CAMINO DE SANTIAGO FRANCES
(Etapa Palas de Rei-Arzua)
El Camino de Santiago es una ruta de peregrinación que conduce a la ciudad de Santiago de Compostela, en Galicia, donde se encuentra la tumba del apóstol Santiago. Es un destino popular para peregrinos de todo el mundo, con diversas rutas y etapas que atraviesan diferentes paisajes y culturas.
Además de su significado religioso como destino de peregrinación, el Camino es un importante itinerario cultural europeo, con siglos de historia y tradición. El Camino de Santiago ofrece una experiencia única de conexión con la naturaleza, la cultura y uno mismo, a través de la caminata o el ciclismo.
El Camino de Santiago desde Roncesvalles es, sin lugar a ninguna duda, la ruta del Camino de Santiago con mayor tradición debido a su largo recorrido histórico. A pesar de que el privilegio del trayecto más antiguo recae sobre el Camino Primitivo, sus huellas se remontan poco después del descubrimiento de los restos del Apóstol en el siglo IX.
El que fue bautizado como la Calle Mayor de Europa, título refrendado en 1987 al ser declarado primer itinerario cultural europeo, adquiere en la actualidad un matiz si cabe más global al acoger a un mayor número de romeros ultra pirenaicos, que llegados de hasta 150 países distintos, recorrerán el Camino de Santiago a pie, en bici o a caballo para buscar tierras compostelanas.
La peregrinación desde Francia se mantiene ininterrumpida desde el siglo IX tras llegar al país vecino y a diversos rincones de Europa noticias del supuesto hallazgo de los restos del Apóstol en Santiago. A pesar de ubicarse la tumba, y la posterior Catedral de Santiago, en un extremo occidental europeo, este hecho no supuso ningún problema para los centenares de romeros que, procedentes de Alemania, Italia o Francia, pronto comenzaron a arribar a Compostela.
Del país galo partió uno de los primeros caminantes documentados, Godescalco, obispo de Le Puy, quien alcanzó la meta en el año 950. La corte carolingia, que defendía que había sido Carlomagno el descubridor de los restos, funcionó como altavoz para esta vía de peregrinación que, ante los azotes del islam, también fue potenciada por diversos monarcas visionarios españoles necesitados de milagros y leyendas que animasen a las tropas cristianas en sus combates contra los musulmanes.
Compostela se convertía en meta para miles de fieles a través de un recorrido que, sin embargo, no se hallaba exento de dificultades, con salteadores y diferentes peligros en todo su trayecto. Por ello, y como forma de ayuda y protección hacia los caminantes, reyes y nobles dotan al Camino Santiago Francés de servicios específicos para romeros, como una completa red asistencial con decenas de hospitales esparcidos por la toda la ruta. La cluniacense y otras órdenes religiosas, como la templaria, contribuyeron a levantar monasterios y templos al pie del Camino, potenciando que el recorrido se convirtiese en una autopista cultural y artística.

El Camino Francés es una de las rutas más emblemáticas y populares del Camino de Santiago, ofreciendo a los peregrinos una experiencia única e inolvidable. El Camino de Santiago no solo es un viaje religioso, sino también una experiencia cultural y social que atrae a personas de todo el mundo, ofreciendo una oportunidad única para explorar la rica historia, la arquitectura y los paisajes de los países por los que pasa.
El Camino de Santiago, desde el punto de vista espiritual, tiene un gran peso para los creyentes, especialmente los practicantes del catolicismo; es un momento de reflexión personal, oración, disfrute de las amistades, unión familiar, compartir con otros peregrinos de diferentes nacionalidades y cultura. El objetivo principal del Camino de Santiago es la renovación espiritual y el crecimiento de la fe personal.
La fe y el crecimiento espiritual son los objetivos principales a la hora de hacer el Camino de Santiago; no obstante, hay otras razones para hacerlo. El Camino de Santiago es una ruta conocida a nivel mundial, así que es ideal para conocer personas de diferentes culturas y nacionalidades. Esto te permite abrir la mente, enriquecer tu cultura y entablar nuevas amistades. Esta peregrinación te hace andar por caminos y rutas de ensueño, unos paisajes únicos. Es ideal para encontrarse contigo mismo, momentos de reflexión, valoración, muchas personas lo usan para meditar antes de tomar una decisión importante. Si eres amante de la naturaleza, entonces te va a encantar todo lo que verás en la ruta hasta Santiago. Te vas a sentir como en un cambio de época, admira el paisaje y deja que cada kilómetro te sorprenda.


El Camino de Santiago Francés es un gran fenómeno social, cultural y religioso que acogió a lo largo de los siglos a grandes reyes, princesas, nobles, templarios, caballeros, pobres y devotos provenientes de toda la cristiandad para arrodillarse ante la tumba del Apóstol Santiago. Una ruta sumergiéndote en la Galicia más auténtica y rural hasta llegar a Santiago de Compostela, que además, te regalará la posibilidad de visitar impresionantes monumentos, castillos, puentes, así como importantes ciudades jacobeas que quedaron marcadas para siempre con las señas del peregrino.
Esta tercera etapa de nuestro camino de Santiago Frances por Galicia la hacemos desde la la localidad de Palas de Rei en la provincia de Lugo hasta la villa de Arzua ya en la provincia de A Coruña. Los casi treinta kilómetros que separan Palas de Rei de Arzúa discurren a través de continuas subidas y bajadas siguiendo el eje de la carretera N-547. Una etapa en la que intercalamos preciosas aldeas y senderos boscosos con tramos un poco más feos como el polígono industrial de Melide. Pero estamos de suerte, disfrutaremos del mejor pulpo de toda Galicia. Y es que un imprescindible de esta etapa es la parada para comer en Melide, que nos hará recuperar fuerzas y afrontar el siguiente tramo hasta Arzúa. La etapa de hoy es una etapa complicada. Se trata de una de las etapas más largas del territorio gallego y también de las etapas que cuenta con mayor número de lugares con interés histórico cultural. Una jornada en el peregrino no debe tener prisa, si desea disfrutar de ella. Un día repleto de leyendas y de lugares con poderes curativos.

Palas de Rey es un municipio de la provincia de Lugo dentro de la comunidad de Galicia que pertenece a la Comarca de Ulloa y cuenta con una población de 3267 habitantes. La Comarca de la Ulloa está formada por tres municipios (Antas de Ulla, Monterroso y Palas de Rei) y ubicada en el centro geográfico de Galicia, en proceso de ser declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por su interés cultural y ecológico. La Comarca de la Ulloa está, además, atravesada por el Camino de Santiago, cruce de culturas e historias personales que permean este territorio desde tiempos inmemoriales. Una comarca inmortalizada por la escritora Emilia Pardo Bazan donde nos describe la vida gallega del medio rural y la diferencia de clases sociales del finales del siglo XIX entre la burguesia y los campesinos de clases mas desfavorecidas. En la actualidad, Palas de Rei es un concello eminentemente rural dónde existen un elevado número de explotaciones ganaderas que junto a la industria turística asociada al camino francés potencian la economía del Concello. No en vano, Palas de Rei ha llegado a ser el tercer ayuntamiento de España en afluencia turística, solo por detrás de Barcelona y Torremolinos.
La historia de Palas de Rey se presenta íntimamente unida a la cultura castreña, conservando aún hoy numerosos restos arqueológicos (mámoas, dólmenes y castros) testigos de un remoto asentamiento. Según la tradición, el ayuntamiento deriva su nombre desde “Palatium Regis” (así citado en un documento del año 1153) por el palacio del rey visigodo Witiza, que reinaría entre los años 702 y 710. En Palas, Witiza habría matado al duque de Galicia, Favila, padre de Don Pelayo.
La evolución etimológica hasta el gallego tendría que haber derivado lógicamente en Pazo de Rei (Palacio de Rey en castellano) sin embargo es muy plausible que el nombre actual lo sea por influencia francesa: "Palace" en francés también proviene de "palatium" y se pronuncia "palas". Precisamente, Palas de Rei es y ha sido históricamente un lugar clave en el Camino Francés de Santiago. La evolución hasta el nombre actual, puede tener por tanto su origen en la secular y repetida alusión por parte de peregrinos franceses medievales a su llegada al lugar.
El estilo románico entró por el Camino de Santiago, dejando su huella en la arquitectura religiosa, destacando la iglesia de Vilar de Donas, uno de los referentes principales del románico galego, declarada en 1931 monumento histórico-artístico. Sus pinturas murales forman uno de los conjuntos más destacados y mejor conservados de Galicia.
Por aquí pasaba la vía “Lucus Augusti”, y ya en el siglo VI se constata su pertenencia al condado de “Ulliensis”, siendo la Edad Media un período de prosperidad para la villa, en buena parte gracias al Camino de Santiago. El “Códice Calixtino” citaba Palas como parada obligada de los peregrinos para afrontar los últimos tramos de la ruta jacobea.
El ayuntamiento de Palas de Rey cuenta con un amplio patrimonio artístico que refleja el pasado señorial de estas tierras, pues conserva restos de fortalezas, torres, castillos, así como varios pazos y casas blasonadas. Entre las construcciones más relevantes pueden citarse: la antigua casa-torre de Filgueira; la casa-torre de Fontecuberta; el Pazo de Laia que conserva el escudo de armas de los condes de Traba, de cuyo linaje saldría el fundador de Pambre; la casa de Ulloa, donde los Saavedra, Montenegros, Gayosos, los Deza, se identifican con sus armas y escudos familiares; el Pazo Mariñao; la antigua fortaleza del Castro de Seixas en la parroquia de Merlán, de donde procede este conocido linaje gallego; el Pazo de Pacheco, y finalmente el Castillo de Pambre, fortaleza erguida por Don Gonzalo Ozores de Ulloa hacía el año 1375, que resistió la revuelta irmandiña en 1467, convirtiéndose en uno de los mejores ejemplos de la arquitectura militar de Galicia.
Palas, protagonista también en la segunda guerra carlista, fue uno de los escasos municipios en los que triunfó la sublevación en 1846, constituyéndose una Junta Revolucionaria. Las tierras de Palas de Rei sirvieron de fuente de inspiración a escritores como López Ferreiro, Álvaro Cunqueiro o Emilia Pardo Bazán.


Comenzamos nuestra etapa partiendo desde nuestro alojamiento por la Rua Do Cruceiro para dirigirnos hacia la Plaza Reverendo Failde Cortizo donde podemos contemplar, ademas de uno de los muchos cruceiros del camino, con la iglesia de San Tirso. Iglesia Románica del último tercio del siglo XII, con reformas posteriores. De la primitiva traza sólo queda la portada principal y parte del frontis. Es de planta de cruz latina con nave rectangular, dos capillas laterales y presbiterio pentagonal. Los muros son de mampostería y sillería de granito y la cubierta de teja a dos y cuatro aguas. La portada es románica, con arco de medio punto con dos arquivoltas de baquetón, escocias y moldura exterior de billetes, y capiteles decorados. El tímpano es liso sobre mochetas y el retablo de la capilla mayor es Neoclásico.
La iglesia aparece nombrada en el Caelicolae de Alfonso
III del año 873 como donación a la iglesia de Lugo, lo
que delata la presencia de una construcción anterior a
la actual.
Ocupando un alto en medio de la villa, el templo ha sido
completamente reconstruido a mediados del siglo XX como
un edificio de cruz griega., añadiéndose una torre en 1995.
Dejamos la iglesia descendiendo por una escalinata que nos lleva a la Avd. Ourense la cual cruzamos para continuar por la Rua da Igrexa que nos lleva a la Plaza do Concello donde se ubica el edificio del Concello de la villa. La plaza esta presidida por una escultura de San Tirso y en un extremo de la misma con una de Santiago peregrino.
Cruzamos la plaza y bajamos por la travesía del Peregrino para atravesar de nuevo la carretera y continuar descendiendo por la empedrada rúa do Apostolo. Por tercera vez salvamos la carretera y seguimos de frente por la rúa Río Roxán, donde hay una escultura de unos peregrinos bailando y un poco mas arriba la Fonte do Camiño. La escultura refleja un peregrino y una peregrina que bailan al son de una muiñeira que solo ellos parecen escuchar. Esta escultura firmada por J. A. Novo te invita a despojarte del equipaje y a celebrar tu aventura en el Camino.


Salimos a la avenida de Compostela, coincidente con la N-547, y tras quinientos metros (pasado el punto kilométrico 35 de la nacional) torcemos a la derecha para cruzar el río Roxán. El mojón 64 nos anuncia la llegada a la parroquia de San Sebastián de Carballal, una aldea que pertenece a Palas de Rei y donde el peregrino, a pesar de que el camino no pasa junto a ella, puede contemplar el Crucerior de San Pedro y visitar la iglesia de San Sebastian construida en el siglo XII y reformada en el siglo XIX. Tiene una planta rectangular formada por una nave y un presbiterio rectangulares, de proporciones similares. Los muros que la conforman son de mampostería y sillería de granito, y la cubierta a dos aguas. El pavimento interior está formado a partir de lajas de granito. El presbiterio y la nave se separan por medio de un arco triunfal de medio punto. Sólo conserva de la fábrica románica la portada principal y una portada en el lateral derecho de la nave, tapiada en la actualidad. La portada principal tiene dos arquivoltas con moldura saliente de ajedrezado, impostas con diferentes motivos geométricos, y un par de columnas acodilladas con capiteles decorados con motivos zoomorfos y antropomorfos. El tímpano tiene un lazo cruciforme semiinscrito en un círculo. La portada lateral dispone de dos arquivoltas de baquetón, la exterior con amplia escocia protegida con franja de billetes. En el tejado de la nave conserva un buen número de canecillos.. Bajo una fronda subimos hasta un par de aldeas de esta parroquia y bajamos para cruzar la N-547. Cruzamos esta y cogemos un sendero que nos sale a nuestra izquierda para adentrarnos en un frondoso bosque rodeado de eucaliptos y robles que llega hasta el lugar de Lacua.





A continuación, una hilera de losas de piedra nos permite avanzar sin enfangarnos en la balsa de agua, hasta llegar a la localidad de San Xulian do Camiño, una pequeña población rural que guarda una notable riqueza arquitectónica de tipo popular, anunciado por el mojón 62,5. Un pequeño núcleo con su zona noble empedrada en la que destacan el crucero y la iglesia, fundada en el siglo XII aunque sustancialmente transformada en el siglo XVIII. Cuenta la leyenda, que San Xulián fue un soldado que, por error, mató a sus progenitores. El arrepentimiento de haber asesinado a sus padres le llevó a dedicarse, por completo y junto a su mujer, a la atención del peregrino en un hospital, hasta que, un día, se le apareció un ángel para comunicarle el perdón divino. San Julián como hospitalero que fue, es el patrón de los distintos gremios que ofrecen acogida y ayuda a los peregrinos. En su honor llevan su nombre multitud de albergues, hospitales o asilos. Las ermitas o santuarios bajo la advocación de San Julián, también conocido como el pobre, fueron pensados para ofrecer protección al peregrino.
El templo, posee nave única con planta rectangular y ábside semicircular en la cabecera. Es en el eje axial de éste último, donde se puede observar una bella saetera con arquivoltas de medio punto decoradas con billetes. Si accedemos al interior, es de destacar el arco triunfal que da paso a la capilla absidal, con capiteles decorados con hojas en forma de espiral. En el pueblo de San Xulián, también podemos ver de cerca uno de los tantos y variados cruceros que encontramos en nuestro paso por tierras gallegas. Filial de la parroquia de Meixide, forma parte de la ruta peregrina que se aparta en este tramo de la vía asfaltada para seguir por otra más natural, entre tierras de labranza, casas de piedra y hórreos, hasta enlazar con Melide. En las inmediaciones se levanta una colina denominada “Castronela”, lo que denota la presencia de pobladores castreños anteriores a la romanización.
En San Xulian do Camiño, como en muchas otras zonas de Galicia, se pueden encontrar hórreos. Estas construcciones tradicionales, también conocidas como trojes, son graneros destinados al almacenamiento de alimentos y están protegidas por la legislación gallega. San Julián do Camiño, al estar en la provincia de Lugo, forma parte de la zona donde los hórreos son un elemento común del paisaje rural. Sus pilares sobreelevados con basales redondos evitaban la humedad de la tierra e impedían a los ratones y a otros animales llegar hasta los productos. Las paredes de baldas con fisuras permitían la ventilación y el secado de los alimentos manteniéndolos en un estado óptimo para su consumo. Los hórreos se encuentran en un excelente estado de conservación y forman un paisaje bucólico con la verde pradera en la que están instalados. La presencia de hórreos en San Xulian do Camiño es testimonio de su pasado agrícola y de la importancia de estas construcciones para la vida tradicional de la zona.




Dejamos San Xulian y siguiendo una pista asfaltada llegamos a Pallota. Desde ahí, iniciamos un pronunciado descenso hasta el río Pambre, donde encontraremos el castillo de Pambre. Luego atravesamos Ponte Campaña, una aldea de la parroquia de Mato.
La fortaleza se erigió a final del siglo XIV de la mano de Gonzalo Ozores de Ulloa. En 1484 pasa a ser propiedad de los condes de Monterrei como fielato con funciones militares de custodia del Camino de Santiago y de cobro de portazgos. Con el tiempo, la estabilidad interna de Galicia dentro del conjunto de los reinos de España y la decadencia del Camino de Santiago tras la Reforma Protestante del centro y norte de Europa, ocasionan que su función principal acabe derivando en núcleo de producción agropecuaria de las tierras vinculadas a la propiedad de la fortaleza, en la rica comarca lucense de A Ulloa. Esta situación es la que refleja el documento de aforamiento a perpetuidad del año 1702, que describe la ruina de la construcción principal y confirma el foro a la familia Moreiras, que ya venía ejerciendo como caseros desde tiempo atrás.
A mediados del siglo XIX el Duque de Alba cede la propiedad a la familia Moreiras. En 1895, un secretario del duque de Alba realiza una venta ilegítima de la propiedad (la fortaleza, las viviendas anexas y las tierras vinculadas) a José Soto, vecino de Palas de Rei. Esta venta no llegó a consolidarse al ser denunciada por la familia Moreiras, que continuó ejerciendo la propiedad y a la que los tribunales otorgan definitivamente la razón en 1912.
El último propietario de la familia Moreiras fue Manuel García Blanco, polifacético erudito, recordado catedrático del Instituto de Lugo, Delegado Provincial de Estadística y miembro correspondiente de la Real Academia Galega y de la Real Academia de la Historia, quien reivindicó en repetidas ocasiones, sin éxito, su puesta en valor por parte de las instituciones, fundamentalmente la Diputación Provincial de Lugo y el Ministerio de Cultura. Al final de su larga vida, vende la propiedad a Manuel Taboada Fernández, que la cierra y la sume en el abandono, dejando arruinarse las construcciones y acabando con la producción agropecuaria.
En el año 2009, por disposición testamentaria de Manuel Taboada, pasa a ser propiedad de los Hermanos Misioneros de los Enfermos Pobres, organización benéfica de la ciudad de Vigo, con quien en 2012 la Junta de Galicia llega a un acuerdo para comprar el castillo junto con los terrenos adyacentes por una cuantía algo superior a los 3 millones de Euros.

Se trata de un extraordinario representante de la arquitectura militar bajomedieval, que consta de un complejo central de planta cuadrangular y un recinto exterior amurallado. El complejo central posee una torre central de gran tamaño (torre del homenaje) y otras cuatro de menores dimensiones situadas en los vértices y conectadas con la central a través de lienzos o fragmentos amurallados. Tanto la torre central como las cuatro torres secundarias están almenadas, con almenas en punta o triángulo. La muralla exterior posee un perímetro más irregular, pues se adapta al alto escarpado sobre el que se asienta la fortaleza, y sus muros son de un enorme grosos, entre 2 y 2,5 metros. Todas las edificaciones, el complejo central y perímetro amurallado, están construidas con una combinación de mampostería de granito y sillares bien escuadrados del mismo material. Dentro del recinto amurallado, además de las torres se conserva un granero –hórreo- de grandes proporciones y una capilla dedicada a San Pedro, capilla anterior al castillo cuya arquitectura puede fecharse en a finales del siglo XII que sirvió como iglesia parroquial hasta el siglo XVIII. Durante una excavación aparecieron restos galaico-romanos y suevos y unas tumbas excavadas en roca, dentro y fuera de la capilla, que contenían restos óseos.




Volvemos de nuevo a la senda del camino y el tramo que viene a continuación es espectacular. Rodeados de espesa vegetación, envueltos por rocas y retorcidas ramas, avanzamos hasta otra de las aldeas de Mato, Casanova la ultima aldea habitada de la provincia de Lugo en el camino. De la epoca de mayor auge de las primitivas peregrinaciones solo le quedan al puente Campaña sus solidos pilares de granito. Ademas tambien esta unida a la historia por sus incursiones belicas significativas. Ponte Campaña es el escenario de una sangrienta batalla que se libró entre Fernán Ruiz de Castro (en nombre del rey Pedro I de Castilla) y el medio hermano de Pedro, Enrique II. Era 1370 y la disputa resultante dejó "ríos de sangre".
En Ponte Campaña, lugar dedicado tradicionalmente a la ganadería, la vida sigue sus ciclos con el mismo ritmo, sosegado, que el continuo paso de peregrinos que desde la Edad Media cruzan por allí el río Pambre hacia Melide. En Ponte Campaña, donde el tiempo parece detenerse, hay, no obstante, historia. O historias. Historias de labradores, escrita en la tierra y en la memoria familiar.
Desde Ponte Campaña camino a Casanova, el visitante se puede dar un precioso paseo entre espectaculares correidoiras que estan abiertas en la propia roca madre. En un rincon idilico y rodeado de robles, Casanova exhibe un grupo de casas rurales, agricolas y ganaderas, ademas de un bonito cruceiro y los tipicos horreos gallegos.






Dejamos a un lado el albergue público de Casanova y más adelante el desvío hacia el albergue A Bolboreta para continuar por una pista asfaltada que dejamos por la izquierda para tomar un camino. Bajamos hasta cruzar el rego do Vilar, en Porto de Bois. Acto seguido, en cuesta, avanzamos hasta Campanilla, pequeña aldea de la parroquia de Mato y última población lucense en el Camino. Por una carretera secundaria decimos adiós a los 96,7 kilómetros recorridos en la provincia de Lugo para presentarnos en O Coto, primera aldea coruñesa perteneciente a la parroquia de Leboreiro, ya en el Concello de Melide. Este tramo discurre entre una arboleda frondosa que de vez en cuando se abre para contemplar espectaculares parajes de campos de cultivo, claro ejemplo de la Galicia rural.






O Coto es el primer núcleo de población del Camino Francés en la provincia de La Coruña en la ruta jacobea, donde hay un mojon que nos indica que nos quedan 60 km. para llegar a Santiago de Compostela. Aunque de pequeño tamaño, ofrece servicios esenciales para el peregrino ademas de una estatua de Santiago peregrino junto a uno de los albergues de la localidad.
A la salida de O Coto dejamos el asfalto por la izquierda para bajar a Leboreiro, definido en la antigüedad como Campus Leporarius o campo de las liebres. Estamos en una de las aldeas más bonitas de la jornada, donde podemos ver la antigua calzada romana, seguida por los peregrinos medievales, así como disfrutar de una parada en la iglesia románica del siglo XII junto a la Casa de la Enfermería y de la casona blasonada de la familia Ulloa. Aquí veremos tambien un Cabazo: un canasto gigantesco que, como los hórreos, se utilizaba para conservar el maíz.

La localidad de O Leboreiro, que forma parte de la parroquia, la mencionó Aimeric Picaud en su Codex Calixtinus como Campus leuurarius (Campo de liebres), señalando la importancia del lugar en el Camino hasta Santiago de Compostela. En 1185 el lugar es donado por Fernando II al monasterio de Sobrado. Tuvo hospital de peregrinos, documentado en el siglo XII, rehabilitado por Vasco de Ulloa en el siglo XV. Actualmente sólo se conservan del edificio dos paredes con los escudos de los Ulloa. Delante del antiguo hospital, un cabeceiro (hórreo) hecho con varas entretejidas recuerda los primitivos celeiros (graneros) para guardar el maíz. Su nacimiento está estrechamente ligado al paso de la vía romana Braga-Astorga por Lugo y de la posterior Ruta Jacobea.
Entrar en Leboreiro es adentrarse en una aldea medieval en la que el enlosado suelo de su calle Mayor, flanqueada por casas de piedra, acerca al instante hasta un bonito cruceiro preambulo de la iglesia romanico-gotica del siglo XIII.
La iglesia es gótica, aunque persisten en ella concepciones y motivos ornamentales característicos del Románico. Tiene nave rectangular y ábside circular. Destaca por su portada principal, con arco y arquivolta ojivales. En el tímpano aparece esculpida en altorrelieve la Virgen, sedente y coronada sosteniendo el Niño con ambas manos, que posa de pie sobre la pierna izquierda de la madre. A uno y otro lado aparecen esculpidos en bajorrelieve ángeles que aportan filacterios e incensarios. Los capiteles de las columnas de la portada representan basiliscos. El acceso al presbiterio se hace a través de un arco triunfal de medio punto. En el testero de la nave hay un Agnus Dei, formado por un cordero y una cruz acrótera. El alero del ábside está ornamentado por una serie de canecillos con figuras y cabezas humanas y de animales y en el lateral sur tenemos unos canecillos sencillos, dos de ellos decorados con conchas de vieiras.
En el interior de la iglesia nos encontramos con una interesante colección de escultura religiosa de varias épocas y estilos. En el muro lateral izquierdo hay una imagen de la Virgen sedente, con el Niño en el regazo, en madera policromada, tal vez del siglo XIV. También se conserva un panel de pintura mural realizada en el segundo tercio del siglo XVI, con las representaciones de la Flagelación de Jesús, la Visitación de Santa Isabel y el Martirio de San Sebastián. La pared del arco triunfal tiene restos pictóricos de un Cristo crucificado.
Abandonamos Leboreiro y cruzamos el río Seco por un puente alomado de epoca medieval conocido como Puente da Madalena. Construido sobre el río en el siglo XIV, tiene trazos medievales y es posible que sustituyese a una romana construida anteriormente. Construido con un solo arco de medio punto con grandes dolerlas graníticas, el quitamiedos es macizo y el tablero aún conserva la piedra a la vista. Las técnicas de construcción de los puentes medievales tienen su origen en la ingeniería romana. Siempre se construye un número impar de vanos, siendo por lo tanto el número de pilas par, presentando un perfil de "lomo de asno" acentuado cuando la bóveda central se construye apuntada u ojival.

El mojón 56 da paso a Disicabo y a continuación sobreviene un tedioso tramo junto a la N-547 y el Parque empresarial de Melide, también llamado de la Magdalena. Un kilómetro después cambia el panorama y bajamos hasta la orilla del río Furelos por un entorno más digno. Cruzamos este afluente del Ulla por el puente medieval del siglo XII conocido como puente viejo y accedemos a la parroquia de San Xoán de Furelos que pertenece al concello de Melide y donde nos espera junto a un bonito cruceiro la iglesia de San Xoan. Esta parroquia recibe su nombre del río Furelos, sobre el cual se construyó el puente, considerado por muchos como uno de los más hermosos de toda Galicia.
El Puente de San Xoán de Furelos es una de las muestras más importantes de la arquitectura civil de la Edad Media que podemos encontrar en el Camino. Su primera mención oficial fue en el siglo XII, en el propio Códice Calixtino y fue reformado a lo largo de los siglos, la más importante de ellas en el siglo XVII. Esta construcción mide 50 metros de largo y 3,7 metros de ancho. Está formada por cuatro arcos de medio punto, apoyados por tres pilastras de cantería, provenientes de Pambre y el relleno es de piedra negra del país, muy común por esta zona. La duda es si el puente que vemos hoy era este mismo, ya que la vecina iglesia de San Xoán se nos va más bien a la época del románico tardío (siglo XIII) por lo que existe una pequeña diferencia cronológica entre estos dos.

Aldea de origen antiguo, citada en documentos del siglo XII, mantiene en parte su estructura medieval. Según Felipe Arias bien pudo estar aquí situada la mansión Brevis de la vía XIX de Braga a Astorga. Furelos también contó con un hospital de peregrinos, que aparece mencionado en textos del siglo XII, y aún figura recogido en el catastro del Marqués de la Ensenada realizado en el siglo XVIII y que ya en 1770 ya amenazaba ruina.
La iglesia de San Xoán de Furelos, al lado del Camino Francés, conserva parta de su arquitectura medieval románica, concretamente el muro sur. Bajo el alero aparecen una serie de canecillos sencillos, doce en total, colocados a distancias desiguales uno de los otros. El retablo principal de la iglesia es de estilo neoclásico con decoración rococó, de finales del siglo XVIII. En el camarín la imagen de San Xoán, patrón del lugar, y en los laterales las imágenes de la Virgen del Carmen, de la Virgen del Rosario y de Santa Lucía. En los laterales de la iglesia tenemos dos retablos, el de Santa Lucía, a la izquierda, de estilo neogótico, de 1926, con la imagen de la santa flanqueada por las imágenes de San Antonio y San Roque, y en el lateral derecho el impresionante retablo del Santo Cristo, de estilo neogótico, del escultor nacido en Furelos Manuel Cagide, que tuvo un taller en Santiago de Compostela.
Dejamos la aldea de Furelos para dirigirnos hacia Melide que es la capital del Concello, del pulpo á feira por excelencia y final de etapa para muchos peregrinos. En el núcleo de la villa encontraremos también uno de los cruceiros más antiguos de Galicia, la iglesia de Sancti Spíritus, la ermita de San Roque y la iglesia de Santa María, entre otros muchos lugares de interes.
Estámos a mitad de la etapa de hoy y hacemos una parada para comer en una de las pulperias que hay en Melide como es A Garnacha para probar uno de los platos tipicos que se pueden degustar en el camino como es el pulpo a feira acompañado de unas patatas cocidas, pimientos de Padron y todo bañado con los buenos caldos de la tierra.
Ademas en sus calles puedes visitar el antiguo hospital de peregrinos, convertido hoy en el Museo da Terra de Melide, la capilla de San Antonio y el edificio del ayuntamiento, del siglo XVIII. No hay que dejar de visitar la fuente de los cuatro caños. Si te da tiempo, también puedes visitar la capilla del Carmen y la casa de la cultura.
La fundación de la villa de Mellid es desconocida, pero aparece documentada por primera vez en 1140. A principios del siglo XIII, el burgo de Mellid fue devastado, ya que estaba establecido alrededor de la iglesia de San Pedro. Sin embargo, gracias a la ayuda de Alfonso IX, la nueva villa comenzó a reconstruirse a lo largo del Camino.
En 1320, la villa obtuvo un privilegio del arzobispo de Santiago, don Berenguel de Landoria, que le permitió levantar un castillo, fortificar la villa con murallas y cobrar el portazgo. Además, en esa época, también recibió la concesión de fueros.
A lo largo de su historia, Mellid ha sido escenario de importantes acontecimientos en Galicia y España. En 1467, los caudillos irmandiños se reunieron en esta villa y decidieron oponerse al arzobispo Alonso de Fonseca y Ulloa y a Sancho Sánchez de Ulloa, quienes tuvieron que huir a Castilla. Durante esta revuelta, derribaron las murallas de la villa. En 1520, los estamentos eclesiásticos y nobiliarios de Galicia también se congregaron en Mellid para acordar unirse, si fuera necesario, a Carlos I en su lucha contra los comuneros.
En el siglo XV surgieron o adquirieron nuevos linajes un significado social y político que antes no existía en Galicia, entre ellos los Ulloa. El hecho más destacado, arquitectónicamente hablando, de los Ulloa en Mellid, fue la reconstrucción de la iglesia del convento de Sancti Spiritus hacia 1498, impulsada por Sancho Sánchez de Ulloa.
Del siglo XVII es la fundación y construcción de la Obra Pía de San Antón, un palacio barroco con capilla inicialmente dedicada a la enseñanza, con capilla y palacio, hasta 1862, en que se vendió el palacio al Concejo, y la capilla para culto.
Durante el siglo XVIII se amplió la iglesia del convento de Sancti Spiritus y se construyó su actual fachada barroca. Posteriormente se produjo la desamortización del convento en 1835, y tras ser abandonado, pasó a ser iglesia parroquial en 1840.
Mellid tuvo notable relevancia en la Guerra de la Independencia. En el mes de junio de 1809 las tropas napoleónicas acampaban en Mellid. Eran batallones que el francés Marconet, que ocupaba la ciudad de Santiago, tenía acampados en la localidad de Mellid. La presencia de los soldados franceses en Mellid provocó que los mellidenses se movilizaran rápidamente contra ellos. Los vecinos comenzaron a azotar a los franceses y causarles bajas. Esto provocó que el general Marconet reforzara la guarnición de Mellid con tropas de refresco. El comandante del batallón de Monforte de Lemos, Antonio Ponce, se enteró de la llegada de estos refuerzos y decidió, en compañía del padre franciscano Conde, salir al encuentro de los franceses. El 17 de junio de 1809, la avanzada chocó con un grupo de franceses que habían abandonado la ciudad en busca de provisiones para sus pueblos y mataron a siete soldados franceses, poniendo en fuga a los demás. Cuando entraron en Mellid, según el parte que el comandante del citado batallón de Monforte de Lemos envió al marqués de la Romana, el teniente de avanzada, José Quiroga, calculó la presencia de nada menos que 3.000 soldados franceses con bastante caballería.
Durante la epidemia de cólera de 1853, se produjo la pérdida de cosechas y la emigración de mellidenses a Castilla y a Portugal. Más de setecientas personas murieron a causa de fiebres e insolaciones. En la localidad se realizó una Junta de Beneficencia encabezada por el cura Joaquín Felipe Salgado de Agra, hermano del secretario municipal, Ramón María Salgado. Hacia ese año, nacieron muchos mellidenses destacados asociados a una lista recogida en la Rebotica de la localidad bautizada como la «generación de la peste», o «de la hambruna», como Eduardo Álvarez Carballido, médico e historiador, o Genoveva Varela Roca, empresario y propietario de la familia Roca de Priorada.
En 1862, se finalizó la construcción de la carretera Lugo-Santiago. En 1867, se concluyó la construcción de la carretera Agolada-Betanzos. Esta mejora de las comunicaciones supuso el inicio de la Mellid urbana.
Durante los últimos siglos, como muchos pueblos de la Galicia interior, la localidad mellidense ha sufrido una gran emigración de su población hacia Cuba y Argentina hasta la década de 1950, y luego a Suiza, Reino Unido y a otras ciudades de España como Barcelona, Bilbao y La Coruña.
Además de su relevancia histórica, Mellid ha sido un lugar importante en el Camino de Santiago, al estar situada en el punto de enlace entre su principal ruta y la que algunos peregrinos recorrían para dirigirse a Oviedo a venerar las reliquias del Arca Santa.

Melide consta de una media de 7.502 habitantes, una cifra que no representa en absoluto la cantidad de peregrinos que recorren sus calles cada año y que esta considerada centro geográfico de Galicia. Es una localidad de la provincia de A Coruña, perteneciente a la comarca de Tierra de Mellid y a su vez encrucijada de rutas jacobeas; en este punto conectan el Camino Primitivo y el Camino Francés. En este lugar los peregrinos recorren sus últimos kilómetros hasta la Catedral de Santiago mientras disfrutan de paisajes únicos y cuyos orígenes se remontan a la época medieval. En Melide podemos encontrar varios lugares de interés que cientos de turistas y peregrinos visitan cada año que pasa. Estos puntos de interés son visitados por peregrinos de todo el mundo a lo largo del año y ya son considerados como símbolos dentro del Camino de Santiago.
Por un lado, Melide tiene el honor de albergar el cruceiro más antiguo de Galicia. Conocido como el Cruceiro de Melide, se encuentra cerca de la Iglesia de San Roque y data del siglo XIV. Cuenta con varias representaciones en su parte superior, las cuales fueron diseñadas basándose en el estilo gótico de por aquel entonces. Con el paso de los años se ha convertido en uno de los símbolos más representativos de la cultura gallega en esta localidad.
La iglesia original perteneció al convento franciscano del Sancti Spiritus, cuya fundación se remonta a 1325. De la primitiva iglesia románica solo se conserva su portada principal, hoy enclavada en la capilla de San Roque, erigida en 1949. Este templo de nueva factura incorporó elementos de iglesias medievales demolidas, como la de San Pedro.
La portada tiene cuatro arquivoltas de medio punto, profusamente decoradas con variados motivos ornamentales, como arquillos, rosetas y boceles en zigzag. Tanto los capiteles como el cimacio corrido y la chambrana se adornan con figuras fitomórficas, en esta última la ornamentación pétrea destaca por una carnosidad plenamente lograda.

Cercana a la capilla en un cruce de calles podemos contemplar la Fonte dos Catro Canos de estilo barroco construida en el siglo XVIII y que puede proceder de uno de los claustros del Monasterio de Sobrado dos Monxes. Se instala en este emplazamiento en el año 1889 cuando se crean las primeras
fuentes urbanas públicas en detrimento de pozos públicos y privados y de fuentes
situadas fuera de la villa. Esta fuente resulta uno de los iconos más conocidos de la Villa de Melide. El amplio vaso cilíndrico de su base alberga las aguas lanzadas por cuatro cabezas leonadas rematadas en caños, que dan nombre a la fuente. Como anécdota recordar que antiguamente en este vaso habitaban varios tipos de peces. Al lado de la fuente podemos contemplar el escudo vegetal del Ayuntamiento de Melide formado por en escudo de San Pedro, patrón de la Villa.

Desde este punto el peregrino puede continuar bien por la Rua San Pedro o por la Rua do Convento. Nosotros elegimos esta ultima que nos lleva a la Praza do Convento donde podemos contemplar algunos de los monumentos mas representativos de Melide como son: la iglesia de Sancti Spiritus, la Obra Pía de San Antón y el Museo da Terra de Melide.
La iglesia de Sancti Spiritus perteneció al desaparecido monasterio o convento de la Orden Tercera de San Francisco, fundado en el siglo XIV. Es un buen ejemplo de continuidad en el espacio y en el tiempo. De la antigua iglesia sólo queda una pequeña capilla lateral, con bóveda y arco triunfal ojivales, llamada capilla del Santo Cristo, porque tal vez estuvo en ella el Cristo que hoy está en la capilla de San Antón. El arco triunfal está sostenido sobre dos columnas. Sólo se conserva el capitel de la columna de la izquierda decorado con cintas. Encajado en una pared posterior hay otro capitel que puede ser el de la columna de la derecha. Actualmente tenemos en la capilla el retablo que fue de la Virgen de las Mercedes, obra del siglo XVIII.
En el siglo XIV, concretamente en 1498, Sancho Sánchez de Ulloa, con la piedra del castillo derribado durante la revuelta irmandiña, decide reconstruir la iglesia del convento en memoria de su madre Inés de Castro. La dirección de la obra será a cargo de los maestros Xan do Llano y Xan Casal. El resultado fue una iglesia de ábside rectangular con bóveda de crucería. De esta época también son los dos sepulcros laterales góticos. Se trata de dos cenotafios in memoriam Leonor de Mendoza e Inés de Castro, primera y segunda mujer respectivamente de Lope Sanches de Ulloa. Los dos sepulcros se yerguen con columnas y arcos de medio punto que se adornan con pináculos y remata en arco conopial.
Durante el siglo XVIII, como en casi todos los monasterios, se realizan reformas de ampliación en la iglesia. Únicamente quedarán la capilla lateral del siglo XIV y la capilla mayor del siglo XV. Se ampliará la nave con la construcción de una nave de cañón, que se reparte en cuatro trechos separados por arcos fajones que arrancan de ménsulas conectadas por arcos entre si.
De este momento también es la portada principal de la iglesia, que está en un lateral, hacia la plaza, y que tiene características del Barroco compostelano de esa época. La torre, también del siglo XVIII, es de planta cuadrada, con ligeros contrafuertes y remate en cúpula octavada con pináculo. Su perfil es semejante a las de San Francisco en Santiago de Compostela.
Al oeste de la Plaza do Convento se halla el pazo barroco, con su capilla, de la Obra Pía de San Antón, fundado en 1671 por el arzobispo de origen melidense D. Mateo Segade Bugueiro, en una casa y terreno de propiedad familiar. Va a ser conocido también como la Colegiata, pues en su origen tenía una finalidad docente, y en el siglo XIX como pazo del marqués de Corvera. Desde 1960 es ayuntamiento.
La planta baja estaba destinada a las cuadras, bodegas y otras dependencias, y la alta a aulas y viviendas. Hoy sólo se conserva la fachada de la estructura del edificio, ya que su interior fue destruido, perdiéndose la antigua escalera de piedra, la disposición del patio, a modo de claustro y las demás dependencias para adecuarlo al nuevo uso.
El diseño de la portada de la capilla, de estilo Barroco, es atribuido a Domingo de Andrade, el arquitecto gallego más prestigioso de la época. Consta de pilastras, capiteles planos y lintel adovelado que sustenta un frontón partido. En el tímpano destaca el escudo de armas del arzobispo fundador. La planta de la capilla es rectangular, con nave cubierta de medio cañón. El primer trecho está parcialmente cubierto por la tribuna de madera. En los primeros escalones de la escalera tenemos una esbelta columna coa base e capitel característicos del Medievo, el que se puede considerar un ejemplo de arcaísmo o bien una pieza medieval procedente de otro edificio.
Las dos estatuas orantes, barrocas y pétreas, fueron esculpidas en granito en 1674 por Mateo de Prado, uno de los escultores más importantes del momento. La de la derecha representa un caballero, D. Antón Varela de Segade, el primer patrón de la Obra Pía de San Antón, con vestimenta típica de la época. La de la izquierda es un cenotafio con una figura orante y arrodillada, con vestimenta eclesiástica, que recuerda la figura de Mateo de Segade Bugueiro.
El Museo Terra de Melide nace en el año 1978 por iniciativa de un grupo de amigos interesados en el estudio, conocimiento y divulgación de la cultura y el patrimonio de la comarca Tierra de Melide. Se instala en el bajo del Ayuntamiento, en la Biblioteca municipal, con una muestra de arqueología “castrexa” y haciendo cada verano exposiciones de etnografía. Después de cuatro años, los fondos aumentaban y reclamaban más espacio, por lo que en 1982 se traslada a una casa en la que se instalan dos salas.
En el año 1999, el Museo exigía una total renovación y ampliación, pues el pequeño local era insuficiente. Fue así como en reunión de socios se aprobó la adquisición del antiguo hospital de peregrinos, edificando en el el nuevo Museo y rehabilitando su fachada y su memoria histórica. La operación de subscripción popular tuvo un gran éxito, implicándose socios, vecinos, instituciones y muchos particulares. El 26 de mayo de 2001 se inaugura el nuevo Museo. La gente de Melide lo considera como una institución de todos donde se guarda nuestra memoria histórica y cultural. Ese es el gran éxito de este museo construido por el pueblo para el pueblo.
Desde la plaza nos dirigimos por la Rua San Antonio hasta la Rua Principal donde al final de la misma y junto al cementerio se ubica la Capilla del Carmen y los restos del castillo de Melide.
En lo alto de un castro prerománico donde se encontraron numerosos restos arqueológicos, en el lugar donde se construyó en la Edad Media el castillo de Melide del que sólo queda el topónimo, podemos ver una panorámica de la Villa de Melide franqueada por los montes Bocelo, Faro y Farelo.
Aquí se yergue en 1741 la capilla del Carmen, un característico ejemplo de arquitectura Barroca de estilo Compostelano, construida por Blas Núñez de Segade, capellán de la Obra Pía de San Antón, con la ayuda de todos los melidenses. La planta de la iglesia es rectangular, con arco triunfal de medio punto. La fachada tiene una portada adintelada que remata en frontón triangular partido. En el centro de éste hay una hornacina, flanqueada por pilastras, que contiene la imagen de la Virgen del Carmen con el Niño Jesús y la de San Simón de rodillas.
En su interior sobresale el retablo realizado en 1755. En el camarín central, más saliente que los laterales está la hermosísima imagen de la Virgen del Carmen, de finales del siglo XVIII, atribuida al taller compostelano de Gambino Ferreiro o discípulos, flanqueada por las estatuas de San Ramón Nonate y San Xosé, ambas también de finales del siglo XVIII.
Dejamos Melide por un sendero que parte desde el cementerio y que nos lleva hacia la N-547 la cual cruzamos para continuar recto por la carretera de Santa Maria y luego girar a la derecha para coger un sendero donde al principio del mismo nos encontramos con el Crucero de Santa Maria de Melide y la iglesia del mismo nombre.
El Cruceiro es de tipo crucifijo con plataforma cuadrangular de tres escalones y pedestal piramidal truncado. Tiene fuste cilíndrico con ranuras y surcos. Tiene capitel cilíndrico con astrágalo circular y liso. El ábaco tiene lados curvos y vértices biselados. También presenta volutas, querubines y hojas con bordes lobulados. Su cruz es rectangular y recruzada. El anverso de la cruz muestra a Cristo crucificado con tres clavos y bendiciendo con ambas manos. Inclina la cabeza hacia la derecha con una corona de espinas y un pergamino con las siglas INRI. La cruz está muy deteriorada. Está hecha íntegramente de granito y se encuentra en un estado de conservación entre regular y malo.
La iglesia de estilo románico se cree que fue construida a finales del siglo XII, pese a su antigüedad esta se conserva perfectamente. El templo está formado por una sóla nave con ábside semicircular y bóveda de cascarón. En el fondo del ábside hay una ventana abocinada que finaliza en un arco de medio punto, con columnas de fuste liso y capiteles vegetales. El izquierdo con motivos muy estilizados y el derecho decorado con pinas, motivo tardío en el románico gallego que aparece en otras iglesias. Sin duda, lo que más llama la atención de los visitantes es el interior, principalmente los techos interiores que están decorados con arte renacentista. Destaca la teofanía de la Santísima Trinidad con la de la ábside, rodeado por los cuatro tetramorfos de los cuatro Evangelistas, es decir los animales que los representan. Además, destaca uno de los capiteles que sostienen el arco triunfal de la iglesia, en el que podemos ver un grabado de un hombre entre un león y un basilisco, que representan a Jesús y al demonio respectivamente.
En la sacristía del templo también podemos encontrar expuesta una reliquia única en Galicia, se trata de una verja de rejería de estilo románico con herrajes en espiral, que antiguamente se usaba para cerrar el arco triunfal cuando no se celebraban las misas.
Desde la iglesia continua el sendero que nos lleva hacia O Carballal y tras atravesar el riachuelo de San Lázaro, ya sobre una pista a medio asfaltar, se deja a mano derecha un lavadero y se sigue caminando por un firme bastante irregular hasta Carballal. Más adelante, ya sobre un sendero más salvaje protegido por una combinación de árboles autóctonos combinados con pinos y eucaliptos, se salva el río Raído a través de una pasarela de granito por la que los peregrinos deberán desfilar de a uno. El Camino vuelve a tocar la carretera durante un pequeño tramo para volver a desviarse hasta la llegada a Parabispo, primera localidad del concello de Arzúa.



Bajo un bosque de eucaliptos salvamos el arroyo de Valverde, el terreno pica hacia arriba hasta el lugar de A Peroxa, donde se encuentra el mojón 45,5, y entramos en la parroquia de Boente, partida en dos por la N-547, (Boente da Riba y Boente da Baixo). La pista que atraviesa Boente da Riba conduce hasta un cruceiro y la fuente de la Saleta, ya a orillas de la carretera.
Boente, de alrededor de 130 habitantes, es una localidad perteneciente al municipio de Arzúa y tiene fama de elaborar los mejores quesos de la zona, que, a su vez, tiene la fama de ser uno de los lugares con los quesos más sabrosos de España.
En la entrada de la feligresía se encuentra la fuente de A Saleta, que recibe a los peregrinos al poco de haber llegado al ayuntamiento de Arzúa. A pesar de no tener un especial valor arquitectónico, se ha convertido en un símbolo y punto de referencia para el peregrino.
La iglesia parroquial de Boente, con advocación al Apóstol, es quizá una de las más visitadas del Camino de Santiago coruñés. La actual fábrica data del siglo XIX y está presidida por una imagen de Santiago peregrino. En una de las salas del edificio están dispuestas estampas del Santo con una oración para los peregrinos recogida en diferentes idiomas, para aquellos que sean de origen extranjero. El templo originario fue erigido en el siglo XII, siguiendo los patrones arquitectónicos del románico. De él se conservan algunos restos como un capitel de la fachada este. Es de planta basilical, no existe transepto y, por lo tanto, tampoco crucero, y nave única con sacristía adosada a la cabecera. La portada se remata con espadaña de dos vanos.
Otro de los elementos jacobeos de la feligresía es el cruceiro de Santiago de Boente del siglo XIX. Está conformado por un pedestal sobre el que se levanta el varal con remate cuadrangular en el que se apoya un capitel piramidal invertido que culmina en una cruz latina floreada.
En medio de un aire campesino, Boente conserva arquitectura tradicional, buenas casas y algún hórreo, la típica construcción levantada sobre pilares que los viajeros han podido encontrar desde su recorrido por el oeste leonés y que se destina a guardar los productos del campo alejados de la humedad y de los roedores.
Se cuenta en las guías que en la antigüedad muchos peregrinos recogían en Triacastela piedras que transportaban hasta las cercanías de Boente (la aldea de Castañeda) para abastecer la fabricación de cal, requerida para las obras de la catedral de Compostela.







Dejamos Boente tras la iglesia de Santiago y giramos a mano derecha por donde bajamos por una pista rodeada de un frondoso bosque hasta el río Boente y el lugar de Punta Brea, salvando antes por un túnel la N-547 junto a un area de descanso donde el peregrino puede hacer una parada para descansar del trayecto que lleva y disfrutar del paisaje. Tras rodear unos prados afrontamos una dura cuesta que sube al pie de la N-547, y junto a ella alcanzamos varios lugares de las parroquias de Figueiroa y Castañeda. El Códex Calixtinus nos cuenta que en este lugar estaban situados los hornos de cal utilizados para construir la Catedral de Santiago, a cuya obra contribuyeron los peregrinos cargando piedras desde los montes de Triacastela, aumentando así su penitencia. El hecho de que hoy se desconozca el lugar donde pudieron estar ubicados los hornos en los que se hacía la argamasa y que estuviesen a más de 40 km de Santiago ha dado lugar a variadas conjeturas.
En Castañeda, aunque el camino no pase por el pueblo el peregrino puede contemplar junto al cementerio la iglesia de Santa Maria de Castañeda del siglo XVIII con nave rectangular donde su elemento más destacable es el arco de descarga que tiene sobre una puerta lateral y su Cruceiro. Sus paredes de piedra, sus formas, y su espadaña, parecen narrar un cuento de tiempos pasados. Una nave rectangular, sencilla pero llena de significado, se levanta en medio de los pastos verdes, una visión que parece sacada de un lienzo pastoral.




Seguimos el curso de la carretera hasta el arroyo de Ribeiral, localizado entre Pedrido y Río. A partir de aquí volvemos a ascender y pasamos un par de bares, dejando a la izquierda el desvío a Doroña. Continuamos subiendo por pistas vecinales hasta llegar a un pequeño tramo empedrado y bajamos hacia Ribadiso, aldea de la parroquia de Rendal, que aparece ante nosotros como un oasis. Esta minúscula aldea, del municipio de Arzúa, cuenta apenas con 9 habitantes. Tras cruzar el puente medieval, llegamos al hospital de peregrinos de San Antón, transformado en la actualidad en un albergue público.
La factura de la construcción data de los siglos XIII y XIV y en el año 1993 fue rehabilitado para que volviese a funcionar como centro de acogida. En sus orígenes estuvo gestionado por la cofradía de plateros de San Eloi. En la actualidad pertenece a la Xunta de Galicia.
El puente, junto al que se sitúa en hospital, es de estilo gótico tardío. Su construcción data del siglo XII y es el más antiguo del concello de Arzúa. Esta obra civil se realizó en una base de cachoteria y presenta un arco de medio punto elaborado en cantería. En su origen, la calzada estaba hecha con piedras de pizarra. En la actualidad, fruto de la reconstrucción que experimentó el puente, la calzada está recubierta con granito. En el entorno del puente, se puede disfrutar de la playa fluvial de Ribadiso, un área recreativa que cuenta con diversas zonas de descanso y ocio.
Junto al antiguo hospital es donde surge un pequeño núcleo, muy similar al que ahora se conserva como parte urbana de la aldea, casi congelado en el tiempo. Un paseo por el lugar muestra perfectamente la morfología de una aldea agraria gallega tradicional, con sus casas apiñadas junto al camino, con su fundamental acceso al río y extensos campos de labor. En la restauración se pintaron muchas ventanas de un particular azul claro que alegra el conjunto y ofrece un punto pintoresco repleto de encanto. Las casas antiguas fueron arreglándose y adaptándose al nuevo uso, así que están en buen estado de conservación.




La despedida de Ribadiso es doblemente dolorosa. En primer lugar, se abandona uno de los núcleos más mágicos de la ruta. En segundo lugar, las piernas sufren con la infernal rampa hasta la N-547, la cual se atraviesa dando un pequeño rodeo a contrasentido de los coches que se dirigen a Arzúa. Al atravesar un núcleo de casas, la ruta jacobea transcurre paralela a la carretera nacional, para llegar, por la interminable avenida de Lugo, hasta las primeras casas de Arzúa. El Camino es también en parte una prueba de superación de la frustración y esto lo constatamos en esta tramo final de la etapa. El final de etapa de hoy es un lugar mágico, repleto de leyendas y milagros. Además, es el punto en el que confluye el Camino Primitivo con el Camino Francés, por lo que es común que los peregrinos se reúnan a comentar las experiencias de una y otra senda jacobea.
La etapa de hoy ha sido una de las jornadas más desafiantes de mi viaje ya que cuenta con un perfil muy serrado que le ha ganado el nombre de “rompepiernas”. Sin embargo, uno de los consejos que más me han repetido antes de realizarla es que la disfrute, y asi ha sido, ya que se trata de una parte del camino con muchos lugares de interés como hemos podido describir en el reportaje en nuestro peregrinar hacia Santiago.
El Camino Francés esta siendo una experiencia de auto-superación y crecimiento personal, donde se relativizan los problemas, se aprende la fuerza del esfuerzo y se descubre la propia capacidad física y mental. Es un viaje a través de paisajes y monumentos, lleno de convivencia, pero también de silencio y reflexión, que permite encontrarse a uno mismo, conectar con la naturaleza y con la gente, y vivir un encuentro con lo espiritual y con la comunidad de otros peregrinos. El Camino no es solo el destino, sino el proceso de caminar, de cada paso y cada encuentro que se produce por el camino. Tu no pasas el camino, el camino pasa por ti.
Si bien durante esta etapa hemos disfrutado de aldeas preciosas, paisajes espectaculares, de historia y monumentos, tambien hemos probado y disfrutado de la gastronomia que nos ofrece Galicia. Uno de esos platos ha sido el Pulpo a Feria.
El pulpo a la gallega (en gallego polbo á feira, «pulpo a la feria») es un plato tradicional de Galicia y básico en su gastronomía, aunque su consumo se ha generalizado por toda España. Se trata de un plato festivo elaborado con pulpo cocido entero (generalmente en ollas de cobre) que está presente en las fiestas, ferias y romerías de Galicia, El Bierzo, La Maragateria (León) y Sanabria (pulpo a la sanabresa), Aliste y La Carballeda (Zamora) de ahí su nombre «á feira». La cocción se realiza tradicionalmente por las polbeiras (palabra que designa a las pulperas en gallego).
El popular pulpo á feira, estandarte de la gastronomía gallega, es en realidad una receta de origen maragato. Cuando en España se descubrió que el pimentón servía para conservar la matanza, Galicia se revolucionó y durante los meses estivales había una caravana continua de recuas de arrieros maragatos que traían el milagroso conservante por la ruta de la plata desde la lejana Extremadura, y con él, otro preciado tesoro, el aceite de oliva.
Los maragatos (de La Maragatería, provincia de León) adquirían casi de balde el pulpo seco que los gallegos despreciaban y en su deambular lo rehidrataban y mezclaban con el aceite de oliva y el pimentón extremeños con los que comerciaban. Tiempo después, los gallegos empezaron a apreciar el invento y lo incorporaron como condumio de sus fiestas, ferias y romerías, otorgándole la denominación de «polbo á feira» o pulpo á feira.
El plato consiste en pulpo limpio de sus vísceras y que es cocido entero durante algún tiempo (preferiblemente en una olla de cobre) con el objeto de ablandar su carne, a veces es congelado unos días antes con el objeto de ablandar el nervio, otras es golpeado varias veces contra una superficie. Por regla general el "cocido" del pulpo se hace tres veces, es decir se introduce en agua hirviendo durante escasos segundos y se saca, así tres veces. A esta técnica se la denomina "asustar" y ayuda a que conserve su piel una vez que esté cocido. Luego se deja cocinar en el agua hirviendo durante una cantidad de tiempo determinada según el origen del pulpo y su peso.
El pulpo bien cocido conserva todavía su piel, por esta razón se le deja reposar al aire un cuarto de hora antes de ser servido. La operación de cocido sobre ollas de cobre es tradicional que sea hecha por mujeres al aire libre y que en lengua gallega se denominan polbeiras.
Tras la cocción es cortado mediante unas tijeras en rodajas de un centímetro de grosor aproximadamente; es servido espolvoreado con pimentón en su superficie. En algunas ocasiones, también se acompaña de patatas cocidas con piel y presentadas enteras cortadas por la mitad (cachelo o cachelos en plural). Es frecuente verlo servido caliente, recién hervido, puestas las rodajas sobre una tabla de madera mientras sobre el montón se le rocía con abundante aceite de oliva, pimentón, dulce o picante pero nunca ahumado, ya que desvirtúa el sabor del pulpo y se vierten algunos granos de sal gorda. Es frecuente que se sirva acompañado de diversos palillos para que los asistentes puedan asignarse las rodajas de pulpo y servirse de ellas a modo de tenedor. Suelen servirse con el pulpo diferentes vinos tintos.
Plano etapa Palas de Rei-Arzua
Longitud: 30 Km.
Dificultad: Media
Duracion: 6h 45min.
No hay comentarios:
Publicar un comentario