PORCUNA
Porcuna es una localidad de la provincia de Jaén dentro de la comunidad de Andalucía, en la linde con la provincia de Córdoba y posee una población de poco mas de 6.500 habitantes. Su municipio se encuentra situado en la macrocomarca de la Depresión del Guadalquivir al oeste de la provincia de Jaén, en la llamada Campiña Baja, enmarcado su relieve entre Sierra Morena y las Serranías Subbéticas. Su término municipal se sitúa en una comarca de paisaje monótono, aunque más accidentado que la vecina campiña cordobesa, contando con una extensión total de 176,26 km2, siendo su relieve semi-llano y con multitud de grandes lomas y colinas modeladas sobre terrenos blandos y margosos del Mioceno Superior; con una altitud media de 473 metros.
Riegan el término el río Salado (afluente del Guadalquivir) que lo atraviesa de sur a norte, de escaso caudal, con otros arroyos de menor importancia que van a afluir al mismo (el Saladillo, Quiebracinchas, Zurraque, Carrasquilla, Torre del Alcázar y otros). En la época de estío tanto el río Salado como los arroyos se secan, no pudiéndose aprovechar para regadíos.
La totalidad de su territorio está labrado, correspondiendo la mayor parte del mismo a olivar de campiña, lo que le confiere una clara dependencia económica de la agricultura, en concreto de este cultivo, y de su industria transformadora. Los cultivos de trigo, leguminosas y girasol ocupan las tierras dedicadas a herbáceos. Otras actividades relevantes son la carpintería, la industria del poliéster, la calderería y la cantería de piedra natural.
La actual pronunciación Porcuna proviene de una evolución lingüística originaria de la antigua Ibolca túrdula, la posterior Obvlco de la época romana, la Obolcon visigoda y la Bulkūna durante el periodo de Al-Ándalus. La grafía y fonética del nombre de la ciudad durante su época tartésica son aún desconocidos.
Por su geoestratégica posición y morfología de fortaleza natural, Porcuna ha tenido una importante relevancia histórica desde el punto político y, especialmente, militar. Así, sirvió de cuartel general del ejército de Julio César en la Batalla de Munda en el 46 a.C. y la posterior conquista y saqueo de la Córdoba pompeyana en el 49 a.C., gracias a lo que le fue otorgado su título de Municipio Pontificense y Urbs Victrix Nobilis (Victoriosa Noble Ciudad) accediendo con ello a la ciudadanía romana; ya en el Medievo, su nunca conquistado castillo calatravo sirvió de cárcel al rey Boabdil que fue apresado por los cristianos en la Batalla de Lucena, en 1483, y desde él, donde tenía su sede fija, el ejército de la Orden de Calatrava cercó e incendió Jaén en 1465; sirvió de base al General Castaños para reunir sus ejércitos en la Batalla de Bailén en 1808; y por último, durante la Guerra Civil, sufrió pasar toda la contienda en pleno frente lo que le supuso continuos bombardeos terrestres y aéreos por ambos bandos. Esto contribuyó en gran medida a la destrucción que la ciudad ha padecido durante el pasado siglo XX de gran parte de su histórica monumentalidad urbana.
Como muestra adicional de su relevancia histórica, en 1975 se halló en el paraje conocido como Cerrillo Blanco el mayor y más importante conjunto escultórico de época túrdula conocido hasta la fecha, del cual se recuperaron unos 1500 fragmentos. Dichas esculturas pueden asociarse a una edificación monumental, que narraría la historia de un linaje aristocrático, esculturas que fueron mutiladas y destruidas en alguna de las luchas intestinas de la época túrdula, y trasladadas y enterradas en el Cerrillo Blanco en torno al siglo V a. C.
Entre los principales motivos para su visita están los restos del castillo de la Orden de Calatrava del que sobresale como mejor conservada la Torre Nueva (o "de Boabdil"). Además son dignos de visita la iglesia románica y priorato calatravo de San Benito, la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, sucesora de la también calatrava parroquia gótica de Santa María la Mayor, las ruinas romanas de Obvlco/Ibolca, el Paseo de Jesús (con su mirador "La Redonda", su Iglesia de Jesús y su espléndido camarín), la Casa de la Piedra, así como distintas ermitas.
La estructura del núcleo urbano de Porcuna permite distinguir tres áreas claramente diferenciadas: un casco antiguo, de calles estrechas y quebradas y manzanas marcadas por los entrantes y salientes de las edificaciones que definen un viario tortuoso; un área de crecimiento moderno, ubicada al este del casco antiguo, que presenta una trama racional compuesta por calles rectas y manzanas regulares.
Porcuna ha sido en los últimos veinte mil años un lugar privilegiado, desde las primeras estancias periódicas paleolíticas, con una ocupación ininterrumpida durante toda la Prehistoria reciente (Neolítico, Cobre y Bronce), Protohistoria (bronce final, hierro Antiguo), época túrdula, donde fue la ciudad-estado de Ibolca túrdula, posterior Obvlco en la época romana y Bulkūna' musulmana en el periodo de al-Ándalus, que luego fue cristiana. Todo para finalmente llegar a la actual Porcuna fruto de la evolución de la población autóctona.
Los orígenes de Porcuna se remontan a un grupo de aldeas del Neolítico Final localizadas en su entorno. En la Edad del Cobre (III milenio a. C.) la zona se convierte en un centro nuclear de la Campiña. Las investigaciones arqueológicas han descubierto en el cerro de los Alcores una de las fortificaciones más antiguas documentadas en el Alto Guadalquivir, con doble cerco amurallado rodeado cabañas circulares. Otro poblado similar se encuentra en el cerro de Albalate y ambos se mantuvieron durante la Edad del Bronce (II milenio a. C.).
En los siglos VII y VI a. C. se conformó la cultura túrdula en estas tierras y así, en el cerro de los Alcores, aparece una nueva ordenación urbana, de trazado geométrico, con casas rectangulares de paredes de adobe que se alzan sobre zócalos de piedra, a veces estucados con barro. La zona mantuvo su condición de gran centro de la campiña y en esta época túrdula emergió una aristocracia con modelos políticos heroicos, al igual que otras regiones mediterráneas. Esta élite, para perpetuar su estirpe, representó sus hazañas y sus orígenes, legándonos de paso el maravilloso conjunto escultórico de los guerreros de Cerrillo Blanco, que ya son emblema de esta cultura. Estas esculturas estaban en un recinto sacro del cerro de los Alcores, pero poco después de su erección fueron enterradas en la necrópolis de Cerrillo Blanco.
En esta época, Porcuna era la ciudad-estado de Ibolca, con acuñaciones propias de moneda. El lenguaje usado era el túrdulo, cuyo alfabeto está descrito, pero sin conocerse aún el significado de las palabras. La símbolos alfabéticos han sido encontrados en monedas y en alguna estela.
La Obulco romana fue el origen de la actual Porcuna, confirmado por los hallazgos epigráficos y los textos de Plinio, Ptolomeo y Estrabón. Durante la república y el primer imperio la ciudad tuvo gran importancia y disfrutó de cierta autonomía, ya que acuñaba su moneda. En la guerra civil entre César y Pompeyo, Obulco tomó partido decidido por el primero y, según Estrabón, aquí fue donde César preparó la decisiva batalla de Munda, en el año 45 a. C. Las principales obras de ingeniería romana que han llegado a nuestros días son la cisterna de La Calderona y el anfiteatro romano, ambos actualmente en proceso de restauración y puesta en valor.
En época musulmana se llamó Bulkuna y era una de las capitales de distrito (iqlim). Han quedado muchos vestigios de aquellos años en topónimos como Alharilla.
Tras ser conquistada en 1241 por Fernando III, el rey la cedió a la Orden de Calatrava, que la convirtió en uno de sus principales enclaves (Encomienda de Porcuna). La orden la dotó de fuertes defensas, de las que todavía subsisten algunas torres y tramos, albergando un alcázar y una torre del homenaje de planta ochavada.
En 1242 Alfonso X la cambió a los calatravos por Cabra. Porcuna se hizo realenga y fue cedida al Concejo de Jaén como aldea. Volvió a la Orden de Calatrava en 1402 y en ella se mantuvo hasta el siglo XIX. De los cinco prioratos que la Orden tenía en Andalucía en el siglo XVI, dos estaban en Porcuna, San Benito y Santa María, lo que da idea de la importancia adquirida. En estas fechas había desaparecido la Encomienda de Porcuna pero se había establecido en esta villa la Encomienda de la Torre del Cañaveral. Otras instituciones calatravas eran la fortaleza-alcaldía de la villa y la Mesa Maestral, que poseía numerosos bienes.
Tras el fin de la Reconquista por parte de los Reyes Católicos, el señorío que la Orden de Calatrava ejercía sobre Porcuna era solo teórico, puesto que, además de designar a los titulares de sus beneficios, era la Corona la que poseía o controlaba los derechos señoriales más importantes, gestionaba y disfrutaba sus bienes más valiosos y rentables, percibiendo por todo ello la mayor parte de los ingresos que la Orden tenía en la villa. Todo lo anterior hizo que la situación de Porcuna quedase a medio camino entre el señorío y el realengo.
Ya en tiempos de Carlos I surge el problema comunero, que en Porcuna se materializó en el apoyo a los derechos del emperador, contra la sublevación comunera y bajo el mando del marqués de Mondéjar. La derrota comunera trajo la estabilidad a Porcuna, y su definitiva consolidación como ente poblacional, ya con alrededor de 4000 vecinos a finales del siglo xvi. Esa consolidación se tradujo a principios del siglo xvii en la concesión regia, por parte de Felipe III, de "un privilegio real que la sustraía de Martos y se le concedía a los dos alcaldes ordinarios". En esa época nace en Porcuna el poeta satírico del siglo de oro Juan del Valle y Caviedes. A partir de ahí, y a lo largo de los siglos xvii y xviii, Porcuna vive sumida en una larga fase depresiva, marcada por las malas coyunturas agrarias, la fuerte presión de la Hacienda Real y el descenso de su población. A finales del siglo xviii, la villa de Porcuna contaba con poco más de 4000 habitantes.
En 1808, las tropas del general Castaños se reunieron en Porcuna para diseñar la decisiva batalla de Bailén contra los franceses. En esa batalla intervino la heroína María Bellido, que había nacido en Porcuna. Porcuna participó activamente en el marco de las primeras luchas del liberalismo español, y lo hacía en el bando representado por las Cortes gaditanas y en defensa de los derechos dinásticos de Fernando VII. Tras la primera guerra carlista llegó una larga etapa de estabilidad institucional a mediados del siglo xix. En estas décadas Porcuna seguía creciendo: los poco más de 5000 habitantes de la década de 1840 se transformaron en cerca de 8.000 en la década de 1860, alcanzándose diez años después los 9.000 habitantes. Este crecimiento demográfico se acompañó también de un proceso de expansión agraria, centrada en la localidad en la extensión de cultivos tradicionales como el cereal y, en menor medida el olivar.
En 1919, junto a Lopera y Arjona, Porcuna fue una de las localidades que protagonizaron la lucha campesina contra el caciquismo, totalmente implantado en esa época hasta el punto de que se produjo un vacío de poder público. La situación entre los agricultores y las fuerzas que enviaban los caciques se crispó hasta el punto de registrarse enfrentamientos violentos en Lopera y en Porcuna con la muerte de una niña herida por una bala, 18 trabajadores heridos y más de cien presos.
En la década de 1930 se suceden la desarticulación de la vieja política caciquil, el triunfo político de republicanos y socialistas en el marco de la II República, la radicalización de las posturas y de los enfrentamientos y la escalada de la tensión social en la localidad. En 1934 Porcuna fue uno de los municipios españoles donde se secundó la huelga de junio de 1934 convocada por la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra de la UGT. Los sindicalistas y miembros socialistas y ugetistas del Ayuntamiento incitaron al enfrentamiento social entre quienes secundaban la huelga y quienes no. Con la restauración del orden hubo numerosas penas de carcel. Cuatro meses después, del 5 al 7 de octubre, durante la revolución de 1934, fallido golpe de Estado promovido por la UGT y el PSOE contra el gobierno de la Segunda República, las Juventudes Socialistas protagonizaron los incidentes contra la República. Los encarcelados por los sucesos de 1934 fueron indultados en febrero de 1936 tras la victoria electoral del izquierdista del Frente Popular.
Todo ello, al igual que en el resto de España, desembocó en la Guerra Civil que comenzó en 1936 y que en Porcuna se vivió de forma intensa, al quedar de nuevo situada en el entorno de la delimitación entre republicanos y franquistas en la línea de Córdoba así como por el propio hecho de la batalla de Lopera en diciembre de 1936. El 22 de febrero de 1937 se reinauguró la línea de autobuses S.A.T.A. con Córdoba, siendo ya una zona segura del frente franquista.
Recorrer esta ciudad milenaria es sentir dentro de su Conjunto Historico fruto del devenir historico un puzzle de 6.000 años de antigüedad y los estratos arqueologicos que de una manera ininterrumpida la han modelado en nuestro presente.
Te proponemos este recorrido para que sientas la esencia del alma de la ciudad; su urbanismo, su arquitectura; y sobre todo otro de los patrimonios fundamentales como son sus gentes, amables y acogedoras, verdadero tesoro fruto del continuo mestizaje de culturas milenarias.
Comenzamos nuestro recorrido en uno de los espacios mas emblematicos y visitados por los habitantes de Porcuna como es el Paseo de Jesus. Se trata de una extensa superficie arbolada con grandes áreas de aparcamiento, de esparcimiento y deleite de los sentidos: arbolado centenario, naturaleza exhuberante, mirador panorámico de La Redonda, el Monumento al Olivo, la ciclópea Casa de la Piedra (siglo XX), la Iglesia de Nuestro Padre Jesús (siglo XVIII) con su camarín barroco,... Y luego también innumerables rincones pintorescos, cuando al final de nuestra visita circular a la ciudad, encontremos de nuevo este bellísimo paraíso del sosiego. Con origen en el antiguo camino del cementerio municipal de la localidad se construye a finales del siglo XIX y ha sido, durante casi dos siglos, el centro de la vida social, lúdica y festiva de Porcuna.
El primero de los lugares de interes que podemos contemplar y visitar es el edificio de la Casa de la Piedra. La construcción de la CASA DE LA PIEDRA de Porcuna, empezó el 14 de enero de 1931 y se acabó en el 1960, la obra de un cantero que con material autóctono y mucha perseverancia construyó la casa de su familia. Obra de un cantero humilde, Antonio Aguilera, que compró un solar de escombros y que «enladrilló» los muros para no ver la monumentalidad de cada uno de los bloques.
Una casa de más de 5 pisos en un enorme desnivel a la calle posterior y a pie de parque desde la fachada principal, con cuatro salones, un aljibe, terrazas interiores y jardín con mesa también de piedra, el único material estructural del edificio con techos de cuatro toneladas cada pieza, esculpidas con detalles increíbles como la reproducción en piedra de un toldo.
Arcos, alfeizares, escaleras, techos, canalizaciones … absolutamente cada uno de los detalles de la casa está realizado en piedra hasta los colgadores. La piedra dorada de Obulco, Porcuna, ya era tradición íbera como es posible admirar en lo cerros y necrópolis de la zona.
Una piedra, piedra calcarenita blanca de fino grano a veces más blanda que otras, que para resistir del pasar del tiempo se tiñe de un hongo «grisáceo» que la protege y la deja estática por tiempo y tiempos nos dejen allí donde es utilizada por el hombre.
La fachada principal de la casa tiene su acceso orientado al Paseo de Jesús, presentando hacia él un espacio acotado donde se distribuye la entrada principal, presentada con puertas de piedra de una sola pieza que permiten el acceso a una zona ajardinada como preámbulo del edificio principal y cuya fachada presenta volúmenes muy definidos. Es el acceso a su interior lo que denota la majestuosidad de la construcción. La primera sala interior es toda una declaración de intenciones, al presentar una cubierta adintelada de 15 piezas de piedra, engarzadas entre sí, confeccionadas a modo de artesonado. En esta planta principal se distribuyen varias estancias como cocinas y dormitorios.
El acceso a plantas superiores e inferiores se hace mediante escaleras diseñadas con peldaños de una sola pieza. Actualmente y tras la reciente restauración (realizada en el periodo 2016 –2018), se ha dotado de un ascensor que permite accesibilidad total a las estancias interiores de la casa, eliminado las barreras arquitectónicas del programa original que impedían el disfrute de esta singular construcción a personas con movilidad reducida. La planta superior la forma una terraza y dos pequeñas torres a los lados, ambas dotadas con elementos decorativos en piedra que destacan por su belleza y complejidad: faroles de piedra, chimeneas y artesonados con decoración a modo de “toldo de sogas y tela”, este último con detalles decorativos que demuestran la destreza y sensibilidad artística del autor.
El resto de plantas del edificio parten desde la Ronda Marconi hasta las plantas superiores anteriormente descritas, resolviendo con maestría el desnivel existente entre la citada calle y el Paseo de Jesús. De abajo a arriba, las plantas inferiores fueron concebidas, respectivamente, como taller de cantería y como salón, cocina y patio. La majestuosidad constructiva en piedra se puede observar en cubiertas abovedadas de medio punto observables desde la planta inferior y en especial en la zona del aljibe, primitiva parte constructiva de la casa, cubierto con seis arcos de medio punto, que en palabras del propio autor “estaban hechos con piedras o dovelas en seco parecidos a los arcos del acueducto de Segovia”. En el patio, no pasa desapercibida la singular representación de la mesa de la Santa Cena, mesa y asientos en piedra, diseñados estos aprovechando las bondades que la piedra otorga al que se sienta sobre ella y ofreciendo en su conjunto un espacio cuya contemplación evoca las virtudes de un hombre y su utopía, y cómo esta se hizo realidad sin más empeño que el esfuerzo, tesón y destreza necesaria para dominar una profesión con siglos de tradición en esta tierra.
Desde su finalización a nuestros días, “La Casa de la Piedra” se ha erigido como un monumento único y nos atreveríamos a decir irrepetible, alcanzando una proyección mediática y social relevante, causa y efecto de serle otorgada al artífice de la casa D. Antonio Aguilera Ruedas la Medalla de Oro al Mérito del Trabajo en 1971.
En el paseo tambien podemos distinguir monumentos como el Palacete de la Musica en hierro fundido y el quiosco de mediados del siglo XX asi como la Sala Municipal de Conferencias y Exposiciones con relieves escultoricos de Cerrillo Blanco. Junto a esto podemos visualizar la zona llamada de los Pinos Bonitos, unos bancos de azulejos sevillanos que en los años 90 del siglo XX que sustituyeron a los primitivos instalados a finales de los años 20 del siglo pasado.
Otro de los monumentos que podemos contemplar en el paseo es el edificio de la iglesia de Nuestro Padre Jesus Nazareno. Al final del Paseo de Jesús se levanta esta ermita, antigua iglesia de San Sebastián, hoy bajo la advocación de Jesús Nazareno. Data del siglo XVII, aunque su fundación tuvo lugar en la Edad Media. Consta de una sola nave cubierta con bóveda de cañón. La parte más interesante es el presbiterio, de media naranja sobre pechinas y decorada con yeserías policromadas. En el testero frontal se halla un interesante retablo mayor tras el cual se abre un primoroso camarín de exuberante decoración construido en la primera mitad del siglo XVIII y que alberga la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno.
Y finalmente a las espaldas de la ermita podemos ver el Mirador de la Redonda donde en una curva del mismo se encuentra el Monumento al Olivo, dos troncones de olivo tallados en piedra.. El mirador es una gran balconada que da a la campiña de Jaén y Córdoba, elaborada en piedra local de magníficos paisajes de olivar.
Dejamos el Paseo de Jesus y nos adentramos en la localidad por la calle Carrera de Jesus, arteria principal de la ciudad, rodeada de cafeterías, restaurantes, tiendas y bellas casas modernistas de principios del siglo XX, monumentales fachadas de piedra y casas solariegas como las que ocupa el Circulo Artístico Cultural, conocido como "La Píldora". El edificio está compuesto por planta baja, primer piso y segundo piso. Tiene rejería en todas las ventanas menos en la central del segundo piso que además es de pequeño arco de medio punto. En el primer piso tiene tres balcones, el balcón principal es el central que es adintelado entre pilastras y coronado por un frontón partido por un escudo heráldico y con pináculos a los lados. La fachada tiene otros dos escudos heráldicos, uno a cada lado del balcón principal. Los otros dos balcones de menores dimensiones también son adintelados entre pilastras y coronados por un frontón partido. El tejado es a dos aguas.
Otra de las casas modernistas la podemos contemplar casi al final de la calle, construida en el año 1916 consta de tres plantas y coronando el mismo sobre la esquina redondeada aparece un frontón con relieves decorativos. El edificio es de ladrillo rojo visto, coronado por una balaustrada con pilares con jarrones pétreos. Llama la atención los balcones de hierro fundido.
Uno de los primeros edificios que vemos tambien en dicha calle es el Granero y Bodega de Francisco Javier de Cevallos, una casa solariega que fue construida en el siglo XVIII. Dicho edificio tiene en planta baja, un patio con pozo y dos naves embovedadas, la interior dedicada a bodega, que soportan la planta primera, destinada a granero con arcos ojivales.
La calle Carrera de Jesús la interrumpe a su mitad una bella farola de fundición, cruce de caminos, junto a ella los sentidos nos reclamaran una urgencia ya prevista frente a la imponente mole de la Torre Nueva o de Boabdil, en un extremo del castillo, hacia la que nos dirigiremos.
La torre de Boabdil, construida en la primera mitad del siglo XV, es uno de los símbolos más importantes de la arquitectura medieval de Jaén, y es uno de los pocos vestigios que ha llegado hasta nuestros días de lo que fue la fortaleza de Porcuna.
Continuando con la importancia que tuvo Obulco en época romana, no así, fue uno de los oppida más famosos de Hispania, los musulmanes, en época del Emirato cordobés, hicieron de Bulkuna un Iqlim, es decir, una capital de distrito fiscal. En esta época Porcuna contaba con un castillo y recinto murado.
Ibn al-Ahmar, rey de Arjona, Jaén y Córdoba, conquistó la villa de Porcuna que permaneció bajo su poder hasta que definitivamente la sometió Fernando III, en 1240. El rey la cedió a la Orden de Calatrava, que creó la poderosa Encomienda de Porcuna, y la mantuvo en su jurisdicción hasta el siglo XIX, con la excepción del breve periodo en que Alfonso X la expropió a la Orden para convertirla en aldea de Jaén.
El castillo y población pasaron a los calatravos pero éstos tardaron en poblarlos, quizá porque dieron prioridad a Martos y a Víboras, más cercanos a la frontera. El castillo fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1982. En ella se encuentran dos de las salas del Museo Arqueológico de Obulco. Desde su terraza se domina el vasto territorio de un término municipal privilegiado en el pasado, junto a un rico urbanismo y bello caserío blanco.
En los restos actuales del castillo de Porcuna se advierte un intenso proceso de remodelación. Cabe distinguir tres etapas: algunos vestigios ciclópeos correspondientes seguramente al antiguo oppidum sobre el que se fundó el castillo; torres cuadradas de mampostería menuda y sillarejo, así como aljibes datables entre los siglos XII y XIII, y finalmente la llamada torre de Boabdil.
Bloques de piedra toscamente terminados de hasta dos metros y medio de largo por ochenta centímetros de ancho, eran hasta hace unos años, observables en la base de la muralla del castillo y aparecían envueltos por la construcción de sillarejo de las fortificaciones que sucedieron al antiguo oppidum.
En época medieval indeterminada hay que fechar las torres cuadradas y los lienzos de muralla que aún subsisten en Porcuna.
Los calatravos reforzaron su sistema defensivo, dotando su recinto amurallado de torres pequeñas, rectangulares y macizas, aprovechando la condición natural del municipio dispuesto sobre una elevada meseta limitada por empinadas pendientes. Pero su obra principal fue la construcción, en la parte más elevada del recinto, de un alcázar en el que vivía el alcaide y se acuartelaba la tropa y al que se accedía por una puerta defendida por dos fuertes torres, flanqueada por el arco de los Remedios, y dotado de una extraordinaria torre del homenaje.
La torre se construyó entre 1411 y 1435, por encargo del maestre don Luis de Guzmán, y así lo justifica la cartela fundacional en que aparece la cruz de Calatrava, acompañada hacia la punta de dos trabas de sable, y, a ambos lados, los escudos de armas de los Guzmanes, dos calderos jaqueados, y sobre la heráldica, una inscripción: Esta torre mando façer el mui estrenuo e mui noble cavallero don Luis de Guzman por la divina providencia Maestre de Calatrava el año del señor de mil e CCCXXXV años.
La torre del homenaje es el elemento mejor conservado de la fortaleza de Porcuna. Es también conocida como torreón de Boabdil, debido a la creencia popular de que aquí estuvo encarcelado el último rey de Granada, tras ser capturado en la batalla de Lucena del año 1483.
Está ubicada es un ángulo de la vieja muralla, de base octogonal, alcanza los 28 metros de altura y tiene forma ochavada, que responde a la tipología de las torres albarranas que los almohades construyeron a finales del siglo XII.
En cuanto a la estructura interna de la torre, consta de un piso inferior macizo que se abría al nivel del patio de armas, dos estancias superpuestas que se comunican por escalera embutida en los muros y cubiertas con bóvedas ojivales concertadas y una terraza coronada por un remate de almenas sobre un matacán que sostienen ménsulas no apoyadas.
La puerta principal, que abre con arco de medio punto, es de reducidas dimensiones, por exigencias de la seguridad, aunque no exenta de monumentalidad.
La torre de Porcuna presenta una función y estructura nítidamente militar y sin embargo no olvida los refinamientos estéticos y ornamentales que le dan un aire palaciego como la doble ventana de arcos lobulados en dos de las caras del primer piso habitable, cuyo autor debió ser un maestro mudéjar.
Las defensas de Porcuna se organizaban del modo común en las ciudades musulmanas: un castillo o hisn, que es residencia de la guarnición regular y último refugio en caso de invasión de los recintos; un barrio alto fortificado o qasba, que es centro administrativo, comercial y religioso además de residencia de la aristocracia ciudadana; y un recinto murado exterior que abraza la ciudad o gran parte de ella.
La torre formaba parte de la fortaleza que debió de construirse durante la época del Emirato de Córdoba. Tras la conquista cristiana en 1241 pasó a formar parte de las posesiones de la orden de Calatrava, creándose la poderosa Encomienda de Porcuna, que mantuvo a la villa bajo su jurisdicción. El castillo servía como recinto defensivo de la ciudad, y en él vivía de forma permanente la guardia, sirviendo como refugio de toda la población en caso de invasión. El hecho de que Porcuna se encontrase en la frontera entre los reinos nazarí y cristiano hizo que la fortaleza cobrara gran importancia. A su alrededor se extendió el barrio comercial, administrativo y religioso de Porcuna, que se reforzó en todo su perímetro por una muralla.
En el castillo se han conservado vestigios datados en diferentes épocas. Los más antiguos son algunos restos ciclópeos que revela el asentamiento íbero y romano en este lugar. También se han encontrado algunas torres de planta cuadrada realizadas en mampostería y sillarejo, así como un aljibe, que se han datado en el siglo XII, en época almohade. Los restos de las murallas seguramente son también de esta época. En el siglo XIII, cuando el castillo se encontraba ya en manos de la orden de Calatrava, se realizaron nuevas intervenciones. En primer lugar se dotó al edificio de un nuevo sistema defensivo mediante la construcción de torres de pequeña altura y planta rectangular. Pero la intervención más importante fue la construcción de un alcázar en el interior del recinto amurallado. Este edificio sobrevivió hasta el siglo XIX, pero en la actualidad lo único que se ha conservado es su entrada monumental, que es conocida como el Arco de los Remedios, que se encontraba flanqueada por dos torres.
En el siglo XVI comenzó el declive de la fortaleza, pues perdió sus funciones defensivas y no se le dotó de otro uso, lo que dio lugar a un deterioro paulatino que hizo que desaparecieran la mayoría de sus elementos constructivos. Este proceso se acentuó en el pasado siglo, pues en el siglo XIX parece que estaba en un estado de conservación bastante bueno. Así al menos se refleja en los escritos de muchos eruditos de la época. Por ellos sabemos que, además de la torre de Boabdil, existía un recinto amurallado con torreones, un patio interior con dos torres de mayor tamaño.
De la Muralla urbana de Porcuna quedan restos entre las casas de la villa, como el torreón de las Antiguas Carnicerías, el torreón de la plaza de Andalucía (transformado en vivienda), un posible torreón entre las casas en la confluencia de las calles Colón y Niño Jesús, el torreón de la Calle Niño Jesús, un posible torreón en la calle Teniente José Ollero, varios tramos de muralla como el lienzo de la calle Juan Mata Dacosta, etc. También quedan algunos restos en la carretera de Lopera. El recinto murado tuvo tres puertas, la puerta de los Remedios al norte, la puerta de Montilla al este y la puerta de Martos al sur junto a la torre de Boabdil.
Tras la visita a los restos circundantes del Patio de Armas y demás torreones donde vivió varios meses Boabdil "El Chico", nos dirigiremos a la Plaza de Andalucía, donde las calles empedradas, las losas de las aceras, nos hablan en silencio de esta tierra de leyendas, de hechos históricos, de ese inmenso legado cultural que aún vive en sus gentes.
Pero antes de dirigirnos hacia la plaza hacemos una parada para contemplar enfrente de la torre el edificio del Mercado de Abastos "La Plaza" que tiene su origen en el siglo XIX. Inaugurado el 23 de noviembre 1945 frente a la impresionante torre de Boabdil, se trata de un edificio
que se desarrolla en torno a dos patios. El edificio presenta cierto valor arquitectónico y esta incluido en el Inventario de 1987-88. Se encuentra incluido en el catálogo municipal de patrimonio con nivel de protección estructural. Este edificio como otros muchos que se construyeron fueron fruto de una nueva organizacion urbanistica que se produjo en el pueblo despues de la guerra civil y que fue impulsada por el arquitecto Ramon Pajares y trazada por la Direccion General de Regiones Devastadas. La presencia de este tipo de edificios conferían al urbanismo de la ciudad un núcleo en torno al cual pivotaba la vida diaria del municipio que se ha mantenido hasta nuestros dias.
Para llegar a la plaza lo hacemos por la calle Jose Moreno Torres hasta que llegamos a la pequeña Plaza de la Constitucion, que se encuentra anexa a la Plaza de Andalucia, donde en una esquina de la misma podemos contemplar el monumento a la Coronacion de Nuestra Señora de Alharilla y una de las muchas casas señoriales y solariegas que existieron en la localidad y de la que hoy en dia solo perduran algunos restos como escudos nobiliarios o dinteles en las puertas, como la Casa Mendoza actual remodelado Centro Parroquial.
El monumento a la Virgen de Alharilla se realizo para conmemorar el tercer aniversario de su coronacion en el año 2017. El monumento, fue promovido por la Cofradía matriz y el Ayuntamiento de Porcuna, diseñado por el arquitecto, Pablo Manuel Millán Millán, y esculpido en piedra por Manuel López Pérez, y está sufragado, también, por los vecinos del pueblo de Porcuna.
La ubicación elegida para situar el monumento mariano es un entorno amplio entre dos plazas, la Plaza de Andalucía y la Plaza de la Paz, frente a la Parroquia y al Ayuntamiento, se constituye en paso casi obligado en el día a día de los porcuneros.
Su diseño responde a la tipología monumental de triunfo, y representa a escala real una columna romana de estilo corintio hallada en las excavaciones de San Benito y cuyo capitel se custodia en el museo arqueológico. Dado que el monumento reproduce de forma canónica un elemento arquitectónico clásico, todas las medidas vienen determinadas y se han llevado a cabo de forma estricta. Buscar la referencia patrimonial en un monumento en Porcuna es casi de obligado cumplimiento y creo que con la reproducción de este elemento arquitectónico así queda de manifiesto.
El material empleado para su construcción es la piedra y el bronce, dos elementos que han estado presentes en la arquitectura monumental desde la antigüedad. Es importante observar cómo la vejez de ambos materiales de forma conjunta, no solo no resta valor sino que, todo lo contrario, acentúa su propia estética monumental. Por todo esto, su puesta en obra nos permite hablar de trascendencia en el tiempo, ya que su durabilidad garantiza su presencia, como dice el salmo, «por años sin término».
La Plaza de Andalucía es también un entorno urbano privilegiado surgida extramuros de la fortaleza a partir del siglo XV, con preciosos rincones, aptos para el que busca, y sabe mirar y discernir lo bello de la fealdad de otros tiempos, que también dejaron su huella ante nosotros como algo inevitable. Centro de la vida social de la localidad, en ella podemos contemplar varios de los monumentos mas emblematicos como la Parroquia de Nuestra Señora de la Asuncion, el Ayuntamiento y Arco de la Villa o el edificio de las Antiguas Carnicerias, hoy en dia oficina de turismo de Porcuna.
Durante la Segunda República había en el centro de la misma y sobre un pedestal, la efigie del líder socialista Pablo Iglesias, en sustitución de una imagen del Sagrado Corazón de Jesús que hubo entronizada en dicho lugar. Actualmente preside la plaza el Monumento del Sagrado Corazón de Jesús, que fue costeado por suscripción popular.
Antiguamente estaba formada por doble galería de arcos de medio punto de ladrillo sobre columnas, de los que han llegado hasta nosotros algunos de ellos como los de la Casa de la Plaza de Andalucía nº 16.
El centro religioso, administrativo y social lo constituye la plaza de Andalucía, de generosas proporciones y casas con arquerías y balconadas corridas, a la que se accede a través de un arco sustitutivo de otro de origen gótico. Este arco, que era la puerta de entrada a la fortaleza medieval del antiguo recinto amurallado, fue reconstruido en 1952 sobre el antiguo arco medieval.
El primero de los edificios que vamos a visitar es el del Ayuntamiento, de estilo neoclasico, que fue construido en plena ilustracion por orden del rey Carlos IV en 1798 como Posito Real, es decir, banco elemental y publico almacen regulador de cereales para el consumo y la siembra. Es un edificio funcional de planta basilical de tres naves aisladas sobre bovedas y fachadas de silleria con hermosa portada clasicista. Fue reformado y ampliado con un proyecto racionalista del arquitecto Pajares Pardo en la posguerra como Ayuntamiento, funcion que mantiene hasta el dia de hoy.
Debajo del edificio del ayuntamiento se encuentran las Galerias del Posito que en origen fueron las camaras de ventilacion de dicho edificio. Consta de un sotano de tres naves paralelas cerradas por bovedas de cañon. Recientemente restauradas, con la eliminacion de añadidos, la recuperacion de los aparejos originales, ademas de la integracion de restos hidraulicos y domesticos de epoca romana y medieval para que albergue las salas del Museo Arqueologico Municipal OBVLCO.
El siguiente edificio que podemos visitar el de las Antiguas Carnicerias que alberga en su interior el Archivo Historico Municipal y la Oficina de Turismo que tiene su origen en el edificio primitivo construido en el siglo XVI y que han sido restauradas recientemente combinando una limpia arquitectura contemporanea con la exposicion de los restos historicos originales. En este edificio se vendierosn desde la Edad Media hasta 1931 las carnes de vacuno y ovino para el abastecimiento de la poblacion.
Se trata de un edificio de dos plantas, con planta de doble crujía, ejecutado en muros de carga de sillería de piedra. La portada está alzada sobre unos escalones que salvan el desnivel del terreno y se trata de una portada adintelada entre pilastras, coronada por un frontón partido con pináculos. El edificio se construyó sobre restos arqueológicos y de la antigua muralla que han sido parcialmente rescatados en la rehabilitación llevada a cabo en 2014. El proyecto de dicha rehabilitación y reconversión del edificio se basa en las preexistencias históricas del lugar, que cuenta con pozos ibéricos, atarjeas romanas y los restos de una torre medieval y una muralla romana, para crear un nuevo espacio que permite albergar tanto los archivos históricos y municipal como una sala de exposiciones y la Oficina de Turismo.
Y finalmente en la plaza podemos visitar la imponente silueta de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asuncion levantada sobre la antigua iglesia gótica de Santa María la Mayor, su arquitecto, Justino Flores, la construyó entre 1872 y 1910, de estilo neorrománico - bizantino.
El primitivo templo fue trazado por Juan de Baeza, en la primera mitad del Siglo XVI y fue totalmente remodelado debido a su mal estado a finales de ese mismo siglo, por Benito del Castillo y Sebastián de Suárez. Siendo Juan del Castillo quien concluiría las obras, tras un pleito con la Orden de Calatrava. El templo, quedó totalmente arruinado como consecuencia del terremoto de 1775.
La sacristía es el único elemento conservado del antiguo complejo eclesiástico. De planta rectangular, y siguiendo modelos del Renacimiento, por sus arcos de medio punto, sus frontones triangulares y pilastras adosadas de tipo toscano. Que evoluciona hasta modelos manieristas y barrocos. Originariamente hubo de estar cubierta con una techumbre de madera posteriormente enlucida.
La construcción actual consta de tres puertas de acceso y planta de cruz latina con tres naves cubiertas por bóvedas de arista cuyas nervaduras descansan en los extremos superiores de los pilares. Destaca este templo por sus pinturas murales realizadas por Julio Romero de Torres, suyas son la Sagrada Familia, la Santa Cena y la Asunción de la Virgen.
En cuanto a las soluciones arquitectónicas empleadas en su interior destacan: el amplio pórtico o nártex; los pilares cruciformes y, sobre ellos, los arcos fajones y formeros que alternan con bóvedas de crucería; la cúpula sobre pechinas del crucero o la de cuarto esfera en la capilla del transepto. En el exterior, una única torre de gran altura con arquivolta y rosetón, contrafuertes, sillares almohadillados, óculos y amplias escalinatas para solucionar el problema de desniveles.
En la plaza hubo un monumento al Sagrado Corazón de Jesús hasta la proclamación de la Segunda República Española. Después de la guerra, se encargó al escultor malagueño Francisco Palma Burgos, autor de otras imágenes monumentales del Corazón de Cristo, la realización del actual monumento. Este escultor era hijo del artista antequerano Francisco Palma García, igualmente autor de magníficas esculturas del sagrado Corazón. El monumento tiene una altura de seis metros y se encuentra delante del Ayuntamiento y mirando hacia la plaza.
El escultor realizó una imagen en mármol blanco pulimentado sobre un pedestal de piedra caliza. Fue costeado por suscripción popular. Y se bendijo en la entonces llamada Plaza del Generalísimo, actual Plaza de Andalucía. Corría el año 1956. El basamento, elaborado por Antonio Aguilera Ruedas, es de piedra de la zona, y la imagen es de tamaño ligeramente superior al natural, realizándose en cuatro grandes bloques de mármol. La figura de Jesucristo se apoya sobre unas nubes y está vestido con túnica ceñida. Tiene la mano derecha bendiciendo y la mano izquierda pegada al cuerpo.
En esta manzana el barrio medieval se nos ofrece con pequeñas calle estrechas con su urbanismo, posiblemente fuera el barrio arabe, fuera de la fortificacion y el judio a partir del siglo XIII cuando la fortaleza fue entregada a la Orden de Calatrava. Calles como la Cervantes con sus casas señoriales del siglo XVIII, la calle Niño de Jesus o la calle Colon que hasta 1895 se la llamo calle Potro, con sus casas contemporaneas de bella factura con aplacados en piedra y balcones.
Desde la plaza continuamos nuestro caminar dirigiendonos por la calle Velerda conocida popularmente como la Callejuela "El Tejadillo" hacia otra de las plazas historicas del pueblo como es la actual Plaza de Adolfo Suarez, mas conocida como "Llanete de los Cerrajeros", quizas por encontrarse en este lugar historicamente varios artesanos del gremio. Posteriormente, el 30 de diciembre de 1925, y a instancias del doctor don César Sebastián González y de un numeroso grupo de vecinos, la alcaldía dedicó esta plaza al médico local, don Florencio Quero Cámara, que había sido médico titular del Ayuntamiento durante cincuenta años y al que tanto debían los pobres. Entre los años 1932 a 1934, recibió el nombre de Plaza de Alcalá Zamora. En tiempos de la Dictadura y hasta hace bien poco se llamó Plaza del General Sanjurjo.
En uno de sus lados se encontraba una de las puertas de acceso a la fortificacion medieval llamada Puerta de Montilla. Se trata de uno de los rincones de Porcuna más emblemáticos, escenario de juegos, cruces de mayo, conciertos de barrio, horas y horas de conversación de sus vecinas, todo un lugar único que se esconde en las entrañas de Porcuna. En el centro de la plaza hay una farola de hierro fundido realizada en una fundición de Sevilla con el escudo de Porcuna.
Desde la plaza bajamos por la calle Emilio Sebastian, politico porcunes, que fue Diputado a Cortes. En 1923 se le habia dedicado la actual Plaza de Porcuna por la Paz y luego se le cambio a la que ocupa ahora, que era la antigua calle Huesa. La calle discurre por una curva de nivel alta, bordeando el macizo por donde se derrama la calle Sileruela de San Benito.
Al final de esta nos encontramos con la calle Cristobal Lopez que nos hace girar a la derecha para coger la corta calle del Padre Galeras, (un fraile exclaustrado tras la ultima desamortizacion del siglo XIX que compro las casas del priorato y conservo la iglesia y el culto, nombrando como heredero a San Benito), por donde ya la silueta de la iglesia de San Benito se nos muestra, aunque primero nos topamos con los muros de la antigua iglesia de Santa Ana.
La medieval ermita de Santa Ana es un edificio de una sola nave que funcionaba como iglesia del barrio homonimo y donde recibia culto la madre de la Virgen. fue desacralizada en los años 20 del siglo XX dedicandose a panaderia. En la actualidad es de propiedad municipal y tras una rehabilitacion se ha convertido en el Centro de Recepcion de Visitantes de la Obulco romana.
La iglesia de San Benito es uno de los vestigios más importantes de los prioratos y antigua Encomienda de la Orden de Calatrava en Jaén, ya que el origen de su fundación se puede remontar a mediados del siglo XIII, tras la conquista de la ciudad por San Fernando en 1240, cuando Porcuna fue entregada a la Orden Militar de Calatrava, la cual establecerá en ella dos prioratos, el de San Benito y el de Santa María de la Coronada.
La factura originaria del templo la podemos datar entre finales del siglo XIV y principios del XV, con ampliaciones y modificaciones posteriores durante los siglos XVIII, XIX y XX.
Es una iglesia de estilo gótico y tiene elementos románicos, barrocos y neoclásicos bien diferentes entre si. Tiene dos naves en forma de “L”, la principal con bella arquería de arcos y capiteles con motivos vegetales. El exterior exhibe una portada barroca y un campanario con cubierta del siglo XVIII.
El edificio conventual, anexo a la iglesia, formó parte del antiguo patronato de San Benito, constituido por el cortijo de su nombre y otros terrenos. Se erigió anexo a esta ermita situada en la afueras de la ciudad y debió ser construido por algún prior de la Orden de Calatrava o por los mismos caballeros de la Orden para que sirviera de santería y a la vez de asilo de los religiosos transeúntes. Fue Priorato y Monasterio Benedictino en 1437.
El espacio interior del templo, con su estructura articulada de arcos transversales de piedra apoyados sobre columnas de capiteles tallados con temáticas vegetales muy esquematizadas, las cuatro portadas mudéjares del interior y la de acceso al huerto, constituyen un exponente claro de los escasos ejemplos bajo medievales de la provincia de Jaén.
La pequeña iglesia ha recogido, desde la cristianización de Porcuna, toda la religiosidad popular alrededor de la imagen de San Benito. Imagen que, según la tradición, tras la reconquista de la ciudad fue encontrada en una «cueva» situada en el huerto contiguo al templo, lugar donde había sido ocultada ante la invasión musulmana, siendo restablecida al culto. Todo lo cual constituye la base de importantes festividades religiosas que giran en torno al patrón de la villa, San Benito, como la celebración, según costumbre centenaria, en el día de su festividad, el 11 de julio, de dar a besar la reliquia del santo, o la denominada Feria Real de Porcuna, que tiene su origen en la protección milagrosa que ejerció sobre la villa durante la terrible tormenta acaecida en la madrugada del 4 de septiembre de 1749.
La iglesia está situada en el extremo oeste de la ciudad y al principio se encontraba aislada del casco urbano, pudiéndose considerar más bien una ermita, hasta que a partir del siglo XVIII se fue consolidando en su entorno el barrio que recoge su nombre.
Según Antonio Recuerda Burgos, la iglesia de San Benito estaba unida e incorporada a la iglesia de San Juan de Letrán en Roma, por lo que participaba de las mismas gracias e indulgencias papales, lo cual fue conseguido por el prior don Francisco de Barrera y Rivera a finales del siglo XVI y principios del XVII. Entre otros, uno los privilegios que tenía el altar de San Benito era el de indulgencia plenaria por cada misa que en él se dijera.
El templo actualmente consta de dos naves perpendiculares que se prolongan al norte y al oeste en ángulo recto y, comprendido en el ángulo de unión de ambas, se halla la capilla de la Soledad, un pasillo y la Sacristía, tras la que están ubicados dos patios en uno de los cuales se encuentra la histórica «cueva», una pequeña cripta abovedada donde según la tradición estuvo oculta la imagen de San Benito. La popularmente conocida como «cueva» se trata en realidad de una cisterna construida durante los primeros años del Priorato de Calatrava y estaba situada en la zona del huerto.
La edificación anexa a la iglesia, de dos plantas con numerosas habitaciones, otro patio y un huerto en mal estado de conservación, corresponde con lo que fuera el antiguo monasterio benedictino.
La factura constructiva original de los inmuebles hay que enmarcarla entre los siglos XIII al XV, con reformas y añadidos que avanzan hasta los siglos XVIII y XIX principalmente, constituyendo su compleja historia material una verdadera estratigrafía de hechos arquitectónicos.
La iglesia presenta una nave principal orientada hacia el oeste, dividida en cinco tramos mediante arcos transversales apuntados de piedra probablemente de finales del siglo XIV, que apoyan sobre pilastras también de piedra, de capiteles troncocónicos y con cimacios decorados con motivos vegetales tallados de forma muy esquemática y estilizada. La cubierta es de bóvedas de aristas en cada uno de los tramos.
En el muro derecho de la nave, se abre la capilla de la Soledad cuya portada está formada por un arco apuntado de piedra de las mismas características que los de la nave, cerrada con reja y cubierta con bóveda de aristas con decoración radiada y medallones. Al fondo se ubica un camarín cubierto con cúpula sobre pechinas con decoración a base de estucos policromados.
A continuación se encuentra la sacristía, una estancia rectangular a la que se accede a través de un arco apuntado de cantería de buena factura, en cuyo interior se conservan arcos sobre columnas de piedra de estilo gótico. Detrás hay un patio al que se entra a través de una pequeña portada con arco de herradura apuntado de estilo mudéjar.
La segunda nave, situada en ángulo recto con la anterior, correspondería a una estancia del convento, posiblemente el refectorio, la cual se anexionaría tras la reforma efectuada en el siglo XVIII. La cubierta es de bóveda de medio cañón y en la cabecera está situado el retablo de San Benito, de estilo barroco, de madera, tallada y dorada y de un solo cuerpo, en cuya hornacina central se aloja la imagen de San Benito, imagen realizada a mediados del siglo XX por el imaginero cordobés Manuel Mora Valle, tras la destrucción de la primitiva en 1936. El santo se encuentra vestido como un monje, con túnica de terciopelo negro y capucha, llevando en la mano derecha el báculo y en la mano izquierda el libro de reglas benedictino.
A través de esta segunda nave y por una portada mudéjar, se accede a un pequeño patio, el cual antes formaría parte del huerto del convento, en donde se encuentra la legendaria «cueva de San Benito», una pequeña cripta de losas de piedras que sirve de acceso a un pozo con bóveda de cantería de gran belleza.
En el exterior destaca la portada principal, situada a los pies de la primera nave, tallada en piedra según el estilo barroco de principios del siglo XVII. Se estructura a base de un arco de medio punto con jambas cajeadas flanqueadas por pilastras con sencillos capiteles, friso liso y frontón partido en el que se ubica una hornacina avenerada y sobre ella un frontón triangular; se remata con una espadaña formada por dos cuerpos, de dos vanos el inferior y uno el superior, terminada en un pequeño frontón triangular con pináculos. En los muros sur y oeste se añadieron contrafuertes en el siglo XIX para impedir la abertura de la nave y en el muro este se conserva una portada ciega de arco apuntado de cantería.
En el siglo XVIII el templo fue restaurado y enriquecido con obras de arte las cuales desaparecieron en los actos vandálicos de 1936. Al siglo XIX corresponden las obras de la capilla de la Virgen de la Soledad y su camarín. En 1899 se solicitó la cesión del exconvento benedictino, contiguo a la ermita de San Benito, para la creación de un hospital de beneficencia. En 1923, la comunidad de religiosas hermanas de San José, «Veladoras de Enfermos», se hicieron cargo del mismo y remozaron el edificio. Hacia 1970, se llevaron a cabo nuevas obras de restauración, financiadas por el Ayuntamiento de Porcuna, que le han configurado su actual imagen.
La Feria Real de Porcuna en honor a San Benito, que tiene lugar del 4 al 6 de septiembre, se origina según la leyenda en el milagro realizado por dicho santo y la Virgen de la Soledad, cuando la terrible tormenta acaecida sobre la ciudad el 4 de septiembre de 1749. Un grupo de personas buscó refugio y protección en la iglesia de San Benito y, según se asegura, la tormenta cesó de repente y las imágenes aparecieron con los pies manchados de barro. Desde entonces fue muy grande la devoción al santo y de gran esplendor sus fiestas y, a partir de entonces, la feria que se celebraba en el mes de julio se trasladó a los días 4, 5 y 6 de septiembre, obligándose a sacar en procesión el día 4 las imágenes mencionadas. Hay que tener en cuenta que la Feria Real marca el principio y final del año agrícola y que es la feria de ganado que tradicionalmente se ha celebrado en la población.
Relacionado con el suceso de la tormenta, existía un exvoto pictórico muy conocido, un cuadro del siglo XVIII que reflejaba dicho suceso y el milagro, el cual desapareció con el resto de enseres de la iglesia en 1936.
Otra festividad de Porcuna relacionada con San Benito es la costumbre de dar a besar la reliquia del Santo el día de su festividad, el 11 de julio. Esta reliquia que en origen se conservaba en la iglesia de San Benito y estaba colocada, según las crónicas, en el altar de San Benito junto con muchas otras reliquias, hoy se guarda en el Tesoro de la Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción. Aunque la devoción a San Benito se remonta a la época de la Reconquista, la existencia de la reliquia es más reciente, de 1719, fecha del documento escrito en latín sobre papel guardado en la pequeña cajita que soporta el relicario.
El relicario y el documento acreditativo quedaron en la iglesia y casas del priorato tras la desamortización, hasta que el padre Galera lo adquirió y, debido a su mal estado, lo adhirió a un nuevo papel y lo introdujo en otra carpetilla el 19 de marzo del año 1854, siendo así como actualmente se conserva.
Cercana a la iglesia de San Benito podemos contemplar un pequeño yacimiento arqueologico de casas de epoca romana provenientes de la antigua ciudad de Obulco que junto el yacimiento de la Calderona, muy proximo a este, nos da una muestra del legado tan importante que los romanos dejaron en la ciudad. La cisterna que hoy en dia se encuentra en un proceso de restauracion nos muestra un edificio subterraneo de grandes proporciones cubierto con un sistema arquitrabado de losas soportando pilares cuadrados a lados con impresionantes tirantes ciclopeos. Recogia las aguas pluviales de los barrios mas altos de la ciudad romana y abastecia a la zona baja. Usada como refugio antiaereo durante la guerra civil hoy en dia los trabajos de excavacion para su puesta en valor y visita ha permitido sacar a la luz una calle romana desde la que se organizaban los espacios domésticos de varias casas, cuyos restos, además, presentan "una excepcional potencia conservada, con muros de más de tres metros de alzado".
Desde este punto descendemos por el Camino de San Marcos que nos lleva ya a las afueras del pueblo al lugar donde se ubica el edificio de la Ermita de San Marcos. Iglesia románico-gótica de los siglos XIII-XIV de una sola nave con cabecera y cimborrio sobre pechinas, que aunque remodelada mantiene su planta original. Posee pinturas murales contemporáneas de los cuatro evangelistas en las pechinas de su cúpula. Se accede a ella a través de una puerta adintelada enmarcada entre pilastras. Sobre ella encontramos una pequeña hornacina con la escultura del Santo titular. Rematando el conjunto encontramos un cuerpo de espadaña con triangular.
Volvemos sobre nuestro pasos y nos desviamos por la calle Jose Santiago donde al final de la misma nos encontramos en una pequeña plazuela, en un cruce de calles, con la silueta del edificio de la iglesia de San Lorenzo.
Porcuna a comienzo del siglo
XVI tenia amplios arrabales, que habrían ido proliferando y ampliándose desde la Baja Edad Media.
San Lorenzo es un barrio histórico por lo menos en su extremo occidental extramuros o arrabal, configurado en una vertiente del «Cerro del Castillo» que
cae al norte y ocupa la cabecera del valle del Arroyo Hondo, hoy desdibujada por la urbanización.
Tiene
este barrio como edificio más señero la iglesia de San Lorenzo, del siglo XVII de la que se conserva
la cabecera muy transformada y cuya nave se demolió a finales del siglo XIX, posiblemente como muchos
edificios públicos su ruina fuera consecuencia de los tremendos daños del Terremoto de Lisboa de
1755.
La iglesia de San Lorenzo se hizo bajo la advocación de este santo oscense y la Virgen del
Rosario por el Licenciado Miguel Cerrillo y su mujer Isabel Serrano, con licencia del Vicario de la
Orden dada en Martos en 10 de febrero de 1599. Se accede a ella a través de un arco de medio punto que se encuentra dentro de otro arco de medio punto cegado. Rematando el conjunto encontramos un cuerpo de espadaña con una sola campana.
Justo al lado de la iglesia, ascendiendo por la calle San Lorenzo se situa la Plaza de la Cruz. En esta plaza destaca una gran cruz de piedra, un jardín y una fuente cerrada con una bonita reja. En esta fuente antiguamente se llenaban los cantaros para el consumo humano de los vecinos de las calles colindantes.
Desde la plaza continuamos por la calle Religiosas de San Jose de Gerona donde casi al final de la misma y en una pequeña plaza denominada Alfonso XII podemos contemplar un monumento consagrado al Sagrado Corazon. Se encuentra sobre una columna que hace de pedestal, y sobre él una pequeña estatua policromada del Sagrado Corazón en actitud de acogimiento.
Al final de la calle giramos a la derecha para continuar por la calle Francisco Funes o popularmente conocida como calle Ancha, una de las calles mas bellas de Porcuna donde poder contemplar varias casas solariegas. Hasta 1907 la calle fue llamada como hemos referido anteriormente como Ancha, pero a partir de ese año paso a llamarse por su nombre actual de Francisco Funes Merino que fue un notario y politico liberal nacido en Porcuna. la calle posee un magnifico trabajo de canteria en sus casas, donde sus trazas nos hablas de su importancia como centro de la villa a partir del siglo XVI y XVII. sus casas solariegas de importantes portadas adinteladas fueron sede de familias nobles como la Casa de las Cabezas.
La calle Ancha acaba contra la calle Jose de Quero que fue abogado, Presidente de la Diputacion de Jaen durante 18 años y alcalde de Porcuna. Se le dedico esta calle que anteriormente se habia llamado Real, quizas porque esta fuera acceso principal a la ciudad medieval y a la entrada de su fortaleza.
Junto a esta calle se encuentra en una amplia plaza el Cine-Teatro "Maria Bellido" que ocupa el solar donde anteriormente se encontraba el convento de las Dominicas. Se construyo en los años 60 del siglo XX y fue obra del arquitecto Pajares Pardo que merecio el interes del DOCOMOMO como ejemplo de la arquitectura del movimiento moderno. Hoy en dia a pesar de haber sufrido reformas mantiene su amplia sala de espectaculos, donde se celebran multitud de enventos anualmente.
Desde la plaza continuamos por la calle Alferez Jose Gallo donde vamos a contemplar la Casa-palacio de los Aguilera. Dicha calle se llama asi a partir de 1922 en honor a este celebre militar muerto en Africa, anteriormente su nombre era calle Remedios por estar proxima al desaparecido Arco de los Remedios, una de las entradas principales de la fortaleza medieval.
La casa-palacio que posee la plaza conmemorativa es de bella factura exterior y de gran monumentalidad interior dispuesta con patios porticados con grandes arcos de medio punto a dos niveles sobre columnas.
Finalmente llegamos de nuevo a la Plaza de Andalucia donde ponemos un punto y aparte a nuestra visita a Porcuna ya que la oferta turistica no termina aqui. Para continuar el recorrido cogemos nuestro vehiculo que nos llevara hacia el otro extremo del pueblo junto a la carretera A-305 donde vamos a visitar el yacimiento del Anfiteatro romano de Obulco.
El anfiteatro romano, datado en el siglo I antes de Cristo, fue descubierto en 2015 a raíz de unas labores de ajardinamiento en la barriada del Hoyo Mendo. Dos años más tarde se efectuaron catas arqueológicas que confirmaron su relevancia como uno de los más destacados del país cuyas dimensiones son mayores que los de Merida o Sagunto. Los estudios realizados sobre el terreno evidenciaron su buen estado de conservación, ya que se conserva un tramo de fachada de unos 50 metros y muros de hasta seis metros de altura en algunos puntos.
De las excavaciones efectuadas en el yacimiento solo se ha podido poner al descubierto un 20% del total de la superficie ya que el resto se encuentra bajo las casas construidas y cuyo aforo aproximado despues de su estudio seria para 25.000 espectadores.
Del subsuelo de Porcuna, cuyos yacimientos abarcan 400 hectáreas, han surgido, además del anfiteatro, casas nobiliarias romanas, ubicadas en el sector de San Benito y más de 30.000 piezas de la época. También han emergido la cisterna de la Calderona y los recintos fortificados del Comendador y Jabonero.
Una vez visitado el anfiteatro nos dirigimos hacia nuestro ultimo destino de visita por esta villa milenaria de Porcuna. Para ello nos desplazamos a unos 4 km. del nucleo urbano para en la aldea del mismo nombre visitar el Santuario de Nuestra Señora de Alharilla, Patrona de Porcuna, culto mariano de la Campiña que se remonta a la Edad Media.
En nuestro viaje hacemos una parada en la salida del pueblo para contemplar los Silos de Cereales. Situados en un historico cruce de caminos presidido por la Cruz Blanca, estos depositos fueron realizados a mitad del siglo XX para garantizar el abastecimiento y la regulacion de los precios del grano por el Servicio Nacional del Trigo dependiente del Ministerio de Agricultura. Son un hito paisajistico singular y ya perdida su funcion primigenia estan dedicados a servicios municipales como almacen.
En el caso concreto de Alharilla, al no existir trabajos arqueológicos específicos, apenas tenemos noticias de su origen como asentamiento humano. Está cercana a grandes yacimientos de Epoca Romana como Pachena, Pelpite y sobre todo la Cañada Vieja. No sabemos si el espacio de la aldea actual estuvo habitado en Epoca Romana o si es una evolución tardorromana o medieval del asentamiento de La Calada Vieja. Los únicos restos materiales de esta época conocidos por hallazgos casuales son la existencia de una necrópolis de época visigoda en el cercano cortijo de "Los Patos", aunque la relación que se ha querido hacer de Alharilla con la inscripción visigoda del siglo VI de Porcuna alusiva a una capilla de la Virgen María "en el fundo del Valle en el suburbio de Obulcon " no deja de ser una muy aventurada hipótesis de justificación del presente, hoy por hoy imposible de demostrar científicamente. También en 2002 al realizar unas obras de infraestructura en la cabecera de la iglesia de Alharilla se pudo observar la aparición de cerámicas de época almohade lo que unido a la lógica del nombre musulmán evolucionado de Al harilla parece indicar la existencia al menos de una alqueria musulmana. Ya en Epoca Medieval Cristiana aparece nombrada desde los momentos inmediatos a la conquista de Porcuna ocurrida hacia 1240 y desde entonces y sobre todo en Época Moderna toma relevancia comarcal por la Romeria. En esta Epoca Bajomedieval vemos como Alharilla pasa por varias tenencias hasta quedar englobada bajo control calatravo, lo cual no quita nada a su pertenencia territorial a Porcuna, aunque eso si como espacio de frontera con la vecina Arjona, como incluso pone de manifiesto la propia leyenda de la aparición de la Virgen. Desde la Edad Media hasta la actualidad ha existido continuidad en el poblamiento de Alharilla como aldea de Porcuna mermando a partir de mediados del siglo XX hasta la evolución a zona de segundas residencias de ocio sin apenas población estable en la actualidad.
Pese a los datos documentales conocidos, la fecha actualmente asumible para el edificio de la Iglesia Ermita de Alharilla está situada aproximadamente a mediados del siglo XVII cuando se configura la iglesia de estilo barroco que sobrevivió mal que bien a la Guerra Civil Española y fue básicamente destruida por reforma a partir de ésta. No querernos decir con esto que no existiera la Ermita en épocas anteriores, hecho que está sobradamente probado a través de los documentos textuales al menos desde finales del siglo XV, pero sí que con los documentos materiales y gráficos que actualmente tenernos no podemos de mostrar la existencia de elementos constructivos anteriores a esta fecha en el actual edificio y conjunto de la Iglesia y Santuario de Alharilla. Sin que sepamos de momento nada de la forma, distribución, estilo, ornamentación. etc., de la Ermita de principios de la Edad Moderna, sabernos no obstante por las visitas de la Orden de Calatrava que se le hicieron obras entre 1550-1558 y algunas más hasta 1565, y que hacia 1601 existía un portal, sin mayor definición a la entrada de la Ermita.
La breve estancia en Alharilla de los monjes franciscanos previa a la edificación del Convento de San Francisco de la Villa de Porcuna en 1612 tampoco aporta datos sobre los edificios del conjunto del Santuario, ni de la Ermita. La visita de la Orden de Calatrava en 1719 es la primera en describir con cierta extensión el edificio del templo. En el Catastro de Ensenada aparecen las propiedades y censos de la Cofradia en 1752. En 1763 se edificó el altar del Cristo de la Piedad o de la Salud, dato que también recoge la visita de 1799 en su descripción de la Ermita junto con los altares de Ntra. Sra. de Alharilla y de Nuestra Señora de la Caridad. La presencia de estas dos nuevas imágenes y la creación de sus altares hace pensar que pueda ser esta fecha de 1763 o fechas cercanas a ésta, las de la gran reforma de la Ermita que la dotó de su estilo y decoración barroca que conservara interiormente hasta finales de los años 70 del siglo XX, incluyendo altares, camarín, cúpula y por tanto también de la fachada. Curiosamente la segunda mitad del siglo XVIII coincide con una época de grandes obras en Porcuna tras el terremoto de noviembre de 1755 conocido como de Lisboa y de gran repercusión en la población.
Con la visita al santuario terminamos nuestro recorrido por esta villa milenaria de la campiña jiennense cargada de historia y monumentalidad. Un lugar donde civilizaciones como la Ibera y Romana dejaron su impronta en los diferentes yacimientos arqueologicos que podemos contemplar. Uno de ellos es el de Cerrillo Blanco que sera objeto de otro reportaje mas amplio y donde podremos aprender de la cultura de dicha civilizacion.
Una villa rodeada de grandes extensiones de olivar donde la cultura de la piedra ha sido su seña de identidad. Después de cinco milenios sigue siendo la ciudad de la piedra. De sus principales canteras sale el alma dorada de su ser: sillares, portadas, solerías, chimeneas, esculturas entre otras piezas artesanales.
Porcuna, ademas de atalaya de la Campiña, tambien ha sido ciudad inexpugnable por estar atravesadas su entrañas por agua que surten a su pozos y que tras pasar por la ciudad y sus casas se derrama en una de las laderas de su macizo donde se asienta. Las fuentes publicas son un entramado historico colocadas a un lado y otro de la Via Augusta que desde tiempos inmemoriales hasta la actualidad tuvieron un papel fundamental en la historia de la ciudad.
El líquido elemento en el subsuelo de Porcuna es un bien muy preciado para el sector de la agricultura y para todos los porcunenses en general. Diferentes fuentes y pilares a lo largo de todo el término de la localidad dan fe de ello. “Pilar de la Galga”, “Huerta Comendador” o “Pilar de la Fuencaliente” son algunos de los lugares de donde el agua brota a la superficie terrestre.
Porcuna es en sí misma un depósito de agua, una fuente inagotable por el carácter permeable de su terreno. Durante toda la historia ha sido así. Desde las civilizaciones romanas o musulmanas que se asentaron en la zona, el agua del subsuelo porcunense ha sido muy apreciada. Cuenta de ello es que incluso eran construidas edificaciones defensivas en los lugares donde brotaba el agua al exterior. Es el caso de la ‘Huerta Comendador’, donde hace miles de años, habitantes de los asentamientos íberos construyeron una especie de torre vigía que utilizaban para vigilar el inagotable venero de agua.
Todas las canteras porcunenses escurren hacia el norte, cuya inclinación es alrededor de un diez por ciento hacia ese mismo punto cardinal. Por ello, es muy difícil que el flujo de las aguas subterráneas discurra hacia el sur. De ahí que la mayor parte de los pilares estén situados en la parte norte de la localidad. ‘Pilar de la Galga’, ‘Pilar de los Camineros’, ‘Huerta Comendador’, ‘Pilar de la Fuencaliente’, ‘Pilar del Tío Pavo’, ‘Pilar de la Fuente Chica’ o ‘Pilar de la Fuente Nueva’ son algunos situados en el norte de Porcuna.
La incesante cantidad de agua, y la gran calidad de ésta, hacen que a lo largo de la historia y hasta la actualidad, hayan existido numerosas huertas en Porcuna, la mayoría en las zonas donde el agua subterránea mana de manera ilimitada.
Porcuna ostenta muchos tesoros que ha ido consiguiendo a lo largo de su historia, y uno de los más preciados ha sido siempre ‘su’ agua. Agua que nunca ha escaseado desde épocas ancestrales y que ha surtido a grandes culturas regando sus cultivos o saciando la sed de sus gargantas. Visitarlos es dialogar con el murmullo milenario del agua de Porcuna.
GASTRONOMIA:
Tiene Porcuna en su cocina la manifestación más popular de la cultura tradicional de las gentes de campiña, a caballo entre los guisos de Jaén y los de Córdoba, pero siempre teniendo al aceite de oliva como el ingrediente imprescindible allí donde la olla cuece y la sartén sofríe.
No es de extrañar por tanto que junto a la muy jiennense "pipirrana" conviva aquí el "salmorejo" de las vecinas tierras cordobesas, y que los gazpachos tomen en esta ciudad personalidad propia en su peculiar "gazpacho al melón", hecho con trozos de este fruto veraniego que sean dulces pero no muy maduros, o los "maimones", otro tipo de gazpacho que la cocina de Jaén comparte también con la de Córdoba en sus tierras de campiña.
La cocina de Porcuna, sin embargo, nos ha dado platos que pese a su apariencia marinera son tenidos como propios y autóctonos de la localidad. Tal es el caso del llamado "moje de boquerones", conocido aquí por "moje" simple y llanamente. O la no menos peculiar "guitarra", potaje de berenjenas con habas secas, y que recibe este nombre por lo mucho que esta semilla papilionácea se asemeja en su forma al popular instrumento de cuerda. Guiso de olla castizo de estas tierras que en las de Córdoba es conocido por "almoronía". Entre los platos más típicos están los "violetes" (una especie de empanadilla de carne).
Con los garbanzos sobrantes del cocido se prepara la "olla frita", plato que en otros lugares de la geografía provincial se conoce como "ropa vieja".
Entre la cocina de los dulces sobresale la llamada "gallina en leche", pastel casero elaborado con leche, azúcar, huevos, canela, almendras y pan rallado. O las no menos curiosas "galletas fritas", que conviven con otras viandas de la dulcería tradicional como los "roscos de aceite" o con frutas de sartén como los "pestiños", o las muy antiguas "flores", de imprescindible presencia en los menús de Semana Santa, junto al "resol", popular licor de origen renacentista. Aunque ya en desuso digno es que se recuerde el "torico de Reyes" o "torico de azúcar", dulce de masa con forma de toro que se elaboraba para regalar a los niños en el día de la Epifanía, cuando se celebraba la adoración de los Reyes Magos.
FIESTAS:
Tuvo Porcuna en otros tiempos un amplio ciclo festivo con el que se celebran las fechas señaladas del santoral y del que aún perduran las que están dedicadas a los patronos: la Virgen de la Alharilla, en cuyo honor se celebra una romería el segundo domingo de mayo, y la Feria Real que tiene lugar del 3 al 6 de septiembre.
Según cuentan viejas leyendas que el acervo popular ha conservado de generación en generación, una imagen de la Virgen se apareció en la aldea que los árabes llamaron Alhara, situada a unos cuatro kilómetros de Porcuna, edificándose allí una ermita y celebrándose en su entorno una afamada romería desde las postrimerías del siglo XV, tal vez los comienzos del XVI, la cual se llevaba a cabo en sus orígenes el 25 de marzo, y a la que es costumbre muy arraigada que asistan los vecinos de la comarca, contando por ello su hermandad con cofradías filiales en las localidades de Arjona, Arjonilla, Escañuela y Lopera.
La devoción a San Benito data del 4 de septiembre de 1749, cuando mediante su intercesión Porcuna y sus gentes se salvaron de una feroz tormenta que amenazaba con destruir la población. Grande es desde entonces la devoción que se le tiene al Patrón, no siendo menor el esplendor con el que se celebran sus fiestas.
San Marcos, el 25 de abril, se festejaba con los "chiscos de San Marcos", luminarias que aún se prenden con objetos inservibles en la víspera del día del santo..
ARTESANIA;
La albardonería antaño proveía de atalajes y aparejos a las caballerías utilizadas en las explotaciones agrarias, siendo un oficio en el que apenas tenía presencia el cuero, pues se trabajaba con paja de centeno y lonas para realizar albardas, albardones, albardillas, ataharres, bozales y jáquimas. El último albardonero de Jaén es, aunque a tiempo parcial, Benjamín Casado, de Porcuna, quien hoy comparte este oficio con otras actividades, como es la confección de toldos y lonas. Él ha sido el continuador del taller que en 1914 creara su padre y en el que además de la albardonería se han realizado oficios propios de la guarnicionería o la marroquinería, como zahones o petacas para tabaco, siendo un hecho curioso que se fabricaran aquí balones de fútbol encargados desde Bilbao. Con el progresivo abandono de la albardonería está desapareciendo un mundo artesano vinculado a la agricultura, donde existía todo un ceremonial para colocar el aparejo a las caballerías. Sobre el lomo de estas caballerías se colocaba el albardón, encima el ropón y sobre el ropón, la jalma y encima de ella la sobrejalma. Este albardón se utilizaba para la recolección de la aceituna.
La pirotecnia, el oficio de fabricar elementos para los fuegos artificiales como bengalas, cohetes y estrellas, también se realiza en Porcuna, donde se emplean sales, para lograr los tonos de color, cinc, acero y limaduras de hierro.
La piedra de Porcuna, su extracción, elaboración y artesanía sigue siendo, desde el III milenio a. C. una de las labores más importantes de Porcuna. Fruto de esta constancia histórica es el grupo escultórico de Cerrillo Blanco, los restos de fortificaciones prehistóricas del Yacimiento de Alcores (III- I milenio a.C.) , o los bellos restos de la ciudad ibero-romana de Obulco.
El taller de Cantería Aguilera de Dios lleva cinco generaciones tallando este producto natural. No en vano el más conocido cantero de la saga familiar ha sido Antonio Aguilera Ruedas “gronzón”, artífice de la impresionante Casa de la Piedra de Porcuna.
En la actualidad el taller está regentado por Francisco Aguilera de Dios, que a su formación como cantero añade una sólida trayectoria como diseñador y artista escultor. Por tanto su taller es una pieza clave para Porcuna en la recuperación y activación de esta actividad artesanal milenaria.
Son bellísimos sus diseños de portadas, arcadas y columnatas así como sus escudos que vienen a completar ese diseño de los cánones arquitectónicos clásicos pero también adaptando en todo momento su funcionalidad a las nuevas exigencias actuales.




























































































Bonito reportaje léxico y fotográfico,con mucha historia que por supuesto no conocía.Gracias
ResponderEliminarInmensa la istoria de mi pueblo gracias por ponerla poraqui para que losque no la conocemos la áyamos conocido gracias otra vez mea gustado muncho
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