deseo.
En la Plaza Rey Alhamar se ubicó, mirando hacia el reino de Granada, un monolito de mármol en memoria del más ilustre de los hijos de Arjona, Aben Alhamar, fundador de la dinastía Nazarí, pero fue derribado en 1957, cuando algunos arjoneros lo pasaban mal en Sidi Ifni tras el ataque de insurrectos marroquíes tras la independencia de Marruecos.
El día cinco de Mayo de 2001, se inauguró junto a la torre de la Iglesia de Santa María un nuevo monumento al Rey Alhamar, obra del escultor granadino Cayetano Aníbal González. Es un busto de bronce, colocado sobre pedestal de piedra, así como dos pedestales más con sendas lecturas alusivas al personaje y al acto de la inauguración.
Finalmente junto a un lateral de la iglesia podemos contemplar la Escultura del Abanderado, una figura singular de las fiestas que encierra en sí todo el significado del Fiestasantos. Representa a la Hermandad y por añadidura a los Patronos y con esa bandera sobre su hombro, completa la figura de lo que es la Fiestasantos, bandera que ha cobijado a muchas generaciones de arjoneros, que han escuchado las palabras suplicantes de los que se encontraban en dificultad, el agradecimiento de las peticiones otorgadas, la alegría de los que se sienten felices en estas fiestas, banderas en definitiva, que están empapadas de lágrimas de los que recibiéndolas, están pensando en aquellos que no están presentes o que se fueron para siempre. Esta magnífica obra de Manuel López Pérez, de chapa de hierro modelada, hecha con una técnica empleada ya en el gótico, viene a engrosar y dar caché a los monumentos públicos de Arjona. Este monumento se inauguró el 20 de agosto de 2016.
Desde la plaza continuamos nuestro recorrido rodeando la iglesia por la antigua Plaza del Mentidero, hoy Rey Alhamar, donde vamos a contemplar junto a un impresionante mirador que tiene muy buenas vistas a la parte sur del termino y a gran parte de la provincia de Jaén, el Monumento a los Santos Bonoso y Maximiano. Se trata de dos monolitos de piedra coronados con laurel y las iniciales de los Santos Mártires encontrados en esta villa a principios del siglo.
Continuamos por la calle Santa Maria donde vamos a visitar el Aljibe Almohade. Es el edifico más antiguo que se conserva en la actual Arjona construido en el siglo XII y se encuentra localizado bajo lo que pudo ser la Mezquita Mayor de la Alcazaba de Aryuna. Su estructura, de planta rectangular, se sustenta sobre tres bóvedas de medio punto, levantadas sobre pedestales de alabastro romano, reminiscencias de la presencia al templo romano de Urgavo, dedicado al Emperador César Augusto. La función propia de Aljibe era la de contener agua para suministrar a la población de Aryuna, razón por la que el interior no está decorado, estando sus paredes revestidas de mortero. Tras una restauración y musealización efectuada en el año 2008, con efectos sonoros y visuales que imitan el sonido y movimiento del agua, se ha convertido es un referente turístico de la localidad.
La capacidad de almacenamiento de agua de este aljibe almohade se estima en algo más de 210 metros cúbicos nutriéndose principalmente de agua de lluvia a través de tres orificios que, a modo de brocales, se encuentran ubicados en la parte central de cada bóveda; a ellos hay que añadir un atanor de barro cocido por el que desembocaba el agua canalizada de las construcciones del entorno de la antigua alcazaba. Y es que el agua, cual elemento presocrático ha sido y es un bien natural asociado a la prosperidad y respetado por todas las culturas.
La necesidad del agua para el desarrollo de las ciudades quedó patente con la ocupación romana y se antojó imprescindible para la vida en las medinas medievales desarrollando toda una red de infraestructuras como baños, fuentes o aljibes de gran capacidad y carácter monumental, como el de Arjona que presume ser el único aljibe visitable en toda la provincia de Jaén y junto al ubicado bajo el claustro del Palacio de las Veletas, en Cáceres, los más destacados aljibes almohades conservados en España.
Una vez visitado el aljibe continuamos nuestro paseo por la calle Sol donde hacemos una parada en el Mirador Concejal Cristino Gonzalez para contemplar unas espectaculares vistas de la campiña jiennense. Construido por la Escuela Taller de Arjona entre el 1999 y 2000, el mirador tiene una pequeña fuente de estilo nazarí en el centro construida en ladrillo visto cuya taza principal tiene forma de estrella de ocho puntas y un mural de azulejos que representa monumentos de la Provincia de Jaén. Debajo de los azulejos hay un pequeño pilar con grifería de cabeza de león.
Continuamos por la calle Sol que nos lleva a nuestro siguiente punto de visita por villa como es la Plaza Juan Antonio Leon Garcia, una plaza de estructura alargada con forma de rectángulo irregular dedicada al prior de la iglesia de San Juan y que esta presidida por una escultura de la Inmaculada Concepcion realizada en 1854. Se trata de una columna que se asienta sobre un basamento que apoya en una escalinata. Encima de la columna encontramos una escultura de la Inmaculada Concepción rodeada por un haz de luz realizado en hierro y coronado por una estrella. En la plaza vamos a visitar la iglesia de San Juan Bautista y la Cripta del Baron de Velasco.
La Iglesia de San Juan Bautista se localiza posiblemente donde estuvo un templo romano dedicado a Baco, convirtiéndose posteriormente en sinagoga judía. De hecho, la iglesia se encuentra en la antigua judería de la ciudad.
El templo, de estilo gótico tardío, se empezó a construir en el primer tercio del siglo XVI. Desde entonces ha sufrido varias remodelaciones, quedando prácticamente destruido en el año 1936 como consecuencia de los hechos acontecidos en la Guerra Civil Española. Su reconstrucción quedó en manos de Regiones Devastadas dirigida por Fernando Wilhemi Manzano que modifico bastante la planta añadiendo una crujía mas enmarcada sobre dos torres, de las cuales solo se elevó una. Esta reconstrucción ha perdurado hasta principios del Siglo XXI, detectándose entonces graves problemas estructurales que obligaron a derruir la bóveda principal.
Destaca su típica portada plateresca formada por arco de medio punto, con las dovelas decoradas en angelotes, sobre impostas y las enjutas decoradas con motivos vegetales. Está flanqueada por pilastras de fuste rehundido, decorado con orlas y medallón, sobre pedestal moldurado; los capiteles se adornan con palmas y volutas. Encima un entablamento con friso de orlas y conchas. Se remata con frontón redondo en cuyo tímpano se dispone una hornacina avenerada con escudos episcopales. Su torre es ochavada de piedra y campanario de ladrillo abierto con vanos de medio punto que se ramata con chapitel. Y el rico Sagrario, realizado por el Arcipreste de Arjona Juan Antonio León. Presenta el retablo principal de la imagen de Nuestra Señora de los Dolores, copatrona de la ciudad, obra de Navas Parejo y rematando su ático una en hornacina con la imagen del titular atribuida a José Risueño.
En la parte posterior de la iglesia junto al inicio del barrio de la Juderia arjonera se encuentra la entrada a la Cripta del Baron de Velasco. Una de las curiosidades histórico-artísticas más destacadas de la monumental villa de Arjona es una cripta funeraria familiar que mandó construir Don Fernando Ruano Prieto, Barón de Velasco, bajo una de las capillas de la Iglesia de San Juan Bautista. El estilo artístico escogido para este espacio, su decoración y el halo de misterio que lo rodea son los atractivos más interesantes de este monumento que engrandece el ya de por sí dilatado patrimonio de esta bella localidad de la Campiña jiennense.
Esta cripta se construyó en la década de los 20 del pasado siglo por iniciativa de Don Fernando Ruano como panteón familiar privado, justo debajo de la capilla que la familia poseía en la Iglesia parroquial de San Juan Bautista. Esta capilla familiar ya no existe y se ubicaba donde hoy se encuentra la capilla del Sagrario. La cripta tenía un acceso directo desde la capilla (y por tanto desde el interior del propio templo), pero fue tapiado en las obras de remodelación que sufrió la Iglesia en el año 1982, por lo que en la actualidad se entra a la cripta por un acceso situado al principio de la calle Prioratos, a las espaldas del templo.
El diseño de este espacio funerario se debe al arquitecto gallego Antonio Flórez Urdapilleta, quien finalizados sus estudios de Arquitectura en Madrid en 1904, estuvo pensionado en Roma, desde donde viajó por el resto de Italia, Grecia, Turquía y Viena. En algunos de estos lugares debió familiarizarse con la arquitectura paleocristiana y bizantina, singulares estilos que exhibe nuestra cripta de Arjona.
El diseño del programa decorativo se debe al maestro italiano Giovanni, mientras que las esculturas de mármol son obra del artista valenciano José Capuz Mamano.
Tras el estallido de la Guerra Civil española varios individuos abrieron la cripta del Barón de Velasco exhumando los restos momificados de la madre de Don Fernando Ruano y los arrastraron por el pueblo exhibiéndolos como símbolo de la caída de la aristocracia y la derecha. Ocasionaron daños también en las esculturas de mármol y en la decoración del espacio.
Actualmente, la Cripta está bien conservada gracias al proceso de restauración que se llevó a cabo entre los años 2001 y 2002 dirigido por Don José Luis Ojeda Navío, de Andújar. Este espacio se encuentra bajo la titularidad del Ayuntamiento de Arjona y está incluido en el Catálogo de Patrimonio Inmueble de Andalucía.
Por el mencionado acceso en la Calle Prioratos y tras pasar el umbral de la puerta, nos encontramos con una elegante escalera de mármol cuyas paredes están revestidas también del mismo material. La escalera tiene un primer tramo curvo, luego uno recto y finalmente otro curvo que desemboca directamente en la cripta.
Ésta es un espacio central cubierto por bóveda vaída en tres de cuyos lados se abren hornacinas en las que se excavan nichos. Lo más interesante del conjunto es su decoración. Todo el paramento está decorado con mosaico de teselas doradas. En el centro de la bóveda se representa al Pantocrátor en un círculo. Con su mano derecha bendice en el típico gesto de la tradición bizantina (dedos pulgar y anular se unen formando un círculo). Con la mano izquierda sujeta el Libro de las Sagradas Escrituras en el que se distinguen las letras griegas Alfa y Omega, que simbolizan el principio y el fin (Dios como origen y final de todas las cosas). Otras letras, también griegas, aparecen a ambos lados de la figura de Cristo: IC XC. Estas letras se corresponden con el nombre de Jesús en griego, que es, transliterado al alfabeto latino, IesouS XristoS. Siguiendo la tradición de los iconos griegos, para representar el nombre de Jesús y la Virgen María se toman las primeras y últimas letras de su nombre. Así, tomando la primera y la última letra de cada palabra formaríamos IS XS. Sin embargo, en el koiné alejandrino y en el griego bizantino el grafema que se usaba para designar la sigma (S) era C. Por lo tanto, el monograma original del nombre de Jesús es IC XC. Como se puede apreciar en la fotografía, se superpone una línea encima de cada par de letras, lo que indica que se trata de una abreviatura. Rodeando al Pantocrátor, en las esquinas de la bóveda, se representan cuatro Serafines, característicos por sus tres pares de alas con ojos incrustados en las mismas.El suelo de la Cripta es de mármol, al igual que el zócalo que recorre sus muros. Sobre dicho zócalo y a cada lado de las tres hornacinas se sitúan bajorrelieves en mármol blanco que representan parejas de ángeles querubines desnudos con la mano derecha entrelazada mientras que con la izquierda sujetan guirnaldas de flores, hojas y frutos. Cada hornacina está ocupada por una escultura de tamaño natural realizadas también en mármol blanco que representan, con forma femenina, las tres virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad. Las dos últimas han sido decapitadas, mientras que sólo la escultura de la Fe permanece intacta, dirigiendo su mirada hacia arriba, en dirección al Pantocrátor de la bóveda. Para dejar libre la hornacina en el momento de depositar los restos mortales de algún familiar, las esculturas podían desplazarse hacia el centro de la Cripta mediante unos engranajes localizados en el suelo y que permanecen ocultos por arquetas. En el cuarto lado de este espacio se encuentra, sobre grada de tres escalones, el altar de mármol de la Cripta encajado en una hornacina. Junto a él, la puerta y escalera por la que se accede.
Una vez visitada la cripta y como hemos referido anteriormente, junto a ella u cruzando un arco nos adentramos en el barrio de la Juderia de Arjona. Si hay un rincón en Arjona que ha sabido conservar la huella del pasado de su trama urbana, ese es sin duda la aljama o judería del barrio de San Juan, comunidad que, según la historiografía, coexistía ya con la población autóctona de Arjona desde época visigótica y practicaba sus rituales y cultos en torno a la sinagoga que por entonces, según algunas fuentes, ocupaba el actual emplazamiento del templo parroquial de San Juan Bautista.
En el bajomedievo, las colectividades judías que contaban con núcleos de población importante en las ciudades hispanas, disponían de otros lugares compartidos como los baños públicos, los hornos comunitarios, donde cocían el pan, el matadero donde se sacrificaba a los animales según obligados rituales (sehitah) y cuya carne vendían en carnicería propia, y sepultaban a sus muertos en su cementerio.
En el caso de Arjona es conocido que la colonia judío sefardita era numerosa a comienzos del siglo VII; un documento fechado en el año 612 recuerda, en ese sentido, la provisión real promulgada por el rey godo Sisebuto con el que pretendía regular la convivencia entre ambas comunidades, judía y cristiana, muy arraigadas en algunas poblaciones de Jaén como Andújar, Baeza, Úbeda y la misma Arjona. Sin embargo resulta aventurado precisar si el numeroso colectivo hebreo establecido en Arjona contaba entonces con tal nivel de organización pues la carencia de hallazgos, la inexistencia de restos arqueológicos de ese tipo de construcciones hasta el momento presente que avalen tal afirmación, impide ir más allá de la simple especulación.
Empero, en las calles Adarve y Prioratos, sí se puede aún rastrear el trazado urbano donde desenvolvían sus vidas los judíos de Arjona: calles estrechas, empedradas y adaptables a la disposición del terreno.
Como toda sociedad celosa defensora de su ‘modus vivendi’, para preservar y mantener su identidad, la aljama judía se regía según códigos y ordenamientos jurídicos propios (tacanot) y convivía segregada del resto de la población mediante un sistema de empalizada o amurallamiento menor que circundaba al barrio asegurando, de ese modo, su unidad urbanística, la vida en comunidad y la propia defensa en los periodos de paz; en cambio en los momentos de gran conflictividad social, la cerrada estructura urbanística se convertía en una verdadera trampa mortal para sus moradores.
La judería se comunicaba con los barrios anejos y resto de la población a través de portillos o puertas, generalmente vigiladas durante el día y que por la noche se cerraban.
En el caso de la aljama de Arjona, podemos contemplar en sosegado paseo dos pórticos de entrada; el primero lo hallamos en la entrada principal al barrio, a comienzo de la calle Prioratos. Se trata de un amplio vano de luz rematado con un arco de medio punto cuya fábrica está revestida bajo una buena capa de cal.
El segundo aparece a mediados de la citada calle. Es una interesante portada labrada en ladrillo cuyo arco descansa sobre soporte de piedra. En ese sentido, sobre las jambas apoyan sendos sillares moldurados de piedra que sostienen un peculiar arco de herradura apuntado, también conocido como arco túmido, propio de la arquitectura islámica del siglo X, recurso luego empleado por el arte mudéjar, y muy utilizado, dicho sea de paso, en la construcción de la Mezquita de Córdoba.
Ambos arcos, destruidos en la guerra civil han sido objeto de restauración para su incorporación al conjunto del patrimonio histórico-artístico de la ciudad.
También el visitante puede observar, en la intersección de las calles Adarve y Prioratos, uno de los símbolos más antiguos del judaísmo, la menorah. Es un candelabro de siete brazos, elemento tradicional de esta milenaria cultura que aparece en lugar privilegiado del recinto sagrado del Templo de Jerusalén, cuyas luminarias estaban permanentemente encendidas, alimentadas por un sumo sacerdote con el aceite de oliva más puro.
Esta alegoría de la primitiva cultura judaica, asumida desde el principio por los judíos sefarditas hispanos, fue erigida en el mismo mirador del barrio, en la confluencia de las calles Adarve y Prioratos, sobre peana de piedra, ornada a su vez con esotérica lápida de mármol.
El lugar obsequia al mismo tiempo al espectador con unas espectaculares vistas de buena parte de la geografía provincial.
Desde la juderia continuamos paseando por un conjunto de callejuelas que nos lleva a la plaza que el pueblo de Arjona dedicó al sacerdote D. Manuel Álvarez Tendero. Esta plaza en la antigüedad fue un gran molino de aceite, en cuya entrada de piedra existía un escudo en el que figuraba un castillo y una llave. Dicho edificio, ya medio derruido, fue comprado por el ayuntamiento de Arjona para ensanche de la plaza del Carmen, y las piedras de sus muros fueron utilizadas para la reconstrucción de la iglesia de San Juan. En el centro de la Plaza está el Monumento a D. Manuel Álvarez Tendero
Al lado de la anterior plaza se ubica la Plaza del Carmen donde vamos a visitar el Parque del Olivar y la iglesia de Nuestra Señora del Carmen. La configuración urbanística de este espacio público surge a raíz de la incorporación del solar que ocupaba antiguamente un molino aceitero, adquirido por el Ayuntamiento cuando éste quedó arruinado y en desuso, del que, al parecer, se aprovecharon las piedras de sus muros para remozar los propios de la iglesia de San Juan.
La iglesia fue mandada edificar en 1898, por don Isidoro Pérez de Herrasti, conde de Antillón, en memoria de una hija suya llamada Carmen, fallecida a temprana edad. Originalmente, fue dedicada a iglesia y convento de las Hermanas de la Cruz, orden religiosa fundada por Santa Ángela, establecida en Arjona desde 1895.
A la iglesia se accede por un atrio, enlosado con piedra de Porcuna, cerrado por una fuerte reja de hierro. La portada es de piedra con pilastras y frontón curvo y, en su centro, un cuadro de cerámica esmaltada con la imagen de la Virgen del Carmen, obra de Aldehuela, de Andújar. A la derecha del atrio existe un edificio, hoy casa particular, que estaba destinado a colegio de niñas.
Su interior consta de una sola nave de crucero, con bóveda de cañón y dos pequeñas capillas laterales. El presbiterio está situado en lugar elevado, a los pies del retablo, rodeado de artística baranda. Destacar el retablo que preside la iglesia construido en madera y completamente forrado de pan de oro (recientemente restaurado) así como la imagen de la Virgen, ejecutada por Navas Parejo. Hay que decir como anécdota, que su rostro es copia del de una nieta del autor, muerta también en plena juventud.
La torre estilo mudéjar, es copia de la de Santa Ana de Granada, solo que ésta es de planta cuadrangular y la de Granada rectangular. Cerrando el atrio, una gran verja de hierro macizo, y el suelo del mismo, solado con grandes losas de piedra de Porcuna.
Durante la Guerra Civil convirtieron el templo en economato de víveres para la población civil y después para los militares que llegaban para el frente de Porcuna. Las campanas las dejaron colgadas para que después sirvieran para avisar a la población de la llegada de la aviación.
Junto a la iglesia se ubica desde diciembre de 2021 un espacio para la cultura y el arte en el municipio denominado el Parque del Olivar Alwin van der Linde. Un espacio urbano que se concibe en su conjunto como una obra de arte diseñada por dicho artista y ejecutadas por mas de setenta jovenes del municipio que han participado en el programa municipal Art-joven.
El parque ofrece al turista un espacio artistico en el que se conjuga los elementos en forja con el mosaico y la ceramica en composiciones que tiene como leitmotiv el olivo. Una reja a modo de celosia presenta tres olivos realizados en forja artistica donde cada detalle conduce al papel predominante del olivo y sus beneficios para la biodiversidad del territorio jiennense. cuatro monumentales esculturas con forma de ramas de olivo decoradas con la tecnica del mosaico con clara referencia a las culturas del Mediterraneo antiguo. La fuente central, con vaso en tonos verde oliva, se nutre de agua a traves de un surtidor con referencia a la cultura ibera del municipio, en concreto, al mascaron del carro hallado en la Necropolis de Piquia, cuyas ruedas estaban realizadas en madera de olivo. Se trata de un nuevo espacio que presenta al turista una particular forma de hacer Oleoturismo, en esta caso a traves del arte.
Desde la plaza proseguimos nuestra ruta por la calle Tomas Melero que nos lleva al final de la misma a la calle Trinidad conde vamos a contemplar un crucero de piedra en una pequeña plazoleta denominada de la Cruz anexa a la calle. Este recoleto espacio dedicado anteriormente a la figura de Bernardo López, pasaba a denominarse, a raíz de la intervención urbanística practicada entonces, Plaza de la Cruz. De traza cuadrada algo irregular, de reducidas dimensiones y aledaña a otros rincones públicos abiertos, esta plaza debe su nueva denominación al pedestal sobre graderío de 4 cuerpos y remate en cruz de piedra que ahora luce en su zona central.
Gracias a las gestiones del consistorio arjonero ante las Delegaciones de Cultura y Fomento, el pedestal sobre grada fue retirada del paraje del término de Porcuna conocido por ‘curva de Mendoza’, en la carretera local que une Porcuna con Lopera, donde había sido colocado en 1939 junto al arcén de dicha vía poco después de la finalización de la guerra civil.
Al parecer, la pieza que por aquel entonces se hallaba desprovista de su original cruz de hierro, había sido sustraída del lugar donde se hallaba emplazada, las inmediaciones de la ermita de San Diego, a la entrada de la localidad. Su erección se remonta a finales del siglo XVI, exactamente el año de 1595, cuando la cofradía ‘Ángeles y Misericordia’ lo levanta, quizás a la entrada de la población, junto a una encrucijada de caminos para orientación de viajeros y caminantes. El pedestal conserva aún, 420 años después, las inscripciones originarias labradas en sus cuatro caras laterales.
El origen de estos conjuntos monumentales provistos de gradas datan del siglo XIV, y sus antecedentes se pueden rastrear en las cruces levantadas en los campos germanos. Fueron introducidas en España a través del ciclo bretón y comenzaron a proliferar en centurias posteriores en las entradas de las poblaciones, encrucijadas de caminos, atrios de las iglesias, monasterios o ermitas, gracias a la labor de las órdenes mendicantes y cofradías religiosas como en el caso que nos ocupa.
La calle actualmente figura rotulada con el nombre de calle Trinidad, por que su nombre viene de un cuadro de la Santísima Trinidad que existió desde tiempos muy antiguos en la fachada de la casa de D. Diego Manuel Alférez Bustamante, hoy desaparecida, y se hallaba este cuadro en una hornacina que había frente a la puerta de la ermita de Santa Ana, que ocupaba lo que hoy es la guardería infantil Infanta Cristina, dependiente del Ayuntamiento de Arjona. Es esta calle una de las más típicas de Arjona ya que posiblemente sea las más estrecha, especialmente en un tramo de su recorrido final en el que alcanza verdadera brillantez el paso de algunas procesiones, como las de Semana Santa o la de los Santos. También ofrece una artística vista de la torre y plaza de San Juan Bautista.
Desde la plazoleta continuamos por la calle Teniente Ochando y y Fernando Ruano, antes conocida como de la Soledad, hasta que llegamos a la Plaza Maria Luisa Ortiz. En la primera calle podemos contemplar algunas casas señoriales con portada en piedra entre pilastras con poca decoración y el dintel con dovelas encajables en relieve en piedra. El balcón principal en ladrillo visto con arco rebajado y sobre este una ventana pequeña con rejería de época con escudo.
La plaza tambien conocida como Parque de el Bombo, es un espacio público de geometría irregular que subordina su diseño urbanístico al trazado quebrado al que obliga la orografía del terreno.
Conforma este proyecto una zona más llana distribuida en parterres con cubierta herbácea y arbolado de sombra, separados por enlosados paseos. Ciñe su perímetro varios tramos de paramento de piedra que, por su altura, son susceptibles de emplearse como asiento.
La otra zona, en pendiente, dispone de idéntico diseño, pudiéndose acceder de una a otra a través de un sistema de rampas y escaleras.
En la calle dedicada a don Fernando Ruano Prieto se encontraba la casa del Barón de Velasco, en un tiempo habilitada como cuartel de la Guardia Civil y, más tarde, reconvertido en colegio al readaptarse sus dependencias en varias aulas, conocidas popularmente como las “Escuelas del Bombo.” De igual modo, la azulejería de sus dependencias fueron utilizadas para la decoración que luce en la actualidad en la Sala de la Alcaldía.
Desde la plaza continuamos nuestro recorrido callejeando hasta llegar a la calle Duque de la Torre donde haciendo esquina con la calle Profesor Laguna podemos contemplar el edificio de la Casa palacio del Duque de la Torre.
La calle Duque de la Torre es de una trazado alargado que comienza en la esquina del antiguo palacio del Duque de la Torre, que después fue de los herederos de D. Francisco Pérez de Herrasti y Vasco, viuda de Contreras, y que en la actualidad es propiedad de Gonzalo García de Blanes y Contreras, y acaba en la explanada de San Diego. Es una de las mejores vías de la ciudad, ya que es paso obligado de casi todas las personas que entran en Arjona, pero no solo es paso obligado en la actualidad. Ya en la antigua villa por esta calle entraba la vía romana que comunicaba Córdoba con Cástulo, y que pasaba por el camino llamado El Arrecife, junto a Villanueva de la Reina, pasando por lo que se llamaba puerta de Córdoba. En la actualidad, aunque se le conoce vulgarmente como “calle de las torres”, está dedicada a D. Francisco Serrano Domínguez, Duque de la Torre y Regente del Reino, en tiempos de Isabel II, que aunque nació en San Fernando, éste y sus ascendientes tuvieron en Arjona sus posesiones y vivieron aquí, en su casa solariega que existía en la Calle Teniente Ochando, en cuya portada figuraba el escudo de la familia, casa que desgraciadamente, y como está ocurriendo con otras muchísimas casas solariegas en Arjona, fue derribada. Esta casa fue posteriormente propiedad de D. Alonso Coello de Portugal. La casa-palacio que hay al comienzo de la calle Duque de la Torre fue costeada y edificada a expensas de los vecinos de Arjona y regalada al Duque con motivo de su designación como Regente del Reino. En ella se hospedó y vivió durante temporadas cuando venía a Arjona. Antiguamente a la esquina que esta casa hace con la calle Profesor Laguna, conocida anteriormente como las Torres Altas, se le llamaba, la esquina del general.
La casa palacio es un edificio de solemne prestancia, con fachada apaisada dividida por cornisa en dos niveles y siete ejes en vertical; en el central está la portada de piedra, muy sencilla, con platabandas, seguida de balcón sobre zapatas, flanqueado con la heráldica de los moradores; lo restante lleva grandes ventanas en lo bajo y balcones en lo superior. En estructura y disposición ornamental sigue la estética del neoclasicismo que pudieron infundirle sus posibles arquitectos, Vicente Serrano Salaverri o bien José María Cuenca, los dos que anduvieron por aquí dirigiendo el proyecto de la Casa Municipal. Es de planta rigurosamente simétrica al eje axial, donde se alinean los vanos de acceso organizándose en orden centrípeto a un patio adintelado de columnas toscanas, que montan en plintos muy en la estética academicista de Juan Antonio de Villanueva y Montes.
A destacar la escalera, tipo imperial, dispuesta a la derecha del vestíbulo y cubierta con una hermosa media naranja sobre pechinas, decorada en el interior con hilos radiales de hojas de laurel, y un copulín o linternario en la clave, muy en línea con la del camarín de la iglesia de las reliquias. En la segunda planta destaca el vestíbulo con gran chimenea de cuerpo paralelepípedo, decorada en relajado clasicismo de orden corintio, con cabezas de héroes de la Antigüedad en el dintel del fogón y enrededor, vanos adintelados cerrados con portaje guarnecido con clavazón de bronce, que parece aprovechado destacando las alguazas y aldabas diseñadas con grafía manierista. Al fondo se halla el oratorio, presidido por una serliana, con hornacina en el vano central, todo alineado con el vestíbulo, desde donde es posible presenciar los actos religiosos.
Continuamos por la calle Damian Parras hasta llegar de nuevo a la Plaza de la Constitucion donde ponemos nuestro punto y final al recorrido que hemos realizado por esta preciosa y monumental villa jiennense.
Esta calle empieza en la plaza de la Constitución y termina en el principio de la calle Duque de la Torre. Antes, y aún a las personas de más edad se les oye nombrarla con su antigua denominación de Torres Bajas, por las torres de la antigua muralla que conformaban la puerta de Córdoba y que después descendía hacia la calle Cañuelo. El nombre que lleva esta calle en la actualidad se le dio en homenaje al benefactor hijo de Arjona D. Damián Parras Jiménez, que dotó a la ciudad de una importante mejora en el suministro de agua potable, con una red de traída de aguas desde los pozos de Din, obra que fue bendecida e inaugurada en el año 1905.
En esta calle había un edificio de gran importancia, al principio de la misma se encontraba el palacete de D. Luis de Andrada y que fue edificado a principio de siglo, allí estaba el Circulo Artístico, que fue trasladado a la casa de enfrente donde estuvo hasta la terminación de la guerra, y donde posteriormente estuvo el destartalado Cine Calatrava de invierno hasta que hace unos años se construyó un edificio nuevo.
Ademas de todo lo que os hemos mostrado tambien podemos contemplar varios monumentos como el de las Aceituneras o el de la Rotonda de los Guerreros. El primero se encuentra al final de la calle del Duque de la Torre, en el lugar de la antigua ermita de San Diego, se halla el remozado Parque de las Aceituneras, un recogido espacio público que hasta su última intervención presidía una escultura sobre pedestal que representaba a dos aceituneras, obra del artista Lucas Lara. La remodelación emprendida por el consistorio arjonero hace poco incorporó la restaurada Fuente de los Leones, emplazada hasta hace unos años en la popular 'Plaza de los coches', otorgando al lugar mayor belleza y empaque.
Este monumento representa a dos mujeres trabajando en la recolección de la aceituna. Ambas van ataviadas a la manera de la época, con falda, camisa, delantal y pañuelo en el cuello. Una de ellas lleva una canasta con aceitunas y la otra abre el saco para poder vaciarlas.
La rotonda representa una de las escenas de la “caja de los guerreros” que fue hallada en la tumba principal de la Necrópolis de Piquia. La escena representa a dos caballeros luchando, uno a lomos de un caballo portando una espada y el otro luchando a pie portando una honda. Se trata de una destacada pieza de chapa repujada, proyectada por el escultor Manuel López Pérez y realizadas en los talleres arjonilleros del artífice de la forja Fernando Bejarano Carmona.
Aqui ponemos nuestro punto y final a la visita a Arjona, la antigua Urgavo, cuna de reyes, una de las ciudades mas historicas de la comarca de la Campiña jiennense con un inmenso patrimonio monumental fruto de su milenario pasado y preciosos rincones para visitar. El casco urbano de Arjona resalta en un paisaje dominado por campos poblados con centenarios olivos, que se extienden hasta donde alcanza la vista.
GASTRONOMIA:
En Arjona, a la hora de preparar los distintos guisos tradicionales, se ha sabido dotarlos de un especial toque de personalidad culinaria, que se pone de manifiesto en las diferentes formas de nombrarlos, como se aprecia en los siguientes versos que aparecen en el Libro secreto de Arjona, de Francisco Izquierdo:
Al ajo blanco digo ajo negro; / si es gazpacho, lavativilla; / digo salconejo al salmorejo, / ¿Quién me trabuca a mí, Mariquilla?
La lavativilla es una vianda, no por sencilla menos apetitosa y natural, compuesta de trozos de tomate que nadan en agua aderezada de aceite de oliva, sal y vinagre, que alterna con otra curiosa ensalada llamada jeringuilla, en la cual el tomate de la anterior es sustituido por uvas o por trozos de manzana. Otras ensaladas tradicionales de los arjoneros son la de lechuga con granadas, o la de alcauciles. La presencia de los productos de la huerta la encontramos hasta en los postres, como es el caso de la lechuga bañada en miel de caldera, producto natural y saludable donde los haya.
Gusta en esta tierra tomar la carne acompañada de mucho tomate frito en aceite de oliva, añadiéndosele así al plato el nada despreciable aliciente de poder mojar sopas de pan dando cuenta de él hasta que queda del todo limpio. Pitanzas de la tierra, también llenas de tradición, son el potaje de habas con berenjenas y la gallina en pepitoria.
En la cocina de Arjona no faltan ni los hornazos de Semana Santa ni las gachas de Todos los Santos en noviembre, sobresaliendo también los bizcochos que con motivo de Fiestasantos se hacen en agosto, o los roscos de pan quemado y otras frutas de sartén. Arjona cuenta además con una acreditada industria de productos de Navidad elaborados por la firma Campos.
FIESTAS:
El ciclo festivo anual de Arjona tiene su eje principal en la llamada "Fiestasantos", en la que en honor de los patronos de la ciudad, los Santos Bonoso y Maximiano, se llevan a cabo varias celebraciones de honda raigambre entre los arjoneros. Los actos comienzan el día 11 de agosto con el tradicional repique de la llamada "campanica del turrón", a cuyos sones responde un fuerte y ruidoso estallido de cohetes. Por la tarde de ese día las reliquias de los santos son procesionadas junto a sus imágenes desde el templo donde se veneran hasta el santuario de los patronos. Las celebraciones culminan el día 24, siendo el 21 el día de la fiesta por excelencia de todos los arjoneros, cuando solemnemente vuelven a procesionarse a los santos patronos.
La tradición data de 1628, cuando fueron halladas las reliquias mientras se removía la tierra de las proximidades del antiguo alcázar romano y comenzaron a producirse diversas manifestaciones sobrenaturales. En recuerdo de las misteriosas luces que señalaron el lugar donde se encontraban las santas reliquias, se celebra cada año desde entonces la "Fiesta de la Luminaria", consistente en una procesión donde los niños portan farolillos vegetales labrados por ellos mismos. Los santos hermanos Bonoso y Maximiano fueron martirizados en el año 308 durante la persecución del emperador Diocleciano, siendo en aquellos tiempos prefecto de la Península Ibérica Publio Daciano, lo que ha dado lugar a que cada año en la celebración del "Fiestasantos" se queme un muñeco conocido popularmente por "el Daciano" que representa al prefecto que los mandó ajusticiar.
Otra festividad, que se celebra el viernes previo a la Semana Santa, es la Virgen de los Dolores, copatrona de la ciudad. Otra muestra de la devoción mariana de los arjoneros es su activa participación en las romerías de la Virgen de la Cabeza, a finales de abril, y de la Virgen de la Alharilla, a mediados de mayo. En septiembre se lleva a cabo la antigua Feria de ganado, que con el tiempo ha perdido tal condición ganadera, siendo hoy motivo de regocijo festivo para propios y extraños de Arjona.






















.jpg)







































































No hay comentarios:
Publicar un comentario