CHINCHON (Comunidad de Madrid)

 



CHINCHON


Chinchón es un municipio situado en el sureste de la Comunidad de Madrid y cuyo término municipal cuenta con una población de 5240 habitantes. El casco histórico de la localidad, con una notable plaza mayor, tiene el estatus bien de interés cultural en la categoría de conjunto histórico.
Forma parte de la comarca de Las Vegas y, en un contexto histórico-geográfico más amplio, de La Alcarria (específicamente denominada Alcarria de Chinchón y diferenciada de la Alcarria de Alcalá, ambas en la Comunidad de Madrid).
Chinchón se encuentra en plena cuenca del Tajo-Jarama y parte de su territorio pertenece al Parque Regional del Sureste. Su naturaleza está muy condicionada por la acción del hombre, que a lo largo de los siglos ha modificado el paisaje en su provecho. Los paisajes de Chinchón pueden diferenciarse en cuatro unidades básicas, en las que abunda la fauna y la flora: sotos y riberas en los fondos de valle; escarpes en yesos; secanos y barbechos; y zonas palustres.
El emplazamiento de Chinchón entre los altos del páramo y las fértiles vegas del Tajuña tiene justificación, pues se levanta en un otero, fácil de defender de las amplias extensiones por donde discurren las vías de comunicación tradicional. Tiene aguas en abundancia, surgidas de los manantiales del borde del páramo, y su ubicación, justo en el borde del escalón del páramo, garantiza la umbría en verano y el sotavento invernal.




Los primeros vestigios prehistóricos se remontan al neolítico. De esta época son las múltiples cuevas de la zona. La más conocida es la cueva de la Mora. En el denominado Cerro del Salitral, se han descubierto restos de una ciudad íbera con su correspondiente necrópolis.
En la dominación romana, Chinchón se convirtió en un pueblo agrícola, aceptando su civilización, leyes y costumbres (hay datos del antiguo hallazgo de una lápida sepulcral romana que en el siglo XVIII, servía de dintel a una puerta de una casa de la Plaza Mayor).
Posteriormente llegó la dominación árabe, a la cual estuvo sujeto durante tres siglos y medio, Chinchón perteneció al reino de Toledo. Con la conquista en 1060 por Fernando I El Magno y la reconquista posterior de Alfonso VI en 1083, el pueblo quedaría fuera del dominio musulmán y vinculado al Concejo de Segovia.
A partir del siglo XV, bajo el reinado de Juan II, aparece el primer documento de la historia de Chinchón, conservado en el Archivo Histórico de la Ciudad.
Aunque fue elevada a la categoría de Villa por su sucesor, Enrique IV, la transformación más importante durante este siglo se produciría en 1480 con la cesión a los Marqueses de Moya, D. Fernando Cabrera y Dª Beatriz de Bobadilla, del Señorío de Chinchón, otorgado por los Reyes Católicos en agradecimiento a los servicios prestados y la colaboración en contra de Dª Juana la Beltraneja, que luchaba por el trono de Castilla. Durante este periodo los Reyes Catòlicos realizaron al menos cinco visitas a Chinchón, entre los años 1494 y 1499, para saludar a sus leales servidores.
Posteriormente el 15 de Septiembre de 1502, Juana y Felipe el Hermoso visitan y duermen en la villa, alojándose en el Palacio de los Marqueses, dónde actualmente está situado el teatro "Lope de Vega", que por desgracia desapareció con motivo de la Guerra de Sucesión.
Fernando de Cabrera y Bobadilla, segundo hijo y sucesor de los marqueses, fue honrado por Carlos V en 1520 con el título de Conde. A partir de este hecho, Chinchón pasa a ser un condado.
Su nieto el III Conde de Chinchón, D. Diego Fernández de Cabrera y Bobadilla sirvió al rey Felipe II. Durante esta época se encargó de la reconstrucción del Castillo de Los Condes destruido durante la guerra de las Comunidades. El conde realizó una aportación económica en 1586 para concluir la capilla mayor de la iglesia “Nuestra Sra. de la Asunción”, desplazando hasta aquí a los mejores maestros que habían trabajado en El Escorial. A cambio, se le reserva para él y sus sucesores una cripta ubicada bajo el Altar Mayor. En este tiempo se comienzan los preparativos fundacionales del convento de las Clarisas, aunque éste no fue fundado hasta 1653 por el V Conde de Chinchón.
En la historia de los primeros Condes se debe hacer una mención especial a una mujer, Francisca Enríquez de Rivera, segunda esposa del IV Conde de Chinchón, nombrado por Felipe IV Virrey del Perú. En 1629 toman posesión de dicho virreinato. A los pocos meses de llegar a Lima, la Condesa empieza a sentirse enferma con fiebres altas que hacen temer por su vida. El corregidor de Loja, que había padecido la misma dolencia y que fue curado por el extracto de la corteza de un árbol que le proporcionó un indio, se apresura a comunicárselo a la Condesa. Ese extracto es la quina, que repuso a la Condesa al quinto día de su administración. La Condesa una vez recuperada ordena acaparar grandes cantidades de corteza y ella misma la repartirá a numerosos enfermos. Aquellas gentes llamaron a la quina "polvos de la Condesa". La Condesa a través de los jesuitas envía corteza a toda Europa. Los galeones españoles traían grandes cantidades de quina. El nombre genérico de la quina es "Chinchona"


A principios del siglo XVIII, Chinchón se convierte en uno de los escenarios más importantes del momento. Durante la Guerra de Sucesión, el pueblo fue fiel a Felipe V, recibiendo el Rey numerosas armas para ser empleadas en dicho conflicto y negándose a facilitar trigo para las tropas del Archiduque Carlos. El 25 de Febrero de 1706 pernocta en la casa que hoy es conocida como Casa de la Cadena. La colocación de una cadena es tradición y signo que se conserva cuando un Rey pernocta en una casa. El 3 de Agosto del mismo año, Felipe V era aclamado Rey en la Plaza Mayor de la villa. Ocho días después, Chinchón sería expoliado y saqueado por las tropas enemigas al mando del Archiduque Carlos. Durante estos días, El Archiduque estuvo alojado en el Convento de San Agustín, actual Parador de Turismo.
Felipe V nunca olvidó la lealtad que demostró la Villa durante la guerra. En ese momento el condado de Chinchón pertenecía a su hijo, el Infante Felipe de Borbón y Farnesio y el Rey otorgó el título en 1739 de "LA MUY NOBLE Y MUY LEAL", que aparece en la parte inferior del escudo de armas de la ciudad. En 1761 el Infante vende el Condado a su hermano, D. Luis Antonio Jaime de Borbón, quién renunciando al sacerdocio y al Arzobispado de Toledo, contrajo matrimonio en 1778 con Dª María Teresa de Vallábriga. Por este matrimonio se le prohibió la estancia en Madrid y el uso del apellido Borbón. Más tarde el título pasa a manos de su hijo Luis Mª de Borbón.
Carlos IV decidió ocuparse de su educación y de la de sus hermanas. D. Luis recibió sacerdocio en 1799, siendo posteriormente Arzobispo de Sevilla y Toledo y renunciando al Condado a favor de su hermana Mª Teresa de Borbón y Villábriga, la famosa Condesa de Chinchón que recobró todos sus títulos y el apellido Borbón tras su matrimonio con Godoy en 1797. Esta Condesa, conocida y apreciada por Goya desde la infancia es retratada por éste en varias ocasiones. El Infante D. Luis fue un gran protector de Goya y gracias a él, Camilo, hermano de Goya fue capellán de la Iglesia Ntra. Sra. de la Asunción, (antiguamente Ntra. Sra. de la Piedad). Por ese motivo tras el incendio de la parroquia en la Guerra de la Independencia, Goya, a petición de su hermano Camilo pinta el cuadro "Nuestra Sra. de la Asunción" para paliar los destrozos sufridos en el interior de la Iglesia. Hoy en día se puede contemplar en el retablo del Altar Mayor.
Durante la guerra de la Independencia, el 27 de Diciembre de 1808, cuatro soldados franceses mueren en Chinchón a manos de las gentes del pueblo. Dos días después las tropas francesas asaltan la villa, y durante tres días de asedio, saquearon e incendiaron numerosos edificios, como la Iglesia Ntra. Sra. de Gracia con sus archivos y documentos, la iglesia del Convento de San Agustín (hoy ermita del Rosario) y el Ayuntamiento. Causan la muerte a 86 vecinos. Los que no fueron ejecutados en la villa, encontraron la muerte camino de Aranjuez, dónde estaba el cuartel de los franceses. Goya al pasar largas temporadas en la villa, fue testigo directo de esta masacre, reflejándolo en los Desastres de la Guerra. En el reverso original de uno de sus dibujos (Nº 37), escribió "El de Chinchón".


Chinchón queda definitivamente enclavado en la provincia de Madrid en 1833 tras la división provincial diseñada por Javier de Burgos. Un año más tarde el pueblo es nombrado Sede del Partido Judicial de la zona sur de Madrid. En 1845 se funda en la Villa la denominada "Sociedad de Cosecheros". A ella pertenecían todos los vecinos que cosechaban vino, vinagre y aguardiente. La calidad de sus productos le valdría premios y distinciones, como un Único Gran Diploma de Honor, y Medalla de oro, en la Exposición Universal de París en 1889 y en 1900 respectivamente, gracias a su aguardiente de vino. Esta Sociedad ostentaba el título de "proveedor de la Real Casa" concedido por la Reina Regente María Cristina.
Además esta Sociedad fue una institución modélica y artífice de un gran número de mejoras en la Villa. Entre sus obras destaca la construcción del actual Teatro, la remodelación de la Plaza Mayor como coso taurino, la reconstrucción de la Torre del Reloj, la subvención del ferrocarril, fuentes con aguas potables, el coste del alumbrado público, etc.
La constante adhesión a la Monarquía por parte de la Villa y su desarrollo agrícola, se verían recompensados en el siglo XX por el Rey Alfonso XIII, el cual en 1916 concede a Chinchón el título de CIUDAD, y diez años más tarde el tratamiento de EXCELENCIA a su Ayuntamiento.
Durante La Guerra Civil, Chinchón, al igual que toda la zona sur de Madrid, queda enclavado en el bando republicano. Muy cerca, en el río Jarama se libró una de las batallas más importantes de este conflicto. Este desafortunado episodio de nuestro país, también afectó a la población de Chinchón.
El casco urbano de Chinchón fue declarado, en 1974, Conjunto Histórico Artístico por el Consejo de Ministros. Gracias a este hecho se inicia el apogeo del sector hostelero y turístico, que hace de Chinchón uno de los destinos más conocidos, tanto a nivel nacional como internacional.


La Ciudad de Chinchón es uno de los pueblos más pintorescos y de mayor personalidad de la Comunidad de Madrid, su emplazamiento tan cerca de la capital no ha impedido que conserve su singularidad. Sus paisajes pardos, grises y ocres, racimos de casas agrupadas en cerros que cobijan su singular Plaza Mayor y sus callejas intrincadas recorren la vida y la historia del pueblo.
Sencilla, carismática, plagada de rincones bonitos y famosa por sus bocados sabrosos, esta villa “muy noble y muy leal” –en palabras de Felipe V– nunca decepciona. Y si no nos crees, toma nota de estos imprescindibles en tu escapada a Chinchón porque acabarán de convencerte.
Pasear por una plaza medieval, contemplar los campos desde un palacio renacentista o probar un delicioso cordero lechal recién salido de un horno de leña es posible a menos de una hora de Madrid. El municipio de Chinchón cuenta con un legado histórico vinculado a la nobleza patria por el que aún se conservan varios castillos y casas nobles. Incluso Francisco de Goya, pintor de la corte de Carlos III, tuvo una casa en la localidad para visitar a su hermano menor, capellán en aquellos tiempos de la iglesia.
Si quieres descubrir un pueblo típico del centro de España, con su esencia y alma castellana, Chinchón es un imprescindible y que te invitamos a conocer a traves de nuestro recorrido por sus calles y plazas. Pasear por sus calles empedradas y descubrir la cuidada arquitectura popular de sus edificios son dos de sus mayores encantos.

Comenzamos en una de las entradas al municipio donde junto a una rotonda se ubican los dos primeros monumentos que vamos a visitar como son el Centro de Interpretacion Turistica "El Matadero" y el Convento de las Monjas Clarisas. Este edificio se comenzó a construir en el siglo XVI, aunque no fue fundado hasta el año 1653 por los V Condes de Chinchón. Se aprecia la arquitectura característica del Barroco español. Está conformado por la iglesia de estilo herreriano y el convento. El edificio es de gran austeridad al utilizar materiales como el ladrillo y la mampostería cajeada. El Panteón de los V Condes de Chinchón está realizado en mármol y se encuentra en el coro de la iglesia del Convento. También merece la visita por los famosos dulces elaborados por las monjitas. Arquitectónicamente, el convento es de traza barroca, con muros de ladrillos y de mampostería cajeada. La puerta de entrada a la iglesia está en uno de los costados con portada adintelada de piedra, con una hornacina de ladrillos y escudo de los Condes.
Cuando llegan a Chinchón don Andrés de Cabrera y Doña Beatriz de Bobadilla se construyen un Palacio para vivir, levantan un castillo fortaleza para defender su Señorío, pero también, como buenos cristianos, fundan un Monasterio que encomiendan a la orden de San Agustín, y además, muestran su deseo de fundar también un convento de monjas.
Es posible que este deseo lo asumiese posteriormente su hijo Fernando, el primer Conde de Chinchón, quien, al no conseguirlo, pide a su hijo Pedro, que se encargue de ese cometido. Ni éste, ni su esposa doña Mencía de Mendoza y de la Cerda, los segundos condes, cumplen el encargo. Fue, por tanto, el III Conde de Chinchón, don Diego Fernández Cabrera Bobadilla y de su esposa doña Inés Pacheco, hija de los Marqueses de Villena, quienes hicieron realidad el deseo de sus antepasados, aunque tuvo que ser el V conde de Chinchón, don Francisco Fausto Fernández de Cabrera y Bobadilla, quien lograse terminarlo.
Las obras del Monasterio e Iglesia de la Inmaculada Concepción comenzaron en el año 1597, aunque un año antes existía un proyecto y un contrato en el que el maestro de cantería Juan de Bozarraiz, se comprometía a realizar la obra del Monasterio de Chinchón. Este proyecto había sido realizado por Nicolás de Vergara el Mozo, quien también participo en el de la Iglesia de la Piedad de Chinchón y otras importantes obras, y era maestro mayor de la Catedral y Arzobispado de Toledo.
Hay disparidad de datos en la fecha de terminación del convento. Varios cronistas lo sitúan en el año 1663, aunque según otro se produjo diez años antes. Según esta fuente, que puede ser más fidedigna, el 28 de octubre de 1653, el señor conde elige como primera abadesa a Juana de la Santísima Trinidad, en el siglo, Dª. Juana Fernández de Pacheco y de Portugal, natural de Escalona, hija de los Marqueses de Villena, nieta de los Infantes de Portugal y prima de los condes fundadores, que había profesado en el Convento de las Descalzas Reales de Madrid, en el año 1617.


En la Casa de Cultura, "Manuel Alvar" se ha instalado un moderno Centro de Interpretacion para dar servicio a las personas que llegan a Chinchón, para hacer una visita turística.
El Centro de Interpretación Turístico de Chinchón se ha pensado como un espacio en el que combinar elementos históricos, que reflejan el ambiente del municipio, con aspectos más modernos y tecnológicos que sirven para presentar de una forma más atractiva todo el contenido informativo sobre los diferentes recursos turísticos de la ciudad: Historia y Cultura, Arquitectura y edificios singulares, Naturaleza, Gastronomía y productos típicos, Fiestas y Festivales y Personajes ilustres.
Dentro del área donde se desarrolla el proyecto distinguimos cuatro zonas que articulan el espacio y dan sentido a los contenidos informativos. Estos son: una sala de proyección, donde los visitantes podrán disfrutar de un video, que cubre todas las facetas más relevantes del municipio, desde un punto de vista turístico; paneles informativos con información más específica sobre la cultura, la historia, la naturaleza, la gastronomía, la arquitectura, los personajes ilustres y las fiestas locales y los festivales respectivamente; Chinchón Virtual que ofrece dos puestos informáticos para el acceso a una maqueta virtual del municipio, con información detallada sobre los principales edificios históricos, actividades a realizar en el entorno natural, información sobre restaurantes y otros lugares de ocio y mucho más. Por último, en el espacio central de la sala se situarán exposiciones fotográficas temporales en torno a las múltiples temáticas de interés turístico".


Cercana a la rotonda de entrada al pueblo se ubica la Plaza de San Roque donde se ubica la ermita del mismo nombre y una fuente datada de 1897. La Plaza se configura como la primera imagen de Chinchón, como parte de una secuencia de hitos, de un eje-recorrido que termina en la Plaza Mayor. 
Cuentan que durante la Edad media, la peste asoló toda Europa, y que un hombre acaudalado nacido en Montpellier, se entregó a la curación de los enfermos, con tal celo que él mismo se contagió de tan nefasta enfermedad. Murió, fue enterrado en Venecia, y elevado a los altares con el nombre de San Roque. Muchos pueblos de España le acogieron como patrono, a pesar de ser extranjero, cuando las repetidas epidemias seguían asolando nuestras tierras.
Chinchón fue uno de ellos y en su honor levantaron una pequeña capilla a la salida del pueblo. Pero era tan pequeña que apenas si podían entrar los celebrantes y algunos fieles, por lo que en el año 1668 el Concejo acuerda ampliarla para lo que tiene que comprar una casa que le lindaba. Para reedificar la capilla se convocó un concurso que fue adjudicado a Juan de Vergara, maestro de obras de Colmenar de Oreja, y las puertas las hizo Alonso Robleño.
La ermita actual construida en el siglo XVII es de estilo barroco, de mampostería cajeada con ladrillo, de una sola nave en forma de cruz, formando una pequeña cúpula en la confluencia con el pequeño crucero. La ermita guarda dos preciosos retablos en su interior, uno es la imagen de la patrona de la ciudad, Nuestra Señora de Gracia y otro con una excelente talla de San Roque, datada en 1.716. También destaca un magnífico estandarte de 1.744, bordado en oro y plata, con la imagen del Santo.



Desde la rotonda nos dirigimos ascendiendo por la calle de Abapies donde al final de la misma vamos a visitar el Castillo de los Condes. Es una de las dos fortalezas del municipio, junto con el castillo de Casasola. Construido en el siglo XV con piedra de Colmenar de Oreja, su factura recuerda las fortificaciones contemporáneas de inspiración italiana: la portada almohadillada parece importada de la Toscana y está constituido por dos cuerpos cuadrangulares imbricados, con esquinas rematadas en torres cilíndricas. 
El castillo que ha llegado hasta nuestros días se asienta sobre una primitiva fortaleza, alrededor de la cual se articulaba el señorío de Chinchón, ostentado por la familia de los Cabrera desde tiempos del rey Enrique IV de Castilla.
El edificio original sufrió daños de consideración en el ataque que realizaron las tropas comuneras en el año 1520. La plaza fue entregada con toda su artillería el 21 de enero de 1521.
El tercer conde de Chinchón, Diego Fernández de Cabrera y Bobadilla, decidió demoler los restos que quedaron. Sobre su solar, ordenó levantar un nuevo castillo, aprovechando los materiales del viejo. La autoría y cronología de las fases de la obra son desconocidas, si bien se sabe que su edificación se prolongó desde 1590 hasta 1598. Asimismo, existen referencias de los costes de la construcción. En su testamento, Fernández de Cabrera y Bobadilla hizo constar que llevaba gastados cincuenta mil ducados, sin haber salido de los cimientos.
El castillo estuvo bien conservado hasta 1705, año en el que sufrió las consecuencias de la guerra de sucesión española. En esa fecha fue ocupado por las tropas del ejército del Archiduque de Austria, dirigidas por el marqués de las Minas. Sus dependencias fueron aprovechadas para la instalación de abundante artillería. Más tarde, sufrió un incendio en su parte noroeste, a consecuencia del almacenamiento de cáñamo.
Un siglo después, en 1808, durante los tres días de asedio a Chinchón, fue expoliado e incendiado a manos de la Brigada Polaca del mariscal francés Claude Perrin Victor, en el contexto de la Guerra de la Independencia. En el siglo XX, parte de sus materiales se aprovecharon para la regeneración de caminos, cercas y casas. También fue utilizado como fábrica de licores.


El castillo de Chinchón está construido en mampostería caliza concertada, con rellenos de argamasa y piedras. Los vanos y las molduras están realizados en sillería, salvo la puerta de acceso, levantada parcialmente en sillarejo. En ésta se exhibe el blasón de los Condes de Chinchón, enmarcado por sillares almohadillados.
El edificio es de dos cuerpos, que se imbrican entre sí formando una gran planta rectangular. Está rematado en torres cilíndricas, que se sitúan en las esquinas de cada uno de los cuerpos. Todo el conjunto guarda una gran simetría, excepción hecha de la esquina occidental, en la que se yuxtapone el cuerpo secundario dando lugar a un saliente, que quiebra la línea longitudinal de los muros noroeste y sureste. Está circundado por un foso, que se conserva parcialmente.
El interior del castillo presenta transformaciones en la distribución de la tabiquería, fruto de su uso como fábrica de licores a lo largo del siglo XX. Sólo se conserva la planta inferior, tras la destrucción del piso alto en los diferentes asedios, incendios y expolios sufridos por el edificio. Consta de un gran patio central, alrededor del cual se extienden galerías arquitrabadas con habitaciones. En el centro de este patio, puede verse un aljibe.
Sorprendentemente, aunque se le denomine castillo es en realidad un palacio renacentista. Su estructura guarda rasgos en común con un castillo: sus torreones, sus adarves simulados y su zócalo con puente levadizo y foso parcial. Sin embargo, la ausencia de verdaderos recursos defensivos como huecos para el disparo y fosos completos, junto a su construcción posterior a la “época de los castillos”, lo sitúa en la categoría de palacio señorial con guiños a la arquitectura militar.



Desde el castillo cogemos la Ronda del Mediodia donde vamos a visitar la Ermita de la Cerca que fue construida en una de las puertas de la cerca que antiguamente rodeaba el núcleo urbano de la ciudad. Concretamente en la de la Cerca o Puerta de la Concepción. Sobre este lugar se construiría un pequeño lugar para el culto, con apenas un altar dedicado a la Virgen.



Volvemos hacia el castillo para desde este descender por la calle del Convento, junto al parque de la Hormiga donde se ubica un mirador desde donde contemplar una vistas panoramicas del entorno de la villa y del castillo, hasta que llegamos a la Plaza del Convento donde vamos a contemplar y visitar varios de los monumentos que componen el conjunto historico de Chinchon. 
Las calles de la ciudad mantienen el encanto de lo que fuera una villa siglos atrás, y todas las calles se distribuyen alrededor de la Plaza Mayor, el centro y núcleo importante de Chinchón. La ciudad es un magnífico ejemplo de arquitectura popular. Sus casas son de dos alturas, donde el patio es el elemento principal. La planta baja se destina a almacén o cuadra mientras que la planta alta se corresponde con las habitaciones y dependencias familiares, ademas destaca la existencia de una gran cantidad de bodegas en el subsuelo de la antigua villa.
El valor del conjunto urbano en lo referente a su calidad ambiental reside en las peculiaridades características del trazado, de origen medieval muy condicionado por la topografía, con las siguientes características: calles tortuosas, fondos visuales cerrados, aparición reiterada del elemento sorpresa con visualizaciones sobre los distintos hitos del pueblo (plaza, torre, iglesia, castillo, etc.), discontinuidad de la línea de cornisa provocada en parte por la topografía, en parte por la libertad constructiva (altura libre variable), continuidad de fachadas: las edificaciones se disponen entre medianerías, fachadas ordenadas según ejes verticales, ritmo hueco-machón, carácter eminentemente urbano.







Paseando por Chinchón el visitante puede tropezarse con varias casas blasonadas que nos hablan del pasado histórico de Chinchón como centro administrativo del Condado de Chinchón. Cuando en 1974 se declaró a toda la villa de Chinchón Conjunto histórico artístico, se decía en el B.O.E. del 14 de junio donde se publicó la Declaración que poseía “edificios de gran calidad, casonas hidalgas manchegas con paramentos de mampostería, recubiertos de yeso, puertas de Colmenar, patios con columnas y galería de madera, rejas cubiertas de tela romana y numerosos escudos. Son así las casas de Los telares, Camachos, La Cadena, Marquesa de la Corona, Convento de los Agustinos, la Casona de los Nero, de los Dusnet...” Entre estas casas nobiliarias y solariegas destacamos la Casa de la Cadena frente al actual Parador y antiguo Convento de los Agustinos. Esta casa barroca de finales del siglo XVII, se trata de un edificio de tres plantas, puerta de acceso adintelada y encima de la misma un escudo que contiene una mano sujetando una cruz  y con un patio de dos pisos con galerias adintelado con columnas., además de por su arquitectura, es conocida por haber sido lugar de hospedaje del rey Felipe V cuando pasó por Chinchón el 25 de febrero de 1706. Por ese motivo, hay una cadena en la puerta de la casa; que conmemora este hecho.



Tambien en la Plaza del Convento podemos contemplar la Ermita de Nuestra Señora del Rosario y el Convento de los Agustinos que en la actualidad es el Parador de Turismo de Chinchon. 
Anexa al actual Parador de Turismo, se encuentra la Iglesia de Ntra. Sra. del Rosario, que históricamente perteneció al convento de San Agustín. La Iglesia, de estilo barroco, es de una nave con capillas laterales, que fueron utilizadas como celdas para presos, cuando el convento se convirtió en cárcel durante la guerra civil. Destacan unos frescos barrocos sobre una parte del crucero, de vivo colorido, con grecas, hojas, columnas y otros adornos. En 1846 se dedica a la veneración de la Virgen del Rosario. La iglesia tenía un bello retablo barroco como altar mayor, que se incendió en octubre de 1929, sin que la talla de la Virgen sufriera ningún daño.


El Convento de los Agustinos del municipio de Chinchón ha sido convertido en parador de turismo, restaurándose su iglesia que fue de Santa María del Paraíso, hoy ermita de Nuestra Señora del Rosario. El primer convento de Agustinos Calzados se funda a finales del siglo XV por Andrés de Cabrera y Beatriz de Bobadilla en una zona próxima al castillo de Chinchón.
El actual, se construyó sobre 1626. El convento se inicia bajo el patronato del Hermano Zúñiga. En agosto de 1706, durante la guerra de Sucesión, estuvo hospedado en el convento el Archiduque Carlos de Austria. En los siglos XVIII y XIX, se convierte en un centro de formación humanística, con cátedras de teología, gramática y latín hasta la desamortizacion de Mendizabal en que se convirtio en juzgado del partido judicial. Pero no acaban aquí las desgracias de este antiguo convento, ya que a lo largo de su historia sufrió varios incendios. El último en 1929 que provocó la ruina del edificio. En 1973 el Ayuntamiento de Chinchón donó lo poco que se había salvado de las llamas del antiguo convento agustino al Estado que decidió convertirlo en Parador de Turismo.
La rehabilitación del Parador de Chinchón fue llevada a cabo por el arquitecto Juan Palazuelo de la Peña, hermano del pintor y escultor Pablo Palazuelo para quien también rehabilito el Castillo de Monroy en la provincia de Cáceres
Palazuelo recuperó casi fielmente durante cerca de 10 años la fisonomía original del Convento de Agustinos de Chinchón de estilo barroco con influencias renacentistas en cuyo interior, alrededor de un claustro central, se elevan dos plantas comunicadas por dos escalinatas en torno de las cuales se distribuyen las habitaciones del actual Parador de Chinchón.






Contigua a la Plaza del Convento se situa el monumento mas iconico de la ciudad como es su Plaza Mayor. Esta es un ejemplo de arquitectura popular. Las primeras casas con soportales y balcones se construyeron en el siglo XV, y quedó totalmente cerrada en el siglo XVII abriendose huecos suficientes que dejen paso a procesiones y carros. Tiene una forma irregular y una estructura sencilla, clara, ordenada y jerarquizada que la hacen ser una de las mas bellas del mundo. Los edificios son de tres plantas, con galerías adinteladas y 234 balcones de madera denominados claros, sustentados por pies derechos con zapatas.
Desde su construcción, la plaza ha albergado numerosas actividades: fiestas reales, proclamaciones, corral de comedias, juegos de cañas, corridas de toros, ejecuciones, autos sacramentales, actos religiosos, políticos y militares, además de servir como plató de cine (por ejemplo, en la escena taurina de la película La vuelta al mundo en 80 días, espectáculo circense en El fabuloso mundo del circo).
El concejo de la villa compra unas casas en 1499 para cometer sus reuniones estableciendose el Ayuntamiento en el mismo lugar en el que se encuentra en la actualidad.  Esta plaza es el epicentro de actividades de la localidad, y de ella emanan el resto de calles que conforman la villa.






En la misma plaza podemos contemplar una preciosa fuente ornamental denominada la Fuente de Arriba. Pese a que se construyó en tiempos relativamente recientes, se encuentra perfectamente integrada en la Plaza Mayor siendo proyectada en el año 1966, en el contexto de las obras de ordenación de la plaza, y terminada hacia 1970. Sustituyó a una primitiva estructura, de origen incierto, consistente en un sencillo muro de mampostería sobre el que descansaba un frontón triangular, con tres bolas de piedra en sus vértices.
Se trata de una fuente mural, ubicada en el lado este de la plaza, que está formada por un pilón de tipo abrevadero y un gran frontal de forma rectangular, con dos caños. Éste se encuentra dividido en tres grandes secciones, delimitadas por pilastras pareadas, hasta contabilizar un total de seis. Una cornisa corrida recorre toda la parte superior.
El remate se resuelve con seis bolas de piedra, una por cada pilastra, y con un frontón circular en el centro, en el que se aloja una venera. Esta última pieza sirve de coronación al que puede ser considerado como el elemento artístico de mayor valor de toda la fuente: el enorme escudo con las armas de Chinchón que hay instalado en la sección central.
Las partes estructurales presentan fábrica de sillería de granito, mientras que las ornamentales están hechas con caliza blanca, procedente de las célebres canteras de Colmenar de Oreja. En la retaguardia, se eleva una plataforma de piedra, que fue utilizada como punto de apoyo de vasijas y recipientes.
La Fuente de Arriba recibe esta denominación para diferenciarla de la Fuente de Abajo, situada también en la plaza, aunque dentro de un recinto cerrado, delimitado antaño por la cárcel de la villa y distintas dependencias municipales, que se usan en la actualidad como Oficina de Turismo.
Conocida también como El Pilar, esta fuente era, en realidad, el lavadero público de la villa. Está integrada por un pilón de planta rectangular, que se encuentra alimentado por una serie de caños. Hoy día sólo cumple una función de ornato.



Desde la plaza continuamos caminando subiendo por la calle Grande donde al final de la misma nos encontramos con el edificio de la Ermita de Nuestra Señora de la Misericordia. De estilo barroco, su fachada es de ladrillo y tiene una puerta adintelada. Era la iglesia del antiguo Hospital de la Misericordia, fundado en el siglo XVII. Su interior es de una sola nave y tiene un retablo con la imagen de Nuestra Señora de la Misericordia. Sobre el retablo destaca un cuadro anónimo del siglo XVII, con la figura de Santa Lucía. 
Tras la incautación de los bienes religiosos por parte del Estado, la ermita estuvo cerrada al culto durante muchos años y dedicada a otros usos. En 1906 se reinicia el culto, creándose la Cofradía o Hermandad de Nuestra Señora de la Misericordia.


Desde aqui el viajero puede continuar por la calle de la Cueva donde a mitad de la misma se pude contemplar el Ermita que da nombre a la calle. La Ermita de la Virgen de la Cueva es de construcción reciente y surgió como iniciativa de los vecinos a finales del pasado siglo XX o principios del XXI dada la gran devoción que se profesa a esta Virgen. Se trata de una pequeña capilla incorporada a los edificios de su entorno y en cuyo interior podemos ver una talla de la Virgen con el Niño. Su festividad tiene lugar el primer domingo de agosto. En las proximidades de la ermita, estuvo una de las puertas que poseía la antigua cerca de Chinchón.


Desde aqui el viajero se puede adentrar en un entramado de callejas estrechas que nos lleva hacia la Plaza de San Anton donde podemos visitar el edificio de la Ermita Romanica de San Anton. Antiguamente dedicada a San Esteban, se trata de una construccion del siglo XVIII de planta de cruz latina edificada sobre otra anterior de traza romanica del siglo XI aunque posiblemente sea del siglo XIII ya que la conquista cristiana de la zona se produjo a finales del siglo XI y que los procesos de repoblación cobraron solidez en el XII, de la que se conserva el antiguo abside romanico que presenta características formales presentes en otros templos del siglo XIII, existentes en la Comunidad de Madrid. Tiene forma de semitambor y se corona en la parte superior con canecillos de perfil anacelado, hechos en ladrillo, aunque su superficie se encuentra actualmente enfoscada, se intuye que su fábrica es mampostería con hiladas de ladrillo, siguiendo el modelo imperante en el románico-mudéjar madrileño. Presenta un vano cuadrangular, abierto con posterioridad a su constucción. y pinturas goticas en su interior. Posiblemente sea el edificio religioso mas antiguo dentro del casco urbano de Chinchon. 



Desde aqui seguimos caminando hasta llegar a otro de los rincones magicos de la villa de Chinchon como es la Plaza Galaz o Plazuela del Palacio por encontrarse en ella el antiguo palacio de los condes de Chinchon, donde podemos contemplar y visitar edificios como el Teatro Lope de Vega, la Torre del Reloj y la iglesia de Nuestra Señora de la Asuncion. 
El Teatro Lope de Vega fue construido en 1891 por la Sociedad de Cosecheros sobre lo que fuera el antiguo palacio de los Condes, tristemente desaparecido tras la Guerra de Sucesion española. Al ser en dicho palacio donde Lope de Vega, asiduo visitante de Chinchón, escribió y firmó la comedia El Blasón de los Chaves de Villalba se decidió bautizar el teatro con el nombre de tan insigne autor. Con un aforo de 400 personas, ha pasado por varias remodelaciones, siendo la última en 1987. Su estructura es sencilla y clásica. En su interior hay un magnífico telón de boca, pintura atribuida a Luis Muriel, con motivos de la Plaza Mayor y escenas alegóricas.


De Chinchón se suele decir que “tiene una torre sin iglesia y una iglesia sin torre”, siendo su alargada figura la única prueba que hoy queda de la Iglesia Nuestra Señora de Gracia, la segunda mas antigua de la villa pues se tiene constancia de ella ya en el siglo XIV, destruida por tropas francesas en 1808, salvandose unicamente la torre. Aunque podrás contemplarla desde la plaza, vale la pena adentrarse en el entramado de calles adoquinadas y apreciar su fachada de ladrillo, su campana y su reloj que se coloco en el siglo XVIII, de cerca. En tu escapada a Chinchón, esta es una parada ineludible. Ha sufrido varias restauraciones siendo la mas importante la que se llevo a cabo en el siglo XIX.



La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, anteriormente Iglesia de la Piedad, se empezó a construir en 1534 según un proyecto de Alonso de Covarrubias como capilla adosada al palacio condal y se terminó en 1626, tras estar 48 años detenida su construcción, con la colaboración del patrimonio del Condado de Chinchón. Esto se debe a que los condes de Chinchón sólo financiarían la iglesia con tres condiciones, a saber: tener una vista privilegiada en la misa, exhibir los escudos condales en la fachada principal y que se enterrase a todos los condes en la iglesia (debajo del altar es donde están enterrados debido a que este es el lugar más privilegiado de la iglesia); y hasta pasados cuarenta y ocho años no se pusieron de acuerdo, según otro proyecto de Nicolás de Vergara el Mozo. 
El III Conde de Chinchón contrató para su terminación a los mejores maestros procedentes de las obras del Monasterio de El Escorial.
Construida en piedra es una gran reconstrucción, de grandes dimensiones, con una única nave gótica en sus inicios y renacentista al final, sin torre, hecha con muros de sillería, en su interior podemos observar los diferentes estilos que a lo largo de los siglos han ido dejando sus trazas en ella: gótico, plateresco, renacentista y barroco.
Durante la Guerra de la Independencia, fue saqueada e incendiada por las tropas francesas que afectaron fundamentalmente a la cubierta y a los ornamentos, restaurandose en 1828. Al verla de cerca y, a pesar de no tener torre, nos sorprenderá su monumentalidad, destacando su imagen desde la Plaza de Chinchón.
En el Altar Mayor, veremos el lienzo «La Asunción de la Virgen», una obra de Francisco de Goya realizada para este templo por el genial pintor en 1812 a petición de su hermano Camilo, capellán de esta Iglesia.
La iglesia dispone de dos entradas, una en su fachada principal junto a una pequeña plaza adoquinada y otra entrada mirando a la Plaza Mayor de Chinchón a la que hay que acceder por unas escalinatas de mármol, en 1808 se ejecutaron a unos franceses en la plaza con motivo de la guerra de la independencia, el ejercito francés apostado en Aranjuez quiso vengarse de este vil acto matando a los vecinos de Chinchón y quemando los edificios más simbólicos de la ciudad, entre ellos esta iglesia.




Descendemos por la calle La Iglesia hacia la Plaza Mayor para visitar en la calle de Morata el Museo Etnologico "La Posada". Se trata de una recreacion de una casa de labranza instalada en una antigua posada fundada a principios del siglo XIX por D. Manuel Carrasco y su esposa. En ella, así como en otras posadas de Chinchón, todas ubicadas en la Plaza Mayor, se hospedaba a los segadores, arrieros y gente de paso en el pueblo . La casa tenía la estructura típica de una venta manchega. Las cuadras, los corrales, las trojes, las cámaras y los pajares conformaban las edificaciones alrededor de un patio cuadrado, rodeado por soportales en donde se aparcaban los carros de los arrieros para protegerlos de las lluvias y los hielos del invierno y de los tórridos soles del verano de Chinchón. 
En la actualidad, se ha acondicionado para albergar este museo en el que se muestran las costumbres y la forma de vida de los antiguos habitantes de Chinchón. Recorriendo sus salas, podemos ver diversas máquinas y utensilios usados por los campesinos y lugareños en la vida diaria, así como una muestra de la austeridad de las viviendas de entonces reflejada en las habitaciones sombrías, en las vestimentas y en los objetos cotidianos.
Nada más entrar, veremos un patio porticado de forma irregular. Por otro lado, en la parte alta, estaban distribuidas las viviendas de los dueños, así como las cámaras donde se almacenaba el trigo. Los viajeros se alojaban en la planta baja, donde también estaban la cocina y otras salas, accediéndose a todas ellas desde el patio. Por último, en el sótano, estaban las cuadras, siendo ahí también donde se guardaba la leña y los aperos del campo. En unas dependencias anejas, hay unos pequeños corrales y un antiguo pozo del que una noria sacaba el agua que se echaba en un pequeño abrevadero para que bebieran los animales.



Con la visita al museo terminamos nuestro recorrido por esta preciosa villa madrileña, pero la oferta de edificios monumentales no acaba aqui porque el viajero puede visitar tambien la Ermita de Santa Ana situada junto al cementerio de la villa y desde el que parte la ruta que veremos a continuación de las Fuentes de Valdezarza, siendo para muchos la capilla del camposanto donde se realiza el último oficio antes de enterrar al difunto, allí solitaria entre pasto y un camino de tierra permanece en pie desde el siglo XVIII. Está construida con mampostería de piedra granítica, y desde el XIX se utiliza como capilla del camposanto, dispone de una sola nave con un pequeño retablo donde permanece la imagen de Santa Ana y hace poco ha recibido una restauración donde se ha sustituido la antigua puerta del siglo XIX y en la fachada se han realizado labores de reconstrucción de la mampostería.



Tambien podemos visitar a unos 9 km. de Chinchon y dominando el valle del Tajuña el Castillo de Casasola construido en el siglo XV. Aunque en la actualidad se encuentra en ruinas, su valor histórico y arquitectónico lo convierte en un tesoro que merece ser conocido. Situado en un impresionante entorno natural, este castillo ha sido testigo de importantes acontecimientos a lo largo de los siglos.
El Castillo de Casasola se alza majestuosamente en un alto, a orillas del río Tajuña y ha presenciado numerosos eventos históricos a lo largo de su existencia. Durante la proclamación de Alfonso XII, el castillo sirvió como refugio secreto para políticos y militares que apoyaban su ascenso al trono.
El castillo, de marcada disposición defensiva, presenta una planta triangular con dos torreones circulares en los vértices de su fachada. Construido con mampostería irregular, muestra señales de deterioro debido al paso del tiempo.
Una de las características más destacadas del Castillo de Casasola es su ubicación privilegiada en el valle del río Tajuña. Desde lo alto de la fortificación, se puede disfrutar de unas vistas impresionantes del entorno natural circundante. El castillo se encuentra en el Monte del Condado de Castillo de Casasola, lo que añade un encanto especial a su paisaje.
Para acceder a la parte principal del castillo, se cruza un puente de piedra que atraviesa un foso formado por dos arcos. Este foso ha sido considerado como uno de los mejor conservados de la zona y agrega un elemento medieval intrigante a la estructura. Dentro del recinto, se pueden apreciar tres zonas distintas: la Torre del Homenaje, de pequeñas dimensiones, y dos edificios al norte y al sur que suman casi 740 metros cuadrados. Además, cuenta con un patio ajardinado interior de 373 metros cuadrados.


Pero Chinchón cuenta también con enclaves naturales de gran belleza y singularidad, es el caso del Refugio de Fauna de la Laguna de San Juan, Espacio Natural Protegido por la Comunidad de Madrid, donde se dan cita gran numero de aves acuáticas como Porrones comunes y moñudos, Ánades reales y frisos, Cercetas comunes, Aguiluchos laguneros, Calamones comunes o Garzas imperiales.
Otros humedales catalogados son: la Laguna de Casasola, y San Galindo, y numerosas fuentes y lavaderos como la de Valdezarza, Valquejigoso y Fuente Pata.

La Laguna de San Juan es el humedal más importante y característico del término de Chinchón y una de las mayores reservas de aves de la Comunidad de Madrid. El Refugio de Fauna de la Laguna de San Juan, se convierte en Espacio Natural Protegido por el Decreto 5/1991 de la Comunidad de Madrid, orientado a la conservación, restauración y mejora de su fauna y flora por razones biológicas, científicas, educativas y por el carácter singular de su relieve y valor paisajístico. Esta protección debe compatibilizarse con los usos tradicionales y el aprovechamiento ordenado de los recursos naturales.
Tiene una superficie de 40Ha. y se encuentra en el curso bajo del Río Tajuña, siendo el de mayor extensión de los tres humedales asociados a este tramo del río.
Presenta forma triangular y cuenta con carrizo, taray, caña y otras especies con un régimen hídrico de marcada estacionalidad en sus márgenes. Consta de dos láminas de agua separadas por un dique artificial. Está rodeada por un conjunto de cerros y cortados de notable elevación con vegetación y fauna de elevada singularidad.
Es el más claro exponente del ecosistema palustre y un hábitat idóneo para la avifauna. Se han catalogado más de 43 especies de vertebrados de los cuales más de la mitad son aves. Unas nidificantes todo el año y otras invernantes o de visita esporádica. También se encuentran reptiles, anfibios y pequeños mamíferos.
La protección de la laguna incluye la prohibición de caza, pesca y captura de animales o huevos, los vertidos y actividades extractivas, la introducción de especies no autóctonas, la acampada, los fuegos, además del tráfico fuera de las vías de tránsito y la colocación de vallas publicitarias. De todos modos su estado de conservación es bastante bueno y está poco amenazada por la distancia de carreteras y núcleos de población.


La Fuente Pata, conocida antiguamente como Fuente Perico Pata, es un espacio históricamente importante para Chinchón, ya que era el lugar donde se juraban, bajo un árbol, los cargos de justicia y síndicos de la villa. La reconstruyó, en 1878, la Sociedad de Cosecheros. Tambien servía de refugio para personas y ganado que se encontraran cerca de Chinchón.

Valquejigoso fue declarado parque forestal en 1998. En él, encontramos un pinar con fuentes y zonas de ocio. En los años 50 del pasado siglo XX, fue uno de los llamados Cotos Forestales de Previsión Escolar, cuya función era enseñar a los niños la naturaleza y el respeto por ella.

Las Fuentes de Valdezarza las encontraremos al dirigirnos al antiguo descansadero de pastores. Son tres, de las que dos están fechadas en el siglo XIX y se encuentran en muy buen estado de conservación.
En el antiguo descansadero de pastores de Valdezarza, con un abrevadero y una fuente, se dejaba antes al ganado por la noche. En la actualidad, su utilización está orientada a un uso recreativo, siendo frecuente con el buen tiempo ver a familias y grupos de amigos utilizar la barbacoa del lugar.


GASTRONOMIA:

Si por algo es conocido Chinchón es por su oferta gastronómica. La cocina tradicional castellana domina las cartas de todos sus restaurantes. Cordero, cochinillo y cabrito se asan a la manera tradicional en los hornos de leña. Guisos y pepitorias con carnes de caza y de corral en creaciones 100% castellanas. Sopas y potajes enriquecidos con verduras de la vega del Tajuña, y dependiendo de la temporada, condimentadas con las mejores habas, guisantes, ajetes… Es la gastronomía de Chinchón, constantemente alabada por sus numerosos visitantes a lo largo del año, y en la que también destacan las sopas de ajo, las judías chinchoneras, las puches o el potaje de vigilia.
Además de la nutrida oferta gastronómica, en las panaderías y tahonas de la ciudad se pueden degustar y adquirir los famosos grandes panes decorados en abanico. El hornazo, bollo de pan dulce con huevo en el centro, pelotas de fraile, repápalos y pastas de anís son otros de los productos que el viajero podrá encontrar en estos comercios.
En Chinchón se pueden encontrar quesos artesanales de gran calidad, embutidos y jamones elaborados a la manera tradicional, siendo interesantes los jamones con pimentón.

El anís, ese producto tan célebre de Chinchón. Elaborado en la propia alcoholera de la localidad, consta de tres tipos: dulce, seco y seco especial. El anís Chinchón se viene elaborando desde el siglo XVII siempre 100% destilado y empleando desde entonces exclusivamente anís matalahúga, que le confiere el olor, sabor y finura características de este genuino y tradicional producto, del que la ciudad de Chinchón se siente tan orgullosa. Avalados por la Denominación Geográfica de Chinchón es, junto al vino, uno de los principales reclamos para los viajeros que se acercan a la ciudad.

En cuanto al vino, realizados a partir de uva garnacha, los caldos de Chinchón pertenecen a la Denominación de Origen ‘Vinos de Madrid’, impulsando un producto que estaba desaprovechado. Cabe destacar las bodegas subterráneas que pueden localizarse en diferentes puntos de la ciudad, tales como las Cuevas del Murciélago o las Cuevas del Vino, establecimientos donde también se puede degustar un buen chorizo de la región o cualquier otro plato típico.

También cabe destacar otros productos autóctonos como el aceite o el ajo. El primero se realiza a partir de dos variedades de aceituna, Cornicabra y Manzanilla, y se comercializa bajo el logotipo de ‘Alimentos de Madrid’, que certifica su calidad. El segundo es de la variedad ajo fino. Tiene un sabor y un aroma idéntico a su color, nacarado, suavemente rosado. De diente pequeño y cabeza prieta, es capaz por sí solo de convertir unos humildes huevos fritos en un emblema gastronómico. Están recogidos bajo la denominación de Alimentos de Madrid, Alimentos de Calidad y están asociados a la APYCA, (Asociación de Productores y Comerciantes del Ajo de Chinchón).


FIESTAS:

Carnavales y Mercado Medieval

Coincidiendo con la llegada de los Carnavales, Chinchón retrocede en el tiempo y la Época Medieval se apodera de sus calles y Plaza. Desde el año 2004, sin ninguna duda la edición del Mercado Medieval de Chinchón supone todo un éxito, contribuyendo a vivir el Carnaval de un modo muy diferente y especial.
Organizado por la Asociación Cultural Arco Iris y con la colaboración del Excmo. Ayto. de Chinchón, este Mercado Medieval tan característico se celebra año tras año, convirtiéndose en un referente cultural de la zona del sureste de Madrid.
Puestos artesanos de gran variedad, música de época, cena y bailes, artesanía, malabaristas, cetrería y un sinfín de espectáculos y actividades coetáneos a la época. También se pueden degustar platos típicos de la tradicional gastronomía, como la sopa de ajo, migas, etc. Y una buena chocolatada para entrar en calor.
En esta celebración se conmemora una de las visitas que los Reyes Católicos hicieron a Chinchón, para visitar a sus grandes y leales amigos los Marqueses de Moya, Andrés de Cabrera y Beatriz de Bobadilla, Señores de Chinchón.
Representados por vecinos del pueblo, es uno de los actos más característicos dentro de la programación del Mercado Medieval.

La Pasion

Chinchón y su reconocido fervor religioso, vive con mucha intensidad su particular Semana Santa. Hay varias procesiones durante toda la semana, que van trasladando los pasos desde la Iglesia Nuestra Señora de la Asunción hasta otros edificios religiosos del municipio. Estas procesiones culminan el Viernes Santo en nuestra Plaza Mayor con la concentración de todas las tallas en un acto muy solemne. Dentro de esta Semana Santa destacamos la representación viviente de la Pasión de Cristo es una de las más famosas de la Comunidad y la más antigua ya que se empezó a realizar en el año 1963, como iniciativa de D. Luis Lezama, sacerdote del pueblo. Este grandioso vía crucis está representado por más de 250 vecinos de Chinchón, que recorriendo las calles, convierten por un día la localidad en Jerusalén.
La Pasión de Chinchón tiene lugar el Sábado Santo al anochecer. Podemos decir, que es una de las fechas del año en la que Chinchón recibe más afluencia de visitantes.
Este acto artístico-religioso fue declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional en el año 1980 por el Ministerio de Comercio y Turismo.
Por su majestuosidad y fervor con la que lo viven sus habitantes, invita a presenciarla y contemplar un escenario único, por el paisaje que lo rodea, la plaza mayor, y un colorido difícil de igualar. La Pasión se compone de ocho escenas que se realizan en los aledaños de la Plaza Mayor.
El acto comienza en el Ayuntamiento. En uno de sus balcones, se representa la Última Cena. Más tarde, cuando la noche ha cubierto por completo Chinchón, en la plaza de San Roque se presenta La Oración de Jesucristo en el huerto y el posterior prendimiento por los romanos.
Poncio Pilatos preside el balcón de una imponente casa en la calle Molinos baja, y tras la condena a muerte de Cristo, empieza la subida por la calle de la Amargua. Aquí se realiza la primera caída de Jesucristo o Simón el Cireneo, posteriormente se entra en la grandiosa plaza Mayor, y se lleva a cabo la segunda caída en la Columna de los Franceses, es el encuentro con la Verónica, siguiendo la comitiva por el recorrido muy cerca del tan logrado y trabajado Calvario, se produce la tercera y última caída, el encuentro con su madre: la Virgen María.
Llegamos al Calvario y aquí con una excelente puesta en escena, se le crucifica y se escenifica su muerte. A continuación llega el momento más esperado por todos, la Resurrección. En la iglesia de La Asunción, Cristo asciende por su fachada principal envuelto entre humo blanco y palomas. En la plaza un escalofrío invade a los espectadores.

Santiago Apostol

Buen comienzo para la historia taurina de un pueblo que conserva la tradición y enmarca sus actos en la belleza de un escenario de lujo como es su Plaza Mayor. Antes de que la Plaza Mayor de Chinchón cobrara protagonismo ya se alanceaban toros en el Castillo de los Condes, primigenio coso taurino del que todavía podemos ver importantes restos… Allí la nobleza comarcal desarrollaba el toreo caballeresco, lidiando toros con vistosidad y audacia. Con el paso de los años, ya la cada vez mayor intervención en la lidia de elementos extraídos de las clases populares, se produjo una gradual retirada de la aristocracia como protagonista de la fiesta. La historia de los toros en Chinchón comprende corridas reales, encierros, festivales, capeas y festejos cómicos.

Los encierros en Chinchón se remontan al siglo XVI, cuando los vaqueros conducían el ganado desde los pastos próximos al Henares, Tajo y Jarama. La manada venía acompañada de caballistas y aficionados con garrochas hasta la entrada de la localidad, dónde esperaban los valientes para correrlos hasta la plaza. Toros y bueyes recorrían largas distancias para llegar a Chinchón, teniendo que descansar entre las jaras y los valles, por el camino de Ciempozuelos, o bien en el olivar de las monjas y en los aledaños de la tenería y la fuente pata, ya próximos a la población.
La devoción de los vecinos de Chinchón a Santiago Apóstol, hace que el 25 de Julio, años atrás fiesta nacional, se celebre el primer encierro del año y dé comienzo la temporada taurina de Chinchón, teniendo como testigo a la Plaza Mayor, lugar por el que han pasado los toreros más prestigiosos de todas las épocas. Por ser el primer encierro de la comarca atrae a multitud de gentes de los pueblos vecinos y muchos visitantes que disfrutan de estas primeras fiestas.
Como anécdota curiosa podemos contar que aunque Chinchón es un pueblo muy devoto y dado a participar en las tradicionales procesiones, Santiago Apóstol nunca sale en una de ellas por no existir ninguna talla de este santo. Sólo está representado en los relieves de varios altares. Se le dedica un Misa Mayor.

Fiestas patronales

Chinchón, tierra de tradición arraigada, es desde antaño una villa de gran renombre acogiendo fiestas, patrimonio, historia y un sin fin de peculiaridades que lo diferencian de muchos otros municipios.
Si algo les distingue de otras localidades, es el cariño con que los vecinos acogen a todo aquel que desee visitarlos, porque Chinchón en fiestas no es nada sin aquellos que quieren compartir con ellos la alegría y fervor con el que viven sus celebraciones.
Las Fiestas Patronales de Chinchón son una buena ocasión para visitar el pueblo y participar de todas las actividades que se llevan a cabo.
A mediados del mes de agosto, los días 15 y 16, en honor a la Virgen de Gracia y San Roque, patronos de Chinchón, se celebran las fiestas de más relevancia del municipio. En ellas se desarrollan multitud de actividades que tratan de agradar a todos los ciudadanos y visitantes. El origen de los patronos se remonta a la Edad Media.

La iglesia parroquial más antigua de Chinchón fue la advocada a Nuestra Sra. de Gracia, de la que en la actualidad se conserva su torre. Se tiene constancia de esta iglesia ya en el siglo XV. Por otra parte, la costumbre de los vecinos de implorar a los santos durante las épocas de epidemias, hizo que el pueblo de Chinchón se acogiera al amparo de San Roque cuando la localidad fue azotada por la peste. Casualidad o milagro la epidemia remitió y los primeros encierros celebrados en la villa, que datan de mediados del siglo XVI estaban dedicados a este santo, con la particularidad que se corrían los toros a las seis de la tarde. Años después, ya en el siglo XVII, se funda una ermita en su honor, donde vecinos y visitantes hacen sus ofrendas en los días previos a su gran festividad.
Durante las fiestas patronales podemos disfrutar de actuaciones musicales, verbenas populares, actos religiosos en honor a los patronos como misas o intensas procesiones que discurren por las calles de la localidad; actos para los más pequeños como gigantes y cabezudos; exposiciones culturales, competiciones deportivas. Cabe destacar dentro de estos actos los famosos encierros y las tradicionales corridas de toros que se celebran en la emblemática Plaza Mayor. Las fiestas terminan con la tradicional Almoneda, una antigua costumbre que consiste en subastar las ofrendas que los vecinos regalan a los patronos.

Festival benefico taurino 

La historia de los festivales taurinos en Chinchón se remonta a los tiempos de Salvador Sánchez "Frascuelo", quién actuó por primera vez dos tardes en 1871 a beneficio de los necesitados de Chinchón, en agradecimiento a las atenciones que había recibido de los vecinos tras la grave cogida que sufrió al torear en una de las capeas del año 1863.
Siguió "Frascuelo" toreando todos los años a beneficio de los pobres hasta su muerte, cambió el siglo y es con la figura de Marcial Lalanda cuando comienza la historia del festival a favor del Asilo de Ancianos Desamparados de San José. Toreó hasta 1942 fecha de su retirada, con el paréntesis obligado de la guerra, y se encargó de su organización hasta 1950.
Muchas de las grandes figuras del toreo han pisado el albero de Chinchón en algún momento de su carrera y la organización ha corrido a cargo de Julio Aparicio hasta 1980, después Manuel Vidrié y posteriormente Julio Aparicio hijo.
Este festival, EL MAS ANTIGUO DE ESPAÑA, se sigue organizando a día de hoy, en beneficio de las Madres Clarisas, en el mes de octubre y con él se cierra la temporada taurina de Chinchón.

Ruta de la Tapa

Por el mes de Noviembre y sin una fecha fija, se desarrolla en Chinchón, la Ruta de la Tapa. Los diversos establecimientos del municipio colaboran con este evento y en ellos se puede degustar una gran variedad de platos en miniatura que harán las delicias de los paladares más exigentes. La gastronomía, es un signo de identidad del municipio, la Feria de la Tapa es una oportunidad única para disfrutar de ella.

Fiesta de la Virgen de la Misericordia

La fiesta de la Virgen de la Misericordia, se celebra el primer fin de semana de septiembre. Es una fiesta con gran sabor popular y la más importante de las fiestas de los barrios. Su ermita fue la capilla del Hospital de la Misericordia construido en el siglo XVII de estilo barroco.
Una de sus tradiciones es que las vecinas y hermanas realicen y regalen repostería casera para que sean vendidos por la hermandad el sábado víspera de Virgen con el fin de poder pagar los gastos de la fiesta y las necesidades de la ermita e Imagen de la Virgen.
Triduo, Gigantes y cabezudos, concursos, verbena, Misa mayor y procesión hacen un abanico de actos populares, con los que honrar a esta antigua imagen.

Fiesta de Nuestra Señora del Rosario

En el tercer fin de semana de Septiembre, aunque la festividad de esta Virgen se celebra el 7 de Octubre. Hay una preciosa ermita dedicada a esta Virgen. En 1929 un gran incendio la destruyó casi por completo, excepto su imagen. Muchos vecinos piensan que fue un milagro. Esta ermita formó parte del antiguo Convento de los Agustinos.
En Octubre en Chinchón es época de vendimia, y para que todo el pueblo pueda disfrutar de las fiestas en honor a esta Virgen, se adelantan un poco en el tiempo.
Hay diferentes actos lúdicos, como música en la Plaza Mayor, maratón de mus, concurso de Chita, etc. Además de actos religiosos como una novena en honor a la Virgen, la Misa Mayor y la procesión en la que los vecinos expresan su sentimiento religioso. Para finalizar la fiesta se hace una espectacular Almoneda que no es otra cosa que la subasta pública de objetos que los vecinos regalan a esta imagen.

Noches de verano

Durante las noches de los sábados del mes de junio, julio, agosto, septiembre y el primer fin de semana de octubre, la ciudad de Chinchón se convierte en un espacio cultural donde se puede disfrutar de: Opera, Jazz, Teatro, Conciertos de guitarra clásica, Flamenco, conciertos de piano etc.
Todos los eventos se realizan en lugares emblemáticos de la localidad como la mencionada Plaza Mayor, Teatro, Ermitas, Iglesias de antiguos conventos.
Con lo cual se encontraran rodeados de arte y podrán disfrutar de una experiencia única, con temperatura agradable bajo un manto de estrellas y las luces tenues de una localidad catalogada como Conjunto histórico artístico y uno de los pueblos más bonitos de España.

Jornadas taurinas "Ciudad de Chinchon"

Por el mes de Octubre, se organiza en defensa de la Fiesta Nacional unas Jornadas Taurinas, que concluyen con el tradicional Festival Benéfico Taurino que celebra todos los años. Dichas jornadas consisten en conferencias dedicadas a diversos aspectos del mundo taurino como pueden ser, la crianza del toro de lidia, los diversos encastes, equipos médicos, etc. Están abiertas a todo tipo de público y son de carácter gratuito. Al finalizar la conferencia dado que existe un tiempo de debate, están abiertas a las opiniones, preguntas de las personas asistentes…
Las Jornadas Taurinas son el aperitivo que los Chinchonenses y visitantes al municipio pueden disfrutar antes del ya tradicional Festival Taurino.


PLANO TURISTICO DE CHINCHON





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