EL CASTELL DE GUADALEST
Guadalest (en valenciano y oficialmente El Castell de Guadalest) es un municipio de la Comunidad Valenciana, situado en el interior de la provincia de Alicante. Perteneciente a la comarca de la Marina Baja, cuenta con una población de 274 habitantes. El casco histórico de la localidad, que forma parte de la asociación Los Pueblos Más Bonitos de España, está declarado Conjunto Histórico-Artístico. El Recinto Amurallado queda sujeto al decreto de Protección Genérica de los Castillos Españoles de 22 de Abril de 1949. Guadalest se encuentra asentado en el Valle del mismo nombre, en medio de una magnífica ruta salpicada de paisajes abruptos de montañas cubiertas de pinares.
Es una población pequeña pero fundamentalmente turística y muy conocida por el pintoresco castillo que domina todo el valle de Guadalest. El municipio está enclavado en dicho valle y está bordeado por las máximas alturas de la provincia. Al norte está la sierra de la Xortà, al sur está la sierra de Aitana y hacia el oeste se encuentra la sierra Serrella. La altitud es de 595 m y sus alturas más representativas son Els Parats (1147 m), el Morro Blau (1124 m) y el Morro Blanco (1084 m). El río Guadalest atraviesa el término de oeste a sureste, recogiéndose sus aguas en el embalse del mismo nombre.
Guadalest, existente ya en época musulmana, fue conquistado por los cristianos a mediados del siglo XIII. El rey Jaime II de Aragón donó en feudo el castillo de Guadalest a Bernardo de Sarriá en 1293, momento en que empezó un período de cuarenta y dos años durante el cual el castillo y toda la comarca llegaron a pertenecer a la familia Sarriá.
En 1335, el castillo pasó a la Corona, quien lo vendió al infante Don Pedro; de este pasó a su hijo, el primer duque de Gandía, y a la muerte del último duque real de Gandía, a la familia Cardona. Los Cardona llegaron a ser Almirantes de Aragón; en 1543 Carlos I concedió a Sancho de Cardona para sí y sus sucesores perpetuamente el título de marqueses de Guadalest. El marquesado incluía un gran número de poblaciones de toda la comarca.
Hasta la expulsión de los moriscos (1609) tuvo una abundante población islámica bajo el señorío de distintos nobles aragoneses. El 22 de junio de 1644, se produjo un terremoto que destrozó el castillo; en diciembre del mismo año volvió a repetirse otro seísmo de gran intensidad. El último Cardona, marqués de Guadalest, murió sin descendencia en 1699 y esto provocó una serie de problemas que terminaron al recaer el marquesado en la persona del marqués de Ariza.
Durante la época de los Cardona, hubo otra familia que adquirió gran relevancia, la de Orduña. La vinculación de los Orduña a Guadalest data del siglo XVI, pues fueron alcaides perpetuos desde 1669 y alcanzaron nobleza en 1756, al ingresar en la Orden de Santiago Pedro Antonio Buenaventura de Orduña y García. Durante la Guerra de Sucesión, en 1708, el castillo de San José sufrió una voladura que afectó gravemente su ala oeste y la Casa Orduña fue incendiada.
Ya en el siglo XX, el municipio sufrió una serie de cambios importantes: en 1953 se empezó a construir el embalse de Guadalest, que sería terminado en 1971. En 1974, Guadalest fue declarado Conjunto Histórico-Artístico.
El Castell de Guadalest es, sin duda, una de las joyas de la Marina Baixa y destaca por su castillo coronando la cima de la roca, sus calles llenas de historia, sus tradiciones y unas vistas increíbles donde la naturaleza es la principal protagonista. Hoy en día Guadalest está considerada una de las visitas imprescindibles para todas aquellas personas que vienen a conocer la provincia de Alicante y, aunque es cierto que se ha convertido en una atracción turística, Guadalest sigue enamorando a viajeros de todo el mundo por su singular belleza y su estratégica situación en lo alto de una peña.
Conocido entre otras cosas por sus museos, este pueblo alicantino tiene mucho otros atractivos para el visitante. Desde una deliciosa gastronomía hasta un magnífico entorno natural montañoso y de clima suave, Guadalest pone a disposición del viajero la posibilidad de disfrutar de la fuerza de la montaña y de conocer sus raíces históricas. Pasear por su muralla, sus calles, su centro histórico, o los restos antiguos de la fortaleza, os hará creer que estáis en una ciudad medieval y que habéis sido traslados a otro tiempo.
Para visitar El Castell de Guadalest tienes que saber que está dividido en dos zonas: el barrio del Castillo, situado en lo alto de la peña y rodeado por las murallas del castillo, y el barrio del Arrabal cuyo recorrido termina frente a la muralla de El Castell de Guadalest, que se creó más tarde y la población se extiende por la falda de la montaña. Ambos conjuntos están conectados por un túnel que supone un baile entre el presente y el pasado, el real y el mágico.
Cuando llegamos al pueblo, lo primero que vemos es la zona del aparcamiento municipal y el Arrabal, aquí están la mayoría de los museos: museo microgigante, museo de saleros y pimenteros, museo de instrumentos de tortura, museo belén y casitas de muñecas, ademas de un antiguo lavadero.
La calle La Virgen y la calle El Sol son las vías de acceso o vuelta al/del castillo. Entre ellas encontrarás callejuelas de casas blancas y de piedra, vistas al castillo entre las esquinas y un sinfín tiendas de souvenirs. Un paseo de lo más fotogénico y entretenido, que durará lo que quieras alargar las visitas a los pequeños comercios o a sus curiosos museos.
Lo primero que nos encontramos a la entrada del barrio del Arrabal por la calle Del Sol es un antiguo lavadero y justo enfrente el primero de los muchos museos que posee el pueblo como es el Museo Microgigante. Un rincón donde todo tiene su magia, desde las esculturas más pequeñas que hayas podido ver hasta las obras más gigantes. Son muchos los elementos de esta exposición que destacan, pero lo mejor es que vengas a descubrirlos tú mismo. ¿Te imaginas contemplar una plaza de toros en la cabeza de un alfiler o el libro de la Biblia en un cabello? Incluso, podrás ver una pulga vestida paseando en bicicleta. Es muy inusual que un museo sea creativo, didáctico y divertido, es mágica la integración que hace el artista entre la creación de la naturaleza y su propia creación.
Aunque es pequeño en tamaño, este museo alberga una gran cantidad de sorpresas y maravillas que te dejarán maravillado. El Museo Micro-Gigante es conocido por su colección única de miniaturas, cuidadosamente elaboradas y detalladas. Cada pieza expuesta en este museo es un verdadero testimonio del asombroso talento de los artistas que las crearon. Desde esculturas en miniatura esculpidas en un pelo hasta obras maestras talladas en un grano de arroz, podrás apreciar el nivel de detalle y precisión que se requiere para lograr estas maravillas.
Al ingresar al museo, serás recibido por una estatua central que te transportará a otro mundo. La decoración y el ambiente de este lugar te sumergirán en una atmósfera mágica y te harán sentir como si estuvieras en un cuento de hadas.
Otros de los museos que podemos visitar en el barrio del Arrabal, en concreto en la calle Honda, es el de instrumentos de tortura. Este museo de Instrumentos de Tortura Medieval, no te dejará indiferente, es de esos museos que te dejarán los "pelos de punta". El material que exhibe en sus 11 salas, más de 70 artilugios de tortura utilizados en la época medieval por la Santa Inquisición, no solo en España, si no en toda Europa.
Desde que en el año 1478 el papa Sixto IV, a petición de los Reyes Católicos, autorizó la Santa Inquisición, fueron numerosos, inhumanos y variados los métodos e instrumentos que emplearon los inquisidores para interrogar y castigar a los sospechosos de herejía, brujería e infidelidad. Así, proliferaron las salas de tortura muy extendidas en toda la península. El museo traslada al visitante al corazón de la Edad Media, desvelando los procedimientos empleados por gobernadores e inquisidores de la época.
La colección del museo se compone de más de setenta aparatos diferentes, desde los que se utilizaron en sesiones de interrogatorio como La Silla, El Potro, La Cuna de Judas, El Péndulo, La Horquilla del Hereje, etc., hasta los destinados para condenar a pena capital, entre los que podemos destacar El Hacha, La Rueda, El Palo, La Guillotina y el Garrote Vil.
También podremos ver otros muchos instrumentos, como máscaras de hierro, El Violón de las Comadres, La Mordaza, cinturones de castidad, La Jaula… hasta completar la totalidad de esta extensa colección.
Y finalmente en la calle La Virgen podemos visitar el Museo de Belen y casitas de muñecas de Antonio Marco. Es obra monográfica de este artista, yeclano de nacimiento y requenense de adopción, el cual fue toda su vida artesano, maquetista, belenista y coleccionista. En la sala del Belén, se conserva su primer trabajo, que realizó con 8 años y también el último, con 80 años. Tal y como decía el artista, aquí no veréis las tradicionales casitas de muñecas de madera, que se pueden abrir por el frente o el tejado y jugar con ellas, sino que descubriréis auténticas casas, hechas en escala 1:12, realizadas en piedra, teja, ladrillo, cemento, con toda su decoración interior, muebles de madera y hierro, iluminación, vajillas, etc. También podréis descubrir en el interior de ellas fotos de su álbum familiar.En la última planta descubrirán una ciudad Belén de 14 toneladas de peso, realizada sobre la roca natural que atraviesa todo el edificio. Sobre ella, el artista realizó su magnífica obra en materiales reales, piedra, cemento, ladrillo, etc. Está ambientado a principios del siglo XX, con fuentes, cascadas, un río con peces, máquinas en movimiento, y cuenta con vegetación natural gracias al microclima creado. Además encontrarán un bonito tren de la época, ya que, según el artista, Jesucristo nació para todos los tiempos.
Distribuidos en las tres plantas del museo descubrirán también una bonita colección de juguetes antiguos, que a más de uno lo transportará a los recuerdos de su más tierna infancia. El Museo se inauguró en 1992 y desde ese momento nuestros miles de visitantes han salido realmente impactados, gratamente sorprendidos por esta singular obra.
Continuamos nuestro caminar por la calle La Peña que nos lleva hacia nuestro siguiente punto de interes de visita como es el propio castillo, germen de la actual villa de Guadalest. Para ello desde la zona denominada el Trinquet, que era el lugar donde se solía jugar a "La Pilota Valenciana", un deporte muy practicado hasta el siglo pasado, aquí se situaba además el antiguo fosar musulmán, convertido más tarde en el cementerio de la Roda donde la cruz de piedra grabada, a modo de estela funeraria según la tradición, nos revela un enterramiento de caballeros de la Orden de Malta, que murieron en un naufragio en las costas cercanas y que, por razones aún desconocidas, fueron enterrados en la villa, ascendemos por una escalinata hacia un tunel excavado en la roca denominado Portal de Sant Josep que nos lleva la corazon de la villa medieval. El Portal de Sant Josep es la puerta de acceso a la fortaleza desde cuya plaza se divisa la cuenca del pantano. Se trata de un impresionante túnel excavado en la roca natural y que aún conserva una de las hojas del antiguo portón. En la fachada se encuentra el antiguo escudo de la villa, y sobre el arco de piedra que enmarca la puerta asoma un balcón que revela la existencia de las dependencias del antiguo cuerpo de guardia. Cuando cruces este paso, te invitamos a imaginar la Historia que han presenciado estos imponentes muros de roca.
Dentro de la villa medieval vemos el museo municipal Casa Orduña, donde nos adentramos en el mundo de una familia nobiliaria del siglo XVII. A través de la casa accedemos al Castillo de San José del siglo XI. En la subida vemos el castillo de la Alcozaiba, también del siglo XI y el campanario que está separado del cuerpo de la iglesia. En el casco antiguo, podemos visitar también la prisión del siglo XII, el museo de microminiaturas, el etnológico y la iglesia del siglo XVIII.
La antigua fortaleza de Castell de Guadalest: un enclave privilegiado, encaramado en los riscos que se yerguen sobre el valle y conformando un conjunto, de recio sabor medieval, que impresiona por su singular estructura y el encanto de su altanera silueta. Se distingue, desde lejos, el enhiesto perfil de los riscos donde se asentaba el viejo castillo, con la pincelada blanca del campanario coronando la afilada roca.
Guadalest es una de nuestras reliquias patrimoniales, la más original de nuestras fortalezas y el más sorprendente de los pueblos, diminuto caserío engastado en la misma roca, entre adustos muros guerreros y un espacio cercado de abismos que le confieren la facultad como de flotar en el corazón risueño del valle. Anclado en la roca, su recio estilo militar no ha sido capaz de alterar la apacible composición, distante de las aristas y la dureza de un peñasco compartido para la paz y la guerra: la historia hecha paisaje.
Encima de la entrada, nos sorprende un atípico campanario exento, único en Alicante junto con el del santuario de Agres: su graciosa espadaña, blanqueada, rematada por una pequeña techumbre de teja moruna y de sencillo porte, es un pintoresco distintivo de Guadalest, suministrando el cliché y la tópica postal. Cercana al campanario se ubican los restos del Castillo de la Alcozaiba.
Fue construído por los musulmanes en el siglo XI y a mediados del siglo XVII quedó integrado como parte de la mansión señorial de los Orduña. Fue seguramente en este momento cuando la antigua fortaleza musulmana adquirió el aspecto actual.
Castillo roquero de pequeñas proporciones y planta irregular. Tan solo 260 m2 ocupan sus muros en lo alto de las rocas. Está compuesto por tres recintos escalonados. Al castillo se accede, como ya indicamos con anterioridad, desde la parte trasera de la casa Orduña, por una escalera tallada en la roca, y a través de un pequeño vano de 1’10 m. de altura conpuesto por jambas de sillares bien escuadrados y cerrado por un arco de ladrillos unidos con mortero de cal. El recinto inferior se compone de una estancia rectangular con dos niveles conectados por una escalera de mampostería. Este recinto contaba con dos plantas, pues todavía se observan los huecos de las vigas de madera que sostenían el piso superior. El recinto intermedio está compuesto por una habitación rectangular a la que se accede a través de un vano de 90 cm. que disponía de otra planta superior, un aljibe, la torre ahora reconstruída, un acceso a otro recinto oriental que se abandonó a mediados del XVII, y el acceso al recinto superior tallado en la roca. El recinto superior está ocupado por una plataforma y un aljibe de planta trapezoidal cubierto por bóveda de cañón. Este castillo presenta una complejidad y riqueza interna, a pesar de su pequeño tamaño, de la que carece la mayoría de castillos. Desgraciadamente, no está permitido su acceso.
La Casa Orduña es el edificio nobiliario y mas importante de la villa de Castell. Conocida tambien como la Casa Gran de El Castell de Guadalest fue construida en el siglo XVII despues del gran terremoto de 1644 que arraso la comarca y asolo las dependencias del castillo. Fue levantada por la Familia Orduña, estirpe de origen vasco que había llegado a El Castell de Guadalest como gente de confianza de los Cardona, Almirantes de Aragón. D. Sancho de Cardona recibió en 1542 el título de Marqués de Guadalest. Los Orduña estuvieron al servicio de los marqueses como alcaides de la fortaleza y gobernadores de sus estados.
La casa fue incendiada y saqueada durante la Guerra de Sucesión (1708). En 1756, D. Pedro Antonio Buenaventura de Orduña y García entró en la Orden Militar de Santiago consiguiendo de esta manera acceder al estamento nobiliario.
Las actuales dependencias de la casa se corresponden con el momento de máximo esplendor de la familia y responden a la estética burguesa de la segunda mitad del siglo XIX. Posee cuatro niveles y una “cambra” a los que se accede por medio de varias escaleras. La planta baja estaba conformada por una gran sala de entrada, bodega, cocina, comedor, despensas, corrales, caballerizas y pajar. Los restantes niveles estaban ocupados por diferentes dormitorios y dependencias.
La casa ocupa un solar irregular. Por una parte se apoya y sobremonta la peña y por la otra llega a ocupar espacios por encima de las capillas de la iglesia parroquial contigua. La edificación se soporta mediante muros de carga de mampostería.
Traspasada la puerta de la entrada, enmarcada por un sobrio arco de medio punto, nos sorprende la sencillez de los arcos apuntados de la Sala de Entrada que esta decorada con oleos de caracter religioso y los muebles propios de la estancia. Desde esta sala y subiendo por una pequeña escalera accedemos a la Sala de los Arcos donde se exponen parte de las obras premiadas en el concurso anual de pintura "Villa de Guadalest" y que tiene por finalidad el propio paisaje guadalestino.
A continuacion nos encontramos con la Antesala y Sala de la Virgen donde en estas habitaciones podemos contemplar un Ecce-Homo de autor desconocido (óleo sobre lienzo) que representa una doble figura de Cristo, con una caña en las manos entrelazadas y un manto rojo que resbala por la espalda. Es una figura proporcionada sin concesiones al dramatismo de la sangre. Presenta la particularidad de estar pintado por ambos lados. La parte posterior (visible en un espejo) representa “Las llagas de la espalda del Salvador”, rara temática del arte religioso. Se presume que fue un lienzo bocaporte, reconvertido en estandarte. Confrontado a este lienzo, se sitúa un pequeño óleo (siglo XVIII) con una cartela que hace referencia a la tradición sostenida por la familia Orduña de haber recibido de San Buenaventura una “Carta de Hermandad” que los ligaba a la vida espiritual de la familia franciscana.
En la sala de la Virgen encontramos una urna que contiene la imagen procesional yacente que representa La dormición de Nª Señora (Virgen de la Asunción). Es una talla moderna, copia de la destruida en 1936, que siempre fue custodiada en la "Casa".
La tabla, colocada sobre el testero de la habitación, aborda el mismo tema: el fin de la vida terrenal de María tal y como se narra en los Evangelios Apócrifos. La insistencia en este tema mariano, nos retrotrae a los momentos iniciales de la conquista cristiana: Jaime I de Aragón fue un rey muy devoto de esta advocación mariana, llenando el Reino de Valencia y en especial las zonas de frontera, con iglesias dedicadas al tema asuncionista. Esta pieza, sin duda la más importante desde el punto de vista artístico, debió formar parte de un retablo, siendo su pieza central. Se atribuye al “Maestro de Alcira” y se encuadra cronológicamente entre 1527 y 1550.
La custodia que se muestra en su vitrina (siglo XVIII), se concibe a modo de sol radiante y su astil lo conforma una figura que sostiene símbolos eucarísticos en su mano derecha y una cruz en la izquierda. El pie presenta relieves alegóricos.
Seguidamente y bajando por unas escaleras nos encontramos con las dependencias de la Cocina y la Despensa. Estas mantienen la disposición original con objetos que le son propios. El pequeño jardín anexo contiene un aljibe. Desde la primitiva muralla norte de la fortaleza podrá disfrutar de una espléndida vista panorámica al pantano de Guadalest y las sierras de Xortà y Serrella.
A continuacion se situa el Comedor que contiene una excelente colección de cerámica. Cabe destacar las dos piezas valencianas de reflejos metálicos (siglo XVI), dos floreros (finales del siglo XIX) y en el armario–platero: cerámica francesa, alemana y valenciana (siglo XVIII-XIX). Desde los antiguos corrales subimos a la planta noble.
Encontramos una amplia pieza que sirve de distribuidor a las estancias de esta planta. Se adorna con reposteros con las armas de la familia Orduña, labores y bordados de época y un armario con utensilios de iluminación tradicionales: quinqués, palmatorias, candiles, etc. Otros objetos encontrados en la casa completan este armario-vitrina.
En la planta noble podemos visitar la Sala de los Mapas donde se pueden admirar tres mapas murales impresos en Paris en 1706, las Salas Nobles donde observamos al entrar una escalera con una pila benditera que se encuentra a mano derecha. Nos indica que desde allí se accedía a la tribuna (hoy en día, balconcillo), que los Orduña podían ocupar en la iglesia parroquial en virtud de un antiguo privilegio otorgado por los arzobispos de Valencia. Es característica la disposición de salas y alcobas. Nos muestran como se concebía la vida privada en siglos pasados. Los muebles, lienzos, fotografías y enseres en general son los que siempre estuvieron en estas salas.
En la primera sala visitada encontramos, juntamente con otros muebles, un conjunto de sillas, butacas y un sofá de época isabelina; una vitrina con pequeños objetos de decoración, dos grabados del siglo XIX y dos lienzos que representan "La adoración de los ángeles" y "La huida a Egipto".
En la segunda sala nos sorprende un espléndido bargueño con incrustaciones de marfil y carey, elementos de marquetería y un pequeño, pero interesante óleo que adorna la puerta; un armero con armas de fuego y un conjunto de butacas de madera tallada.
En la última sala y alcoba encontramos una espléndida colección de fotografías de gran formato de los miembros de la familia Orduña en el siglo XIX; una antigua mesa sobre la que reposa una urna que contiene los restos de un crucifijo por el cual la familia sentía una gran devoción y un pequeño bargueño con incrustaciones de marfil y dibujos antiguos de origen catalán (siglo XVII).
Y finalmente podemos visitar la Biblioteca sin duda el conjunto mas atractivo de la casa. Posee un total de 1265 volúmenes. El catálogo del Fondo Antiguo (1500-1800) consta de 589 fichas. Los libros presentan diversos formatos y formas de encuadernación. Es una biblioteca familiar con tres momentos básicos en su formación:
• Primer momento: último tercio del siglo XVIII, siendo el abogado D. Francisco de Paula Orduña, la persona que más libros (según los exlibris) aportó a la misma. Introdujo temas jurídicos tradicionales y otros que reflejan la efervescencia política española y europea, entre la convocatoria de los Estados Generales en Francia (8 de agosto de 1788), y el levantamiento de Riego (1 de enero de 1820).
• En un segundo momento entraron diversos libros de carácter religioso, filosófico y clásicos latinos, procedentes de la desamortización del convento de Capuchinos de Callosa d’En Sarrià.
• En el tercer momento (1850-1890) se registra literatura jurídica, reglamentos, disposiciones legales, etc.
Una vez visitada la casa podemos acceder a traves de una escalinata a los restos del Castillo de San Jose, hoy en dia convertido en Cementerio municipal, y su Torre del Homenaje. Sobre la roca más elevada del municipio se levanta esta fortaleza, construida por los musulmanes, en un punto estratégico, cuestión vital en la Edad Media. Sin embargo, dos terremotos registrados en los siglos XVII y XVIII acabaron con la mayor parte de la fortificación. Fue construído en el siglo XI por los musulmanes. En el segundo tercio del siglo XIII fue conquistado por los cristianos. Tuvo un papel muy importante a lo largo de la Edad Media y Moderna, gracias a su situación estratégica. Los terremotos del 22 de junio de 1644 y de diciembre del mismo año destrozaron el castillo. La zona del Cantalar se desgajó en estas catástrofes. En 1748 y en 1752, tuvieron lugar nuevos terremotos, pero menos importantes que los anteriores. Durante la Guerra de Sucesión, en 1708, el Castillo de San José sufrió la voladura de una mina que afectó gravemente su ala Oeste. En 1848 se derribaron sus murallas y se desalojó la guarnición.
Castillo roquero de planta irregular adaptada al espacio disponible entre las rocas. Su planta forma algo parecido a un triángulo. Lo que queda hoy día es un triste recuerdo de la gran fortaleza que fue. Cuenta con una longitud de 63 m. y una anchura máxima de 33, ocupando una superficie de 1.230 m2. En el pasado fue mucho mayor, pero los terremotos y la explosión de una mina, lo destruyeron en gran parte. En el punto más alto quedan los únicos restos musulmanes del castillo que, generalmente se han identificado como pertenecientes a la torre de la Homenaje, a pesar de que los castillos árabes no tenían Homenajes. Corresponden a una construcción de planta trapezoidal y fábrica de tapial, aunque hay añadidos y reparaciones de todo tipo. El cementerio municipal, todavía en uso, se habilitó en la parte alta, para lo que se aplanó la superficie formando una meseta. El aljibe del castillo se utilizó como osario y se levantó una capilla adosada a la torre. Siglos más tarde, en el XVI, se levantó una muralla en la ladera Norte, que iba de extremo a extremo de las rocas, reforzada con tres grandes cubos circulares aptos para el fuego artillero. Está formada por sillares, presenta un ligero talud y tienen una moldura de unión en la parte superior. Actualmente, ha sido ajardinado todo el recinto del castillo. El castillo de Guadalest, a pesar de sus escasos restos, todavía sorprende a todos sus visitantes, por la espectacularidad de sus peñas y cortados rocosos.
El propio entorno donde se situan los restos del castillo resulta un autentico mirador desde donde contemplar unas espectaculares vistas del entorno natural, del embalse de Guadalest y del propio pueblo. El embalse de Guadalest es un embalse cercano a la población del mismo nombre y principalmente recibe el agua del río Guadalest, afluente del Algar. El embalse tiene una capacidad de 13 hm³ y una superficie de lámina de agua de 86 ha. Ademas posee una presa de tipo gravedad de 94 m de altura y 236 m de longitud de coronación. El aliviadero es de tipo compuerta y tiene una capacidad de 400 m³/s.
Se trata de un espectacular embalse verde esmeralda, ideal para nadar, deportes acuáticos y senderismo situado en un inmenso valle rodeado de las montañas más altas de Alicante. Es una reserva natural ubicada al nordeste de la Marina Baixa rodeada de montañas y naturaleza.
Descendemos por unas escalinatas a modo de via crucis hasta que llegamos a la parte mas baja del pueblo donde se ubica en la Plaza de San Gregorio que es el nucleo central del casco historico, el edificio del Ayuntamiento donde se encuentran en los bajos unas mazmorras de epoca medieval construidas en el siglo XII, una estatua del santo que fue el primer monje que llegó a Papa, siendo el sexagésimo cuarto Papa de la iglesia católica y se le considera uno de los padres de la iglesia latina, junto a Jerónimo de Estridón Agustín de Hipona y Ambrosio de Milán. San Gregorio fue muy místico, con él la iglesia católica adquirió un gran prestigio en todo Occidente, se denominaba así mismo como "siervo de los siervos de Dios", y un precioso mirador desde donde contemplar de nuevo el embalse.
Desde el mirador de la plaza tambien podemos contemplar los restos de la Torre de la Penya d'Alcala, una torre atalaya que vigilaba el valle del rio Guadalest. Sobre una aguda punta rocosa, ocupando toda su superficie, se situa el primer cuerpo de una torre cilindrica de mampostería.
En el interior del conjunto amurallado las casas son humildes, como las que le han precedido, pero bien cuidadas. Sólo algunas destacan sobre las demás, de noble fábrica, como la casa-museo de Orduña y en la calle principal hay una casa típica del siglo XVIII - que llaman museo etnológico - en el que se muestra cómo se vivía en estas casas, así como el uso de aperos de labranza y cómo se elaboraba el pan, el vino y el aceite. La casa se divide en tres partes: Una dedicada a la vida rural cotidiana en la que se muestra el hogar tradicional, despensa, corral y dormitorio ,con todos los objetos relacionados a cada menester.
Otra dedicada al cultivo y transformación de los productos básicos de la zona : olivo, vid, y cereales. En ella encontramos la almazara, el molino y el lagar, todos con sus correspondientes instrumentos, elementos y maquinaria. Los procesos pueden verse en los videos explicativos “Del trigo al pan “ y “ De la oliva al aceite”
Y finalmente otra compuesta por una colección de armas antiguas
El museo cuenta con carteles explicativos y folletos informativos (en los principales idiomas europeos) que se le entregan a los visitantes.
El ultimo de los monumentos que podemos visitar dentro del recinto amurallado de Castell es la Iglesia de Nuestra Señora de la Asuncion. Se trata de una edificación del siglo XVIII de estilo Barroco, construida entre 1740 y 1753 sobre el solar del primitivo templo que databa de los tiempos de la Reconquista (siglo XIII), fue incendiada y saqueada durante la Guerra Civil y fue nuevamente remodelada en 1962, acortándose su longitud y variando la planta, de la que desaparecieron el crucero y la cúpula. Entre 1995 y 1996 se acometen obras de reafirmación y decoración interior que pretenden salvar el edificio actual.
Se trata de un templo de pequeñas dimensiones y planta rectangular con tres capillas laterales entre contrafuertes. Nave cubierta con bóveda de cañón y ábside semicircular en la cabecera. La fachada es simple, con portada de sabor gótico rematada por una ventana con una vidriera de la Asunción. El templo carece de torre o campanario formando parte del conjunto urbano.
Visitado el conjunto amurallado de la villa volvemos de nuevo a salir por el Portal de San Josep dirigiendonos hacia el barrio del Arrabal por la calle La Virgen donde ponemos nuestro punto y final a la visita por este maravilloso pueblo alicantino.
El pueblo es conocido tambien por la gran cantidad de museos que posee y ademas de todos los que hemos dado cuenta anteriormente en nuestra ruta de viaje, podemos visitar junto al parking de entrada al pueblo, el Museo de Saleros y Pimenteros. Un museo que consta de mas de 20.000 piezas originales de todo el mundo coleccionadas durante los últimos 25 años, muchas de ellas sacadas de anticuarios, hay piezas desde el año 1800 hasta la actualidad.
Este nuevo museo en Guadalest que ha abierto hace poco, situado frente a la Oficina de Información y Turismo, no deja indiferente a nadie, y decimos esto porque, cuando entras por primera vez, no sólo te impresiona la cantidad de saleros y pimenteros que hay, sino lo que deja atónito al visitante es la imaginación del hombre. Hablamos en realidad de auténticas creaciones artísticas que pueden parecer insignificantes en la casa de cualquiera, pero que maravillan cuando les dedicas un solo segundo de atención.
Encaramado sobre un lienzo rocoso que sirve de abrigo y defensa se alza El Castell de Guadalest, uno de los municipios más visitados de España, reflejando sus peculiaridades paisajísticas, históricas, culturales y urbanísticas. Guadalest es uno de esos lugares mágicos que parece anclado en el tiempo, que mantiene un toque medieval en cada esquina y rodeado de un entorno natural envidiable, todo esto y mucho más le ha servido para ser declarado Conjunto Historico Artistico, Bien de Interes Cultural y uno de los pueblos mas bonitos de España.
Ademas su privilegiado entorno natural permite al viajero la realizacion de rutas de senderismo por la Sierra de Xorta o por las inmediaciones del embalse de Guadalest.
GASTRONOMIA:
Los platos típicos de Guadalest están elaborados con productos propios de la tierra. El arroz con alubias y nabos, el pimiento relleno, el mincho, el conejo al ajillo, las verduras al horno, olla de trigo, la olleta y las pelotas de maíz son ejemplos de esta variada cocina.
FIESTAS:
San Gregorio. Se celebran estas fiestas el fin de semana más cercano al 9 de mayo que es la onomástica del santo. Estas fiestas también reciben el nombre de "Fiestas de la Juventud", ya que son los jóvenes quienes se encargar de toda la organización.
Fiestas patronales. Tienen lugar del 14 al 17 de agosto en honor a La Virgen de la Asunción. Se celebran actos en honor a la patrona y cuyos actos centrales son el traslado de la imagen a la iglesia, la ofrenda de flores a la virgen y la procesión por todo el pueblo.
Romería a Gines. Segundo fin de semana de septiembre en honor a Santa Ana y San Joaquín patrones del caserío de Gines.
PLANO TURISTICO: https://guadalest.es/download/4343/?tmstv=1716982287


















































Muchas gracias por la información, no conocía la historia, es un sitio precioso que a mi me encanta. Gracias otra vez
ResponderEliminarA usted por emplear su tiempo en leerlo
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