SAN CRISTOBAL DE VALDUEZA
San Cristóbal de Valdueza es una localidad situada en los Montes Aquilinos abarcando un bello territorio natural y que pertenece al municipio de Ponferrada, en la comarca de El Bierzo, en la zona occidental de la provincia de León dentro de la comunidad autónoma de Castilla y León. Desde aquí podemos visitar innumerables paisajes naturales que sobrecogen. La visita al Valle de Oza se convierte en punto imprescindible del viaje, así como el recorrido de los senderos a través del Valle del Silencio,
El pueblo está rodeado de montes, arroyos y bosques de castaños, robles, abedules, servales y avellanos, donde podemos practicar senderismo, rutas en bicicleta y muchas cosas más. La piedra, la pizarra y la madera son la materia con la que sus primeros habitantes construyeron el pueblo hace más de mil años. Testigo, desde entonces, es el milenario tejo que según varios estudios supera los 1200 años, alcanza los 15 m. de altura, 19 m. de copa y su tronco tiene un perímetro de 4.75 m. El impresionante ejemplar, que figura en letras mayúsculas en el catálogo de Especímenes Vegetales de Singular Relevancia de Castilla y León, es el símbolo del pueblo y el habitante más longevo del valle.
También puedes visitar la iglesia Parroquial situada en el centro del pueblo, callejear por sus calles visualizando las restauradas casas, lavar la ropa en el lavadero y si tienes sed y llegas hasta el final del pueblo un camino te llevará a la fuente natural donde además disfrutaras de unas impresionantes vistas.
Podemos acceder por la carretera que sale desde Ponferrada hacia Villafranca del Bierzo y despues de coger un desvio nos llevara por una carretera que atraviesa un paisaje de montaña espectacular, con bosques, ríos y prados que cambian de color según la estación. Durante el viaje podrás disfrutar de panorámicas típicas de la comarca, ideales para hacer alguna parada y capturar fotografías únicas.
San Cristóbal de Valdueza es uno de esos lugares que enamoran a primera vista. Este pueblo rural ha sabido conservar su esencia tradicional, ofreciendo a quienes lo visitan un refugio perfecto para desconectar de la rutina, rodeado de un entorno natural privilegiado y un rico patrimonio histórico. San Cristóbal de Valdueza se ha convertido en una parada imprescindible para quienes buscan un turismo rural de calidad y autenticidad. Sus verdes paisajes, la pureza del aire y la tranquilidad del ambiente son el escenario ideal para excursionistas, peregrinos del Camino de Santiago y amantes de la naturaleza que desean reconectar con lo esencial.
Posee un ambiente auténtico y tradicional con calles empedradas que conservan el encanto de antaño, casas de piedra y madera que reflejan la historia y cultura local, y un entorno pacífico que invita al descanso y la reflexión.
San Cristóbal de Valdueza es un verdadero paraíso para fotógrafos y amantes de la imagen, ofreciendo paisajes cambiantes y cautivadores que varían con cada estación y juego de luces. Desde las suaves brumas matutinas hasta los vibrantes colores del otoño, cada rincón invita a ser capturado y compartido, especialmente para quienes disfrutan del arte visual y la estética natural.
En definitiva, San Cristóbal de Valdueza es mucho más que un destino rural; es un refugio donde la historia, la naturaleza y la cultura se entrelazan para ofrecer una experiencia única.
San Cristóbal de Valdueza es un pequeño pueblo de origen medieval situado en el corazón de la Tebaida Berciana, caracterizado por su arquitectura tradicional de pizarra y su estrecha vinculación histórica con el monasterio de San Pedro de Montes. Su desarrollo está ligado al eremitismo de la zona y a la repoblación de los siglos IX y X, estando vinculado al monasterio de San Pedro de Montes, fundado en el año 635 por San Fructuoso.
En lo relativo a su forma, San Cristóbal es un núcleo pequeño, de carácter concentrado.
Sus casas se agolpan las unas a las otras sobre la loma, formando pequeñas manzanas
irregulares de formas también alargadas, típicas en un asentamiento de montaña. En todo su perímetro circundante se disponen de pequeñas
huertas y tierras de cultivo. El núcleo es de trazado antiguo, irregular, en disposición lineal a su calle principal (calle Real), a
ambos lados. El resto de vías discurren en sentido perpendicular con respecto a ésta. Su
desarrollo se podría asemejar al de un pueblo “de paso” en los márgenes de un camino.
La iglesia, elemento centralizador, se encuentra en el centro del núcleo, abierta a su
calle principal. Las calles son estrechas (y aún lo parecen más por efecto del
vuelo de sus corredores), con excepción de la principal, quebradas, de formas
irregulares tanto en sus trazados como en sus distancias, con infinitud retranqueos,
quiebros y espacios intersticiales. Son comunes las construcciones en hilera, de
estrecha crujía, alargadas, que suele combinar viviendas y cuadras.
Como ocurre en toda la zona, las construcciones juntan sus medianerías formando
pequeñas manzanas, aunque suele haber espacios estrechos entre ellas de desagüe y
protección contra el fuego.
El tipo de vivienda tradicional que predomina es la casa de corredor y escalera de
acceso exterior (puede no existir); con cubierta de losa de pizarra. Tiene dos plantas,
con la vivienda en la parte alta y la cuadra con portón en el plano terreno. Este tipo es
típico en todo el área natural del Valdueza, con un elemento común: el corredor a la
solana, de uno o de dos largos, característico en buena parte de la geografía del
Bierzo, cerrando en mayor o menor grado con madera. Los muros de fachada son
gruesos, de piedra, portantes. También hay abundancia de construcciones de volumen
sencillo, sin vuelos ni ningún otro elemento adosado a sus fachadas.
En cuanto a la escalera exterior, suelen solucionarse en paralelo con el edificio,
ocasionalmente pueden doblarse en L si es necesario, o disponerse ortogonales. En su
construcción se alterna la piedra con la madera, aunque normalmente sólo el tramo elevado es de este
material, al apoyarse en un tramo pétreo los primeros peldaños, incluso compartir el
primer tramo pétreo con otra vivienda anexa.
Los corredores vuelan siempre, pudiendo doblarse en L sobre la esquina. Son de largos
tramos y aparecen de forma continua en desarrollo lineal sobre la vía (calle principal).
Normalmente se forman al volar las vigas del forjado correspondiente. Como mucho se apoyan en el bloque de piedra de la escalera, pudiendo ayudarse de tornapuntas,
jabalcones. Sus petos se cierran con elementos diversos, predominando aquí los
cuadradillos y la tabla recortada o continua (muy común en la Valdueza), disponiendo
de partes más cerradas, casi ciegas, incluso cerradas por completo por fábrica. Es
común el apoyo de este corredor sobre muros medianiles a sus extremos, originando un
portal en su parte baja. También aparecen sin escalera, de corto desarrollo, casi
semejantes a balcones pero cubiertos por techado.
Existen también casas terrenas, a ras de suelo, de una sola altura, cubiertas de losa de
pizarra, derivados directos de las primitivas viviendas de techo vegetal, las más
antiguas. Se organiza en ellas, por un lado, la estancia destinada a las personas, la
cocina y el cuarto o habitación. Y por otro la cuadra y el pajar, que tienen acceso
propio. La cocina de llar bajo se dota ya de chimenea que se señala al exterior de la
cubierta. La edificación se puede acompañar al exterior de horno de piedra y circular
como un volumen más de la casa, protegiendo la bóveda interior de adobes o cubierta
propia de pizarra.
Las edificaciones auxiliares tienden a disgregarse de la vivienda, apareciendo distantes
en grupos de cuadras y pajares, organizados en hileras o pequeñas agrupaciones, como
ocurre en la manzana de cuadras anteriormente citada. En las proximidades del pueblo
se encuentran numerosas huertas y cultivos que se disponen a las fachadas traseras de
las construcciones, siendo común y singular partir las fincas mediante gruesas losas de
pizarra hincadas en el terreno siguiendo una hilera.
En los huecos pueden aparecer arcos rebajados en piedra, sobre todo a la entrada de la
cuadra. Son también interesantes las variadas formas de las chimeneas de pizarra de
sus cubiertas.
Al igual que en otros núcleos de esta zona, todavía se pueden apreciar en San Cristóbal
algunos muros de testeros escalonados o resaltados en sus casas más antiguas, incluso
en alguna de dos alturas, reflejo de las antiguas cubiertas vegetales que antaño
dominaron estos núcleos montañosos de Valdueza.
Hoy en día ya no quedan casas con cubiertas de paja en el pueblo aunque en tiempos
pasados llegó a tener “40 casas, cubiertas de paja la mayor parte (Madoz)”. Son muy
frecuentes en el área norte, justo a la entrada del pueblo existe una manzana-corral de
cuadras y viviendas en hilera que en tiempos pasados servían para guardas los ganados
de las gentes de la Cabrera cuando iban de paso por estas tierras.
La casa de San Cristóbal pertenece al ámbito de la montaña del Valdueza. Tenía su
actividad básica en al ganadería apoyada en la agricultura de subsistencia, de ahí la
tosquedad y primitivismo de sus construcciones. Su programa es ajustado, sobrio,
como corresponde a una economía restringida y pobre como ésta; en él la relación
entre hombres y animales es estrecha.
Dentro del patrimonio monumental y natural cabe destacar la iglesia de San Cristobal, un pequeño templo del siglo XIX (con inscripción de 1800) de nave única y cabecera recta, desorientada al sur que cuenta con espadaña, acceso exterior, al oeste se abre un angosto baptisterio, hacia el centro de la nave, una sacristía desde la cabecera y destaca por su ubicación en el entorno natural siendo un claro ejemplo característico de la arquitectura religiosa popular de la zona de la Tebaida leonesa, y el Tejo milenario.
También conocido como el Teixo, es quizá el monumento más importante de San Cristóbal de Valdueza, se considera el segundo tejo milenario de Europa con 1246 años. Podemos visitarlo en la misma entrada del pueblo de San Cristóbal de Valdueza, junto a la vieja ermita que hoy en día se utiliza como cementerio.
Con los asentamientos humanos llevados a cabo por los romanos, para la explotación de las minas auríferas de las Medulas, se inició el proceso de deforestación de las masas arboladas. A partir de entonces estas sierras fueron dedicadas al pastoreo y al cultivo del cereal.
El Tejo de San Cristóbal de Valdueza preside un paisaje cerealista y ganadero, y la vida de los vecinos. Tanto el Tejo como el cementerio se asientan en terrenos cedidos por el obispado de Astorga a la Junta Vecinal de San Cristóbal de Valdueza, mientras conserve su función de camposanto.
El recinto funerario esta encastrado sobre los restos de una antigua ermita, relacionada con el Monasterio de San Pedro de Montes, fundado en el año 635 por San Fructuoso. Ermita y tejo formaron una unidad cultural de gran significado siguiendo la antigua tradición milenaria del norte peninsular y el arco atlántico europeo, según la cual tejos, y también otras especies de árboles, presidían la vida de los vecinos en lugares emblemáticos reuniéndose bajo su copa para celebrar y deliberar.
GASTRONOMIA:
Dentro de su gastronomia cabe destacar platos tipicos como: Empanada berciana, caldos, pulpo con “cachelos”, potajes, truchas y anguilas con
patatas y pimientos asados. En su reposteria hay dulces tipicos como: Roscas, higos en almíbar, miel de castañas, nueces, cerezas y guindas en almíbar o en
aguardiente. Y tambien caben destacar productos tipicos como: Botillo, androlla, pimientos, manzana reineta y pera conferencia.
FIESTAS:
Las fiestas patronales se celebran en el mes de julio en honor de San Cristobal























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