BOGARRA (Albacete)

 



BOGARRA


Bogarra es un municipio de la provincia de Albacete dentro de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha y que cuenta con una población de casi 800 habitantes junto a sus varias pedanias como son: El Altico, Cañadas de Haches de Arriba, Cañadas de Haches de Abajo, Las Mohedas, Las Casas de Haches, La Dehesa del Val, Potiche y Yeguarizas. En medio de una hoz del río Madera y bajo los picos Padrastro y Picayo, Bogarra ofrece uno de los paisajes rurales más atractivos de la Sierra del Segura en el que se encuentra la Cueva de la Mora y el salto de agua del arroyo del Batán. 
Al norte de la Sierra del Segura y a tan solo 75 km de Albacete, el municipio sorprende por su carácter montañoso y sus numerosos bosques, ríos y arroyos. Su vega, llena de frutales, y sus calles antiguas y empinadas conservan el carácter serrano de estas tierras e invitan a adentrarse por ellas en un sosegado paseo. Sus calles, antiguas y empinadas, conservan el carácter serrano de estas tierras, mostrando en cada recodo un elemento popular, desde las galerías a las paredes que se levantan en la roca viva, de fuerte tradición árabe, invitando al visitante a adentrarse por ellas y descubrir rincones de gran belleza.





La enigmática Esfinge de Haches, situada a los pies de la atalaya del mismo nombre, pone de manifiesto que en el siglo V antes de Cristo, Bogarra contó con una asentada población ibérica.
Concretamente, era la antigua “Biguerra”, ciudad Tarraconense de la Bastetania. Durante las primeras Guerras Púnicas entre romanos y cartaginenses, Bogarra se alió con Roma, y aunque los cartagineses lograron recuperarla, fue definitivamente romana por el año 214 antes de Cristo gracias al General Escipión.
En la Edad Media, cuando la zona era todavía territorio islámico, Bogarra sobresale de entre todas las aldeas de Alcaraz por su importancia, tanto en el número de vecinos como en la producción. En el siglo XIV, la población de Bogarra sufrió grandes ataques de los pueblos de la zona, hasta que en el año 1351 comenzó a repoblarse a causa de la reconquista, junto con las otras localidades cercanas, frente al peligro de los moros granadinos.
De las torres fortificadas que ejercían función de vigilancia en la región, se conserva una en Bogarra, en él termino de la Aldea de Haches, conocida con el nombre de “Torre de Haches”: una atalaya de estilo almohade.
En el siglo XV, su castillo contaba con 70 peones de defensa. Cuando se produjo el ataque musulmán de 1457, la zona fue saqueada, pero la fortaleza resistió, y el botín conseguido por los musulmanes fue recuperado parcialmente gracias a Alcaraz. En la actualidad no queda nada de este castillo, tan sólo su emplazamiento, desconocido incluso para muchos vecinos de Bogarra, a pesar de la importancia que supuso, según relatan las crónicas de la época.
En 1452, el príncipe Enrique concedió el señorío de las salinas de Bogarra a Don Juan Pacheco, Marques de Villena, y éste las cedió al Monarca Juan II, pasando posteriormente a pertenecer a los Reyes Católicos. Se dice que mientras Alcaraz apoyó al infante Don Alonso, Bogarra apoyaba a su oponente Enrique IV.
Fue aldea dependiente de la ciudad de Alcaraz hasta que Felipe II le concedió el privilegio de Villazgo en el año 1573, costando por aquel entonces 1.500 maravedíes. En el año 1638, fue avasallada por la inquisición.
A mediados del siglo XIX, pruebas documentales revelan que en Bogarra tuvo lugar la detención y muerte del capitán Lozano, cabecilla carlista a manos de las fuerzas gubernamentales.




Si bien no posee un inmenso patrimonio monumental, Bogarra ofrece un sinfín de atractivos, desde sus múltiples fuentes en el casco urbano hasta su judería, pasando por un entorno natural muy demandado donde realizar numerosas rutas de senderismo. Bogarra es un pueblo que respira vida, algo muy infrecuente en la España vaciada. Nadie duda de que la plaza del Cabezuelo es el corazón del casco urbano, el punto de encuentro de unos habitantes que llenan las terrazas de los bares y hacen cola en los supermercados. En Bogarra se ve gente por las calles, pero sin prisas. Su calidad de vida está a prueba de bombas, sobre todo porque disfruta de todo tipo de servicios esenciales, de un entorno natural que cubre las expectativas de cualquier amante de la naturaleza y de una única y singular ruta de esculturas que atrae cada año a decenas de turistas.
Su entramado de calles, al estilo de una judería, nos recuerda que Bogarra es similar a Toledo, pero en tamaño reducido y sin catedral. No en vano, Bogarra era la antigua Bigerra, ciudad tarraconense de la Bastetania, aunque su creación se inició en la época íbera, en el siglo VI a. C., como lo demuestra la esfinge de Haches, hoy custodiada en el Museo de Albacete. La esfinge se encontró en el interior de la torre de Haches, en una esquina a los pies de su puerta, como protectora del difundo. Se trata de una figura con cabeza de mujer girada hacia la derecha, rompiendo la línea del perfil del cuerpo, que representa un cuadrúpedo en posición de reposo. Una figura alada en la que algunos caracteres recuerdan una escultura arcaica griega. Una replica de esta esfinge la podemos encontrar a la entrada del pueblo y en dicha plaza del Cabezuelo. La figura tiene garras de león, cuerpo de ave y cabeza de mujer, en la que el pelo trenzado y su sonrisa sitúan dentro del arte griego de la época. Es tal la belleza de la sonrisa, que hay quien la ha calificado como la “Gioconda Ibérica”.





En la calle Cabezuelo se halla una vivienda con unos relieves en su fachada que, de momento, nadie ha sabido ubicar. «Dicen que pudo ser una antigua villa romana y después un convento». La Plaza Mayor es otro símbolo para los lugareños, una Plaza donde podremos contemplar bonitas fachadas que con el paso de los años son bonitas maravillas arquitectónicas. Uno de los puntos de encuentro más antiguos, donde los vecinos realizaban todo tipo de actos. Además, en esta plaza se encuentra la antigua Escuela del municipio, hoy reconvertida en centro social polivalente. Cuenta con unas escaleras por donde escapó el capitán Lozano durante las Guerras Carlistas a lomos de su caballo, camino hacia Riópar, donde lo apresaron y ejecutaron. La plaza es el inicio de la Ruta de las Esculturas, prueba de ello es que esta esta presidida por la figura de un caballo realizado en metal.




Desde la plaza nos dirigimos hacia la calle Citara donde vamos a visitar la iglesia de Nuestra Señora de la Asuncion y el mirador del mismo nombre desde donde podemos obtener unas maravillosas vistas del pueblo y del entorno natural que lo rodea.
Se trata de una construcción de estilo románico del siglo XVI, en la que se pueden apreciar algunas reformas realizadas en el siglo XVIII. Su torre se une al cuerpo con un arco, y de las tres naves que la componen la central es la más alta. En su sótano, se conservan algunas tallas que se quemaron en la guerra, mientras que en la pared frontal del coro, se descubrieron además letras escritas en latín en grandes tamaños y en color negro.
La cabecera de la iglesia es rectangular y plana. En las dos capillas laterales cabe destacar el retablo del siglo XVII de estilo barroco, situado en la capilla de la derecha, así como un trabajo de soldadura de hierro, obra que del artista local Quijano, de 1972.
En este templo se conservan también algunas replicas como el cuadro que se encuentra en el retablo principal dedicado a la virgen de la Asunción, obra de Ribera del siglo XVII; así como la capa del cardenal Mendoza y una cajonera del siglo XVII que se encuentra en la sacristía. El interior de las bóvedas no es macizo, por lo que se puede acceder a ellas por la parte del campanario, lugar de meditación de los antiguos sacerdotes.
La Iglesia se ha vuelto a reformar hace unos años, quedando de su época tan solo el retablo del Altar Mayor, el retablo de la capilla de la derecha, el cuadro que se encuentra en el retablo principal dedicado a la Virgen de La Asunción y su estructura.
En definitiva, se trata de un edificio notable, espacioso pero pobre en su ornamentación, basado por la parte Sur sobre una sólida y elevada muralla. El templo sirvió de refugio a numerosas personas consideradas como carlistas, ocultando incluso dentro de la nave del Altar Mayor a varios sacerdotes cuando las tropas del ejército liberal quisieron desalojar de la villa de Bogarra a los carlistas mandados por el cabecilla Lozano durante la Guerra Civil.







En dicha zona donde se situa la iglesia y la torre del companario antaño se situaba el castillo de Bogarra del cual hoy practicamente apenas queda nada. En la parte oeste de la iglesia, a nivel bastante más bajo existe una callejuela llamada c/ Muralla. También quedan restos de una torre en el punto más alto del espolón rocoso, con los cimientos apoyando directamente sobre la roca, pero por la especial estructura urbana es muy complicado verla. 
Debido a los escasos restos existentes es difícil aventurarse a realizar suposiciones sobre su estructura. El elemento mejor conservado es la base de una torre que no se puede observar al haber quedado en lo alto de una inaccesible roca. La torre es de planta rectangular (6’5 x 4 m), orientada de norte a sur, cuyas cortinas norte y este son las mejor conservados. Su fábrica es el tapial. Posiblemente la parte inferior del campanario, situada también en lo alto de una roca, perteneciera a otra torre.



Si atraviesas el arco que une la torre con la iglesia para continuar por la calle San Blas podras encontrarte otra de las esculturas que visualizar por el pueblo como es el hormiguero y ademas en dicha calle disfrutar de el agua fresca de la Fuente de San Blas situada en en el punto de encuentro entre la Calle Arrabal y la Calle San Blas y junto a ella la hornacina de San Blas cuya festividad en el mes de febrero. Encima de la fuente podras visualizar otra escultura, en este caso se trata de una libelula.




Como bien se puede apreciar a traves de un cartel encima de la hornacina, el viajero puede continuar por este lugar para realizar la Ruta de las Esculturas. Nosotros continuamos desde aqui por la calle Carrizales donde vamos a contemplar otra de las muchas fuentes que se encuentran en el pueblo como es la dedicada a la Virgen de los Llanos. Un punto de descanso para todos aquellos senderistas que disfrutan de la naturaleza que rodea el municipio.
La instalación de los distintos puntos de abastecimiento de agua potable, durante la primera mitad del siglo XX, ha dejado una serie de fuentes por las calles del municipio. En la mayoría de ellas se encuentra una pequeña hornacina dedicada a una Virgen o a un Santo, dependiendo el caso. Además, se encuentran acompañados de macetas y jardineras, dándoles un color y una vida especial.
Muchos vecinos utilizan estos lugares como puntos de encuentro, donde pasar un rato agradable fuera de la vorágine de la rutina. Además, durante todo el año, son ellos los encargados de cuidar con cariño y esmero estos puntos, para que mantengan siempre la mejor imagen.


Otras de las muchas fuentes que podemos contemplar por el nucleo urbano de Bogarra estan diseminadas por otras calles del pueblo como pueden ser: La Fuente del Calvario situada en la Calle Calvario, dedicada a la Virgen del Rocío. Se encuentra en un pequeño parque, presidido por dicha Virgen, en el centro la fuente, rodeada por los vecinos, sobre todo, en los días de verano.
Otra se encuentra Situada en la Calle Alcaraz. Este punto de encuentro se conoce, popularmente, como ``La Glorieta´´. Un pequeño jardín, lleno de plantas, creando un agradable ambiente, en cuanto a colores y olores se refiere.
La siguiente fuente esta situada en la Calle Puentechica. Dedicada a la Virgen de la Asunción, su festividad se celebra en el mes de agosto. Además, es uno de los puntos donde los vecinos se reúnen para realizar las Alfombras de Flores.
Otra fuente se encuentra situada en la Calle Romeral dedicada a la Virgen del Pilar. Este punto de encuentro une las calles del Pilar, la Calle Alta y la Calle Romeral. Este lugar ofrece vistas a un paisaje único.
La fuente situada en la Calle Chuparo la cual esta rodeada por las calles más antiguas del municipio, pudiendo disfrutar de la esencia del mismo. Y utilizada en las noches de verano como punto de reunión para los vecinos de la zona.
Y finalmente la fuente situada en la Calle Tejera, dedicada a San Sebastián, patrón del municipio.

Al final de la calle Carrizales, una vez cruzado el puente sobre el cauce del rio y junto a la Casa Rural "El Molino de Bogarra", cogemos el sendero de inicio de la Ruta de las Esculturas.




El origen de esto reside en dos vecinos del pueblo, José Vivo y Lauren García, cuando en 2012 decidieron unir arte y naturaleza para dar lugar a esta ruta. Estos comenzaron a trabajar la roca al aire libre y desde entonces, escultores procedentes de diferentes partes se reúnen en la localidad para celebrar las Jornadas de Esculturas en el Paisaje. Estas se celebran el primer fin de semana de mayo y es el mejor momento para visitar Bogarra, pues se podrá disfrutar en directo de la creación de las figuras.
En esta actividad se talla la roca viva al aire libre a lo largo de la Hoz de Bogarra, un espectacular cañón de más de dos kilómetros de largo. Así, el lugar se ha convertido en un museo permanente de escultura al aire libre que roza el centenar de obras. Igualmente, los lugareños han levantado allí otros monumentos de piedra para el aprovechamiento de los recursos naturales.





Se trata de una ruta de alrededor de 6,5 kilómetros (ida y vuelta) y tiene una duración estimada de 2 o 3 horas aproximadamente. Es perfecta para hacer en familia o con amigos y pasar un rato agradable disfrutando tanto de las obras como de la naturaleza. Además, el recorrido permite también admirar algunos de los rincones mejor conservados del casco antiguo.
Igualmente, el camino está integrado en la Zona de Especial Conservación de los cañones del Segura y del Mundo, parte de la Red Natura 2000 y de Zona de Especial Protección de Aves. Así, se le suma otro aliciente más al ser un lugar natural protegido.
La Ruta de las Esculturas Bogarra te llevará hasta donde se encuentran las famosas obras de arte al aire libre creadas con piedra, madera o mármol. A este camino se le ha denominado Senda de las Esculturas.
Después, llegarás hasta la Fuente de la Presa, un bonito surgimiento de agua ubicado en la misma roca donde está la hornacina en honor a la Virgen de Cortes.
Sigue el paso hasta el Batan de Bogarra, donde se verán geniales las Cascadas de Batan. Luego, emprende el camino de vuelta hasta la Plaza Mayor para dar por concluida una de las mejores rutas jamás hechas en tu vida.







Una vez en el camino, bien señalizado, que transcurre en paralelo a la orilla del río, solamente tenemos que pasear por él hasta llegar a las casas del Batán. Durante este recorrido, se nos irán presentando a ambos lados del sendero sucesivas esculturas, presentando todo tipo de motivos, que se han ido colocando en los últimos años (y aún se siguen instalando). Recreaciones en piedra natural, piedra de cantera o en talla de madera. En la ruta se puede encontrar una amplia diversidad de recreaciones desde personajes a objetos de todo tipo.
El sendero se recorre fácilmente, se escucha el rumor del agua y se contemplan los muros verticales de las montañas, intentando descifrar el enigma de cada una de las esculturas, que verán pasar el tiempo, envejeciendo, con solera, para que reflexionen sobre ellas generaciones y generaciones de seres del futuro.









Al final de la ruta llegamos a la zona conocida como el Batan de Bogarra, lugar de inicio de otra de las rutas de senderismo mas espectaculares que se pueden realizar por la zona como es la Ruta de las Cascadas. El Batán de Bogarra toma su nombre de la antigua maquinaria, movida por el agua del arroyo, con la que se picaba el esparto necesario para elaborar sogas y todo tipo de cestería y otros utensilios que se tejían con esta fibra vegetal.
El Batán de Bogarra se encuentra a tan solo 3 km de la localidad por la carretera de Paterna del Madera. Es un paraje de recreo al que se puede acceder por la comarcal 3216 en dirección Bogarra – Paterna del Madera, por el carril que sale del cementerio hacia La Vegallera. Es una ruta muy sencilla y muy agradable para realizar en familia. Además, termina con el espectáculo de una preciosa cascada de agua que llama la atención tanto a los adultos como a los niños. Al llegar encontraremos un merendero que abre en temporada y un recorrido habilitado con pasarelas de madera en torno a la cascada del Batán, aunque el baño está prohibido en esta zona.
Son unas cascadas rodeadas de pinos y exuberante vegetación, lo que les hace parecer rodeadas de un halo mágico. En la base de todas ellas, hay varios estanques escalonados. Se trata de un espacio con una fuerte protección medioambiental, especialmente en lo que atañe a su flora y a las formaciones de travertino en torno a las cascadas que genera el arroyo en su recorrido.



Si continuas la senda por un camino estrecho en continuo ascenso llegas a un precioso paraje donde se ubica otra de las cascadas, para mi la mas enigmatica, que es la de la Cueva de la Mora donde ademas puede visitar la cueva del mismo nombre que cuenta con su propia leyenda. Cuentan que en la cueva vivía una mora que quedó sola tras el destierro de los moros granadinos y vivía en esa cueva. La mora bajaba todas las noches a peinarse al arroyo, con una peineta de oro. Murió una noche de San Juan y desde entonces, a eso de la media noche y en la misma fecha, la mora baja a peinarse al arroyo. Los pelos que caen al río se convierten en oro. 
Se trata de una pequeña cueva de entrada con forma rectangular situada en un paredón rocoso poco profunda con estalactitas y estalagmitas que han formado la cabeza de un toro, es de fácil acceso, aunque hay que ir con cuidado. Actualmente y por la acción humana la cueva está desprovista de estalactitas y estalagmitas, quedando únicamente las que están en las bóvedas más altas de la misma. En la imagen se muestra la forma que dan las estalactitas de la bóveda formando una imagen conocida como "la cabeza del toro de la cueva de la mora".







Una vez visitada la cueva y la cascada continuamos nuestro caminar por un estrecho sendero que nos lleva hacia la cascada del Chorreaero.
El Chorraero es el nombre con el que se conoce a una pequeña cascada que recoge las aguas de la fuente de la Juanfría, y que busca unirse con el río de las Hoyas. Desde hace unos años, las aguas de la Juanfría están canalizadas y de ellas se abastece el pueblo de Paterna. Aun así, cuando las lluvias no son escasas, es una hermosura observar el salto de agua. Con todo su caudal debía de ser sobrecogedor. En invierno llega a congelarse por completo, creando un impresionante espectáculo.



Una vez visitada la ultima cascada de la ruta volvemos sobre nuestro pasos para dirigirnos de nuevo hacia el nucleo urbano de Bogarra. Para ello lo hacemos partiendo desde la zona del Batan y atravesando un puente colgante nos disponemos a continuar por el otro lado del cauce del rio y paralelo al cauce del rio a traves de una acequia que sirve de riego a las diferentes huertas que hay en el municipio. Al final del sendero llegamos a la calle Puentechica desde donde nos adentramos de nuevo en el laberinto de calles para seguir conociendo la historia del pueblo.





Las calles de Bogarra, estrechas y empinadas, conservan aún un cierto regusto antiguo en un laberinto de las mismas que nos da una muestra de su pasado arabe y donde se sitúan las construcciones de arquitectura tradicional. En este sentido, las características visuales resultan de una extraordinaria fisonomía rocosa, la cual aparece y sustenta las viviendas. Todo ello acogido entre la diversidad cromática que proporciona su río y las formaciones geológicas de los acantilados, los cuales aportan al paisaje de abundante vegetación en contraste con la roca viva natural.




Otro de los atractivos turisticos que posee la localidad de Bogarra y que forma parte de su historia es la Torre de Haches. Situada en la carretera comarcal 3216 Ayna-Bogarra-Casas de Haches, la función de esta atalaya era de vigilancia de este enclave. La denominada Torre de Haches e encuentra a 1 kilómetro de Bogarra y debió ser la defensa de una alquería musulmana, aprovechada más tarde por los cristianos, dando lugar posteriormente a las actuales Casas de Haches.
Esta torre se encuentra en el territorio que perteneció al Concejo de Alcaraz, donde la torre tuvo un papel importante en las luchas entre cristianos y musulmanes en la época bajomedieval. La zona había obtenido privilegios del rey Pedro I para su repoblación, durante el siglo XV se sabe que aún se mantuvieron las contiendas en el lugar donde está la torre y su entorno. Después sería donada a Don Juan Pacheco, Marqués de Villena, por Juan II de Castilla.
Torre almohade del siglo XII, cuya función fue la vigilancia de este enclave árabe. Se trata de una construcción de planta rectangular, realizada en tapial de hormigón, y que está situada en pequeño cerro, desde donde vigila el territorio. Lo que se conserva es muy poco, y parece ser que podría haber formado parte de un conjunto defensivo mayor. De hecho hay restos suficientes en los alrededores para llevar a cabo un estudio mayor. En su base hay un aljibe. Sabemos que su construcción pudo hacerse en varias fases que estarían en relación con el resto de construcciones fortificadas que tendría cerca.
En la actualidad, conserva una torre de tapial, de planta casi cuadrada, con varios pisos, que, aunque ha perdido sus cubiertas, mantiene sus almenas. Tenía la puerta situada en alto . En sus muros se pueden apreciar las huellas de los mechinales usados para la construcción, destacando 22 tramos en altura en el frente mejor conservado.


Para los amantes de los deportes de naturaleza, la situacion geografica de Bogarra en pleno corazon de la Sierra de Segura permite la realizacion de otras rutas de senderismo ademas de las que ya os hemos dado informacion en nuestro reportaje. Rutas como la subida al pico Padrastro o al Picayo, la Ruta de la Junta de los Rios o la que une los dos anteriores picos que resulta de una belleza espectacular. 

A orillas del río del mismo nombre y dominada por la imponente mole rocosa del pico Padrastro, Bogarra se halla en uno de los parajes de mayor belleza de la Sierra del Segura. Su vega, llena de frutales, y sus calles antiguas y empinadas conservan el carácter serrano de estas tierras e invitan a adentrarse por ellas en un sosegado paseo.


GASTRONOMIA:

La gastronomía de Bogarra hunde sus raíces en la contundente cocina manchega y serrana de la Sierra del Segura y de Alcaraz. Es una sinopsis perfecta de los contundentes platos de; la Sierra Albaceteña y el fruto de los huertos de la rivera del río.
Como sucede en numerosos pueblos de esta comarca, los platos mas tipicos son el atascaburras, el gazpacho manchego, el arroz caldoso tipico de la zona, el ajo de mataero, o como se dice por la zona el ajo pringue, las migas con uva y no debemos olvidar el ajoatao elaborado con patatas, huevo y aceite de oliva virgen de los olivos de la variedad cornicabra de la zona.
Destacan el cabrito celtiberico y el cordero segureño hecho a la brasa o en una buena caldereta a la lumbre, las recetas de pastores o las riquisimas patatas al  monton sacadas de las huertas del pueblo. 
Las verduras y hortalizas de una huerta influenciada por la cercania de Murcia y Valencia se encuentran en esta tierra con los poderosos sabores de la carne de caza. Ademas, como mencion especial, los embutidos caseros procedentes de la matanza del cerdo.
No podemos olvidarnos del pan cocido elaborado en horno de leña que no ha de faltar en ninguna mesa, realizado por los autenticos artesanos que han pasado las recetas de generacion en generacion.
Para terminar, los tipicos dulces como son los rollos de anis, mantecosas, rolletes fritos, flores y hojuelas bañadas con miel de la zona, que haran las delicias del paladar de todo aquel que lo pruebe.


FIESTAS:

ENCIERROS 20 AL 24 DE AGOSTO

Como un hecho de bastante interés resultan los encierros que se celebran durante los días del 20 al 24 de Agosto, en honor al Santo Patrón San Sebastián, tradición que se ha mantenido hasta nuestros días.
Unos meses antes del comienzo de las fiestas los vecinos del pueblo se desplazan hasta " El Palomar" para comprar los toros.
El día 20 de Agosto se traían los toros a pie hasta "La Canaleja" (corral donde permanecían hasta los encierros) y desde allí se procedía a los encierros, uno cada mañana de las fiestas. Los toros venían andando por la carretera de arriba (Alcaraz- Bogarra).
Al llegar a la primera curva del pueblo, ahora panadería de Vicente, se les pegaba para que empezaran a correr. Los mozos corrían delante y detrás de los mismos hasta llegar a la Plaza Mayor de Bogarra, lugar donde se instalaba provisionalmente la plaza de toros. Días antes se montaba la plaza con palos colocados en horizontal formando barreras. Una vez terminadas estas, la gente se llevaba sillas de sus casas y las ataban a los palos de la barrera; y los mozos se ponían debajo de las barreras para ver las piernas de las mozas.
Una vez en la plaza se separaban los toros de los mansos (estos servían de guía) y se encerraban por separado en una cochera, una gran habitación donde previamente se habían hecho apartados con palos.
El problema de este tipo de encierros era que los toros, al llegar a la curva previamente mencionada, se escapaban, es decir, tomaban un camino distinto al que debían tomar, y la gente se iba a buscar a los toros por la huerta o el monte según donde se fueran.
Como consecuencia se ideó un cambio de itinerario. Ahora los toros desde "La Canaleja" vienen por Haches hasta llegar a la carretera de abajo (Bogarra- Albacete).
Hace algunos años se construyó una plaza de toros, donde se han hecho poyos para que la gente se siente, pero siguen haciendo las típicas barreras de madera.

FIESTAS DEL 20 DE ENERO

Estas fiestas patronales conmemorando a San Sebastián eran las antiguas fiestas mayores del pueblo, unas fiestas multitudinarias, en las que participaba todo el pueblo.
Antiguamente el recorrido iba desde la Calle Alcaraz hasta la Plaza Mayor, donde se construían barreras de madera las cuales eran utilizadas para proteger a los corredores.
Debido al mal tiempo habitual en esta época del año, se tuvieron que cambiar de fecha hasta Agosto, a lo que hoy conocemos como las Fiestas Patronales del 15 al 24 de Agosto, donde disfrutar de unos días de fiesta y júbilo.
Hace 4 años se ideó el recuperar esta antigua tradición y recuperar estos días de fiesta, lo que suponen que Bogarra en ese fin de semana se llene de gente dispuesta a disfrutar de unas fiestas estupendas, donde se realizan unos encierros con reses bravas por el antiguo itinerario hasta la Plaza del Cabezuelo.

FIESTAS DE SAN JUAN 24 DE JUNIO

La noche de San Juan los muchachos colgaban en las puertas de las muchachas ramas de albaricoques con caramelos, a las que eran más simpáticas y agradables o si ya eran novios les colgaban regalos más caros. Cuando no les caían bien les colgaban huesos de animales muertos, por lo que ellas se levantaban muy pronto para quitarlos y que la gente del pueblo no se enterara. Y cuando eran regalos buenos se sentían orgullosas.

FIESTAS DE LOS QUINTOS

Los muchachos que son llamados a filas, se juntan todos el día que los miden. La costumbre es de estar una semana de juerga en la casa que alquilan para ellos durante esos días.
Por las noches salen a cantar a las muchachas en las puertas de sus casas, se acompañan con platillos de cobre que se transmiten de una quinta a otra. A la hora de comer, haga frío o calor, se van a la tradicional piedra denominada "Las Mayas".

SAN ANTÓN 17 DE ENERO

Cuando en una casa tenían una gorrina de cría, el dueño ofrecía a San Antón un cerdo de la piara si todos salían bien. Desde que le quitaban la teta de su madre, este cerdo lo soltaban por las calles del pueblo y se criaba entre toda la gente; cuando era grande lo vendían y el dinero lo entregaban al cura del pueblo.

SANTA LUCIA 12 E DICIEMBRE

En este día, en muchas calles del pueblo, se hacían "iluminarias" (hogueras) con los muebles viejos que cada uno tenía en su casa y con las ramas de romero y de pino que traían del monte. Cuando la lumbre se estaba apagando, los vecinos echaban patatas para asarlas y comérselas entre todos, acompañadas de una cuerva.

CARNAVAL:

El carnaval empieza 40 días antes de la Semana Santa.
En la época en que se prohibieron, la gente se vestía mucho y sobre todo lo hacían para ridiculizar a la gente que tenía el poder y que los controlaban el resto del año.
Normalmente se hacían en la Plaza Mayor del pueblo y luego se recorrían las calles con mucho alboroto.
La gente se solía vestir de animales (burros, machos.. ), se ponían los aparejos, como colleras, arados, yugos, etc., y el resto de la gente del grupo hacían de labradores simulando que sembraban la tierra; normalmente lo hacían con ceniza.

CORPUS CHRISTI:

El Corpus ha sido siempre un Día Grande en Bogarra.
Ya sus antepasados engalanaban sus calles con colchas bordadas, plantas y todo aquello que, de sus casas, contribuía para decorar Altares en distintos puntos del trayecto por el que discurría la Procesión.
Al ser esta una zona de abundantes plantas aromáticas, un 29 de Mayo de 1.974 el párroco de Bogarra (Alfredo Fernández Moreno), encargó al paisano y conocido artista Quijano la confección de la primera alfombra de flores naturales que se hizo en la Plaza Mayor y en la que colaboraron los ciudadanos de Bogarra. Desde entonces numerosas personas se dan cita para confeccionar las alfombras florales.
El trabajo es laborioso pero, gracias a la disponibilidad de los vecinos del pueblo, varios días antes de la celebración, grupos de jóvenes y mayores van recorriendo los parajes y jardines para la recogida de plantas y flores como el romero, mejorana, retama, espliego y rosas para dar las tonalidades. Las gentes del lugar acogen gratamente esta iniciativa ayudando y facilitando todo lo posible (deshojando y clasificando hojas y pétalos por colores y tamaños).
También es importante el papel de aquellos que traen las cargas desde el lugar de recogida hasta el pueblo. Ramas de chopo, morera, platanera, olmo y paraíso son las más comunes. Las mujeres engalanan sus balcones con los mejores ajuares que están durante todo el año en los baúles.
Se empieza a trabajar a las 12 de la noche dibujando sobre el suelo el diseño de cada una de las alfombras que reflejan los signos eucarísticos, sin moldes ni patrones. Por tanto ningún año se repite ninguna alfombra, ahora bien pueden variar de colorido debido a las diferentes fechas de la celebración del Corpus.
La participación es importante, lo que hace que la noche transcurra entre alegría, diversión y algún que otro café y dulces que ofrecen las madres de los niños que, en el Gran Día, recibirán su Primera Comunión.





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