CASARABONELA (Malaga)

 



CASARABONELA


Casarabonela es un municipio de la provincia de Málaga dentro de la comunidad de Andalucía. Está situada en el centro de la provincia, en la comarca Sierra de las Nieves y cuenta con una poblacion de poco mas de 2.500 habitantes. Casarabonela está situado en el borde occidental de la comarca del Valle del Guadalhorce, adentrándose en la comarca natural de Ronda por Alcaparaín (1200 m) y Prieta (1.521 m), hasta acercarse al río Turón en su límite con el municipio de El Burgo.
En el centro de su término municipal, rodeado de olivares y campos de cereal, se levanta el afloramiento de peridotitas de la sierra de La Robla (563 m), que se asoma entre pinares al resto de las formaciones de la Serranía y a los campos de Zalea, en el corazón del Guadalhorce.
Enclavado entre manantiales, a las faldas de sierra Prieta y el Parque Natural de la Sierra de las Nieves declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco, Casarabonela es un lugar ideal para capturar algunas de las mejores estampas del Valle del Guadalhorce y un destino imprescindible para los amantes del turismo activo.


Los primeros niveles de ocupación se remontan a la época prehistórica y se ha constatado la presencia humana en varios yacimientos de carácter industrial ( talleres líticos donde se obtenían herramientas utilizando el sílex como materia prima), residencial (niveles de ocupación en grutas y cuevas donde aparecen útiles pulimentados, cerámica decorada a base de incisiones sin utilizar el torno y pinturas rupestres esquemáticas) y funerario (enterramientos con lajas de piedra).
El poblamiento continúa en época ibérica y se han detectado restos en el casco urbano (cerámica) y en los alrededores (torre de carácter defensivo en la Fuente del Quejigo, dominando el Valle del río Turón; un ejemplo de lo que conocemos como "Torres de Aníbal" con restos de estructuras y aljibe).
En época romana se detecta un nivel de ocupación importante. El castillo posiblemente fue castro prerromano en sus orígenes, después castrum romano identificado tradicionalmente por el orientalista holandés Dozy en el siglo XIX, aunque sin fundamento histórico ni geográfico, con la CASTRA VINARIA que menciona Plinio en la provincia romana de la Bética. Se ha constatado la presencia romana en varios yacimientos de carácter residencial, funerario e industrial que se encuentran en los alrededores del casco urbano y los niveles de ocupación van desde la época altoimperial hasta el bajo imperio prolongándose hasta el período visigodo.
QASR BUNAYRA será su nombre durante la época árabe, período en el que adquiere su máximo esplendor y su verdadera importancia estratégica debido a su situación y al peculiar emplazamiento de su castillo que participó activamente en la revuelta de los Banu Hafsun contra el Estado Omeya de Córdoba en el siglo X, formando parte del cinturón defensivo de Bobastro en los primeros momentos de la rebelión hasta que en el año 922 se convierte en base de operaciones contra los rebeldes y es reforzado por el califa una vez acabada la revuelta.
En la época nazarí (a partir de mediados del siglo XIII) es una pieza fundamental dentro del sistema defensivo de la guerra de frontera frente al avance cristiano. Muhammad V la recupera de manos de los castellanos en la campaña de 1366 junto con las poblaciones de El Burgo y Tolox.


A finales del siglo XV, durante la fase final de la Guerra de Granada, cae definitivamente en poder de los Reyes Católicos el jueves 2 de junio de 1485, una vez establecidas las condiciones de la capitulación, permaneciendo una importante población musulmana completada con un grupo de repobladores cristianos. Al no cumplirse las condiciones pactadas en lo referente a usos y costumbres de los residentes moriscos, sometidos a una fuerte presión fiscal, ya a principios del siglo XVI se producen los primeros intentos de rebelión en la Serranía de Ronda que culminaron tras la Rebelión de las Alpujarras en 1568 con la expulsión y el traslado forzoso a otras zonas de la Península de toda la población morisca, siendo el pueblo repoblado con nuevos vecinos cristianos procedentes de Sevilla y de otras provincias.
En 1574 Felipe II le concede el título de Villa, según consta en la copia de la Carta Puebla conservada en el Archivo Municipal.
Durante los siglos XVII y XVIII se va organizando la vida municipal y se construyen nuevos edificios como la Ermita de la Veracruz, edificada sobre una de las antiguas mezquitas. La población va creciendo y el entramado urbano supera el marco de la ciudad antigua.
El año 1808 marca el final del Antiguo Régimen en España y el inicio de la Guerra de la Independencia con la ocupación francesa. En 1810 José Bonaparte pernocta en la villa cuando se dirige a Málaga. Existen, como en el resto de las provincias, facciones de afrancesados y de guerrilleros que actúan en la Serranía de Ronda.
El 19 de diciembre de 1832, por una Real Orden, se segrega Carratraca, que consigue su propio término municipal el 20 de mayo de 1836. A partir de esta fecha queda configurada Casarabonela tal y como la conocemos hoy.
Desde mediados del siglo XIX no faltan los conflictos sociales y políticos que marcan la historia de España. La villa participa activamente en la política, a veces de forma violenta y exaltada, como ocurrió en 1854 con las protestas populares por la forma de llevar a cabo el reparto de los bienes comunales en la zona de la Dehesa. Participa en las revoluciones contra Isabel II y en los sucesos de 1873 con la proclamación de la I República.
A principios del siglo XX se forman las asociaciones sindicales anarquistas y socialistas para luchar contra el caciquismo y la mala situación obrera. La situación empeora con la epidemia de gripe de 1919. La crisis se acentúa en los años 30, con duros enfrentamientos tanto entre socialistas y republicanos federales como entre la UGT y la CNT y entre patronos y obreros. Las consecuencias son: hambre, paro, temporales, epidemias de gripe, huelgas, llegando al período Frente Popular de 1936 y al levantamiento de julio. Poco después, el 12 de febrero de 1937 tras la toma de Málaga por las tropas franquistas, Casarabonela entra a formar parte de la España Nacional, comenzando así un nuevo período político y social.
Tras la recuperación de la dura posguerra y ya desde finales de los años 50, los 60 y primeros 70 participa activamente en la campaña migratoria andaluza hacia Europa , sobre todo a Francia, Alemania y Suiza, con lo que la población disminuye progresivamente. Desde 1975 participa activamente en la transición democrática conformando el nuevo Ayuntamiento y la nueva sociedad de Casarabonela.



El casco urbano presenta una distribución de ascendencia árabe y la red viaria del centro histórico está formada por calles estrechas, sinuosas y empinadas, con abundancia de escalones. La mayor parte de las viviendas son unifamiliares, adosadas con dos o tres plantas.
El núcleo principal está constituido por la Plaza de Casarabonela y la Plaza Buenavista (un mirador situado junto al Ayuntamiento). Otros dos nucleos importantes son el final de la Avda. Juan XXIII y la Plaza Fuente del Cristo (junto al Arco de entrada) en la zona intermedia del pueblo.
La tipología de los edificios es la típica de los pueblos malagueños del interior, con casas blanqueadas, ventanas con rejas en los pisos inferiores y algún balcón en el primer piso. La cubierta se realiza con teja árabe y las azoteas son escasas. La expansión se realiza hacia el Este (parte baja del casco urbano) y hacia el Norte, en la zona del Comparate.



Pasear por las callejuelas moriscas del casco histórico de Casarabonela será un placer. Descubrir rincones llenos de flores, cruces en las paredes de las casas, beber del agua cristalina de sus caños o pasar por debajo de algorfas de tiempos lejanos... todo eso le hará comprender el porqué de su embrujo morisco. La estructura actual de Casarabonela es el resultado de influencias muy diversas: el entramado de calles empinadas, estrechas y sinuosas, las algorfas, los callejones sin salida, los balcones enrejados son fruto de la presencia árabe, mientras que las plazas y los espacios abiertos son el resultado de la concepción urbanística cristiana del Renacimiento. Pasear por sus calles es como retroceder en el tiempo, cada rincón cuenta una historia. Los lugares de interés en Casarabonela son muchos y variados. El ayuntamiento, un edificio de gran importancia histórica, la parroquia de Santiago Apostol, un lugar de culto que data de siglos atrás, y las fascinante cueva de La Jacara, todas ofrecen una visión única de la rica historia y cultura de Casarabonela. Además de estos, Casarabonela también es conocida por sus festivales locales, su deliciosa gastronomía y la calidez de su gente. Te invitamos a explorar y descubrir todo lo que Casarabonela tiene para ofrecer.





Comenzamos nuestro viaje por este precioso pueblo malagueño en una de sus entradas donde nos encontramos con el Arco de Fuente Cristo, la fuente del mismo nombre y un mirador donde disfrutar de unas maravillosas vistas del sitio donde nos encontramos con huertas en bancales, que suben hortalizas y frutales desde el fondo del valle y a los campos de Zalea, en el corazón del Guadalhorce. Conjunto pintoresco que señala, en un espacio ajardinado, la llegada a Casarabonela.
Se trata de un arco realizado con ladrillo de color rojo donde en la parte superior aparece el nombre de Casarabonela. Fue construido después de la Guerra Civil, en 1954 y popularmente se lo conoce como Arco de la Fuente del Piojo.
Las numerosas fuentes que se encuentran en el municipio son una de las señales de identidad de Casarabonela que dan muestra de la riqueza de agua de la zona. Se han recuperado los emplazamientos originales, con representaciones realizadas en azulejos pintados por un taller de cerámica artística local.
En estas pinturas se ha querido reflejar la historia y costumbres locales. Hay referencias al pasado árabe, la reconquista, las labores del campo,..
Casarabonela, como tantas otras villas de Al Andalus, vivió la crisis del final del imperio hispano romano. Así, al llegar los musulmanes encontraron una buena dotación de canalizaciones, pero con notables destrucciones y deterioros. Sobre estas ruinas, fueron levantando los árabes infraestructura nueva, respetando lo útil y aportando la definitiva configuración de la ciudad hispano musulmana.
En la morfología de la ciudad había fuentes públicas (sabbala), adosadas a los muros de las casas y decoradas con vistosos azulejos polícromos, que proporcionaban agua a los cansados viandantes para beber o para sus abluciones. Proveían también a las mujeres y a la gente más humilde que no disponían de ella en sus casas. Estas fuentes se localizaban cerca de la mezquita o de la madraza, y en las puertas de acceso a la ciudad, donde llegaba el viajero. Estos caños, representativos de la cultura del agua andalusí, se han convertido en una de las señas de identidad de Casarabonela, tan rica en buen agua. Su abundancia ha permitido los cultivos de regadío, cuyo verdor rodea al pueblo, ha movido los molinos que antiguamente salpicaban el mapa urbano, e incluso llegó a producir energía para una pequeña central eléctrica de la que aún se conserva la torre. Y, por supuesto, para saciar la sed de vecinos, viajeros y visitantes.





Cruzamos el arco y nos adentramos en su entramado urbano de calles estrechas, empinadas y de casas encaladas por las calles Jose Hidalgo y Juan Diaz donde en esta ultima nos encontramos con una bella portada que posiblemente fuera de una de las casas señoriales que posee el pueblo. Cruzar el arco y posar un pie sobre el suelo empedrado es traspasarnos a esa sensación de poso viejo e historia antigua que destilan sólo un puñado de pueblos. Vive Casarabonela con naturalidad su esencia de calles quebradas, de plazuelas insólitas, de callejas que parecen no querer tener fin. Sólo ha sido traspasar el arco próximo a la fuente del Cristo y caminar por la calle José Hidalgo para comprobar en nuestra piel todas estas sensaciones. Un pueblo que ha sabido guardar su encanto morisco reflejado en el color y olor de sus casas blancas adornadas con macetas que se pueden descubrir en cada rincon del mismo. Se cierran las calles, proyectan sus sombras unas sobre otras. Casarabonela obliga al viajero a buscar y encontrar sus secretos escondidos en sus rincones blancos.






Al final de la calle nos encontramos con otra de las fuentes del pueblo como es el Caño Alora. Situado cerca de la ermita de la Veracruz, posee dos caños, constando de un pilón rectangular formado por dos hiladas de sillares, y frontis plano compuesto por frontón curvo delimitado por hiladas de ladrillos entre pilotes y remate del mismo material, este con forma de mastaba. En el interior del frontón, se ha situado, centrada, una placa de azulejos blanquiazules con el texto "Caño Álora", y en el vértice otro del mismo material indicando: "1920", que a su vez se culmina con un pequeño plinto y remate similar a los anteriores.
Del mismo modo, el cuerpo inferior del frontis se decora con azulejos donde se dibujan tres esquemáticos arcos de herradura en azul, sustituyéndose lo que vendría a ser la clave por un florón. El arco de la izquierda enmarca una calle típica de Casarabonela; el central una exposición escrita de los numerosos arroyos que proporcionan abundante agua al pueblo; y por último el de la derecha una vista general idealizada del núcleo con un castillo sin destruir, su iglesia y el pueblo situado en la ladera a los pies de estos.
Caño Álora es una de las fuentes más bonitas de Casarabonela. De equilibradas proporciones, se ha de tener en cuenta la variada utilización de materiales (ladrillo, azulejo, piedra, cal), ofreciendo color, formas y texturas combinadas que resultan perfectamente insertadas en el medio urbano complementándolo y enriqueciéndolo.


Continuamos recto por la calle Albaiva donde al final de la misma, en un callejon sin salida, nos encontramos con el edificio del Museo Molino de Albaiva o tambien conocido como el de los Mizos. De reciente reapertura, tras una cuidadosa restauración de la parte harinera del molino, de gran interés por su antigüedad, se trata de un antiguo complejo molinero destinado a la obtención de aceite de oliva, primero por tracción animal y después por tracción mecánica, y de harina, todo en la misma instalación, utilizando la fuerza proporcionada por un salto de agua.
Se trata de un molino de rodezno, esto es, el agua impulsa una rueda en disposición horizontal y no vertical. Este tipo de molinos estaban adaptados ecológicamente a zonas donde el agua no es muy abundante, como la cuenca mediterránea. Está vinculado a zonas de sierras, donde los cauces no son ni constantes ni abundantes. Se adaptan a unas condiciones de poca disponibilidad de agua, a diferencia de los molinos que se encuentran en grandes cauces fluviales y con masas de agua constantes, que son de rueda vertical. El origen de estos molinos de rodezno no está del todo claro, aunque la mayoría de especialistas señalan el Próximo Oriente. Aparecen en el Reino Unido, en gran parte de Europa, en la Península Ibérica, en todo el ámbito montañoso mediterráneo… Su fecha de aparición tampoco está concretada. Lo que parece claro es que fueron los romanos los que los llevaron por el ámbito mediterráneo, aunque tenían mayor interés por los de rueda vertical. Sin embargo, la explosión de los molinos hidráulicos de rodezno tiene lugar en época medieval. En la Península Ibérica aparecen con prolijidad en los Reinos Cristianos y en al-Andalus.
Su nombre es de origen andalusí y proviene del nombre de una de las siete puertas que se abrían en la muralla que protegía Casarabonela. De la Puerta de Albaiva tomó este molino su nombre por su proximidad, al igual que la Ermita de la Veracuz, que en origen era una mezquita, la mezquita del Abaiva. Albaiva, literalmente, significa “la puerta”




Volvemos sobre nuestros pasos y nos encaminamos bajando por la calle Veracruz donde al final de la misma nos encontramos con la Ermita de la Veracruz situada en la parte mas baja del pueblo. Se trata de una curiosa construcción del siglo XVIII que abandona el blanco inmaculado preponderante para instalarse en unas tonalidades más cálidas. En el exterior es muy original su fachada de ladrillo estructurada en tres cuerpos y tres calles; el acceso actual es adintelado y se flanquea por arcos ciegos angulares, presentando en el segundo cuerpo tres arcos trilobulados, también ciegos, y espadaña en el remate con arco de medio punto coronada de frontón triangular y remates laterales de cerámica. Tiene una sola nave, capilla mayor con bóveda semiesférica sin decorar y un interesante camarín relativamente bien conservado. Este presenta planta cuadrada y bóveda semiesférica sobre pechinas, desarrollando una rica decoración de yeserías en el techo bajo el que se encuentra la Virgen de los Rondeles, protagonista de una de las fiestas más destacadas de la comarca de la Sierra de las Nieves, en la que la oscuridad, el fuego y las antorchas juegan un papel muy destacado.







Al lado de la ermita y en la misma calle Veracruz nos encontramos con otro de los muchos maravillosos rincones que alberga el pueblo. Casarabonela posee una de las pocas algorfas o pasadizos cubiertos que quedan en la provincia. Rafael Gómez en su estudio sobre estos pasadizos o "sabat" afirma que su origen es musulmán: ya que es en las ciudades del mundo islámico donde aparecen estas calles cubiertas que tanto arraigo tuvieron en nuestra urbanística. La discusión sobre si su origen es andalusí o mudéjar es difícil de resolver. Sin duda, se trata de las misma tradición urbanística que perduró durante siglos, aún después de la reconquista.
Su ubicación, debajo del camarín de la ermita de la Veracruz, nos recuerda otros ejemplos ya estudiados como la iglesia de San Mateo de Almáchar o la de Nuestra Señora de la Encarnación de Benamargosa, ambas en la Axarquía, donde son palpables las manos de alarifes profesionales, frente a la de Casarabonela más rústica e irregular. De todas formas, la variedad de ejemplos repartidos por la provincia nos permite pensar que estos pueblos no eran núcleos cerrados y desconocedores de soluciones ajenas a similares problemas en cuanto la distribución del espacio urbano y la circulación de personas, animales y bienes.
Se trata de un pasadizo no muy estrecho, que permitiría el paso de arrieros, cerrado mediante una estructura arcada irregular y de cierta altura, construida con ladrillo. Decimos irregular, ya que ese es el estado que presenta en la actualidad, fruto, seguramente, de las distintas reparaciones sufridas a lo largo de los siglos. Su posición, en el extremo este del núcleo antiguo de Casarabonela, es decir en su límite exterior, la cercanía con la calle Calzada y con el llamado La Puente, nos hace pensar en que esta algorfa fuese realmente un postigo por donde se iniciaría el camino hacia las poblaciones del valle del Guadalhorce.



Continuamos por la calle Veracruz para adentrarnos en uno de los lugares posiblemente mas bellos del pueblo como es el Barrio del Arrabal. El Arrabal es el barrio morisco que conserva el antiguo trazado de la ciudad islámica, dispuesta alrededor de la alcazaba y amurallada. Así lo recuerdan algunas de sus estrechas y empinadas calles: Baluarte, Muro, Subida del Muro, la Cruz, las Bravas... nombres que nos hablan de moriscos y Reconquista. Aquí podrás visualizar la influencia de su pasado árabe, con su entramado de calles empinadas, estrechas y sinuosas llenas de macetas, las algorfas, los callejones sin salida o los balcones enrejados.
Pocos pueblos guardan tan bien sus orígenes musulmanes como Casarabonela. Y, como si eso no fuera suficiente, su herencia se conjuga con la impresionante belleza de sus verdes campos y sus casitas blancas, posadas en la ladera como las primeras nieves. La estructura de sus calles sigue todavía la de entonces, como comprobamos al recorrerlas, estrechas y empinadas, como las del Arrabal, hasta llegar a la plaza Buenavista. Pasear por las calles del Arrabal es el paso directo a la historia de este pueblo.










Salimos del barrio por la calle La Cruz para ascender por la calle Cancula donde al final de la misma vamos a visitar el Jardin Andalusi. El agua en la cultura islámica es algo más que un recurso. Es un elemento que contribuye a organizar la sociedad, la vida cotidiana, los lugares de reposo, las normas de conducta y el concepto de bienestar y placer de los sentidos.
El carácter ritual, sensitivo, simbólico, decorativo y práctico del agua tiene su mejor exponente en los jardines, donde el agua, la tierra y la vegetación no se añaden a la arquitectura sino que son en si mismos parte de la construcción, que no se entiende sin la presencia del jardín.
Este espacio irrigado, situado en las inmediaciones del casco urbano, constituye un buen ejemplo de la fusión entre diversos elementos procedentes de Oriente. Árabes y persas unieron la experiencia adquirida en el uso y control del agua en zonas desérticas con los conocimientos de otras civilizaciones en el manejo y uso del agua; y los contingentes sirios y beréberes que se instalaron en esta tierra a partir del siglo octavo de nuestra era pusieron en práctica unos métodos heredados del mundo clásico que cambiaron por completo la fisonomía tradicional del entorno, transformando los campos secos en zonas de huerta y vergeles, aclimatando especies hasta entonces desconocidas que después se extendieron por todo al-Ándalus y el norte de África. En este sentido el Islam hizo normal lo que las culturas anteriores habían tenido como excepcional. Esta difusión de los avances es el gran logro de esta cultura.
El jardín se ubica a los pies de la antigua fortaleza árabe que intenta recrear el original de la época. Cuenta con una superficie de 200 metros cuadrados con numerosas especies arbóreas (naranjos, granados, cipreses, higueras, palmeras) y variadas plantas aromáticas (rosales). El Jardín Andalusí, con su diseño geométrico, sus fuentes burbujeantes y su variedad de plantas y flores, es un lugar de tranquilidad y reflexión. Un paseo por este jardín te permitirá apreciar la belleza de la horticultura andalusí y la serenidad de su diseño.




Una vez visitado el jardin continuamos nuestro paseo por la Puerta de Alozaina y la calle Saldaña hasta que llegamos a la plaza principal del pueblo. En nuestro caminar seguimos disfrutando del entramado de calles estrechas y empinadas repletas de macetas fiel reflejo de su pasado morisco. Al igual que en el anterior barrio del Arrabal, aqui hay que continuar caminando sin prisa, contemplando minuciosamente su estructura urbana, el blanco de las casas salpicado por un sinfin de colores, el ruido del agua de sus fuentes, la historia del pueblo a traves de sus hornacinas, el charlar con la gente, etc... que hara que el viajero realice un viaje en el tiempo. Casarabonela ofrece la acusada personalidad de su peculiar configuración urbana en sitios como la calle Catarraijana. Las casas parecen de dos pisos y sus calles son estrechas y muy empinadas, lo que hizo afirmar a un humorista "que las calles de Casarabonela tienen tanta finura que reciben a los forasteros de pie". Una buena ruta para caminar y conocer las diferentes formas o colores que puedan tener las casas. Toda la historia de Casarabonela mientras caminas y descubres nuevas cosas.






En nuestro paseo por el pueblo desde que empezamos en el Arco de entrada hemos podido contemplar otro de los recursos de interes que posee el pueblo como son sus numerosas hornacinas. Llamadas tambien Cruces de Casarabonela, son pequeños huecos de toda clase y estilos, excavados en la pared, rematados con arco de medio punto, con marco de madera y cristal protector. En algunas el soporte se talla en un solo bloque de canto que queda empotrado en el muro.
Las hornacinas forman parte del paisaje cultural e identificativo de las calles del pueblo, en las que, a veces, señalan puntos en los que la leyenda o el milagro dejaron su huella en la memoria colectiva, u otras en las que es el fervor popular el que hace necesario que cierto icono religioso se ubique en la vía pública.
La forma y estructura de las hornacinas varía notablemente, en cuanto a sus dimensiones y riqueza ornamental, desde un simple hueco, sin ninguna decoración, hasta estar ricamente engalanadas. Casi siempre están protegidas por un cristal, una reja o ambas cosas. Es frecuente que tengan un tejadillo volado. A la imagen acompañan, casi siempre, vasos y jarrones con flores y exvotos, recuerdo de favores concedidos. Se trata de un fenómeno socio-religioso, fundamentalmente colectivo, anónimo y popular. En el centro histórico se han inventariado cuarenta y cinco, repartidas por las fachadas de los edificios y en las esquinas de la mayoría de las calles principales.
Son muchas y muy diversas las teorías que intentan explicar el origen y la función de estos pequeños monumentos de carácter religioso. Teniendo en cuenta la topografía de algunas de las hornacinas en ciertas calles del casco antiguo, podría pensarse en una guarda espiritual de las puertas de la ciudad. En otros casos, parece claro el carácter conmemorativo y de ex-voto, por haberse obtenido remedio en alguna calamidad. La tradición popular sostiene que hasta la expulsión definitiva de los vecinos moriscos en el año 1570, era costumbre cristiana señalar sus casas con la Cruz de Cristo en sus fachadas. Otras interpretaciones serían:
- la necesidad del morisco de demostrar la sinceridad de su conversión
- como resultado de las devociones propagadas por las órdenes religiosas
- por la extensión en la Europa del siglo XV de la práctica del Vía Crucis;
- como factores de identificación vecinal, al estar desprovisto el vecindario de márgenes espaciales precisos, cumpliendo cierta función aglutinadora de los distintos vecindarios constituidos en sus respectivos entornos con ocasión de las fiestas del Corpus Christi.
El culto suele ser totalmente privado, predominantemente popular y, por lo general, ligado a las familias de la casa donde se encuentra la imagen y vecindario próximo, quienes cuidan de la limpieza y conservación de la hornacina. Tan sólo son celebradas de modo público en el Día de la Cruz, cobrando especial protagonismo cuando los vecinos adornan su interior y engalanan el entorno, que se prepara para la celebración vecinal. Todavía en Casarabonela hay personas que se presignan al pasar frente a la hornacina. También hay quien no se va a la cama sin hacer antes la señal de la santa cruz. Algunas personas mayores cuando se cruzan con otras personas suelen saludar diciendo «Dios os guarde” o “vayan con Dios». Como conclusión podemos afirmar que las hornacinas constituyen un elemento representativo de la religiosidad popular andaluza, definiendo y personalizando la identidad cultural de Casarabonela.






A los pies de la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol, se encuentra la Plaza de Casarabonela, una espaciosa plaza con una fuente en el lado que da a la iglesia y de donde parten las escaleras para subir al edificio de la Iglesia y a su mirador. La Plaza es el núcleo principal del pueblo de Casarabonela, centro de la vida social y economica, rodeada de casas de una o dos plantas, de construcción típica andaluza con fachadas encaladas blancas y con techos cubiertos de tejas árabes. La Plaza de Casarabonela es también el sitio donde tienen lugar algunos de los principales eventos y fiestas del pueblo.



La iglesia de Santiago Apostol es uno de los monumentos más relevantes del pueblo. Antiguamente fue colegiata, construida primitivamente sobre antigua Mezquita en el siglo XV en estilo gótico tardío, pasando por diversas modificaciones en el correr de los años. Este templo se levanta sobre la parte más elevada del pueblo, muy cerca de las ruinas de la fortaleza andalusí. Consta de tres naves separadas por arcos de medio punto sobre diez pilares cuadrangulares; la nave central, que ha perdido su primitiva armadura con tirantes de lazo, se eleva a más altura de la que tuvo en principio y se cubre con bóveda de medio cañón con lunetos y fajones sobre la línea de imposta; las naves laterales con bóvedas muy rebajadas, también reforzadas con fajones, oculta su cubierta de colgadizo. En la nave de la Epístola, a la derecha, se abre la capilla del Sagrario. En el camarín del altar mayor se encuentra la importante talla de la Virgen del Rosario, obra en madera policromada de escuela vallisoletana del siglo XVIII.
En el exterior la portada de los pies combina mármol rosa y negro. Tiene arco de medio punto entre pilastras toscanas dobladas que soportan el entablamento; el frontón se encuentra partido y enrollado, en cuyo centro aparece un óvalo con peinetón que encierra una cruz. La torre presenta cuatro cuerpos de planta cuadrada separados por impostas, rematándose en capitel piramidal de tejas vidriadas.
El Museo de Arte Sacro, inaugurado en diciembre de 2003, se encuentra situado detrás del altar mayor de la parroquia de Santiago, ocupando las dependencias de lo que fue antigua Sacristía. Fruto de un convenio de colaboración entre el Ayuntamiento de Casarabonela y el Obispado de Málaga, sus instalaciones albergan una importantísima colección de orfebrería realizada en plata que abarca un período comprendido entre el siglo XVII y la época actual.




Cercana a la plaza se ubica otro de los rincones con encanto que posee el pueblo como es la Plaza Buenavista donde se ubica el edificio del Ayuntamiento de Casarabonela. Esta plaza es conocida popularmente como "Los Poyos", ya que en el siglo XIX era una plazuela conocida con este nombre por los bancos de piedra de la cárcel que se encuentran a su alrededor. Es un magnífico mirador sobre el Valle del Guadalhorce, fruto de la concepción urbanística cristiana del Renacimiento aplicada a la ciudad islámica medieval. 
El edificio del Ayuntamiento consta de dos plantas, la planta baja con los servicios a los ciudadanos, oficinas, Atención al ciudadano, etc... y en la planta superior, con el salón de Plenos, los despachos de Alcaldía, etc...
Las reformas en el edificio de la Casa Consistorial tuvieron lugar en el año 1935 sobre una construcción que databa del año 1841 y que fue incendiada y saqueada, intencionadamente debido a unas revueltas populares.



Desde la plaza nos desviamos un momento de la ruta para dirigirnos hacia la calle Real donde se ubica el antiguo matadero municipal construido en el año 1930 como se refleja en su fachada hoy convertido en la sede de la oficina de turismo de Casarabonela y sede de exposiciones. El edificio nos regala una entrada decorada como un mínimo museo etnográfico, con aperos de labranza, artesanía local, guías, folletos, libros….



Volvemos de nuevo hacia la plaza del pueblo para desde esta y ascendiendo por una escalinata nos dirigimos a visitar el Castillo de Casarabonela. En nuestro caminar nos topamos con otra de las muchas fuentes que posee el pueblo. En este caso se trata de una sencilla fuente, no muy antigua, de dos caños con pilón de piedra y un hermoso frontis de azulejos rodeado por una moldura rectangular con la parte superior redondeada en forma de arco carpanel. Los azulejos son bicolores: blanco y azules en diversos tonos y representan con bastante gusto la toma de Casarabonela, reproducción del relieve realizado en madera por Rodrigo Alemán (1470 - 1542) y que forma parte del coro de la catedral de Toledo. Se trata de una meritoria obra de Rafael Guerrero, realizada en el año 2000, donde destaca tanto el tratamiento del color como la disposición del grupo humano, así como de la arquitectura y de la escasa naturaleza que le acompaña. El conjunto se rodea mediante una cenefa con motivos mixtilíneos y orgánicos utilizando además de los anteriores, el verde y ocre.



Al recinto del castillo accedemos por la entrada de una vivienda en la calle del mismo nombre. El castillo de Casarabonela, también llamado fortaleza del Rey Chico, remonta sus origines a fechas anteriores a la romana (Castra Vinaria) como se muestra en los numerosos hallazgos prehistóricos de este asentamiento. Teniendo en cuenta que en el 308 se construyó el castillo de Coín, se estima que la construcción de éste ronda esas fechas. Los árabes, la llamaron Casr Bonaira, más tarde castillo de Bonera y Bonela. Arrebatado a los emires cordobeses por el rebelde muladí Umar Ibn Hafsun, éste lo convertiría en una de las mejores defensas de su amplio reino. Según estudios realizados, su construcción parece remontarse al siglo X, aunque de él han perdurado pocos restos. Concretamente Umar ibn Hafsum en el 922 lo convirtió en su base de operaciones contra Bobastro; y es que en esa época nazarí fue un bastión importante en guerra de frontera. Por eso es el principal exponente del antiguo asentamiento árabe en el municipio creciendo en su entorno la ciudad islámica amurallada.
En la campaña de 1410, el señor del Carpio, García Méndez, derrota a los árabes de Casarabonela, viéndose el castillo mermado por los numerosos contraataques de sus anteriores moradores. De nueva posesión árabe pasa al poder de los Reyes Católicos, siendo recibida por Sancho de Rojas, hermano del conde de Cabra, recogido este hecho por Pedro Aguado Bleye. La rendición de Ronda fue la que decidió la entrega de Casarabonela, en 1485. Prueba de la seguridad del castillo es el hecho transmitido por la tradición, que señala como en las finales luchas civiles granadinas, servirían de refugio a Boabdil, el rey chico.
Se trata de una construcción de medianas dimensiones, encaramada sobre una rocosa peña, perfectamente adaptada a la irregular morfología del terreno, de la que quedan sólo restos de algunos lienzos y torres. Distintos tipos de técnicas constructivas son apreciables en el área del recinto, y es que a lo largo de todo el período de ocupación árabe, el lugar sufrió diversas intervenciones, consecuencia tanto de reparaciones como de ampliaciones. Así, los lienzos realizados a base de sillares de piedra aparejados en hileras pertenecen a la época califal (siglo X), los de estructuras en tapial, a la almohade (siglo XII), y al período nazarí (siglos XIII-XIV) los aparejos de piedra enfoscados con cadenas e hiladas de ladrillo, como los que se pueden observar en el muro orientado al norte, junto a la entrada. Es en el lado suroeste donde podemos contemplar restos algo más compactos, como una torre construída con mampostería regular y tapial, además de otras estructuras circulares, siendo la construcción, en general, muy sólida a base de hiladas de trabajados mampuestos. En el lado sureste se conserva buena parte de una maciza torre circular, levantada con irregular mampostería.



Despues de la visita al castillo nos disponemos a continuar paseando por las calles de la parte alta del pueblo hasta que llegamos de nuevo a la plaza del pueblo. En nuestro caminar seguimos disfrutando de su estructura urbana de calles estrechas y casas encaladas adornadas con multitud de macetas.




Desde la plaza proseguimos la ruta por la Avd. Juan XXIII, una de las arterias principales del pueblo que conecta la plaza con la parte moderna, donde al principio de la misma nos encontramos con una Torre Chimenea. Afortunadamente conservada, se ha convertido para Casarabonela en un monumento público representativo del inicio de la modernidad y de la entrada en el siglo XX. Desgraciadamente se halla prácticamente sitiada por un edificio de viviendas de reciente construcción, lo que le resta mucha visibilidad, quedando bastante escondida a los ojos del viandante.
Hacia el final del siglo XIX y comienzos del XX se fue imponiendo en España la electricidad como fuente de energía, siendo utilizada sobre todo para la iluminación, sustituyendo al gas, al aceite o al propio petróleo.
Durante esa época se construyeron en la provincia de Málaga numerosas centrales eléctricas, siempre cerca de los centros de consumo, ya que la electricidad se generaba en forma de corriente continua no haciendo posible el transporte lejos de los centros de producción, problema que fue resuelto con la posterior aparición de la corriente eléctrica alterna que posibilitó su distribución a grandes distancias.
En Casarabonela existió una central de producción mixta, hidroeléctrica y térmica, según consta en la cartelería existente a los pies del monumento. De ella nos ha llegado la chimenea y su base o pedestal, encastradas en una edificación moderna, lo que no permite su observación completa.
Se trata de una chimenea de planta hexagonal cuyo diámetro disminuye en altura, construída con ladrillos dispuestos en alternantes hiladas de soga y de tizón, y con corona destacada a modo de capitel, peligrosamente inclinada y con riesgo de desplome.
La base o pedestal es cuadrangular, del mismo modo construida con ladrillos, decorada con motivos que recuerdan a lo mudéjar, como es característica de las corrientes ochocentistas del historicismo. Así, tenemos que cada frente queda rehundido en su sección central como en algunas torres mudéjares. La estructura se cierra mediante cornisa, similar a los canecillos mudéjares tradicionales de muchas iglesias de la provincia.


Finalmente llegamos al inicio de nuestra ruta en el Arco de la entrada y cogemos nuestro vehiculo para dirigirnos hacia la parte mas alta del pueblo para continuar descubriendo el patrimonio que atesora. Entre otros lugares vamos a visitar la Ermita del Calvario, desde donde podemos obtener unas vistas maravillosas del pueblo y su entorno, el Cementerio Municipal, el inicio del sendero que nos lleva al Area Recreativa del Llano de Cristobal y la Cruz de Fuensanta.

La Ermita del Santo Cristo Calvario se encuentra en la C/ Circunvalación, a pocos metros de la piscina municipal. La devoción del Vía Crucis se extendió por Europa durante el siglo XV. Después de cruzar las ciudades y pueblos, la práctica devocional casi siempre terminaba en una Capilla del Calvario, en las afueras de la comunidad. No está documentada su fecha de construcción, pero es muy probable que tenga su origen en los siglos XVIII-XIX.
Se trata de un templete ubicado a las afueras del pueblo que posee planta cuadrada (3×3 m.) y cubierta a cuatro aguas de teja mora rematada por una cruz de hierro. En su interior presenta un sencillo altar de madera con una talla de Cristo Crucificado. Dentro se han depositado multitud de pequeños objetos devocionales, además de tener flores, velas y algunos cuadros. Su entrada posee un arco de medio punto.



La historia del cementerio municipal de Casarabonela comienza en 1860, que es cuando, ya con bastante retraso respecto de otros municipios, se acata la legislación sanitaria que obligaba a trasladar los camposantos fuera de los núcleos urbanos. El cementerio posee gran interés por el variado y a veces sorprendente uso que se hace de los volúmenes, y del espacio resultante, tanto en el interior como en el exterior del recinto.
La fachada se organiza de forma axial. La entrada, abierta en el centro, está rematada con un gran arco rebajado sobre el que se dispone una espadaña, situándose a ambos lados semejantes pabellones, el de la izquierda, la antigua casa del guarda, hoy dedicado a almacén, y el de la derecha utilizado como capilla. Cada uno de estos pabellones posee forma de paralepípedo rectangular, constando de puerta adintelada y sobre ella un vano con forma de óculo ovoide, y con los paramentos pintados, como también lo está el resto del camposanto, de un intenso color blanco. Unos metros antes de la fachada, a su derecha, se ubica lo que pensamos pudo ser una fuente pública, del mismo modo pintada de blanco y con el muro trasero sobreelevado y con forma curva.



El punto de partida del Llano de Cristobal está situado en el perímetro del casco urbano de Casarabonela. Más concretamente junto al tanatorio dónde encontramos fácil aparcamiento. Se trata de uno de los lugares de interés singular de la provincia de Málaga. Un impresionante paraje, rodeado de pinos y flora mediterránea desde el que se puede disfrutar de una espectacular panorámica de la villa. Tomaremos el antiguo camino de La Dehesa, que era el enlace de Casarabonela con la vía romana que comunicaba el Valle del Guadalhorce con la Serranía de Ronda. En muchos tramos veremos cómo se conserva el empedrado, así como los vierteaguas y canales laterales.
Pronto pasamos junto a la fuente de los Hornaos, un manantial que mantiene el cauce de agua casi todo el año. Pasamos luego junto al Tajo del Naranjal, cortado a pico, y un poco más adelante se llega a el Llano Cristóbal, donde hallamos un pequeño refugio rodeado de fragosos pinares de repoblación.
Merece la pena asomarse al mirador del Llano Cristóbal, situado en la parte trasera del refugio, para contemplar la panorámica del valle del Guadalhorce y Casarabonela asentado en las laderas de la montaña.
La Fuente Del Llano De Cristobal es un lugar de interés en Casarabonela. Se encuentra en uno de los puntos más elevados del pueblo, en un paraje impresionante rodeado de pinos y flora mediterránea. Desde aquí, puedes disfrutar de una espectacular panorámica del valle del río Guadalhorce y del pueblo de Casarabonela.
La fuente es un manantial que mantiene el cauce de agua casi todo el año. Gracias a la humedad que proporciona, crecen alrededor plantas propias de ambientes ricos en humedad. Además, la zona posee un importante relieve subterráneo debido a la erosión producida por el agua en el sustrato de naturaleza caliza.
La Fuente Del Llano De Cristobal es un lugar perfecto para disfrutar de la tranquilidad y el encuentro con la naturaleza más virgen. Es muy frecuentado por los vecinos de Casarabonela, especialmente durante la festividad del día de la Ascensión, en la que numerosos vecinos suben hasta allí para pasar el día y recoger manzanilla.




La Cruz Fuensanta se encuentra situada en un hueco tallado en la roca viva, comparte la misma función con otras existentes en distintos puntos cercanos al pueblo: la del Mirador, la del pecho del Buifarán y la pequeña ermita del Calvario. Se trata de pequeños oratorios que tienen una función ritual y que posiblemente indiquen de alguna manera la separación entre dos territorios distintos, uno conocido identificado con el ámbito de la comunidad y otro extraño, actuando como elementos fronterizos junto a las principales vías de comunicación entre Casarabonela y los pueblos circundantes, siendo costumbre muy extendida el santiguarse cuando se pasa delante de ellos.


Fuera del casco urbano podemos visitar otros lugares de interes como el Puente Romano, el Jardin de Cactus, la Fuente Quebra y la Ermita de entrada al pueblo.

Situado en la parte más baja del pueblo, junto a un arroyo, da acceso al antiguo camino empedrado que sube al pueblo, al que llaman La Calzada, en la actualidad cubierto de hormigón se encuentra el Puente Romano. Aunque es del mismo origen, su estructura actual, con arco apuntado, es de época medieval y ha sufrido al menos dos reconstrucciones.
El puente consta de un solo ojo resuelto mediante arco de ladrillo ligeramente apuntado, el mismo material que en su intradós. La pila, hasta el arranque, se construye fundamentalmente con sillares, intercalándose con ladrillos y mampostería en algunas secciones, siendo aquella mucho más corta por el lado oeste que por el este, debido a la inclinación del terreno. Carece de tajamar y espolón, al menos observables a simple vista, es decir, que los sillares se enfrentan directamente a la fuerza del agua. El resto de la estructura se realiza con mampostería de mampuestos no muy grandes, sobre el que se dispone el enfoscado. Son visibles los huecos de los mechinales, así como los parapetos formados por grandes y alargados sillares que protegían de caídas, no pudiendo en la actualidad observarse con claridad, ya que el asfaltado de la calzada ha hecho ascender el nivel de la misma, quedando bastante oculta su función.


En las afueras de Casarabonela, junto a la carretera que enlaza con Alozaina y Málaga, se construyó hace unos años un monumento de carácter religioso y devocional que hemos calificado como de tipo hornacina, de los que el núcleo urbano posee un numeroso conjunto de carácter histórico-artístico y que en este caso adopta una forma original, híbrido entre la capilla rural de carácter procesional y la mencionada hornacina. El hecho de que se ubique en el exterior del pueblo nos podría indicar su finalidad como capilla, pero creemos que no la podemos considerar como tal al no poseer un tamaño lo suficientemente grande para que, bajo techo, una persona al menos pueda pasar al interior, y sí entenderla como hornacina por el tamaño reducido y la forma que adoptan los vanos, además del pequeño interior donde se sitúan las figuras sagradas protegidas de la intemperie, similar a las que tienen carácter urbano. Esta “ruptura” con la tradición de las capillas extramuros no es nueva, aunque reconozco que poco frecuente, ya que pudimos estudiar, salvando las diferencias, la del “Calvario” en Monda, nada menos que del siglo XVIII, y que funcionalmente está más cerca del ejemplo de esta ficha que de las capillas propiamente dichas.
Por otra parte, al igual que nos recuerda a las clásicas hornacinas su ubicación extramuros en un camino de acceso al núcleo, así como sus pequeñas dimensiones, la planta cuadrangular, el alzado rectangular y alargado, disposición de las figuras sagradas en el cuerpo superior, estructura protegida por vanos semicirculares y cubierta por un tejado a dos aguas formando hastiales, nos trae a la memoria a los pequeños templetes que se colocaban en las afueras de las ciudades romanas con un sentido igualmente sagrado y de protección para el caminante. Casualidad o no, la gracia del monumento es su acertada ubicación cercana pero a la vez fuera de Casarabonela, un previo para el viajero al que se le avisa de la entrada a una ciudad cristiana. Funcionalmente similar es el templete de los Gálvez, situado en las cercanías de Macharaviaya, este con un sentido laico de la existencia, donde al viajero se le dice que accede a una ciudad burguesa, al frente de la cual se encuentra la señera familia de los Gálvez.
Por último y volviendo a nuestro monumento, señalar que el templete se rodea de una cerca muraria de mampostería, de perfil recto y con machones en esquina y entrada. Todo el conjunto se haya pintado en blanco, con un pequeño Crucificado y una Virgen en el interior de la hornacina.


En la parte alta de la localidad de Casarabonela existen un conjunto de manantiales, responsables de los depósitos travertínicos sobre los que se asienta la citada localidad. Entre ellos destaca el de Fuente Quebrá que se caracteriza por producir un fuerte caudal de agua durante la época de lluvias, en los meses de octubre y noviembre, en una galeria de unos 30 m excavada hasta las calizas. Por encima de ella está Raja Vieja, un trop-plein de la anterior. También son de destacar el nacimiento de Casarabonela, situado muy cerca de estos y utilizado para abastecimiento, y el manantial-galería de Comparate, de menor entidad . Algunas de estas aguas son embotelladas con fines comerciales.
Debido a la naturaleza kárstica del terreno el agua de lluvia se va filtrando lentamente y va colmatando las cavidades subterráneas. Cuando las precipitaciones son importantes y se producen en un corto espacio de tiempo, el agua comienza a salir desde una pequeña abertura situada a ras de suelo, el caudal de agua y la duración del mismo es señal segura de que todo el conjunto de la sierra se ha repuesto de agua, muy necesaria para el resto del año.

El Jardín Botánico de Cactus y Suculentas “Mora i Bravard” se encuentra situado en la carretera de acceso a Casarabonela donde el visitante podrá encontrar una de las mejores colecciones de cactus y suculentas de Europa, con más de 2.200 especies, pertenecientes a diversas familias botánicas. De esta forma, se puede hacer un recorrido por diferentes continentes y países dentro de una localización única enclavada en un entorno bello y natural.  Las áreas geográficas mejor representadas son el sur de África y Madagascar y los desiertos del sur de Estados Unidos y México. No obstante, también encontramos numerosos ejemplares de Sudamérica (Perú, Ecuador, Brasil, Chile y Argentina fundamentalmente), África tropical, Península Arábiga, India, Australia y, por supuesto, Europa y la Región Mediterránea. También hay un espacio especialmente dedicado a las Islas Canarias.
Este Jardín-Botánico se compone de cuatro espacios bien definidos:
El jardín exterior, o xerojardín, en el que, de una forma ante todo ornamental y paisajística, se pretende hacer descubrir al visitante las grandes posibilidades y ventajas del uso en jardinería de las plantas xerófitas en general, y de las plantas suculentas en particular.
La colección ubicada en el invernadero de cristal, donde se reparten los diversos géneros y especies según sus zonas geográficas de origen. En estas instalaciones conviven tanto plantas procedentes de climas tropicales áridos, con requerimientos más estrictos, como otras para las cuales los invernaderos hace la función de estación de aclimatación. También incluye la zona de microsuculentas, plantas de pequeño porte. Casi 800 especies diferentes.
La Oficina de Turismo, donde se ofrece información completa y detallada de todos los recursos que conforman la Reserva de la Biosfera de la Sierra de las Nieves espacio donde se pueden adquirir desde productos de artesanía y agroalimentaria de la comarca a souvenirs relacionados con los cactus y plantas suculentas.
Departamento científico, salón de actos, biblioteca, sala de reuniones y servicio de cafetería y restaurante.
De esta forma, y en un espacio cómodo, el visitante tiene la posibilidad de hacer un recorrido por diferentes continentes y países, descubriendo la variabilidad morfológica de estas plantas, desde cactus gigantes hasta las humildes “plantas piedra” o Lithops y adquirir una visión amplia y cautivadora del fascinante mundo de las plantas suculentas a nivel mundial.




Ademas de todo lo mostrado, la ubicacion geografia donde se situa Casarabonela, en pleno parque natural de la Sierra de las Nieves, permite la realizacion de numerosas rutas tanto de senderismo como en bicicleta. Caminos ideales para practicar el deporte que cubren la práctica totalidad del municipio, a través de preciosos paisajes. Los bikers más audaces pueden optar por las rutas más largas, los más tranquilos no quedarán defraudados escogiendo rutas más cortas.

En el delicado entramado de calles y adarves se encierra la más reconocible memoria de Casarabonela. Un pueblo hermoso, acunado en el sueño morisco de sus habitantes. Este territorio sigue siendo un milagro. Los casi ocho siglos de historia de la magnética Qasr Bunayra se revelan en el espectacular patrimonio urbano que aún queda en pie y que hay que recuperar, proteger y mostrar. Conservar es perpetuar la vida.


GASTRONOMIA

El plato más conocido de la gastronomía morisca es el pipeo, olla cocinada con lechuga y pipas de haba, a la que se le añade un majado de ajos y pan frito y se acompaña con tortillitas de pan. Así mismo, tienen mucha fama las distintas formas de cocinar el conejo y el chivo. Además de los dulces: Tortas de aceite, las tortas de almendra, los roscos de vino, los bizcochos, las empanadillas de batata, los polvorones, los mantecados, los mostachones.

FIESTAS:

Casarabonela se llena de luz, color y alegría. O de recogimiento y pasión. O de velocidad y adrenalina.
Fiestas y eventos llenan su calendario, porque piensan que la vida hay que celebrarla.

Semana Santa: Las procesiones se suceden durante toda la Semana Santa y "los tronos" son sacados a hombros por los miembros de las hermandades y cofradías siguiendo un recorrido, que partiendo de la Iglesia continúa por las estrechas y empinadas calles del casco urbano, Iglesia de Santiago, Ermita de la Veracruz y varias de las calles que forman parte del centro histórico.
Elemento importantísimo de su rico patrimonio histórico-etnológico ya que la mayor parte de las cofradías y hermandades se fundaron y organizaron durante los siglos XVII, XVIII y mediados del XIX.

La Pasion: Esta es, sin lugar a dudas, una de las manifestaciones culturales más importante del pueblo de Casarabonela. Se escenifica en una secuencia continua en el tiempo y en su simbolismo religioso. Al renunciar a la escenificación paisajística, al rechazar con intención los espacios amplios, luminosos y abiertos (calles, campos, plazas…), al cambiar, en una palabra, el cielo por la bóveda, apuesta decididamente por una opción particular, distinta, cerrada sobre sí misma e interior: la Iglesia de Santiago como refugio espiritual de todo un pueblo.
El relato es de sobra conocido, nadie ignora el nudo, la trama y el desenlace. No se trata, por tanto, de guardar el secreto hasta el final, ni de mostrar las claves necesarias, ni tan siquiera de confundir. Es un acto evocador, conmemorativo. Tradición y rito. En esta crónica anual de una muerte anunciada, la forma mantiene un duelo importante con el fondo. Conocida la historia por todos desde la más remota infancia, fundida en la conciencia de las gentes, sería la manera de transmitir el mensaje y la aventura de representar la palabra lo que suscite el mayor interés.
Pasión turbulenta, austera en sus medios pero insólita hasta lo dramático. Plantarán en el centro una enorme y tosca cruz de madera, que simboliza el rito y lo absurdo de la guerra. La cruz, elemento de muerte como símbolo de redención y paz. A partir de este punto, se despliega una amplia serie de escenas cargadas de poético dolor alcanzándose unos niveles de calidad y verismo dignos del mayor de los respetos. Pasión desolada e impresionante que se recrea en mostrar el naturalismo de la mortificación y lo cruento. Una desesperada meditación sobre la vida, el amor y la muerte.
La Pasión se representa desde 1984 y es, según el periódico "El País": “uno de los acontecimientos insólitos que se esperaría más en una metrópoli cultural que en una iglesia del siglo XVI de un municipio serrano de 2.500 habitantes. Pero precisamente es ese escenario el que le da sentido, y para él se ha forjado, desde hace 37 años, esta representación de la muerte y resurrección de Cristo, que prescinde de decorados y edulcorantes para llamar a la reflexión”.

Cruces de mayo: En el Día de la Cruz las numerosas hornacinas, se han inventariado 48, cobran un protagonismo muy especial y las cruces de su interior son deliciosamente engalanadas con flores, así como su entorno, que se adorna para esta celebración vecinal. Son muy diversas las teorías que intentan explicar el significado, origen y función de los pequeños monumentos religiosos (las hornacinas) que aparecen repartidos por casi todo el pueblo.

Dia del Pipeo: El objetivo de este evento es dar a conocer el municipio y promocionar un plato de temporada, único en la provincia. Una apuesta por el turismo gastronómico que permite presentar también la importancia cultural del municipio y la belleza del entorno natural que les rodea, la Sierra de las Nieves. Se celebra en los primeros días de abril, y en este evento, además de degustar Pipeo, aprenderemos a cocinarlo gracias a que la receta se realiza en directo.
A parte de poder disfrutar de este plato típico de nuestra gastronomía también lo podrá hacer de la música en directo que nos acompañará para hacer mas amena la velada.

Guateque Casarabonela: Iniciativa puesta en marcha por el Coro Virgen del Rosario, cada vez más arraigada en el municipio. Se rememora "aquellos maravillosos años" con la celebración de un gran guateque público, vestidos de época, con pasión y alegría. A finales de Junio el municipio se convierte en el epicentro de aquellos años, con la moda y los vehículos del momento, y, por supuesto, la mejor música, seleccionada por Radio Nostalgia.

Subida a Casarabonela: Prueba automovilística que se celebra en el municipio a finales de Junio.

Feria de Santiago Apostol: Durante varios días el pueblo engalana sus calles de color, música y alegría para la feria en honor a Santiago Apóstol, patrón de Casarabonela. La fiesta tiene lugar los últimos días de julio o los primeros de agosto, haciendo coincidir sus últimos días con fin de semana. Durante estos días se lleva a cabo un gran programa de actividades, actuaciones populares y eventos tradicionales, convirtiendo a esta fiesta en una de las celebraciones más esperada por los vecinos, sirviendo de reencuentro de amigos y familiares.

Atalaya flamenca: Es uno de los festivales más antiguos y representativos de la provincia de Málaga desde 1984, organizado por la Asociación Cultural Flamenca Atalaya y patrocinado por el Ayuntamiento y Sierra de las Nieves. Este Festival Flamenco de Casarabonela, cita del flamenco en Málaga, suele celebrar su festival la primera semana de cada mes de julio con un arte jondo capaz y cabal, experimentado y joven, de toda Andalucía y también local.

Autos locos: Consiste en un descenso en coche sin motor a través de una de las cuestas más míticas de nuestro municipio. Los participantes además de construir sus propios coches, deberán tener en cuenta la decoración de estos y la originalidad de sus trajes. Deberán hacer frente a numerosos obstáculos que encontrarán en su recorrido por las calles del pueblo, donde además de la velocidad también se premia la originalidad. Evento organizado por la Asociación Cultural y Recreativa Autos Lokos Casarabonela y el Ayuntamiento de Casarabonela.

Recreacion historica: La recreación tiene lugar a finales del mes de Septiembre. Casarabonela viaja en el tiempo, hasta el año 1568, para representar en sus calles y plazas el inicio de la rebelión de los moriscos. Los actores, vecinos del pueblo, recrean durante tres días las costumbres y usos de la época, vestidos a la antigua usanza. A lo largo de esta recreación histórica, muy singular, la gastronomía tendrá un papel esencial, ya que los asistentes podrán degustar platos típicos en tabernas, teterías, panaderías y demás establecimientos.

Romeria Virgen del Rosario: La romería se celebra en honor de la Virgen del Rosario, patrona de la Villa de Casarabonela., los primeros días de octubre. Los romeros salen en procesión desde el pueblo, tomando la carretera de El Burgo hasta llegar al Puerto Martínez, que se encuentra a unos 5 km. Una vez allí se organizan diversos actos lúdico-festivos.

Los Rondeles: La Fiesta de la Virgen de los Rondeles, fue declarada a finales del año 2001 Fiesta de Interés Turístico Nacional de Andalucía. Esa noche, víspera de Santa Lucía (13 de diciembre), el fuego adquiere un protagonismo muy especial, iluminando el recorrido de una procesión que hunde sus raíces en las brumas del tiempo.
El nombre de esta mártir cristiana, muy celebrada en Suecia, está relacionado con la palabra latina lucem, que significa luz, y Lucía significa luminosa, llena de luz, motivo por el cual en algunos sitios se la representa con una lámpara de aceite encendida en la mano. Desde la Edad media es invocada como patrona de la vista, ya sea para curar enfermedades de los ojos o para curar la ceguera espiritual.
Son muchas, y muy variadas, las teorías que intentan explicar este fenómeno. Lo que sí esta fuera de toda duda es que desde principios del siglo XVIII el colectivo formado por los molineros de aceite llevaba en procesión sus capachos de esparto ardiendo, en un sencillo acto de acción de gracias por la cosecha a la Divina Pastora. Al principio los rondeles iban desplegados, siendo su combustión mucho más rápida, este fue el motivo por el que en 1974 se adoptó la costumbre de llevarlos enrollados, para así poder garantizar su duración.
Después de la Guerra Civil la Fiesta no se celebró durante algunos años, siendo uno de los motivos el que -según alguno de sus detractores- tuviese un carácter más pagano que cristiano por el hecho de que en la forma antigua de celebrarlo participasen mujeres que, como los hombres, también eran portadoras de rondeles. La celebración resurgió nuevamente, aunque con modificaciones sustanciales, en la década de 1970.
Es a partir de esta época cuando va tomando cuerpo la idea de crear una asociación que no solamente mantuviera viva la tradición sino que al mismo tiempo preparara, coordinara y organizara cada año la celebración. Finalmente, en 1993, se crea la Asociación Amigos de los Rondeles, y algunos años más tarde, concretamente en 1999, la asociación y la corporación municipal llegaron a un acuerdo que posibilitó la restauración de la Ermita de la Veracruz, sede de la Virgen de la Pastora desde el año 2000.
Los actos comienzan alrededor de las 10 de la noche, con la bendición del fuego que ha de encender los capachos impregnados en aceite.

En una sociedad básicamente rural como la nuestra la participación de la Iglesia ha consistido en cristianizar antiguos ritos paganos de transición (solsticios de verano e invierno) En el caso concreto de los Rondeles pasamos de un tiempo denso (recogida de la cosecha) a otro más lento y suave en las tareas agrícolas (el abonado de la tierra, la ara y la tala).
En este sentido el Cristianismo ha adoptado una serie de elementos ya de por sí muy antiguos, institucionalizando mediante el uso de imágenes y advocaciones diversas algo tan natural y primitivo como es el deseo del hombre de estar en armonía con la madre naturaleza, en la que vive y de la que depende.
Es entonces cuando el numeroso grupo de rondeleros inicia una andadura que, desde la pequeña plaza que se encuentra junto a la Ermita de la Veracruz, edificada sobre el solar de una antigua mezquita, asciende hasta la parte más alta del pueblo, lugar en el que se ubica la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol.

La luz producida por los portadores de los capachos ilumina un trayecto que discurre a través de calles estrechas y empinadas, herencia de lo que fue la ciudad islámica. La mezcla de elementos tan diversos como el fuego, el humo de la combustión, el olor a aceite y el sonido de instrumentos tan peculiares como las castañuelas moriscas contribuye a crear una atmósfera irreal en la que las llamas proyectan sombras fantasmagóricas sobre las fachadas de los edificios que jalonan el recorrido de esta singular procesión.
Esta faceta estética sirve para desarrollar las emociones individuales y colectivas porque hace que el individuo utilice todos sus sentidos y, a través de esa utilización, se integre de forma plena en la Fiesta, bien formando parte de la procesión o integrado en el numeroso público que asiste al evento.
Este fuego ilumina y purifica el camino de la Pastora, una advocación de la Virgen María. En el año 1703 Isidoro de Sevilla -un sacerdote capuchino de profunda devoción mariana- concibió, mediante una revelación o un sueño, la imagen de la Divina Pastora. El Padre le hizo al artista Miguel Alonso de Tovar, miembro de la Escuela Pictórica Sevillana, la siguiente descripción: “En el centro y bajo la sombra de un árbol, la Virgen Santísima sentada en una peña, irradiando de su rostro divino amor y ternura.
La túnica roja, pero cubierto el busto hasta las rodillas de blanco pellico ceñido a la cintura. Un manto azul, terciado al hombro izquierdo, envolverá el entorno de su cuerpo, y hacia el derecho en las espaldas llevará el sombrero pastoril, y junto a la diestra aparecerá el báculo de su poderío. En la mano izquierda sostendrá al Niño y posará la mano derecha sobre un cordero que se acoge a su regazo. Algunas ovejas rodearán la Virgen, formando su rebaño, y todas en sus boquitas llevarán sendas rosas, simbólicas del Ave maría con que la veneran...”
La talla que se encuentra en Casarabonela, inspirada en la hermosa imagen de la Divina Pastora de Capuchinos de Málaga, fue bendecida por el Vicario de la zona el día 11 de diciembre de 1999 con el nombre de María Santísima “Virgen de los Rondeles”, saliendo por primera vez en procesión al día siguiente, 12 de diciembre.


      

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