JUZCAR (Malaga)

 



JUZCAR

Júzcar es un municipio de la provincia de Málaga dentro de la comunidad de Andalucía, situado en el oeste de la provincia en el Valle del Genal, y es una de las poblaciones que conforman la comarca de la Serranía de Ronda. El pueblo, de poco mas de 250 habitantes, está asentado sobre una hondonada, al norte de la cual se encuentra el Jarastepar en la Sierra del Oreganal y cuyas tierras del término están regadas por el río Genal y el barranco de las Cañadas.
Júzcar es una de las localidades incluidas en la Ruta de Fray Leopoldo. Su itinerario discurre por varias poblaciones de la Serranía de Ronda, como Alpandeire, Pujerra, Igualeja, Cartajima y Faraján. Por estas tierras anduvo el beato hasta los 33 años. Entonces ingresó en la orden capuchina y marchó a Granada.
El municipio malagueño de Júzcar saltó a la fama en 2011 cuando sus casas se tiñeron coincidiendo con el estreno mundial de la película de Los Pitufos. La productora lo escogió para promocionar la cinta y a día de hoy sigue manteniendo esta impronta.
Cada vez son más lo que se animan a visitar las calles de esta aldea azul, para la que solo unas brochas han supuesto todo un revulsivo y una oportunidad para el desarrollo del turismo. En alrededor de dos horas podrás conocer el pueblo y disfrutar de su ruta de los grafitis, que incluye 14 obras con los pitufos como protagonistas o la ruta de aventuras con varios puntos por el pueblo para disfrutar de salto de tirolina, rocodromo o puente tibetano entre otras actividades.
Pero Júzcar guarda muchos otros alicientes que lo hacen perfecto para una escapada de fin de semana, principalmente las actividades de senderismo o el barranquismo en la Sima del Diablo, una garganta con más 50 metros de altura por la que desciende el río de la Zúa.
Su ubicación en el Alto Genal le ha regalado parajes como el Torcal de los Riscos o el Castañar de Júzcar. Un enclave curioso es el de la derruida Fábrica de Hojalata. Esta factoría comenzó su actividad a mediados del año 1731 bajo un nombre muy poco común y nada breve: 'La nunca vista en España Real Fábrica de Hojalata y sus adherentes, reinando los siempre invictos monarcas y Católicos Reyes Don Felipe V y Doña Isabel Farnesio', como reza la inscripción de su entrada.
Además, en su Museo Micológico puede descubrirse la variedad de setas de la región, que son protagonistas de la gastronomía local junto a los ajetes, las hierbas silvestres o los ajos porros.





La disposición de las casas nos recuerda en cierto modo a la ofrecida por los pueblos blancos gaditanos, aunque, en este caso, el tradicional blanco encalado ha sido sustituido por un llamativo azul cielo, visible a kilómetros de distancia. No hace falta, por tanto, viajar a Marruecos para contemplar un lugar de tales características, pues Andalucía ya cuenta con su Chefchaouen particular.
Sin embargo, a diferencia de esa ciudad, donde el color azul de las viviendas responde a la libertad y el simbolismo religioso, en este contexto, nos encontramos con un interés turístico y de origen comercial. La idea de pintar todas las casas de blanco radicó en la propuesta de una agencia de publicidad madrileña en el año 2011, con motivo del estreno en el pueblo de la película Los pitufos a nivel mundial. Fue tal la acogida de turistas que tal medida desempeñó, que, pese a que, en principio, se trataba de una campaña que solo iba a durar unos meses, acabó por convertirse en eterna.
En este sentido, la empresa Sony, que había patrocinado el evento, se había comprometido a devolver al pueblo su aspecto original, una vez que hubiera terminado la promoción de la película y que hubieran pasado seis meses desde su estreno. Sin embargo, este plan se truncó ante la gran cantidad de visitantes que acogió la localidad en estas fechas y por el afán economizador de sus habitantes, que vieron como el coste de la pintura azul elegida era considerablemente menor al tradicional blanco encalado al que estaban acostumbrados.
Sea como fuere, el azul se ha mantenido como símbolo de la localidad y ha perpetuado la popularidad del pueblo a nivel regional y nacional, convirtiéndolo en uno de los principales atractivos turísticos andaluces de los últimos años. Este hecho se ha visto además reforzado por el aprovechamiento del empuje turístico, que ha conducido a la decoración de todo el pueblo con elementos propios del mundo de los pitufos, como las tallas de los mismos y los distintos eventos destinados a la promoción de productos relacionados con estos seres.
En definitiva, nos hallamos en un entorno privilegiado y apacible que incita al disfrute y la tranquilidad, pero que atiende los intereses de todas las edades, desde los más adultos, hasta los más pequeños, que desearán con todas sus fuerzas visitar el pueblo en busca de algún pitufo descarriado.



Los orígenes del pueblo están poco definidos por los historiadores, aunque se cree que ya estuvo poblado con anterioridad a la época árabe. Tras la conquista cristiana los asentamientos que existían dispersos por la zona se despoblaron totalmente y se reunieron en el lugar actual, en donde se levantó la iglesia parroquial en el año 1505. Como era habitual, en torno a ella surgió la organización urbana.
Transcurridos los años, el núcleo urbano debió tomar gran importancia en la comarca, a juzgar por los numerosos poblados que caían bajo su jurisdicción, entre los que se hallaban, según Pascual Madoz en su Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España, Faraján y los anejos de Alcapana, Capanza, Moclón, La Fábrica y Los Molinos.
Como el resto de los núcleos de la Serranía, Júzcar también se vio afectado por la expulsión de los moriscos y las consiguientes repoblaciones, en las cuales encontramos las raíces de la población de hoy en día.
La accidentada orografía sobre la que se asienta Júzcar aporta como novedad la relativa diseminación urbana que, por lo demás, es caprichosa en su trazado e irregular, típica herencia de aquella época.
Este pueblo tiene unas similares características a los de sus vecinos Alpandeire y Faraján, características no sólo territoriales sino también sociológicas; y es que, los tres viven prácticamente situados a la misma altura del mar (unos 600 metros). Pero aquí la masa forestal es algo menor al 40 por cien del territorio, aunque los paisajes son casi idénticos a los que encontramos en los otros dos pueblos: castaños, pinos, encinas, quejigos y encinas, con un monte que ofrece la misma caza y un río Genal con idéntica pesca. Al margen del paisaje, los juzcareños viven, básicamente, del olivar aunque también van adquiriendo importancia las leguminosas, los cítricos y los cereales, sin olvidar los esporádicos trabajos forestales.







Lo accidentado del terreno sobre el que se levanta este pueblo del valle alto del Genal le confiere unas especialísimas características urbanas, hasta el punto de que las casas, enjabelgadas como en el resto de la Serranía de Ronda, se apiñan unas sobre otras para salvar grandes desniveles que también tienen que remontarse en sus calles por medio de peldaños. De la arquitectura popular destacan en Júzcar las chimeneas que sobresalen en los caballetes de los tejados irregulares. El edificio más destacado es la iglesia parroquial de Santa Catalina, obra del siglo XVI que a lo largo de su historia ha experimentado transformaciones y diversas reformas. Construida sobre una planta sencilla tiene una nave rectangular con techo plano que esconde restos de una armadura mudéjar, la portada lleva un arco de medio punto entre pilastras. Las torres se componen de tres cuerpos cuadrados con arcos de medio punto.





En tu paseo por Júzcar, podrás disfrutar de la vista de cinco miradores, algunos de ellos emplazados junto a estatuas gigantes de los pitufos y figuras relacionadas con estos. El primero de ellos se situa a la entrada del pueblo junto al inicio de la carretera que une Júzcar con Pujerra. Denominado el Jardon, Se encuentra junto a una gigantesca seta de los pitufos. Desde él obtendrás unas vistas abiertas del Valle del Genal así como de la montaña que se alza al sureste del pueblo de Júzcar.
El siguiente es el Mirador de la Torrichuela situado al este del pueblo de Júzcar, podrás obtener unas bonitas vistas de la zona oriental del Valle del Genal. Situado en la Avenida Havaral, su nombre le viene porque en este lugar se alzaba la antigua torre vigía. En el mismo mirador te encontrarás con la estatua gigante de uno de los pitufos, “Papá Pitufo”, donde podrás hacerte una foto junto a él.
Otro es el Mirador de San Jose situado al oeste del pueblo de Júzcar, en la calle del mismo nombre desde donde podrás obtener una bonita panorámica del pueblo con una perspectiva ascendente de sus viviendas, todas ellas pintadas de azul. Además, tendrás ocasión de conseguir una bonita estampa de los frondosos bosques que le rodean. De este mirador nace un sendero circular que te llevará por los pueblos vecinos de Pujerra y Cartajima.
El Mirador del Molino situado al noroeste del pueblo de Júzcar, te permitirá obtener unas espectaculares vistas del entorno del pueblo, donde tendrás ocasión de contemplar el frondoso bosque mediterráneo que lo rodea. Por este mirador transcurre también “La Ruta de Los Molinos de Júzcar y Nacimiento de las Zúas” que te llevará por lugares idílicos del municipio. A través de un recorrido que no llega al kilómetro y medio, tendrás ocasión de contemplar diferentes molinos harineros que funcionaban, unos por la acción del agua del Nacimiento de Las Zuas y otros con animales como mulos, denominados por este motivo molinos de sangre.
Y finalmente el Mirador del Nacimiento las Zuas desde este mirador podrás obtener una panorámica más completa del pueblo de Júzcar, pues está situado a unos 500 metros del casco urbano. Su localización es junto al nacimiento que le da nombre, al noroeste de la localidad, por la salida que une Júzcar con Faraján. Se trata de un espectacular nacimiento donde brota un caudal de agua superior a 600 litros por minuto que se mantiene bastante constante también en época estival. De hecho, es el mayor tributario del río Genal durante el verano. El entorno más inmediato que rodea este mirador es de pura naturaleza con abundancia de agua. Desde él podrás obtener también una bella estampa del Valle del Genal. Además, este mirador es el lugar donde finaliza uno de los senderos más bonitos que transcurren por el entorno del pueblo de Júzcar, “La Ruta de Los Molinos de Júzcar y Nacimiento de las Zuas”.








Otra de las rutas que podemos disfrutar durante la visita a Juzcar es la Ruta de Grafitis. Esta ruta consiste en ir buscando 14 grafitis por las paredes de toda la “Aldea Azul”, cada uno tiene un código para escanear con el móvil y descubrirás una palabra. Cuando visites los 14, habrás descubierto el mensaje secreto. Unos grafitis relacionados con la serie y personajes de los Pitufos que son un deleite sobre todo para los niños y no tan niños. Uno de los más bonitos es el de Gargamel, que lo verás justo en la entrada del pueblo, al lado de la Bodega del Bandolero. Otros dibujos como la Seta, la Avispa, la Mazmorrra, Mariposas etc. que iras descubriendo por la calles del pueblo totalmente señalizadas.
El Pueblo Pitufo es un lugar para disfrutar en familia, con amigos o en pareja, a medida que te sumerges en la atmósfera de estos curiosos personajes azules. Júzcar invita a los viajeros a pasear por sus calles con innumerables guiños a la serie. De ese modo, te irás topando con muchos de los personajes más reconocidos y con algunas construcciones inspiradas en sus peculiares hogares, las setas.





Para los amantes de la aventura existe una ruta por el pueblo llamada la Ruta de Aventuras en la que el viajero podra disfrutar de seis postas distribuidas a lo largo de Júzcar que ofrecen actividades como escalada en la pared o tirolina. Las mismas son aptas tanto para niños como para adultos. Las opciones son las tirolinas conocidas como “El salto del villano”, que tiene 200 metros de largo y 20 segundos de duración y “El salto del Gran Zul” de 150 metros de largo y 15 segundos de duración. También, dispones de la palestra o bulder horizontal de pared y dos ascensos (el del Fortachón y el del Gruñón). Por su parte, el atractivo conocido como Paso del bromista consta de un puente tibetano de unos 5 metros de largo.




El entorno natural que rodea el Pueblo Pitufo invita a los viajeros a practicar senderismo y disfrutar de la naturaleza a través de numerosas rutas. Las mismas presentan diferentes dificultades y niveles de exigencia, de manera que seguro encontrarás una que se amolde a tus condiciones y tiempo.
Las rutas de senderismo más populares para hacer desde Júzcar son:

Ruta de senderismo Moclón
Esta ruta de senderismo tiene un trazado lineal y 11 km entre la ida y la vuelta. Según tu ritmo de caminata, te llevará entre 4 horas y media y 5. El objetivo es llegar a Moclón, un despoblado andalusí situado en las faldas de Sierra Bermeja.
La ruta discurre por distintos tipos de paisajes, con predominio de un bosque mediterráneo de alcornoques, quejigos y encinas, aunque por momentos se adentra en un bosque de ribera y en castañares. Un punto destacado del recorrido es el barranco Sima del Diablo, donde habitualmente se practica turismo aventura y barranquismo. En el punto más bajo de la ruta se encuentra el río Genal, cuyas aguas cristalinas dotan de belleza al valle.
Cerca de Moclón se encuentra otro de los lugares más representativos de Júzcar: las ruinas de la Real Fábrica de Hojalata San Miguel que tiene su origen en el siglo XVIII y el lugar escogido para construir esta fábrica estaba situado junto al río Genal. Esta locación era idónea, ya que tenía a su alcance enormes masas forestales para conseguir carbón, agua encargada de generar energía, y minas de hierro para obtener materia prima, siempre que se necesitase. Todo comenzó cuando el rey Felipe V les concedió a Pedro Meurón y Emerico Dupasquier, dos suizos metalúrgicos, el permiso para abrir una fábrica de hojalata cerca de Ronda. Meurón, aparte de lograr abrir este comercio, consiguió otros privilegios como, por ejemplo, el monopolio de fabricación de hojalata en España durante los 15 años siguientes y el permiso gratuito para explotar los bosques de realengo, con el objetivo de adquirir carbón.
A Meurón y Dupasquier se les unió un tercer hombre, llamado Monsieur Ployer, procedente de Sajonia. Este sabía cómo fabricar hoja de lata. También añadieron al equipo treinta operarios alemanes, con sus familias. Una vez compuesto todo el equipo, la construcción de la fábrica dio comienzo y tardó en terminar cinco años. Con el paso de los años, el inmueble se fue deteriorando, aunque tuvo sus momentos de esplendor y de ruina. A finales del siglo XVIII, la Real Fábrica de Hojalata San Miguel ya no funcionaba y la abandonaron.
Años más tarde, y debido a la guerra de independencia del siglo XIX, la Junta Central se planteó reabrirla, ya que las municiones eran escasas y necesitaban fabricar más, pero al final permaneció cerrada y quedó completamente abandonada. Otra de las principales razones por las que fue abandonada la Real Fábrica de Hojalata San Miguel es el punto geográfico en el que está localizada. A lo largo de los siglos, la fábrica ha pasado por las manos de muchos propietarios diferentes y ha tenido usos ganaderos y agrícolas.
Su último comprador fue un economista de Barcelona, llamado Enrique Ruiz, que hace veinte años decidió adquirir la propiedad y reformarla para sacarla del olvido. El catalán le compró la finca a un matrimonio inglés, formado por una pitonisa y un espía de la CIA. En la restauración, tanto de la finca como de la fábrica, se utilizaron materiales antiguos, como vigas de castaño, tejas árabes, ladrillo tosco y azulejos elaborados con técnicas del siglo XVIII, que fabricó Enrique Ruiz.
Hay que destacar que este inmueble solo funciona con energía solar, eólica e hidráulica y que al restaurarse se ha convertido, la parte norte de la finca, en un viñedo y una bodega. Las obras restauraron toda la finca al completo. Esta estaba formada por una plaza en forma de U, llamada la plaza de San Miguel, una iglesia, dos alas con viviendas, donde vivieron los obreros alemanes en el siglo XVIII, y los edificios industriales, donde se ubicó la bodega. También se reformó, a principios del siglo XXI, el camino que lleva a la finca para facilitar el acceso a los turistas que estuvieran interesados en visitar el inmueble.
La rehabilitación fue premiada en 2018 por Hispania Nostra, una asociación sin ánimo de lucro encargada de defender el Patrimonio Cultural y Natural español. Este premio estaba incluido en la categoría “Intervención en el Territorio en el Paisaje” y se lo otorgaron a la Real Fábrica de Hojalata San Miguel porque la rehabilitación significó un aumento en el beneficio de los campos histórico, cultural, medioambiental y social de la zona.
Actualmente, la parte alta del inmueble está reutilizado, como ya os hemos contado, y es un viñedo y una bodega. Además, puede visitarse, pero para llegar a ella debéis preguntar en el ayuntamiento, donde os indicarán con más detalle cuál es el acceso por el que tendréis que ir y que se puede acceder a través de dos fincas privadas llamadas “Finca Vega Larga” y “La Fábrica”.
Unos metros después te encontrarás el asombroso despoblado de Moclón. Entre otras cosas, verás allí un antiguo horno de pan, una vieja ermita y varias casas bastante bien conservadas que eran habitadas por los trabajadores de la Real Fábrica de Hojalata San Miguel. Hace unas 3 décadas, los últimos pobladores de Moclón abandonaron este sitio que hoy se ha convertido en un atractivo para los turistas.



Ruta de senderismo Los Riscos
Los Riscos es una ruta circular de 6.57 km, bastante más exigente que la anterior. En este caso, el objetivo es llegar a unas formaciones kársticas de roca caliza a las cuales el agua ha ido moldeando con el paso de los años. De ese modo, el viajero se encuentra con numerosas formas, como el tajo del águila, el camello o la ventana.
Los riscos se encuentran en un terreno abrupto y laberíntico, en el que por momentos se forman numerosos callejones entre las rocas. Dada la orografía y la humedad que se suele acumular en la roca caliza se recomienda ir con mucho cuidado y con calzado adecuado.


Ruta de Los Molinos
La Ruta de los Molinos tiene un trazado circular y discurre por un entorno de enorme belleza paisajística. Este pintoresco sendero comienza en un extremo del casco urbano de Júzcar, a unos metros del Ayuntamiento y junto a la carretera que se dirige a la vecina localidad de Faraján. En el paisaje del que podrán disfrutar todas las personas que se dispongan a realizar el sendero “Los Molinos” predomina el bosque de ribera con adelfas y nogales, aunque parte del camino también discurre por zonas donde se puede contemplar una gran cantidad de árboles característicos del bosque mediterráneo como encinas y alcornoques. En la parte más baja del recorrido, junto a los antiguos molinos datados del siglo XVI que dan nombre a esta preciosa ruta senderista, se encuentra un arco de origen árabe de un solo ojo en buen estado de conservación construido en el siglo XVI. Además, se pueden observar cuatro molinos harineros que antaño aprovechaban la fuerza del agua para moler el grano. Justo al lado de estos molinos se ubica otro, en esta ocasión “de sangre”, es decir, que utilizaba la fuerza de personas o animales para desarrollar su labor. Desde este punto hasta varias decenas de metros más adelante el recorrido discurre por una antiquísima calzada romana que se conserva en buen estado.
Además, verás el nacimiento del río Las Zúas, que recibe este nombre de los antiguos pobladores árabes de la zona, que lo llamaban “azud” (canal que conduce agua a un molino). De este manantial brota un caudal medio de 623 litros de agua por minuto a una temperatura constante de 16,5 grados. Se da la circunstancia de que la cantidad de agua que surge de “Las Zúas” prácticamente se mantiene tanto en invierno como en verano, lo que propicia que en la época de escasez de lluvias este nacimiento sea el principal aporte de agua que recibe el río Genal.







Júzcar también contempla dentro de sus fronteras distintas fuentes donde podrás refrescarte, la gran mayoría de estas se encuentran pintadas de azul con el motivo de ser el Pueblo de Los Pitufos. Sus fuentes son la Fuente Chorro Trujillo, la Fuente Almachar, la Fuente La Chorrera, la Fuente La Ampaina, la Fuente Tía Lucita y el Nacimiento Las Zuas.


Júzcar se encaja sobre una elevación montañosa adaptándose sus pendientes calles y casas a lo quebrado del terreno, juego de volúmenes arquitectónicos blancos hoy vestido de azul sobre el que sobresalen las peculiares chimeneas que se alzan sobre los tejados. que lo han hecho ser un destino ideal para grandes y sobre todo menores para los amantes de la naturaleza y sobre todo del mundo de los Pitufos.


GASTRONOMIA:

En Júzcar, la gastronomía viene condicionada por la disponibilidad de los productos del terreno, tales como carnes de granja o carnes de caza, verduras, aceite, harina y vino. También tienen relevancia otros productos estacionales, como las setas en otoño o las hierbas silvestres tales como tagarninas, hinojos, espárragos trigueros, ajos porros y ajetes, en primavera.
Sin embargo, la columna vertebral de la cocina de Júzcar está compuesta por el aceite de oliva y el pan horneado. Y, para beber, el vino mosto extraído de los cultivos de vides del pueblo.
Con estos productos, en Júzcar se cocinan los platos típicos como el conejo al ajillo, las migas, el sopeao, el revuelto de setas, el revuelto de espárragos, el revuelto de tagarninas, el gazpachuelo, la ensalada cortijera, la ensalada de picadillo, la sopa refrita y la sopa cocida.
En la repostería hay que destacar los torcidos, los roscos y los buñuelos.

FIESTAS Y TRADICIONES:

El municipio de Júzcar cuenta con un programa de fiestas y eventos que no deja ninguna de las estaciones del año sin algo que celebrar. Esto hace que te sea más flexible el momento en el que visitar el municipio pudiendo coincidir con alguna de sus festividades.
En febrero encontrarás los Carnavales y la Porretá. Esta última consiste en la recogida de ajos porros y ajetes por los campos del municipio y, posteriormente, prepararlos revueltos con huevos en algún establecimiento del pueblo, a ser posible regados con mosto del terreno.
El 19 de marzo se celebra el Día de San José, patrón de Júzcar. En esta celebración se saca en procesión al santo acompañado de la banda de música y, además, tiene lugar una verbena nocturna la víspera del domingo o el festivo más cercano.
Al igual que en la mayoría de municipios de España, en los meses de marzo o abril, dependiendo del año, se celebra la Semana Santa. En Júzcar, además de las tradicionales procesiones, el Domingo de Resurrección tiene lugar el acto religioso del Huerto del Niño, en el que los días previos se construye un huerto en la plaza del pueblo con ramas y plantas recogidas en el campo. Al lugar donde se ubica el niño, va en su búsqueda la virgen en procesión y, a continuación, los dos vuelven a la iglesia paseando las calles. Por la tarde se celebra una verbena en un ambiente festivo.
Sin un día fijo en el calendario, se celebran en Júzcar las Jornadas de Historia de la Serranía de Ronda, dedicadas cada año a un hecho histórico concreto acaecido en su entorno. Durante dos días tienen lugar actos y ponencias en torno al hecho histórico.
Ya en verano, el primer fin de semana de julio se celebra la Romería de la Virgen de Moclón, en la cual la virgen, en una carroza decorada para la ocasión, se lleva al lugar conocido como la chopalea de La Vega Larga. Se lleva a cabo una misa y los asistentes disfrutan de una comida campestre amenizada con música y ambiente festivo.
El tercer fin de semana de agosto y durante cuatro días, se celebran las fiestas patronales en honor a Nuestra Señora Virgen de Moclón, con procesión, actividades variadas, actuaciones musicales y orquesta, todo en un ambiente festivo.
A principio de noviembre, coincidiendo con el final de la recogida de la castaña, se celebra en la noche del Día de Todos los Santos un gran Tostón, donde acuden vecinos de Júzcar y visitantes a comer castañas tostadas que termina normalmente con una copita de aguardiente o anís.
A mediados de noviembre se celebran en Júzcar las, ya mencionadas, Jornadas Micológicas del Valle del Genal, donde se llevan a cabo diferentes actos y se pretende poner en valor la importancia de las setas en estas tierras.
Por último, el fin de semana anterior a Nochebuena, se celebra la Fiesta Pre-fin de Año. En esta fiesta los asistentes se visten con trajes y con cotillón para celebrar una noche como si fuera Fin de Año, tomando las doce uvas en un ambiente festivo, con concursos y regalos.

PLANO TURISTICO DE JUZCAR




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