PUENTEDEY
Puentedey es una localidad de la provincia de Burgos dentro de la comunidad autónoma de Castilla y León. Es una pedanía que pertenece al municipio de Merindad de Valdeporres y se ubica en la comarca de Las Merindades. Está catalogado como uno de Los Pueblos Más Bonitos de España desde el año 2022. Puentedey se emplaza en el curso medio del río Nela, donde el cauce deja atrás los tramos más cerrados del río y comienza a fluir más lentamente a lo largo de su cuenca baja. Así, el río accede a Puentedey desde el cañón del Escornadero y la vega de Cinto, y tras cruzar el puente natural transcurre por una llanura aluvial conocida como La Vega y Recobul, caracterizada por meandros e inundaciones periódicas. En tiempos antiguos el río trazaba un meandro alrededor del actual puente natural, que con el tiempo y dada su naturaleza kárstica fue horadado y disuelto por el agua, dando como resultado el arco actual. Téngase en cuenta que toda la región geológica reúne notables ejemplos de karst, como Ojo Guareña o la Cueva de Pozalagua, entre otros.
El pueblo y su puente se enclavan en un valle truncado por el mismo puente y rodeado de dos macizos montañosos preeminentes. Al norte de Puentedey se alzan los canales de Dulla, espacio caracterizado geomorfológicamente por la presencia de numerosos canales y valles que debido a la acción erosiva han creado un espacio de notable reconocimiento paisajístico en el marco del Monumento natural de Ojo Guareña. El propio Puentedey se encuentra limitado en este sector por la peña del Ladrero, comienzo de los canales de Dulla y ejemplo de mesa o muela y de talud en geomorfología. Igualmente, en sentido noroeste el terreno crece en altura a lo largo de una cuesta limitada por la antedicha peña, conocida como Paño. Al sur de Puentedey se alza el monte Rojo, que encuadra Puentedey en sentido sur y separa la zona geológica de Dulla de los espacios menos agrestes y más altos situados en el Valle de Valdebezana.
El terreno no sólo se halla antropizado por la explotación económica tradicional del lugar. Puentedey, como pueblo rural, presenta un núcleo urbano caracterizado en primer lugar por el puente natural. Así, el primer núcleo histórico del pueblo se halla sobre el propio puente, con la iglesia de San Pelayo y la casa torre de los Brizuela como más antiguas construcciones. Se puede considerar este espacio más antiguo como un emplazamiento colgado, de acuerdo con la división considerada en la geografía humana. Su traza urbana no sigue un criterio racionalista, como puede ser el damero, sino irregular, compuesta de callejas y calles que conducen a un punto radiocéntrico: la iglesia y la casa torre de los Brizuela. Desde este núcleo primigenio, conocido como La Torre y caracterizado por una evidente arquitectura montañesa, se realizaron ensanches en barrios como La Bárcena, La Revilla, El Barrio y más recientemente, con construcciones de la segunda mitad del siglo XX, El Aguau o el camino de Rojo.
El modelo de casa rural tradicional en Puentedey se corresponde con la citada arquitectura montañesa. Frente al modelo de casa disociada, en la que los distintos elementos (vivienda, almacén y zona de trabajo) se encuentran separados, el tipo de casa montañesa es en bloque, es decir, todos los elementos citados se encuentran bajo un mismo edificio. Así, un modelo típico de casa tradicional en Puentedey posee un portal o patio al que se accede mediante un recio portalón de madera de dos vanos, de tal manera que puedan entrar el carro y otras herramientas voluminosas. Otro elemento característico de la fachada de la casa montañesa, siempre abierta al sur, es un balcón corrido que se utiliza para secar los productos agrícolas. La casa se divide en varias plantas, que acogen distintas funciones. La planta baja generalmente ocupa la cuadra para los animales y otros espacios de trabajo. La planta o plantas superiores acogen la vivienda para los moradores. Finalmente, existe una última planta o desván donde se guardan productos agrícolas. Bajo el voladizo del tejado, en lo alto de la fachada, era común instalar dujos, para la obtención de miel. Un elemento propio de las casas rurales en Puentedey es la era, espacio de trabajo aledaño a las casas y en ocasiones construido en altura para garantizar el necesario aire para trillar y aventar. La piedra seca y la cantería son elementos característicos de la arquitectura tradicional en Puentedey, tanto para la construcción de viviendas como de muros y eras.
Visitar Puentedey es como hacer un viaje en el tiempo a varios siglos de atrás. El enorme arco de piedra natural sobre el río Nela es su principal emblema creado con la paciencia y tenacidad que caracteriza a las obras de la naturaleza, este ha excavado a lo largo de millones de años un fantástico arco natural a través de la roca. Lo que el río hizo para continuar su camino hacia el Ebro, el hombre lo aprovechó para quedarse allí y crear un conjunto urbano de extravagante belleza. Por ambas orillas discurre un sendero que permite observar esta obra de arte de la naturaleza en todo su esplendor. En el pasado, los vecinos creían que el arco había sido construido por la mano de Dios. Se alza sobre un peñasco y se corona con una iglesia de traza románica y con el Palacio de los Fernández de Brizuela (siglo XVI). Mandado construir por Francisco de Brizuela, contador del condestable de Castilla, Pedro Fernández de Velasco "el Viejo". Más allá de la cultura y la historia, el entorno natural de Puentedey es fantástico. El pueblo burgalés es el punto de partida de un gran número de rutas senderistas.
El entorno geográfico inmediato a Puentedey posee importantes yacimientos arqueológicos estudiados en las últimas décadas, y aún en proceso de investigación. Así, se ha documentado la presencia del género Homo en yacimientos de Ojo Guareña, cercanos a Puentedey, desde el paleolítico inferior, si bien de esta etapa aún con restos muy dispersos de Industria lítica. Excavaciones centradas en el período posterior del Paleolítico medio, como la de la cueva de Prado Vargas (igualmente perteneciente al monumento natural de Ojo Guareña), sí han determinado la presencia de tecnología musteriense, propia del hombre de Neandertal. La posterior neolitización, con toda su implicación histórica, se plasmó en el megalitismo presente en el Dolmen de Busnela.
Por otro lado, el historiador y arqueólogo Eduardo Peralta Labrador ha realizado investigaciones en el entorno de Dulla y La Maza. De acuerdo con los trabajos de Peralta, estos dos lugares fueron emplazamiento de importantes destacamentos romanos. La razón para tal presencia fue la resistencia ofrecida por los cántabros en esta área contra los romanos en el marco de las guerras cántabras. Los estudios arqueológicos concluyen que esta zona fue en el año 19 a. C. la última en presentar resistencia a la conquista romana, al punto de que en palabras del propio Peralta los canales de Dulla se pueden calificar de "auténtica Masada hispana". Igualmente, cabe citar el descubrimiento durante las campañas de investigación dirigidas por Peralta de asentamientos humanos en La Muela y en La Maza, correspondientes a culturas anteriores a los Pueblos prerromanos (en los que se encuadraba a los cántabros y a los autrigones). Así, se ha descubierto metalistería perteneciente a la Cultura argárica y a la Cultura de los campos de urnas.
La caída del imperio romano supuso para Hispania, como para todos los territorios bajo su égida, un desmembramiento político y territorial que dio paso a la Alta Edad Media. En el caso concreto de Hispania, el control bajo los visigodos dio paso a la invasión islámica. Si bien los territorios de las actuales Merindades no fueron nunca eficazmente dominados por el control mahometano, sí hubo una despoblación de la zona que fue cubierta poco después de la conquista musulmana por los foramontanos, gentes de más allá de la vertiente geográfica que se asentaron y comenzaron a laborar éste y otros territorios peninsulares. En el caso de Las Merindades, estos foramontanos fueron, de acuerdo con los escritos, várdulos, por lo que la Castilla primigenia fue conocida en un principio como Bardulia. El nombre Castilla fue tomado de los propios musulmanes, que comenzaron a llamar "Al-Qila" (el castillo) a esta zona, por la gran cantidad de fortificaciones construidas para evitar sus incursiones. No obstante esto, a lo largo de los primeros siglos de la presencia islámica, se produjeron aceifas que en el año 838 asolaron el territorio de "Sotoscoba" (entendida como la actual Merindad de Sotoscueva, pero en sentido amplio entendida como toda la zona geográfica alrededor de Puentedey).
Toda la zona occidental de las Merindades aparece diferenciada del resto de la comarca desde los más tempranos registros medievales conocidos. La cita documental más antigua que conocemos de esta separación la tenemos en un documento del Cartulario de Santa María de Rioseco de 1171, en el que firman conjuntamente el Comes Gomiç Gundisalvi (conde Gómez González de Manzanedo) como «tenente Arreba et Uezana et Campo» y el Comes Aluarus (posiblemente Álvaro Pérez de Lara) como «tenente Castella».
Dos siglos después aparece la primera mención explícita a la adscripción territorial de Puentedey. El Becerro de las Behetrías lo recoge formando parte de la Merindad de Aguilar de Campoo (y no en la de Castilla-Vieja, como la mayor parte de las Merindades). En el Censo de Pecheros de 1528 sigue vinculado a Valdebezana, y a través de este municipio, a Campoo y a la Intendencia de Palencia. Probablemente formase en aquella época parte del Arciprestazgo de Arreba. En el Censo de los Millones no se le menciona explicitamente pero sí a pueblos vecinos como Brizuela, Villavés o Quintanabaldo.
El lugar debió independizarse de Valdebezana en algún momento de los siguientes dos siglos, puesto que en el Censo de Floridablanca de 1787 es nombrado como perteneciente a la nueva Junta de Puentedey, formando parte del partido de Castilla la Vieja en Laredo y la Intendencia de Burgos. Su jurisdicción era de señorío (tal vez fuera este el motivo, puesto que Valdebezana era de realengo) y recaía su titularidad en don Antonio María de Porres, que era el que designaba al regidor pedáneo local. A la caída del Antiguo Régimen, el pueblo se convierte en capital del municipio denominado Junta de Puentedey, que integraba a Quintanabaldo, Brizuela y el mismo Puentedey. Esta junta se estuvo reuniendo desde antiguo hasta 1928 en una oquedad a resguardo del famoso puente natural llamada Cueva del Santo, de modo similar a como hacían los de Sotoscueva.
Poco tiempo antes, entre 1900-1910, el propio ayuntamiento había ya desaparecido integrándose en el de Merindad de Valdeporres.
Esta pequeña aldea cuenta con poco más de 50 habitantes, pero alberga un hermoso conjunto medieval, con multitud de ejemplos de la arquitectura tradicional típica de la comarca de Las Merindades. Entre su patrimonio arquitectónico destacan la iglesia de San Pelayo y el Palacio de Fernández de Brizuela.
La iglesia de San Pelayo es uno de los edificios históricos más representativos de la localidad de Puentedey. Situada en un lugar privilegiado, sobre el emblemático Puente Natural de la localidad, este templo combina la belleza de su arquitectura religiosa con la majestuosidad del entorno natural que la rodea. La iglesia, dedicada a San Pelayo, mártir cristiano, se ha mantenido como un lugar de culto y un testimonio del pasado medieval de esta región del norte de Burgos. La iglesia tiene sus raíces en la época medieval, cuando se consolidó como centro de reunión espiritual para los habitantes de Puentedey y las aldeas cercanas. Su estilo arquitectónico, que mezcla elementos románicos con posteriores modificaciones góticas y barrocas, refleja las distintas etapas históricas y artísticas por las que ha pasado el edificio. En el interior, conserva detalles que atestiguan su importancia en la vida religiosa y cultural de la localidad durante siglos. A lo largo del tiempo, la iglesia ha sido restaurada en varias ocasiones para preservar su valor patrimonial y su papel como lugar de culto activo. Destaca por su sobriedad exterior y los detalles ornamentales que se encuentran en su interior. El edificio cuenta con una estructura de nave única y un ábside semicircular que refleja la influencia románica de su construcción original. Una de las joyas del templo es su retablo mayor, una obra barroca que representa a San Pelayo, su santo titular, acompañado por otros motivos religiosos. En el exterior, su campanario sencillo y su portal de acceso son elementos característicos que integran la iglesia en el pintoresco casco histórico de Puentedey. El entorno del templo, situado en lo alto del Puente Natural, ofrece unas vistas privilegiadas del paisaje circundante, con el río Nela y los bosques de la Merindad de Valdeporres como telón de fondo.
El Palacio de Fernández de Brizuela, mandado construir por Francisco de Brizuela, se trata de una construcción fortificada hasta casi tomar la forma de castillo que se levantó entre los siglos XV y XVI, es un testimonio de la riqueza y poderío de la familia Fernández de Brizuela, una de las más influyentes en esta zona del norte de Burgos. Su arquitectura renacentista y su excelente estado de conservación lo convierten en un lugar de interés cultural y turístico imprescindible para quienes visitan Puentedey. El palacio fue construido como residencia para esta ilustre familia, que desempeñó un papel clave en la administración y defensa de la Merindad durante la Edad Moderna. La familia, perteneciente a la baja nobleza, acumuló una considerable influencia económica y social, y el palacio refleja su prestigio en su época de mayor esplendor. A lo largo de los siglos, el edificio ha sido testigo de numerosos eventos históricos que marcaron el devenir de Puentedey y su entorno. Aunque su uso original como residencia familiar quedó atrás, el palacio sigue siendo un símbolo del pasado aristocrático de la región.
Pero sin duda la mayor singularidad de este pueblo es el espectacular puente natural por el que el que el río Nela discurre bajo la localidad y al que debe su nombre: “Puente de Dios”. Este puente está constituido por las calizas bioclásticas de la formación Ribera Alta del Turoniense superior-Coniaciense que se sitúan por encima de una unidad margosa de edad Turoniense. Se trata de uno de los ejemplos más espectaculares de puente natural y sin duda su majestuosidad y encanto ha contribuido a la designación de la localidad como pueblo más bonito de España.
El origen de este singular rasgo geológico se debe a la disolución kárstica de la unidad calcárea donde se asienta el pueblo. Las condiciones climáticas de la comarca permitieron el desarrollo de amplios complejos kársticos en los materiales dominantemente calcáreos. Con el encajamiento progresivo de la red fluvial, una de estas grandes galerías kársticas -desarrollada sobre el contacto con la unidad margosa inferior, menos soluble- terminó capturando un meandro del río Nela que podemos ver hoy abandonado al sur de la localidad. De este modo, el puente que hoy observamos es el relicto de lo que era una antigua cavidad subterránea.
Además subiendo desde el Barrio de la Torre en dirección al cementerio podemos visitar el Mirador de San Andrés. Este mirador ofrece una vista privilegiada del famoso Puente Natural de Puentedey y de su entorno, permitiendo contemplar la belleza del río Nela, el casco histórico del pueblo y los paisajes montañosos que lo rodean. Es un lugar ideal para quienes buscan disfrutar de la tranquilidad y la majestuosidad de la naturaleza. El nombre del mirador proviene de la ermita de San Andrés, un antiguo templo que se encontraba cerca del lugar y que, aunque ya no existe, dejó su legado en la toponimia local. Durante siglos, esta zona fue utilizada por los habitantes de Puentedey como punto de observación, gracias a su ubicación estratégica. Con el tiempo, se ha consolidado como un espacio recreativo y turístico que permite apreciar la riqueza natural y arquitectónica de la localidad. El Mirador de San Andrés destaca por su ubicación estratégica, que ofrece vistas inigualables del Puente Natural de Puentedey y del curso serpenteante del río Nela. Desde este punto, se puede observar cómo las casas del pueblo parecen colgar del puente, creando una estampa única que combina la obra natural y la intervención humana. El mirador está acondicionado con barandillas de seguridad y paneles informativos que explican la historia y geografía de la zona, haciendo de la visita una experiencia educativa y visualmente impactante. Además, su acceso es fácil y forma parte de una ruta de senderismo que recorre otros puntos destacados de Puentedey.
En la parte baja del pueblo donde estaba colocada la escultura de Carlos Armiño, que formaba parte del proyecto de turismo solidario de la Fundación Ventanas del Mundo. Los turistas y visitantes disfrutan fotografiándose con la ventana y el puente de roca sobre el Nela de fondo. Muy cerca también estaba la escultura de acero corten realizada por el vecino Miguel Ángel Diez de Forjas Boli.
Muy cerca del palacio de los Brizuela se ha rehabilitado un edificio para albergar el Museo de los Bolos, un deporte tradicional que forma parte del patrimonio cultural inmaterial de Las Merindades. El artífice de todas las piezas del museo ha sido el vecino de Puentedey, Jesús Sainz “Chuchi”, artesano y uno de los pocos fabricantes de bolas de madera que quedan por la zona. La exposición muestra más de 40 paneles con bolas y bolos junto con una ficha descriptiva del juego. Se trata de modalidades de juegos de bolos de toda España.
Muy cerca también pudimos contemplar una vieja Hornera, un Molino de agua (se ha rehabilitado completamente, una instalación municipal que aún la usan los vecinos para moler cereales para sus animales) y un Potro de Herrar. De uso público se utilizó para herrar el ganado vacuno. Situado en el centro de la localidad para herrar principalmente a las vacas y los bueyes utilizados para la labranza. Ahora ha retomado su esplendor y se puede observar en perfecto estado tras su rehabilitación.
Cerca del pueblo en el camino a Quintanilla-Valdebodres se encuentra en un singular paraje la Cascada de la Mea. El barranco de La Mea situado al sur de los Canales de Dulla es un estrecho cañón que conduce hacia un lugar ecológicamente privilegiado. Un sencillo y bello sendero balizado que no entraña dificultad hasta el tramo final que es en pendiente y está cubierto con bastantes rocas y raíces de árboles que cruzan el camino, nos ayudará a llegar al lugar donde el barranco de La Mea tapizado por un magnífico bosque de quejigos. se va estrechando hasta precipitar sus aguas por una espectacular cascada con más de treinta metros de caída.
La Cascada de la Mea recoge el agua que desciende del barranco del mismo nombre durante el invierno y la primavera. La presencia del agua hace que en la parte final del barranco haya diferentes especies de sauces y chopos.
Visitar Puentedey es como hacer un viaje en el tiempo a varios siglos atrás, y eso se nota en cada callejuela, en cada rincón, donde cada lugar ha sido testigo de numerosos acontecimientos históricos que han dejado una huella profunda en su arquitectura y en la cultura local. Puentedey se erige como una de las maravillas geológicas más sorprendentes de España. Este pueblo medieval, cuya estructura principal se asienta sobre un imponente arco de piedra esculpido por el río Nela a lo largo de milenios, ofrece una imagen única y evocadora que parece salida de un cuento de hadas.
GASTRONOMIA:
La gastronomía de la localidad, al igual que la de la comarca, destaca por productos como sus verduras, la carne de potro y cordero, los panes caseros, los bollos preñaos, la olla podrida así como el postre llamado chicharrón. Muy populares son también en Puentedey el jabalí, lechazo, la morcilla y el queso de Burgos. Uno de los platos estrella son los Cojonudos y Cojonudas que suele servirse como tapa. Se trata de dos rodajas de pan, una de las cuales, el cojonudo, lleva encima una rodaja de chorizo picante, un huevo de codorniz frito y pimiento picante. La otra rebanada es igual, excepto que en lugar de chorizo lleva morcilla y es conocida como la cojonuda.
FIESTAS:
Las fiestas de Puentedey se celebran con diversas festividades a lo largo del año, siendo una de las más destacadas la fiesta de la cucaña, que se lleva a cabo el 26 de agosto. Es una fiesta tradicional en la que los participantes intentan alcanzar un banderín en lo alto de un palo engrasado. Es famosa por su dificultad y valentía, atrayendo a muchos veraneantes. Otro evento popular es la fiesta de San Juan, el 25 de junio.























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