MOLINASECA
Molinaseca es un municipio de la provincia de León situado en la comarca de El Bierzo dentro de la comunidad autónoma de Castilla y León que cuenta con una población de 872 habitantes y que está declarada conjunto histórico-artístico ademas de pertenecer a la asociacion de los Pueblos mas bonitos de España. La mayor parte de Molinaseca queda a la izquierda del río Meruelo, que aquí abre su pulmón hasta ahora comprimido en angostos desfiladeros y precipicios. El río Meruelo, también llamado Miruelo está formado por los arroyos que bajan del monte de las Dos Hermanas, el cerro de Campocebral y el monte del Cabezo y los que corren por el valle del Rabanedo.
Molinaseca, es un sugestivo pueblo con sabor a medievo y senda viajera, que ocupa un fértil valle repleto de frutales, prados y huertas, surcado por el río Meruelo de aguas cristalinas y magníficas truchas. El nombre con el que conocemos hoy esta localidad, tiene su origen en la existencia sobre el río Meruelo de varios molinos que al estar construidos sobre el curso del río y debido a las modificaciones en el cauce de éste los dejaba temporalmente secos. Esta pequeña localidad, cuenta en la actualidad con casi X siglos de historia y es parada obligada en el transcurrir del Camino de Santiago para los peregrinos que viajan hacia Galicia en busca del jubileo.
El Camino de Santiago cruza el pueblo a través de la típica y monumental Calle Real, que nace en el Puente de los peregrinos y llega a su final a los pies del viejo crucero de piedra, dos símbolos inequívocos de nuestra tradición jacobea, como también lo son el Santuario de Nuestra Señora de las Angustias, patrona del pueblo y nuestra iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari así como la Ermita de San Roque hoy transformada en albergue de peregrinos.
Molinaseca es uno de esos pueblos que han conseguido capturar su esencia histórica en cada piedra, en cada balcón, en cada flor. Desde hace siglos, es una de las paradas obligatorias para los peregrinos del Camino de Santiago. De hecho, aunque se tiene constancia de que hubo varios asentamientos en la zona en época romana, el surgimiento de Molinaseca como tal se debe al desarrollo de la Ruta Jacobea, que ha marcado hasta su estructura: totalmente lineal por el que discurre el curso del río Meruelo.
Esta villa de la comarca de El Bierzo se sitúa en un entorno de gran belleza paisajística con valles y montes de castaños y gran variedad arbórea. Se configura como un relevante conjunto histórico, caracterizado por una peculiar estructura urbana vinculada al Camino de Santiago, que ha influido decisivamente en su formación, desarrollo y fisonomía a lo largo de los siglos. Destaca la presencia de los tres elementos claves característicos de los núcleos del Camino de Santiago: la Iglesia, el puente y el Hospital. Por todo ello Molinaseca se configura como un
relevante conjunto histórico, caracterizado por
una peculiar estructura urbana de carácter lineal
ligada a su relación con el Camino de Santiago,
elemento determinante en la organización del
territorio, que en el transcurso del siglo XII
vertebra un modelo planificado, que aparece ya
descrito en los fueros al final del siglo XII y
principios del siglo XIII, modelo fijado y conocido
como parcelación en hilera, que es el que
encontramos conservado íntegramente en
Molinaseca. A pesar de que Molinaseca no es una de las localidades que terminan o comienzan una etapa del Camino de Santiago, esta localidad es una por las que todo peregrino que vaya por la ruta francesa debe cruzar. Molinaseca es la última localidad que los peregrinos deben recorrer dentro de la etapa Foncebadón - Ponferrada, estando situada a aproximadamente solo 7 kilómetros del final de este tramo.
En época romana ya existía una cierta organización urbana en el espacio que ocupa Molinaseca, que se concretaría en un núcleo minero, hecho que se deduciría del descubrimiento de unas labores subterráneas en el entorno del viejo pago de Santa Marina, las cuales se corresponderían con una explotación minera romana, cuya datación se fecharía en el siglo I.
No obstante, el desarrollo de Molinaseca como localidad, estaría vinculado al puente de los Peregrinos, una construcción de planta románica que se eleva sobre el río Meruelo, pudiendo considerarse como inicio del pueblo, cuya parte histórica concluye a los pies del viejo crucero de piedra, dos símbolos inequívocos de su tradición jacobea.
En la Edad Media, Molinaseca pasó a formar parte del reino de León, llegando a integrarse dentro de este en un señorío que dependía directamente de la autoridad real de Alfonso VI de León, siendo el primer señor de la villa el conde Ramiro Froilaz, hijo del importante magnate leonés Fruela Díaz y de Estefanía Sánchez, hija del infante pamplonés Sancho Garcés. De este periodo, el siglo XI, datan sus primeras ermitas y hospitales: ermita de Ntra. Sra. de las Angustias, de Santa Marina, del Hospital, de San Roque.
Ya en el siglo XV, con la reducción de ciudades con voto en Cortes a partir de las Cortes de 1425, las localidades del municipio pasaron a estar representadas por León, lo que les hizo formar parte de la provincia legionense en la Edad Moderna, situándose dentro de esta en el partido de Ponferrada.
Posteriormente, a principios del siglo XVII, se atestigua la existencia en 1605 de minas de hierro en las cercanías de la localidad de Molinaseca.
Ya en la Edad Contemporánea, iniciado el siglo XIX, durante la Guerra de la Independencia Molinaseca llegó a albergar la sede de la Junta Superior de León el 2 de septiembre de 1809.
Más tarde, en 1821 Molinaseca fue una de las localidades que pasó a formar parte de la provincia de Villafranca, si bien al perder esta su estatus provincial al finalizar el Trienio Liberal, en la división de 1833 Molinaseca quedó adscrito a la provincia de León, dentro de la Región Leonesa.
Su peculiar estructura urbana se desarrolla de forma lineal a
partir del camino principal, hoy calle Real, que es la vía
peregrinal del Camino de Santiago, que conserva un interesante
conjunto de arquitectura tradicional y casas blasonadas, y la
paralela calle de la Iglesia. Ambas calles son muy estrechas y se
encuentran atravesadas por angostos callejones (callejones de
aguas) que permiten el paso de la escorrentía del agua y
separan cada unidad parcelaria y edificatoria. Otra de las
características del núcleo es la ausencia de espacios estanciales.
No existe plaza mayor y los vacíos en la trama urbana, como la
plaza García Rey, que hace la función de plaza mayor, responden
en realidad a ensanchamientos de los viales sin carácter real de
estancia.
Debido a la peculiar configuración del núcleo, la estructura
parcelaria está formada predominantemente por parcelas de
frente estrecho y mayor fondo, apoyándose la edificación
principal a vial público y conformándose el resto de parcela como
espacio libre para corrales y demás edificaciones auxiliares. En el
caso de las manzanas situadas entre la calle Real y la calle de la
Iglesia, éstas se parten en dos parcelas con frente cada una de
ellas a uno de los viales y, a medida que nos acercamos a la
entrada del núcleo y las manzanas van reduciéndose, la parcela
se convierte en pasante hacia las dos calles.
Por lo que respecta a la tipología edificatoria, abundan las casas construidas con materiales autóctonos: piedra pizarra, generalmente sin labrar en los muros; madera de castaño para vigas, pies derechos, entramados de muros, techumbres y solanas; y lajas toscas de pizarra, o cortadas regularmente en edificios más recientes, para las cubiertas. También se utilizan los cantos rodados unidos con argamasa en los muros y mimbres entretejidos y cubiertos de barro y cal, no solo para tabiques interiores, sino para cerrar las solanas en su cara norte. Junto a los característicos tipos bercianos de dos plantas con piedra en la planta baja y entramados de madera revocados con barro y paja en la principal, encontramos elementos constructivos comunes a la arquitectura popular de otras comarcas vecinas. No obstante, predomina la casa berciana rectangular o cuadrada, con escalera exterior y solana muy volada en dos o más lienzos de fachada, con planta baja que generalmente presenta dos accesos; en la zona delantera se dispone la cuadra y la zona de almacenaje del grano, y en la trasera la bodega, reservando la planta superior a la vivienda, con una gran sala, los dormitorios, la cocina y la despensa. Las solanas son uno de los elementos característicos de las casas del Bierzo, constituidas por un cuerpo volado sobre gruesos canes, como una prolongación del alero, con antepecho de palos de madera y revoco de barro. Otro de los elementos característicos de Molinaseca, son las cruces de yeso colocadas sobre los dinteles de las portadas.
En el conjunto histórico de Molinaseca, destaca la presencia de los tres elementos claves característicos de los núcleos del Camino de Santiago: la Iglesia, el puente y el Hospital. El Santuario Mariano de las Angustias, tiene su origen en una pequeña ermita construida en el siglo XI, aunque el edificio actual es sus dimensiones actuales, es decir, con los atrios colaterales y con la dotación artística interior de estilo barroco, del año 1705. Tiene bóveda de cañón y gran cúpula con linterna de cabecera. En la reja que divide la nave está escrita la autoría del Santuario y en la parte opuesta la dedicación a la Vírgen, 3 de abril de 1705. Esta reja y el retablo mayor son de 1715.
La torre actual, cuadrada, que corona y oculta parcialmente su anterior fachada de espadaña, fue construida en 1931 para detener el empuje de la montaña que deterioraba la iglesia.
Debido al paso de peregrinos de todos los tiempos, y de los segadores gallegos que iban a las tierras de Castilla, sus puertas fueron protegidas con chapas de hierro, que todavía permanecen en la actualidad, porque los devotos se las iban llevando en pequeñas astillas como reliquia. Conserva en su interior una Piedad vinculada a la escuela vallisoletana de Gregorio Fernández conocida como La Preciosa, parada obligada para los peregrinos del Camino de Santiago. Destacan las espléndidas vistas que ofrece el Santuario sobre el conjunto histórico, con la Iglesia parroquial de San Nicolás del siglo XVIII y el puente medieval de origen romano del siglo XVI sobre el río Meruelo.
El Puente de los Peregrinos de Molinaseca, también conocido como Puente Romano, es una de las joyas históricas y arquitectónicas del Camino de Santiago Francés. Esta obra de ingeniería no solo conecta físicamente a los peregrinos con el centro de Molinaseca, sino que también simboliza siglos de tradiciones y espiritualidad. Situado sobre el río Meruelo, este puente es el umbral a un pueblo que ha sido declarado Conjunto Histórico-Artístico y que se destaca por su riqueza cultural, natural y patrimonial.
El Puente de los Peregrinos tiene raíces que se remontan a la época romana, lo que lo convierte en un testimonio viviente de la pericia arquitectónica de aquella civilización. Originalmente formaba parte de una vía romana que conectaba Ponferrada con Foncebadón, sirviendo como ruta clave para el comercio y la comunicación en la comarca de El Bierzo.
En la actualidad, de las siete bóvedas que componen el puente, tres se encuentran semienterradas, lo que sugiere su antigüedad y las transformaciones que el tiempo y la naturaleza han causado en su estructura. A lo largo de los siglos, el puente ha sido objeto de ampliaciones y restauraciones, entre las que destaca una significativa intervención realizada en el siglo XVIII y la más reciente en 1980 por la Dirección General de Arquitectura. Estas mejoras han permitido que el puente mantenga su funcionalidad y su carácter monumental.
El nombre Puente de los Peregrinos no es casualidad. Desde la Edad Media, ha sido un paso obligatorio para los caminantes que, guiados por la fe o el deseo de aventura, transitan el Camino de Santiago Francés. Documentos de los siglos XII y XIII ya mencionan su relevancia como parte de esta ruta, y hasta hoy sigue siendo uno de los lugares más emblemáticos en esta etapa del Camino. Además, el puente es un símbolo del inicio del núcleo urbano histórico de Molinaseca, desembocando en la Calle Real, una de las vías más pintorescas del pueblo, repleta de casas tradicionales y rincones llenos de historia.
El Puente de los Peregrinos es una obra de sillería, construida con piedra y con un diseño que mezcla elementos de la arquitectura romana y medieval. Sus siete bóvedas destacan por su resistencia y diseño funcional. Las tres bóvedas más antiguas, de arcos de medio punto, son las que conservan el estilo clásico romano, mientras que las cuatro restantes presentan bóvedas peraltadas, una adaptación que surgió con el tiempo para mejorar la resistencia y adaptarse a las condiciones cambiantes del río Meruelo. El puente ha sido revestido con pretiles de mortero y su pavimento está formado por cantos rodados, lo que le otorga un carácter rústico pero funcional. Esta combinación de elementos lo convierte en una obra que refleja el paso del tiempo y la evolución de las técnicas constructivas a lo largo de los siglos.
Más allá de su función práctica, el puente es un símbolo de resistencia y continuidad. Ha sobrevivido a crecidas del río, cambios climáticos y siglos de uso, manteniéndose como un testigo inamovible del flujo de personas y culturas que han transitado por Molinaseca. Su diseño sólido y su integración armónica con el entorno hacen de él un punto de referencia no solo para los peregrinos, sino también para los amantes de la historia y la arquitectura.
Otro de los atractivos del pueblo es su playa fluvial, un espacio natural que ofrece a los visitantes la posibilidad de disfrutar de un baño en las aguas cristalinas del río Meruelo. Esta piscina natural combina la belleza del entorno montañoso de León con modernas facilidades como áreas de sombra, escaleras de acceso y pavimentos antideslizantes. Es un lugar ideal para relajarse y disfrutar de la gastronomía local en los bares y terrazas cercanas.
Elemento imprescindible para atender las necesidades de los peregrinos en el Camino de Santiago es el Hospital. En el siglo XII se menciona la existencia de un primer hospital de peregrinos en Molinaseca, a la salida del pueblo, conocido como “casa de los malatos” o “casa de Molinaseca”, que posteriormente aparece documentado como “Hospital de San Lázaro”, tratándose sin duda, por su ubicación a las afueras del pueblo, de una leprosería. Dentro de la población había otro hospital y a su lado un albergue, donde descansaban y eran atendidos los peregrinos. El hospital ardió a principios del siglo XVI y fue reedificado por el obispo astorgano D. Sancho de Acebes en el año 1.512; aunque muy deteriorado, todavía existía a mediados del siglo XIX.
El conjunto conserva elementos de destacado valor arquitectónico y tipología singular, entre los que destaca la Casa Palacio de los Balboa, también conocida como de los Cangas Pambley, una de las muestras más interesantes del barroco berciano situada en mitad de la calle Real, y la Casona de don Pelegrín o Casa Palacio de Doña Urraca, donde se cuenta que dormía Doña Urraca en sus viajes hacia Galicia. Es un edificio de dos plantas situado junto al puente romano cuya puerta principal de acceso está formada por un arco dovelado de medio punto, sobre la misma en el piso superior y junto a la ventana vemos un escudo nobiliario. Actualmente este edificio se ha convertido en una hospedería.
La Casa-Palacio de Cangas y Pambley merece una mención aparte. Esta casa noble está conectada a otra de menor tamaño. La edificación principal se construye en mampostería con las esquinas enmarcadas en piedra, tanto en la planta inferior como en las fachadas exteriores. Su fachada entre dos torres que hablan de su magnificencia es sorprendente, con un balcón blanco acristalado y escudos de armas situados sobre la puerta de la familia Cangas-Pambley, considerados como Patrimonio Cultural. Uno de los escudos, colocado en una de las esquinas de la torre, es un detalle inusual. Los símbolos presentes en los escudos de armas, como el árbol y el caballero, evocan la antigua nobleza, mientras que el león simboliza dominio y soberanía. Este edificio es, sin duda, una de las joyas arquitectónicas más impresionantes de Molinaseca.
Otros lugares de interes que podemos visitar en Molinaseca es la Iglesia de San Nicolas de Bari situada en lo alto de una loma que domina el pintoresco pueblo. Se comenzó a construir en la segunda mitad del siglo XVII y se accede al templo por una entrada principal con escalera de teatralidad barroca cerrada con verja. Su construcción responde a la necesidad de dotar al creciente número de peregrinos de un lugar de culto adecuado en su tránsito hacia Santiago de Compostela. El templo presenta una mezcla de estilos arquitectónicos, predominando el neoclásico con elementos barrocos. Su planta basilical de tres naves separadas por pilares y rematadas en cúpula refleja la influencia del arte religioso de la época. En su interior, la iglesia alberga varios retablos de estilo barroco, destacando el altar mayor de estilo churrigueresco. Estos elementos artísticos ofrecen una visión del esplendor decorativo del siglo XVII y XVIII. La torre con un cuerpo de campanas, y un reloj de grandes proporciones, se alza como un faro espiritual visible desde distintos puntos del pueblo.. En el primer cuerpo de la torre destaca una imagen en piedra del titular, San Nicolás.
Al final de la calle Real en el Plaza el Cristo se ubica el Crucero del Santo Cristo, un bello motivo jacobeo que se alza sobre un pedestal de planta cuadrada y cuatro escalones de granito. La columna del crucero es octogonal y se ha añadido una hornacina de cristal con un crucifijo pequeño al que siempre adorna un ramo de flores. Ya se menciona en una donación que, en 1.202, hace Doña Igobor al Monasterio de Sobrado. Por ella concede a los monjes numerosas propiedades en Molinaseca.
La Plaza García Rey y el Ayuntamiento de Molinaseca son otras paradas obligatorias. La plaza debe su nombre a García Rey, un Comandante de Infantería y profesor de la Academia de Toledo. La fachada del Ayuntamiento, las casas con balcones de madera, el adoquinado del suelo y la fuente en el centro, que en el pasado solía ser el lugar de los hornos comunales, son elementos que componen esta encantadora plaza.
A la entrada del pueblo como vienes de Ponferrada el viajero se puede detener un momento a contemplar el Monumento al Peregrino el cual refleja el importante vínculo que la localidad de Molinaseca mantiene con la ruta jacobea. Trabajo realizado en granito, se colocó en su enclave en el año 1995 y está enmarcada en una pequeña zona ajardinada con fuente con forma triangular.
Molinaseca se encuentra en un enclave natural regado por las aguas del rio Meruelo donde el viajero puede disfrutar de varias rutas de senderismo que une la localidad con otros pueblos vecinos y donde se puede contemplar lugares como los Puentes de Malpaso donde destacan dos puentes, grande y pequeño, de origen romano, disfrutando de la vegetación de la zona, donde predominan castaños, robles, encinas...
Son dos puentes construidos sobre los Ríos Grande y Pequeño, que juntos forman el Meruelo, donde en la Edad Media servian para facilitar el paso de los peregrinos a Santiago, que, desde El Acebo o desde Riego de Ambrós, querían acercarse a Lombillo de los Barrios antes de entrar en Ponferrada.
Molinaseca se configura como un relevante conjunto histórico, caracterizado por una peculiar estructura urbana de carácter lineal ligada a su relación con el Camino de Santiago, elemento determinante en la organización del territorio, que en el transcurso del siglo XII vertebra un modelo planificado, que aparece ya descrito en los fueros al final del siglo XII y principios del siglo XIII, modelo fijado y conocido como parcelación en hilera, que es el que encontramos conservado íntegramente en el pueblo. Molinaseca es uno de esos pueblos que han conseguido capturar su esencia histórica en cada piedra, en cada balcón, en cada flor.
GASTRONOMIA:
La visita a Molinaseca, con independencia de que se sea o no peregrino, tiene que acompañarse de sus platos típicos. Sus numerosos restaurantes y mesones tienen justa fama en el buen comer, siendo algunos de sus platos típicos el caldo berciano, el botillo y la empanada de batallón, sin olvidar los tan renombrados embutidos de aquí (para los buenos chorizos el aire tiene duende en Molinaseca) y toda la gama de la gastronomía del Bierzo: cecina, pimientos asados y lacón, androlla, cordero, cabrito, truchas, pulpo a la berciana… Y de postre almendrados, roscas, roscones, la tarta de manzana reineta, o las castañas y los higos en almíbar, todo acompañado del buen vino berciano y de los diferentes tipos de aguardientes.
FIESTAS:
Las fiestas de Molinaseca se celebran en honor a la Virgen de las Angustias y a San Roque, con su día principal el 15 de agosto. Destacan la Fiesta del Agua, una celebración con origen en el siglo XX donde el agua del río Meruelo se desvía para una batalla campal de agua en la calle principal, y la procesión con las imágenes de la Virgen de las Angustias y San Roque.
PLANO TURISTICO: https://molinaseca.es/wp-content/uploads/2022/08/molinaseca.pdf































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